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10 jun 2015

"DESCUBRIENDO A VALENTINA" de MARA MACBEL.

SINOPSIS
Cuando descubres que tu vida no es todo lo que podría llegar a ser; cuando piensas que no estás sacándole todo el jugo que podría tener... entonces tienes que reconstruirlo todo y, en especial, reconstruirte a ti misma.
Valentina ha temido esa decisión durante los últimos años en los que ha estado viviendo una vida que a priori debía pertenecerle, pero con la que jamás se ha sentido completa.
La aparición de una persona, extrañada pero no extraña, le ayudará a dar el paso idóneo para despertar en ella su parte más intima y más real: su verdadera identidad, anulada durante el tiempo suficiente como para que esta resurja con la fuerza necesaria para afrontar su futuro inminente.
El apoyo de sus amigos será indispensable para no desviarse del camino trazado, para no tropezar y para huir de las incertidumbres.
Pero, ¿para levantarse, no es necesario caer anteriormente? ¿Y si el camino trazado fuese el primer desvío hacia la verdadera felicidad de Valentina? 


    Nunca suelo poner títulos a las entradas de opinión, tan solo el de la novela y el de su autor o autora, pero si en esta ocasión tuviera que hacerlo este sería indiscutiblemente: "Descubriendo a Mara MacBel", imprimiéndole un matiz positivo y "sorpresivo" a tal descubrimiento.
   Cuando Mara MacBel (Maca Ferreira, en mi face y en su casa) anunció que publicaba "Descubriendo a Valentina" me sorprendió, no porque la viera incapaz de hacer algo así (lo hemos hecho más de un@), sino porque no conocía su faceta de escritora. Y fue tal la ilusión con que la vi ante su novela que no dudé un solo segundo en que la compraría para empujarla y... ¿leerla? Pues sí, para leerla encontrara lo que encontrase, desde un bodrio total y absoluto hasta un novelón que no tuviera nada que envidiarle a los best-seller del momento; pero con mi miedo inconsciente a tener que hacer lo que estoy haciendo en este preciso instante: dejar constancia escrita de mi opinión sincera. Porque yo no sé mentir, ni halagar los oídos de nadie si no pienso realmente lo que estoy diciendo. Ni aunque se trate de mentiras piadosas, que considero que en literatura hacen un flaco favor si lo que una quiere es mejorar aprendiendo de los errores. Pero respiré. Digamos que mis temores y mi grado de contención de aire fueron menguando progresivamente a medida que iba avanzando a lo largo de sus páginas, sin que fueran necesarias muchas de ellas para concluir que la novela se leía muy bien.
   He de hacer aquí un inciso para recordar que es muy fácil dejarse llevar por los gustos personalísimos de cada cual a la hora de hacer una valoración, lo cual me parece que es obrar de una manera demasiado subjetiva (aunque toda opinión tenga siempre algo de subjetividad). Creo que no debemos perder de vista que el hecho de no ser asidua de un determinado género o temática -incluso estilo narrativo o argumental- a la hora de elegir lectura no tiene por qué restarle puntos positivos. Hay que medirla dentro de su "contexto" y en función de los ingredientes propios de ese género en el que se encuadra. Y en ese sentido no voy a negar, como ya lo he hecho alguna vez, que me siento conquistada por las novelas profundas, con reflexiones que tocan la mente y el corazón, que nos hacen pensar, sentir, emocionarnos, incluso con tramas más complejas que ofrecen diferentes hilos argumentales despertando mi interés. Pero sé que la literatura no se reduce a eso, en absoluto. Sé que la literatura también es entretenimiento, diversión, ratos de evasión, de sueños conquistados a través de sus personajes, de recreacion de paisajes y vidas idílicas... Por eso no podré catalogar nunca una novela como mediocre si cumple con esta función y no aquella que yo siempre persigo; sería no solo una injusticia por mi parte, sino también un error. Eso sí, que esté bien escrita es un requisito indispensable, porque la literatura es un arte se cuente lo que se cuente y como se cuente, y exige una narrativa mínimamente digna, sin excepción. Y la de Mara MacBel lo es.
   "Descubriendo a Valentina" es una novela de corte romántico-erótico desenfadada, contada en primera persona por ella misma con un tono hilarante y muy ocurrente, aunque se permite rozar la emotividad cuando deja entrever sus reflexiones en relación con los conflictos que el amor genera en su vida tras un matrimonio fallido y sus nuevos intentos de rehacerla. Al leer la historia, pero sobre todo por la forma en que está escrita, me ha recordado el estilo de "El cuaderno de Paula" de Sara Ballarín o la saga de Valeria ("Valeria en los zapatos", "Valeria en el espejo"...) de Elisabet Benavent, y tengo que decir -según mi opinión personal- que el estilo de Sara MacBel en "Descubriendo a Valentina" nada tiene que envidiar a las que acabo de mencionar, que os recuerdo u os lo digo -por si no lo sabéis- que son novelas publicadas por Editorial Suma de letras. Tan solo le ha faltado aportarle algo más de profundidad a la trama, pero tampoco tanta, no os creáis.
   Construye su autora unos personajes coherentes, acordes al cariz de la novela: muy actuales, liberales en sus relaciones y en el amor, divertidos, centrados y algo aniñados -casi a partes iguales-, pero que nos hacen pasar un rato de lectura muy agradable con su desparpajo, su sentido del humor y su forma peculiar, a veces, de afrontar las situaciones dentro de una trama que no tiene grandes pretensiones, pero que mantiene el interés por seguir leyendo para conocer el devenir de la nueva vida amorosa de Valentina -a caballo entre dos amores de naturaleza distinta- y su lucha a la búsqueda de su propia identidad como mujer, sin obviar algún que otro giro sorpresivo que adereza la historia para alcanzar un mejor regusto final.
   No hay romanticismo empalagoso ni demasiado edulcorado, solo en dosis justas que nos permiten interpretar que sus protagonistas, además del sexo y de la atracción física  hacia el otro género, también sienten que el amor les resulta necesario en sus vidas, persiguiendo la combinación de ambas cosas si es posible. Y hablando de sexo... No he encontrado que las escenas eróticas rocen lo soez o lo burdo, ni siquiera que la carga erótica desplegada en ellas merezca una advertencia a lectores "sensibles" por lo que en ellas se pueda encontrar. Es más, hasta casi el final de la novela en la que aparece una escena con más carga que en las anteriores, conforme avanzaba leyendo me iba diciendo a mí misma que "Descubriendo a Valentina", más que ser catalogada como novela erótica debería serlo como "novela romántica subida de tono", porque aunque en ella se da cita el sexo explícito y detallado no considero que el contenido de estas escenas escape en demasía a lo que el común de las parejas pueda practicar en la intimidad de su alcoba (o donde sea), con lo cual, a las alturas del siglo que estamos viviendo no creo que se pueda espantar nadie por leerlas; no digo con ello que produzcan deleite a cualquier lector, por supuesto, pero rechazo tampoco. Reitero que no me han resultado burdas en su descripción ni soeces en su lenguaje y resalto no solo el tacto con el que la autora las ha descrito, sino el acierto de hacer extensivo a estas escenas el tono hilarante y ocurrente al que me he referido al principio, aligerándolas así de peso y consiguiendo que el lector ylas sienta como naturales, espontáneas y muy reales, propias de la vida cotidiana de cualquier mortal que no haya hecho voto de castidad :)
   Resumiendo, Mara MacBel nos descubre a Valentina en una novela de fácil lectura, con diálogos ágiles cargados de notas de humor y personajes humanos, reales, con los mismos defectos, virtudes y conflictos que tenemos todos, lo cual nos hará sentirlos como cercanos. Una novela que será una elección perfecta para l@s amant@s de la romántica en general y en especial para aquellos que también gusten de disfrutar de una erótica explícita y bien escrita, que les hará evadirse y pasar un rato divertido y de lo más entretenido, permitiéndoles incluso emocionarse en algunos de sus pasajes al ponerse en la piel de sus protagonistas. 

   Felicidades, Maca Ferreira! Esta opera prima marca el comienzo de lo que puede ser un camino mucho más largo. Prometes. 

6 may 2015

"CULPABLE" de PATRICIA GELLER.


SINOPSIS:
 Cuando Aisha Romero oye la proposición de Jesús, su marido, le parece una locura. Hacer un intercambio de parejas y experimentar con otras personas nunca había entrado en sus planes, pero termina aceptando por temor a perderlo. Lo que Aisha no se imaginaba era que allí iba a encontrar a alguien como Iván Lago, un hombre atractivo y seductor que le va a proporcionar toda la atención que necesita más allá de la cama… Ahora que sus caminos se han cruzado, ya nada será lo mismo, pero Aisha teme replantearse su vida por una simple y ardiente atracción hacia un desconocido. Está confundida y tiene miedo de perderse en ese nuevo mundo, en el que tiene mucho que perder, y donde el peligro empieza justo cuando el juego termina.  


  No es la primera vez que hablo de la dignidad personal en las relaciones amorosas, de hasta qué punto acaba fortalecida o menospreciada, por no decir arrasada, cuando una emoción fuerte e irrefrenable como el amor o la pasión se impone a cuanto se cruza en su camino, sin que esa cordura que siempre existió -y que para colmo de males sigue presente- pueda hacer mucho por evitar sus estragos. Hay que tener las cosas muy claras, una fuerza de voluntad de hierro y una autoestima intacta y bastante elevada para optar por la renuncia al ser amado, idolatrado y endiosado, a cambio de una estabilidad o un equilibrio emocional que probablemente llegará con el tiempo, pero cuyos efectos inmediatos serán incluso nocivos.  

   Este es un tema de fondo que se repite y que vuelve a estar presente en "Culpable", de Patricia Geller: hasta qué punto estamos dispuestos a sacrificarnos por el otro por amor, a satisfacer sus pretensiones por temor a perderlo, aun a riesgo de las consecuencias personales o ajenas que nos puedan sobrevenir, a rebajarnos con tal de retenerlo aunque seamos conscientes de estar implorando su amor casi a diario; una reflexión con conclusiones parecidas que son llevadas a la ficción por historias diferentes, con planteamientos y detonantes distintos que ponen a prueba a sus protagonistas haciéndolos reaccionar ante lo que ocurre, y cuyos detalles específicos y concretos consiguen, en mayor o menor medida, que nos sintamos interesados por la trama, por lo que se nos cuenta y cómo se nos cuenta, por las experiencias concretas vividas por los personajes y con las que podremos sentirnos más o menos identificados.

   A decir verdad, no sé bien lo que me indujo a comprar la novela en Amazon, porque si bien he de reconocer que me gusta la literatura erótica, también reafirmo que no me atrae cualquier historia ni cualquier trama, necesito encontrar algo más que escenas de sexo, busco un trasfondo, un mensaje subliminal al menos que aporte algo "psíquico" a su lectura y no solo físico, al igual que huyo de la narrativa burda o soez en las escenas eróticas. Y la experiencia me dice que muchas de las novelas publicadas en la actualidad no cumplen estos mínimos requisitos que yo pido a nivel personal, por eso me pienso tanto abordar la lectura de alguna de ellas sin la crítica previa de alguien de confianza que comparta mis gustos. En este caso, tal vez fuera algún comentario de ella ajeno a Amazon (de fondo o de forma), intuición o... qué se yo, la cuestión es que "Culpable" se impuso a mis reticencias sorprendiéndome gratamente. Debo reconocer que me ha gustado más de lo que en principio esperaba.

   El primer capítulo le basta a su autora para hacernos entrar de lleno en la trama, sin más preámbulo que el esbozo del tipo de relación que existe entre la pareja protagonista (Aisha y Jesús) con el fin de justificar lo que les induce a adentrarse en un terreno pantanoso en su relación: el intercambio de parejas, primer detonante de la trama que Patricia Geller suelta ya en las primeras páginas provocando la intriga del lector por que lo que ocurrirá a partir de ahí y de su decisión. El cómo se desarrolla y sus consecuencias -positivas o negativas- habréis de descubrirlo vosotros con la lectura de una historia que no se centra solo en lo que sucede, sino también en las reflexiones, los pensamientos y los sentimientos de Aisha con respecto a su marido, a su relación, al amor que siente, a las dudas que se le plantean y a la manera de salir airosa de ese batiburrillo de emociones que asalta su vida a partir del planteamiento de Jesús.

   No he terminado de empatizar con la protagonista, todo hay que decirlo. Me ha costado comprender que a una mujer de treinta años, en pleno siglo XXI, le pese tanto el "qué dirán" y otros convencionalismos sociales a la hora de tomar sus decisiones. Y no comparto el papel que juega en la relación y hasta qué punto es capaz de perder parte de su dignidad por amor, incluso no he llegado a comprender cuáles eran realmente las ataduras -en un momento concreto de la historia- que la obligaban a mantener la elección tomada en una etapa de su vida en que las circunstancias eran muy distintas a las actuales. Pero como siempre repito, el hecho de no "comulgar" con la forma de ser y de actuar de la protagonista no tiene por qué restarle credibilidad a la historia, ni tampoco "calidad" a la novela, porque si algo existe en este mundo son millones de seres diferentes a nosotros en algún aspecto.

   "Culpable" engancha, si te gusta el genero romántico-erótico, por supuesto. Si bien hay un momento a lo largo de la novela en el que el desarrollo de la historia me ha parecido un tanto repetitivo restándole interés y agilidad, por lo general mantiene bastante bien el ritmo y la intriga por saber cuáles serán los siguientes movimientos de sus protagonistas y lo que sucederá a partir de ellos. Por otra parte, la forma de narrar de Patricia Geller me ha parecido correcta, cuidada, y en las escenas eróticas (uno de los mayores escollos que suelo encontrar) utiliza un lenguaje que en nada resulta soez o excesivamente crudo, a pesar del nivel de detalle con que describe algunas de las escenas de sexo explícito que aparecen en ella, escenas que tampoco resultan ser tantas en número como para darnos la sensación de que la historia mantiene lo erótico como núcleo exclusivo de la novela.

Resumiendo, "Culpable" es una novela de lectura fácil y entretenida que gustará, sobre todo, a las amantes del género romántico-erótico, y que encierra entre sus páginas algo más que la historia en sí: sentimientos relativos al amor, emociones sobrevenidas difíciles de digerir e incluso algunas reflexiones provocadas por conflictos propios de pareja cuando la evolución de esta cambia y las necesidades personales de cada cual también, máxime cuando el mantenimiento de ese tándem formado por amor y sexo no cobra la misma importancia para los dos. 



13 mar 2015

"AMELIA, CAFÉ AMARGO" de NORAH COELHO.



SINOPSIS: 

Amelia, a sus 45 años, está a punto de redescubrir el sexo. Encerrada en una rutina sin sentido, cayendo de un trabajo a otro cada vez más abajo y casada con un hombre que la maltrata, se ha acostumbrado a tomar el café amargo, como la vida misma. Lo que no sabe es que basta con poner un poco de azúcar para que la percepción del mundo cambie. Un abogado diez años menor que ella le hará ver las cosas de otra manera. Convertida en su amante, sin explicaciones y sin promesas, encontrará en esta aventura el camino hacia su autoestima.







   Hay muchas formas de masacrar el amor, de masacrar una relación e incluso nuestra propia vida cuando la pareja nos engulle y nos devora convirtiéndonos en nadie, en nada. En muchas ocasiones, la falta de proyectos comunes, la desatención mutua, la ausencia de comunicación o de entendimiento, incluso de dedicación puede hacer que se fracture la convivencia amorosa que un día iniciamos en compañía de nuestra pareja. En otras, su muerte —y la nuestra— llega sin que nos demos cuenta, como una losa que nos va aplastando día a día mermando nuestra capacidad para hacernos ver, para hacernos valer ante nuestro igual y ante la vida, desdibujando la imagen que tenemos de nosotras mismas hasta convertirla en un borrón que pasa desapercibido y que se nos antoja despreciable, subyugadas bajo los pies de quien se erige como nuestro dueño y señor aprovechándose de nuestra impasibilidad, de nuestro miedo, de nuestra falta de valor. Observamos la forma de vida de nuestras congéneres como testigos de un paisaje vivo tras un cristal al que no podemos acceder, que creemos imposible de disfrutar en nuestras circunstancias, sintiendo en nuestro fuero interno la impotencia de vernos encerradas en una vida anodina que no somos capaces de abandonar. Hasta que un detonante estalla en nuestras narices, normalmente de manera casual. Una explosión que nos hace reaccionar, preguntarnos a nosotras mismas por qué toleramos que todo discurra así, cuestionarnos hasta qué punto somos realmente merecedoras de cuanto nos sucede. Y es entonces cuando sentimos la soledad abrumadora que nos acompaña a diario aunque estemos rodeadas de gente, cuando analizamos al detalle las actitudes de quien dice amarnos y empezamos a sopesar si su valía es una falacia alimentada por la derrota a la que nos somete para que no le hagamos sombra.

   Tal es la situación de Amelia, tales son sus sentimientos. Presa de un matrimonio muerto encabezado por un hombre primitivo, déspota, rudo, indiferente, que la somete a un desprecio permanente anulándola como mujer. Y que la aboca, por una cuestión circunstancial, a probarse a sí misma, a dejarse llevar por su necesidad de asegurar que a sus cuarenta y cinco años todavía merece vivir en plenitud, disfrutar de sí misma y de lo que es capaz de dar (que es mucho), así como ser correspondida, a quererse y gustarse para poder enfrentarse al mundo con otro temple, con la predisposición de la que haces gala cuando te ves a la altura de lo que existe fuera de tu encierro habitual, cuando descubres que no hay nada en ti de lo que avergonzarte y por lo que ocultarte, en contra de lo que te han hecho sentir durante años y años; a recuperar la autoestima a través de la búsqueda, en este caso, de la pasión que le falta —más que del amor—, de ese revulsivo estimulante que ofrece lo prohibido y que se convierte en un soplo de aire fresco en su vida hundida, haciéndole constatar que aún le queda mucho por decir como mujer, a todos los niveles.

   “Amelia, café amargo” es una novela catalogada dentro del género erótico, pero yo no la considero así. A lo largo de la misma aparecen escenas de sexo explícito, pero contadas con elegancia, con sutileza, sin recrearse en exceso en los detalles, o al menos no en mayor medida de lo que pueden describirse en cualquier novela romántica que vaya más allá del primer beso de una relación sexual. Y no es este aspecto su razón de ser principal, sino un complemento, por eso me ha gustado más. Es su grado de intimismo, su reflexión, los sentimientos que vierte sobre el papel, la escenografía vital tan real que plasma la novela en torno a Amelia lo que prevalece por encima de todo.

   Tengo que decir que "Amelia, café amargo" me ha gustado en mayor medida de lo que pensaba inicialmente, que la he devorado porque es extremadamente fácil de leer, con frases cortas, sencillas y ritmo ágil, a pesar de ese grado de intimismo con el que siempre se corre el riesgo de ralentizar la narración. 

   Norah Coelho ha escrito una novela con regusto amargo, como su título, pero real. Huye de las utopías y del romanticismo novelero y fantasioso para desgranar una estampa de vida rutinaria, triste y hasta cruel que muchas mujeres afrontan día a día. La novela nos acerca a ellas y a sus sinsabores, a los conflictos mentales producidos por el daño psicológico sufrido y a la sensación que se prolonga en ellas a lo largo del tiempo haciendo de la suya una experiencia de vida lineal y monótona, casi acabada, sin altibajos, sin despuntes de ilusión y de emociones dignas de sellar buenos recuerdos, dejadas llevar por la resignación, por la apatía y por la falta de valor que te produce la imagen pobre, desmejorada e inútil que te han obligado a forjarte de ti misma. Pero con la esperanza  de que todo es posible, de que todo puede cambiar, con la convicción de que “cada persona puede crear sus propios momentos dulces” para renacer y reconstruirse, y con la consigna de que hay que tomar decisiones y elegir nuestro propio futuro sin dejar que la vida nos arrastre. 

   “Toda mujer debería tener derecho, al menos, a un recuerdo feliz durante su vida, derecho a un recuerdo que pudiera dar título a una película”. (Amelia).

6 feb 2015

"EL CUADERNO DE PAULA" de Sara Ballarín.

  

 SINOPSIS:

¿Qué sucedería si tus deseos más íntimos cayeran en manos de un atractivo desconocido?

Alocada, atolondrada, sexy e impulsiva, Paula es una decoradora que vive en Barcelona y que trata de reponerse de sus heridas. Necesita recomponerse después de una difícil ruptura amorosa. Pero un despiste tonto -deja abandonado su cuaderno, un objeto en el que apunta ideas para un proyecto editorial mezcladas con sus vivencias- cambiará su vida por completo y le hará volver a sentir el deseo y la atracción. Junto a sus inseparables amigos, Nero y Vera, Paula descubrirá el amor, la pasión y los giros inesperados con los que te sorprende la vida.





   Me gusta cambiar de género de una novela a otra a la hora de leer, tocar temáticas distintas y estilos narrativos diferentes, primero por evitar el aburrimiento o la monotonía literaria y segundo, para no incurrir en esas odiosas comparaciones que a veces resulta inevitable hacer cuando tenemos entre manos novelas de corte parecido. Después de haber leído una novela intensa como Un millón de gotas y una romántica, más tranquila y sosegada como Un amor para Rebeca, me apetecía cambiar literalmente de tercio. Y opté por dejarme llevar por las críticas positivas que venía recabando El cuaderno de Paula como novela erótica capaz de arrancarte unas risas a lo largo de sus páginas.
   No quiero anticipar si estoy de acuerdo o no con tales críticas, prefiero explicarme, porque Sara Ballarín me ha sumido en una especie de montaña rusa a medida que avanzaba la obra. Pero vayamos por partes:
   Debo comenzar rompiendo una lanza en favor de la autora por su apuesta por el humor a la hora de escribir la novela. Si el drama es difícil de plasmar y transmitir, hacer reír lo es aún más. Y mantener ese tono hilarante y desenfadado, con golpes jocosos durante más de trescientas páginas, lo intensifica, porque resulta más sencillo entrar en un "trance emocional" de congoja y llanto con el que regar las palabras, que tener de continuo el desparpajo y la vis cómica necesaria para arrancar sonrisas.
   Encontré lo que esperaba en el primer tercio de la novela. Un comienzo original y prometedor, un tono ocurrente con toques continuos de humor que me hicieron reir y sentirme identificada en muchos momentos por su similitud con el humor típico andaluz, y una manera desenfada de narrar las escenas de sexo con la que consigue que, a pesar de su grado de descripción detallada, directa, explícita y sin tapujos, estas no resulten chocantes, groseras o burdas en absoluto.  
   Pero ese gustillo a estilo diferente, capaz de hacerme esbozar sonrisas e incluso soltar alguna risa de vez en cuando como ya he dicho, comenzó a esfumarse ligeramente a medida que me adentraba en el segundo tercio. Y no porque estos rasgos desaparezcan por completo, sino porque la trama se reduce casi de forma exclusiva a los encuentros sexuales entre los protagonistas, y a mí -personalmente a mí (y por eso esta opinión la considero subjetiva)- el sexo por el sexo, incansable, sin una historia de fondo que avance de forma significativa al compás de los encuentros, con tópicos de sexo magnificado e ideal más propio de sueños juveniles que maduros me cansa, no me aporta lo suficiente como para incitarme a seguir leyendo por encontrarla un tanto vacía de contenido. Pero esta es mi percepción particular; obviamente, aquellos lectores que disfruten con las escenas de sexo sin más pretensión no hallarán en este punto un handicap para no leerla. 
   La novela mejora al entrar en la última parte. Y esta afirmación no deja de ser una prueba de que siempre es posible discrepar en opiniones, porque he leído comentarios de algunas otras lectoras que han valorado como negativo lo que a mí más me ha gustado: que la historia gane en profundidad, que la protagonista se plantee las tesituras psicológicas que le impiden avanzar, que ponga sobre la mesa el papel y las repercusiones del miedo, la necesidad de superación, de centrarse en una misma para resolver los conflictos soterrados que no afrontó en su momento y que se han convertido en un  lastre emocional que le impide cerrar puertas para abrirse a oportunidades nuevas, sin complejos, sin censuras ni temores de algún tipo. Recuperé el interés por seguir leyendo y descubrí un cierto sentido y una explicación plausible a lo que había sucedido hasta el momento. Tal vez este último giro se produce, bajo mi punto de vista, de manera un tanto brusca, forzada en cuanto a la actitud de los personajes y a los diálogos que terminan provocando el cambio radical que experimenta la trama, pero aún así no puedo negar que la novela ganó parte de los puntos que había perdido en los capítulos centrales.
   Y me ha gustado el final, aunque no sea el que esperaba o el que hubiera escrito yo, jaja. El romanticismo vertido en las últimas páginas le aporta credibilidad a la historia, la completa y la hace más real y coherente con lo que sucedido hasta el momento.
   En definitiva, El cuaderno de Paula es una novela agradable de leer, con un estilo desenfadado que se agradece para desengrasar neuronas tras lecturas más densas o profundas, con una narrativa hilarante y humorística que la hacen divertida en muchos momentos, con un estilo peculiar para describir el sexo sin tapujos, sin rodeos, consiguiendo que resulte natural y en absoluto desagradable de leer y con toques de intimismo que nos incitan a pensar en la complejidad del ser humano, en la fuerza de sus frustraciones no resueltas, en la incapacidad de adivinar lo que realmente es el amor -y la pasión- hasta encontrarlos de frente y en que merece la pena luchar por ellos cueste lo que cueste. Y dosis de sexo. Bastantes dosis de sexo demasiado utópico y maravilloso para una mente madura como la mía, pero que puede hacer las delicias de las románticas soñadoras.



Novela válida para el Reto Semi Genérico y para el Mes temático del amor de Libros que hay que leer.

2 dic 2014

"¿A QUÉ LLAMAS TÚ AMOR?": OPINIÓN DE UN LECTOR DE ERÓTICA.

   Contra todo pronóstico -y para mi sorpresa-, no han sido las supuestas lectoras potenciales de esta novela quienes me han dejado las primeras impresiones, las primeras críticas tras sacarla a la luz, sino lector@s empedernid@s que, si bien gustan del género intimista y reflexivo, huyen del género erótico como de la pólvora. Tal vez por eso me entusiasma este mundillo, porque el riesgo, el azar, lo imprevisible..., hacen que los derroteros por los que discurrirá cada nueva aventura sean imposibles de predecir y eso añade un punto importante de emoción al asunto, alimenta el gusanillo que te mordisquea por dentro por muchas apuestas seguras que una quiera hacer antes de lanzarse.
   De cualquier forma, y volviendo a lo anterior, al final me ha encantado que sea así. Porque he podido disfrutar de sus valoraciones positivas a pesar de su reticencia al género, confirmando con ello mi pretensión inicial de escribir algo "diferente" a lo que viene siendo habitual desde el aterrizaje del Sr. Grey en nuestro mundo terrenal, valorando de forma considerable la historia de fondo que da sustento a la novela.
   Pero sigue siendo de gran interés para mí ampliar la muestra de lectores y comprobar qué opinan de ella quienes sí son asiduos a la erótica, quienes van buscando, además de esa historia de fondo, disfrutar de ciertos pasajes plagados de erotismo, sensualidad y sexo. Porque hay muchas formas de escribirlos y no siempre es fácil conseguir ese equilibrio entre buen gusto y eficacia a la hora de incrementar la temperatura corporal de quien los lee; equilibrio que yo persigo atendiendo a un criterio personal, porque me consta que no tod@s l@s lector@s de erótica lo buscan o lo valoran de igual forma. Para gustos, los colores. 

    La opinión que traigo hoy es de un lector asiduo a la literatura erótica y su opinión me inspira confianza precisamente por eso, porque puede contrastar y valorar esa parte de la historia sin obviar el intimismo y la reflexión del que también se considera amante. Una prueba más que adecuada, por tanto, para saber si la novela cumple con las expectativas que me marqué desde un principio cuando comencé a escribir. Tal vez por eso conté con él como lector cero de esta historia, aunque parte de su opinión no la he sabido hasta ahora, hasta poco antes de publicarla en este blog para compartirla con vosotros. 

Gracias, ALBERTO GONZÁLEZ!!

  
"¿A QUÉ LLAMAS TÚ AMOR?". OPINIÓN. 
Yo no soy de analizar las novelas que leo por su técnica, ni tampoco soy de adentrarme a revisar si está escrita correctamente según las normas literarias, entre otras cosas porque no sé hacerlo y creo que metería la pata. Pero sí que me gusta analizarlas por lo que me aportan, por lo que me hacen sentir o por lo que me enseñan.
  Partiendo de esta base, empecé a leer “¿A qué llamas tú amor?” intuyendo que todas esas cosas que yo busco en una novela, las iba a encontrar en ésta. Y eso lo sabía porque ya había leído los anteriores trabajos de Pilar; su libro de relatos, y su novela, y los dos me aportaron mucho de eso que cuento, así que tenía un alto porcentaje de acertar cuando pensaba que ésta nueva me llevaría por los mismos derroteros.

 Sí que es cierto que la temática es diferente, ésta es una novela en la que se incluye una parte erótica. Pero también es una novela que no se centra sólo en la parte erótica, ni siquiera el erotismo es en lo que se apoya la trama ni la historia central. Creo que todo se complementa, se compenetra a la perfección y se podría decir también que cualquiera de las dos partes, tanto la erótica como la historia de Jana, podrían ir perfectamente separadas y ser solventes cada una por su lado.

 Como en todo lo que escribe Pilar, me he encontrado con una novela que engancha desde sus primeras páginas, una trama perfectamente hilada que me cuenta una historia tan real como pueda ser la de cualquiera. Pero eso sí, cargada de momentos en los que te hace reflexionar, momentos de esos que te arañan por dentro, de esos que te hacen parar un momento en la lectura para pensar. Y eso me encanta cuando leo, que me metan en la trama desde el minuto uno, y que me hagan sentir y recapacitar.

 Siempre me ha gustado la novela erótica y la verdad es que leo este género con frecuencia, pero he de decir que me ha sorprendido mucho Pilar en esta faceta. El erotismo que hallé es totalmente diferente al que me suelo encontrar. Es elegante, fino, cuidado y muy sugerente a la vez, sin perder su carga de realismo y de sensualidad, pero mimado hasta el punto de acariciar las escenas con sutileza extrema, sin caer en lo burdo y soez del sexo, pero sin dejar de ser sexo. En definitiva, esa forma de escribir la erótica, hace la lectura mucho más agradable y consigue activar todos los sentidos del lector y también que  cada  escena de sexo transmita mucho más que sexo, transmita pasión y vaya mucho más allá.

 He leído esta novela con mucho placer -y no lo digo por el erotismo-, lo digo por el placer de leer una historia en la que encuentras lo que buscas en una novela, y que no te entretiene solamente o te divierte, si no que te aporta algo más que todo eso.

 La trama de la novela sigue los pasos de una mujer cercana a los cuarenta, atractiva, culta, una persona que va a ver su vida trastocada por el trabajo de su marido que está distanciándolos. Ella se va a sumergir en un mar de dudas a la hora de determinar qué decisión será la más adecuada y coherente con sus sentimientos y con su forma de ver una relación, que siente que se deteriora. Periodista de profesión, los pilares en los que se apoya para hacer frente a su destino son tres amigos del trabajo, que ponen cada uno su granito de arena en el desarrollo de la novela. Uno pone el desenfreno de vivir la vida al límite, de no tomarse las cosas tan en serio y disfrutar cada minuto que pasa a pesar de lo duro que es el día a día. Otro pone la constancia y la cordura, los consejos dados desde el corazón. Y el otro pone la conformidad, el no salirse nunca de los límites establecidos, el luchar por lo que crees firmemente a pesar de todo lo demás. Personajes muy bien dibujados y con los que uno puede identificarse. Jana con sus decisiones, sus aciertos, sus equivocaciones y sus dudas, hace que el lector se introduzca en sus pensamientos y se haga las mismas preguntas que ella. Pero no sólo la novela está enfocada desde el punto de vista femenino, también podemos acercarnos al interior de Julio, y de Hugo, ver desde su forma de entender la vida y replantearnos cosas de la nuestra propia que afloran a medida que las páginas van pasando.

 En definitiva una novela redonda, muy íntima, en la que dos historias se entremezclan, y cada una de ellas con mucho peso, con mucha cordura, y sobre todo con mucha elegancia.

Con “¿A qué llamas tú amor?” he visto crecer a Pilar como escritora, su evolución, pero también que es fiel a su manera de contar las cosas, de buscar ese arañazo en el corazón y de provocar la reflexión y la búsqueda de un trasfondo que va mucho más allá de las letras. ¡Y eso me encanta!

Muchas felicidades, Pilar, por esta novela, por las anteriores y por las que vendrán, porque estoy seguro que vendrán más, y sobre todo gracias por hacerme disfrutar de la literatura una vez más. Espero que tengas muchos éxitos, porque tú y tu obra lo merecéis de verdad.
 


23 oct 2014

23 sept 2014

¡¡NACE UNA NUEVA OBRA!!

   Hay cosas que no se pueden prever. Nos empeñamos en planificarlo todo, sin querer ser conscientes de que la vida muchas veces marca su propio rumbo y que las casualidades, las circunstancias que nos rodean y alguna que otra fuerza oculta que no sabemos de dónde sale nos impulsan a elegir un camino que puede ser, para nuestra sorpresa, el acertado.
   No voy a explicar cómo surgió todo esto, eso lo dejo para más adelante. Hoy solo quiero manifestar mi alegría, mi entusiasmo, mi satisfacción por el trabajo hecho, mi estado de agitación ante esta nueva aventura que empieza (bueno…, que empieza de forma pública, porque para mí ya comenzó hace nueve meses, como un embarazo en toda regla, jaja). Hoy solo quiero expresar mi propia sorpresa por el devenir de los acontecimientos y por el hecho de verme con una nueva novela próxima a publicarse a tan solo cinco meses de haber dado luz a Los colores de una vida gris. Los entendidos en este mundo literario tal vez me digan que no he hecho bien, que debería haber espaciado el nacimiento entre una y otra. ¡¡Pero oiga, una no siempre se queda embarazada por voluntad propia, los accidentes ocurren y yo en esta parcela de mi vida, a la que me dedico por mera afición y sin estratagemas, estoy dispuesta a dejarme accidentar si con ello disfruto como lo estoy haciendo ahora!! Y lo que tenga que venir, vendrá.

   Me siento pletórica por haber gozado de la confianza de Editorial Palabras de Agua para esta andadura y debo decir que, hasta el momento, ha sido un auténtico placer trabajar con ellos, porque me he sentido parte integrante de su familia en sentido amplio, profesional y hasta personal, brindándome la oportunidad de participar activamente en los detalles que trascienden a la propia historia de la que soy autora.
   Y me siento pletórica además porque tengo la sensación de estar ofreciéndoos algo que merece la pena. La humildad siempre ha sido una máxima en mi vida, pero el perfeccionismo también, y siento en mi fuero interno que no habría sido capaz de sacar a la luz esta nueva historia si no pensara que es digna de estar ahí. Aunque seréis vosotros, por supuesto, los que terminéis confirmando si estoy en lo cierto o me equivoco, cosa que asumiré como ya he asumido algunas otras que me han ayudado a seguir aprendiendo y mejorando.

   ¿A qué llamas tú amor? es una novela de Ficción erótica. Pero quienes me conocéis o habéis leído cualquier historia (larga o corta) de las que ya he publicado antes a través de cualquier medio, sabréis que hay ciertos elementos en cada una de ellas de los que, hoy por hoy, yo no podría prescindir: sentimientos, emociones y, sobre todo y ante todo, reflexión. Y todos ellos están muy presentes en esta nueva obra, porque forman parte de mí y de mi manera de entender la literatura y practicarla. ¿A qué llamas tú amor? es una novela intimista de corte erótico que va mucho más allá del sexo o del erotismo. Es una novela con trasfondo, con una historia de base que te removerá y te hará plantearte más de una cuestión a nivel personal y de pareja. No podría ser de otra forma. Porque yo solo concibo escribir erótica si es el sexo el que está a merced de la historia, que para mí es lo que realmente importa, y no al revés; con mis máximos respetos hacia quienes lo hacen, yo personalmente no me sentiría cómoda escribiendo una historia vacía que solo sirviera de excusa a las “escenas de cama”. Cuestión de gustos, nada más. O tal vez de estilo propio.
   Espero que os guste. Y espero que la forma en que está escrita permita a cualquier lector o lectora acercarse a ella y disfrutarla. Aunque no sea simpatizante de este género.

   ¡¡Ya me contaréis, guap@s mí@s!! Mil gracias por acompañarme una vez más!!

6 oct 2013

"LOS LUGARES SECRETOS" de Paula Soler

Nada en esta hermosa empresaria parece indicar que disfrute sexualmente cuando ejerce el poder sobre los hombres. Al castigarlos y humillarlos, al conseguir de ellos su rendición más incondicional. Ante el mundo, Irene es una mujer rica y liberada, inteligente y con clase.
   Nada en este atractivo abogado sugiere que pueda sentirse atraído por los placeres de la sumisión. Al contrario, David es un joven seguro de sí mismo, con un buen trabajo y una vida organizada, enamorado de su novia y a menos de dos meses de contraer matrimonio con ella.
   Cuando los caminos de ambos se cruzan en una tarde de tormenta, Irene y David se lanzan a las aguas del sexo más prohibido sin pensar que el placer puede convertirse en una marea capaz de arrastrarnos a lugares de los que resulta imposible regresar.
   Amor apasionado y erotismo se alían en esta historia intensa, atrevida y provocadora, que rompe todos los esquemas y nos adentra en los senderos más sensuales del deseo.


   No cabe duda de que, en el fondo, la mayoría de las mujeres somos una románticas sin remisión y de que nos encanta y nos seduce de forma poderosa experimentar o, simplemente, contemplar el amor.

   No podemos negar que en estas últimas 4 o 5 décadas,  las mujeres hemos ido avanzando y evolucionando a pasos agigantados para dar rienda suelta a nuestros instintos y deseos sexuales en ciertos casos reprimidos y, en otros, incluso desconocidos para nosotras mismas, en vías de alcanzar una visión del sexo que los hombres ya poseen desde hace tiempo y que les permite conceptualizarlo como una entidad que puede disfrutarse de forma independiente al amor y sin que tenga que ir irremediablemente unida a éste. Sin embargo, a pesar de esos progresos, a la mayoría de nosotras aún nos cuesta desligarlo y disfrutar de la sexualidad per se, tanto en la vida real como en la literatura que nos gusta leer, de ahí que sigan teniendo más éxito entre las lectoras las novelas de corte erótico en las que el amor subyace en la historia que se nos cuenta, y que aceptemos de mejor grado, e incluso disfrutemos,  las escenas en las que se nos describen con detalle las prácticas sexuales de los personajes de la misma, sin que esto signifique, por supuesto, que no haya mujeres  amantes de la erótica sin más, como suele ser más habitual entre el género masculino.

   En mi caso particular, tal vez no sea tan importante que exista ese amor de fondo en una novela erótica para que me guste de verdad, lo que sí exijo es que exista una trama que le dé soporte –a ser posible, no limitada a la relación monotemática entre los protagonistas-, y que el hilo de la trama vaya evolucionando de forma coherente, no como una simple excusa para describir una escena de sexo tras otra; que se nos presenten unos personajes bien perfilados y no superficiales o estereotipados, con una personalidad que los identifique y, puestos a pedir, que resulten reales y humanos, aunque no compartamos su forma de ser y de comportarse; que el argumento de la novela sea más o menos sólido, tanto sí es de corte romántico como si no, hasta el punto de sentirme interesada no solo por las escenas de sexo sino también por las que no tienen nada que ver con él, ya sea por lo que sucede en ellas, por lo que se describe, o por las reflexiones de los propios personajes en torno a sí mismos o al resto de la historia; y ante todo y sobre todo, que impere la calidad narrativa en la novela, porque el hecho de ser erótica no la deja fuera del ámbito de la literatura, y yo soy de la opinión de que el interés comercial de una novela no debería  obviar nunca su calidad literaria, aunque me consta que esto ocurre. A partir de ahí, si las escenas de sexo se suceden con mayor o menor  frecuencia no es algo tan sustancial para mí; tiendo a pensar que la catalogación de “erótica” lo aporta el alto contenido erótico de este tipo de escenas y la forma explícita y detallada con que se describen, así como las sensaciones, sentimientos o emociones que experimentan los protagonistas a lo largo de la misma, más que el número en sí de veces que estas se repiten. 
   Muchos de estos elementos están presenten en Los lugares secretos, de Paula Soler.

   Tengo que admitir que cuando Grijalbo se puso en contacto conmigo para ofrecerme la novela, me lo pensé. Cincuenta sombras de Grey abrió la veda al consumo de literatura erótica por parte de las mujeres como si ésta no hubiera existido nunca, o como si el señor Grey hubiera hecho desaparecer, como por arte de magia (en realidad fue por arte de marketing) el rubor femenino a acercarse a este género literario, lo que supuso que tras ella vinieran un sinnúmero más de historias, la mayoría de ellas girando en torno al mismo tema: BDSM, dominación-sumisión o sadomasoquismo en diferentes grados con una aparente relación amorosa de fondo –y un protagonista irresistible- como gancho adicional para captar la atención de las mujeres. Tras leer las famosas Sombras y Ochenta melodías de pasión en amarillo, me dije que ya tenía suficiente a nivel literario con un tipo de prácticas sexuales que no me va, por eso dudé si leer o no Los lugares secretos. El hecho de que por una vez los papeles se hubieran invertido (que el dominado fuera él) despertó mi curiosidad; que alguna reseña aparecida con anterioridad hablara de una calidad literaria muy superior a las Sombras de Grey terminó de animarme.

   Tras  haberla leído, he de decir que la novela no ha terminado de llenarme del todo, aunque reconozco que me ha enganchado y me ha gustado bastante más de lo que pensaba. Pero dejad que me explique: no ha terminado de llenarme del todo por una cuestión no imputable a la novela, sino a mí misma, tal vez; como ya he dicho antes las prácticas sexuales que giran en torno al BDSM, sadomasoquismo o similar no me complacen en absoluto, es más, me siento incómoda siendo testigo de la forma en que se practican. Soy consciente de que tanto en las relaciones sexuales como en las fantasías que acompañan al sexo, los juegos de dominación y sumisión se encuentran muy presentes, siendo el patrón más habitual aquel en el que la mujer adopta el papel de sumisa bajo el control y el poder de su pareja, pero de ahí a introducir el dolor (a un nivel importante) y la humillación como parte sustancial del juego erótico va un abismo para mí y estos últimos elementos me producen sensaciones que no disfruto, adopte quien adopte cada papel. De ahí que no me haya terminado de llenar la historia, no he sentido la excitación que se espera que despierte en el lector una novela catalogada como erótica, ni he empatizado plenamente con los protagonistas en esa cuestión. Sin embargo, y siendo objetiva, tengo que admitir que me ha gustado más de lo que pensaba porque en la novela están presentes algunos de esos elementos imprescindibles para mí que ya exponía al comienzo de esta opinión.

   Paula Soler vuelve a plantear como tema de fondo la práctica del BDSM, aunque no enfocado de la misma forma en que lo han hecho otras novelas del género. Tal vez eso explique que yo me haya quedado con la sensación de que esta novela raya más lo romántico que lo erótico. El amor está muy presente en la relación entre los protagonistas y aunque las prácticas sexuales que lo acompañan acaben siendo de este tipo, no imperan en ellas de forma estricta las pautas convencionales del BDSM y los sentimientos comunes que suelen incitar a su práctica a quienes son adeptos  a esta clase de sexo. Algo que me parece un acierto por parte de la autora (tal vez en deferencia a quienes no conocen ni comparten este tipo de relación sexual) es la de haber insertado en la historia reflexiones nacidas de boca de los propios personajes en las que se cuestiona el sentido de estas prácticas, lo que realmente les motiva a llevarlas a cabo, el por qué se adoptan estos comportamientos cuando los mismos que los practican las consideran como alejadas de lo “normal” (siendo la “normalidad” algo un tanto subjetivo de catalogar) hasta el punto de construir un submundo del que no se habla a quienes son ajenos a él, y lo más importante, confesiones que desvelan lo que sienten realmente sus adeptos: algo instintivo a nivel sexual que lo aleja por completo de una elección voluntaria, un instinto lo suficientemente fuerte una vez descubierto como para que resulte sumamente difícil luchar contra él y con las sensaciones placenteras que despierta, aunque resulte a todas luces incomprensible hasta para ellos mismos. Y me parece un acierto precisamente por eso, porque en la propia trama se da respuesta a algunas preguntas que  muchos de nosotros nos hemos hecho alguna vez en torno al tema, lo cual contribuye, si no a que lo compartas, sí a que entiendas, aceptes y respetes a quienes libremente, con madurez y plenitud de conciencia optan por un concepto de placer sexual distinto al que cada cual practica en la intimidad: “¿Por qué los fetichismos ajenos, el sexo de los demás, siempre nos parece enfermizo?” (Los lugares secretos).

   No es esta una novela en la que el sexo lleve la voz cantante, es una novela en la que un tipo de sexualidad da sentido al desarrollo de la historia, a la evolución de la relación amorosa entre los protagonistas, así como a su propia evolución personal, porque no son estos personajes planos, sino de los que se descubren a sí mismos, se sorprenden, se sienten confundidos, se replantean lo que parecían bases sólidas en su vida, cuestionan lo que han sido hasta el momento y lo que desean ser a partir de ahora, y cambian para adaptarse a lo que las circunstancias les deparan, aunque ello implique una lucha interna algo tortuosa durante esa especie de transformación. Personajes que no se limitan a actuar, sino que vierten sus constantes reflexiones a lo largo de las páginas para que los sintamos cercanos, reales y sobre todo, humanos.

   Me ha gustado la narrativa de Paula Soler, con un lenguaje cuidado, fluido, con descripciones precisas que sitúan la historia sin ralentizarla, diálogos bien construidos que despiertan interés, haciendo uso además de una estructura en la que juega con pequeños saltos en el tiempo para ir contando lo que ocurre, lo cual aporta más dinamismo a la narración. Y me ha gustado que opte por el uso de dos figuras narrativas (los propios protagonistas de la historia) para contarla en primera persona ofreciéndonos en muchos casos una visión alternativa del mismo suceso, los sentimientos, sensaciones y reflexiones diferentes que un mismo hecho llega a suscitar en cada uno de ellos.

   Hacer una recomendación de su lectura no solo es difícil, es que a mí además no me gusta hacerla, porque tanto el género literario (romántico-erótico) como el tema de fondo que se plantea no tienen por qué ser, a priori, del gusto generalizado de los lectores. Lo que sí puedo decir es que es una novela bien escrita, bien contada, con una trama que da soporte a la historia y un final que deja buen sabor de boca, sin un número excesivo de secuencias eróticas que, dicho sea de paso, están narradas con detalle, pero con mucha elegancia y sin que en momento alguno resulten burdas o soeces. Una novela que engancha y que cumple bastante bien con su función de entretener, siempre y cuando lo romántico y lo erótico sean una combinación aceptada de buen grado.
                                      

   Muchas gracias a Editorial Grijalbo por el envío del ejemplar.
   Para más información de la novela, pincha aquí.

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