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12 feb 2020

«AQUELLA VEZ EN BERLÍN» de MARÍA JOSÉ MORENO


SINOPSIS 

El día que el arquitecto alemán Richard Leinz recibe en su casa de Londres al señor Parker, investigador privado, descubre que hace quince años cometió una grave equivocación que marcó su vida. Atormentado por sus dramáticos recuerdos y por el dolor que causó a su alrededor, emprende una búsqueda tenaz en su pasado para intentar enmendar su error. Cuando Thomas, secretario de Richard, decide por su cuenta llamar a Marie Savard, con la que el arquitecto mantuvo una relación, no sabe que está a punto de derrumbarse todo lo que lo ha mantenido a salvo hasta el momento: ¿Por qué Richard ya no es el que era? ¿Podrá Marie ayudarlos a librarse de sus fantasmas? ¿Cómo se puede convivir con la culpa? Una historia intimista de secretos desgarradores, de amores frustrados, de palabras no dichas, de luces y sombras en el pasado de unos personajes que intentan sobrevivir en un tiempo histórico complejo mientras tratan de combatir a sus propios demonios y coger aire para disfrutar de eso a lo que llamamos vida. Las casualidades no existen. Los encuentros fortuitos tampoco. 

***

   Me he pasado un buen rato mirando el «folio» en blanco de la entrada de Blogger, con el cursor parpadeando a la izquierda, esperando paciente a que comenzara a escribir. Y me ha recordado, por un momento, al famoso bloqueo del escritor, que suele producirse cuando este no sabe bien lo que contar, o cómo lo va a contar. En mi caso, el bloqueo no es producto de una carencia de ideas, sino del exceso; es tanto lo que podría decir que no sé bien por dónde empezar. Quizá porque le quiero hacer justicia a una obra que la merece. Quizá porque le tengo un cariño especial. Quizá porque la he visto gestarse, crecer, madurar y, finalmente, nacer, en ese orden inverso a la vida propio de la literatura que a ti, lector o lectora, te permite ser testigo del resultado final, pero que a mí me ha concedido el privilegio de mostrarme el camino arduo y laborioso que la ha llevado a ser una historia preciosa y redonda. Y me preguntaba al hilo de todo esto y ahora que no nos escucha la autora, por qué no podría yo revelar algunos de esos secretos de trastienda que no suelen ver la luz... 

   ¡Shsss...! Cierra la puerta y vigila, porque allá voy.

   Hace ya mucho tiempo que María José Moreno me envió un e-mail. Como anexo venían los dos o tres primeros capítulos de la novela y en él me pedía que los leyera y le diera mi impresión, si creía que merecía la pena continuarla, si me gustaba el tono narrativo... Una valoración un tanto subjetiva, quizás, considerando que era muy poco lo que aún tenía escrito. Pero es que a veces no se necesita más. Las buenas historias enganchan desde el principio, sin necesidad de que sean de intriga; la información inicial que aportan, los matices ambientales, la pluma que las cuenta pueden ser más que suficientes para causar sensaciones que te invitan a pensar que estás ante el origen de una gran obra, que promete, que hay un diamante en bruto por pulir, agazapado y escondido, preparado para darle brillo y sacarlo a relucir. Cuando acabé de leerlos (en nada y menos de tiempo), le contesté al mensaje: «¿Que si merece la pena seguir? Esta historia es de sofá, café y manta, te lo digo yo. Y el tono narrativo es propio de novela de tapa dura». Esas fueron mis palabras. Y aunque lo último no se ha cumplido (Versátil la ha publicado en rústica, eso sí, con una portada preciosa), apuesto a que lo primero se hará realidad cuando llegue a vuestras manos, ya me lo diréis.

   La lectura de las primeras páginas me transportó a Londres de la mano de Thomas. Su voz me conquistó desde el minuto uno. Entrañable, envolvente, cálida, afectuosa. Pensé que sería un protagonista excepcional, contándonos su historia con la cercanía y la intimidad de la primera persona. Y cuál fue mi sorpresa al saber que quien la contaba —Thomas— era en realidad un personaje secundario, que los verdaderos protagonistas serían Richard y Marie. Varias llamadas de teléfono entre María José y yo se sucedieron en esos primeros días, una de ellas de muy larga duración, en la que me contaba la historia al completo para analizar los enfoques. Me eché las manos a la cabeza. Porque no se había conformado con crear una historia sencilla, era una auténtica red de personajes y hilos argumentales interconectados con propósitos muy claros, pero de ejecución difícil, no solo por la cantidad de sucesos que en ella ocurrían, sino por la profundidad psicológica de que había que dotar a los personajes para que todo resultara coherente. Pero en eso María José Moreno es experta, no defrauda, así es que confié a ciegas en un planteamiento en el que las aparentes casualidades —que en realidad no lo son—, los secretos del pasado, los miedos personales, la necesidad de perdón, la búsqueda de la verdad y la lucha por la supervivencia se darían cita en Londres, Munich, Berlín y Málaga, a caballo entre el presente y el pasado, con una ambientación histórica en la Segunda Guerra Mundial y personajes de fondo como Anna Freud dando respaldo a unas vidas marcadas por la familia y por los sucesos traumáticos que acontecieron en ellas.

   Pero no quedaba ahí la dificultad. Había que dar voz a los personajes, a cada cual la suya, y jugar con los narradores, que en esta novela, finalmente, no solo es Thomas, sino también un narrador externo que cuenta de primera mano todo lo que acontece a Richard en sus viajes al pasado, donde Thomas no puede estar presente. Y había que dotar de realismo a la historia, contando las crudezas de los errores cometidos, el daño causado por los personajes a quienes amaban, incluso a ellos mismos, y su posibilidad o imposibilidad de resarcirlos, y todo ello sin que el dedo acusatorio del lector los sentenciara, es decir, provocando una empatía que no siempre es fácil de conseguir, porque para ello hay que saber manejar muy bien los sentimientos y las emociones, transmitiéndoselas al lector. Una historia intimista, como Aquella vez en Berlín, no quedaría en el recuerdo si no tocara el corazón. Y lo hace. Te toca el corazón y te hace suspirar al compás de muchas de sus páginas, de muchos de sus párrafos, de muchas de las sensaciones que María José Moreno consigue provocarnos con la lectura entre líneas de sus mensajes subliminales; esos mensajes que yo tanto agradezco por una simple cuestión de enriquecimiento personal. 

   Me dijo que quería apartar la maldad con la que había convivido durante la escritura de la Trilogía del Mal y volver a sus orígenes. Al estilo de Bajo los tilos. Y lo ha hecho a lo grande, con una historia intimista para degustar, compleja pero de lectura fácil, tranquila, para recrearse, con esa voz narrativa propia de los grandes novelones y unos personajes capaces de despertarnos un afecto especial.

   Saldrá a la venta el próximo 17 de febrero. Dentro de una semana. Yo estoy deseando tenerla en las manos, ya tengo preparado el hueco en mi librería. Apuesto a que cuando la vea, me voy a emocionar. Como os podría suceder a vosotros si la leéis.

   Mucha suerte, María José. Ambas lo merecéis. 



2 dic 2014

"¿A QUÉ LLAMAS TÚ AMOR?": OPINIÓN DE UN LECTOR DE ERÓTICA.

   Contra todo pronóstico -y para mi sorpresa-, no han sido las supuestas lectoras potenciales de esta novela quienes me han dejado las primeras impresiones, las primeras críticas tras sacarla a la luz, sino lector@s empedernid@s que, si bien gustan del género intimista y reflexivo, huyen del género erótico como de la pólvora. Tal vez por eso me entusiasma este mundillo, porque el riesgo, el azar, lo imprevisible..., hacen que los derroteros por los que discurrirá cada nueva aventura sean imposibles de predecir y eso añade un punto importante de emoción al asunto, alimenta el gusanillo que te mordisquea por dentro por muchas apuestas seguras que una quiera hacer antes de lanzarse.
   De cualquier forma, y volviendo a lo anterior, al final me ha encantado que sea así. Porque he podido disfrutar de sus valoraciones positivas a pesar de su reticencia al género, confirmando con ello mi pretensión inicial de escribir algo "diferente" a lo que viene siendo habitual desde el aterrizaje del Sr. Grey en nuestro mundo terrenal, valorando de forma considerable la historia de fondo que da sustento a la novela.
   Pero sigue siendo de gran interés para mí ampliar la muestra de lectores y comprobar qué opinan de ella quienes sí son asiduos a la erótica, quienes van buscando, además de esa historia de fondo, disfrutar de ciertos pasajes plagados de erotismo, sensualidad y sexo. Porque hay muchas formas de escribirlos y no siempre es fácil conseguir ese equilibrio entre buen gusto y eficacia a la hora de incrementar la temperatura corporal de quien los lee; equilibrio que yo persigo atendiendo a un criterio personal, porque me consta que no tod@s l@s lector@s de erótica lo buscan o lo valoran de igual forma. Para gustos, los colores. 

    La opinión que traigo hoy es de un lector asiduo a la literatura erótica y su opinión me inspira confianza precisamente por eso, porque puede contrastar y valorar esa parte de la historia sin obviar el intimismo y la reflexión del que también se considera amante. Una prueba más que adecuada, por tanto, para saber si la novela cumple con las expectativas que me marqué desde un principio cuando comencé a escribir. Tal vez por eso conté con él como lector cero de esta historia, aunque parte de su opinión no la he sabido hasta ahora, hasta poco antes de publicarla en este blog para compartirla con vosotros. 

Gracias, ALBERTO GONZÁLEZ!!

  
"¿A QUÉ LLAMAS TÚ AMOR?". OPINIÓN. 
Yo no soy de analizar las novelas que leo por su técnica, ni tampoco soy de adentrarme a revisar si está escrita correctamente según las normas literarias, entre otras cosas porque no sé hacerlo y creo que metería la pata. Pero sí que me gusta analizarlas por lo que me aportan, por lo que me hacen sentir o por lo que me enseñan.
  Partiendo de esta base, empecé a leer “¿A qué llamas tú amor?” intuyendo que todas esas cosas que yo busco en una novela, las iba a encontrar en ésta. Y eso lo sabía porque ya había leído los anteriores trabajos de Pilar; su libro de relatos, y su novela, y los dos me aportaron mucho de eso que cuento, así que tenía un alto porcentaje de acertar cuando pensaba que ésta nueva me llevaría por los mismos derroteros.

 Sí que es cierto que la temática es diferente, ésta es una novela en la que se incluye una parte erótica. Pero también es una novela que no se centra sólo en la parte erótica, ni siquiera el erotismo es en lo que se apoya la trama ni la historia central. Creo que todo se complementa, se compenetra a la perfección y se podría decir también que cualquiera de las dos partes, tanto la erótica como la historia de Jana, podrían ir perfectamente separadas y ser solventes cada una por su lado.

 Como en todo lo que escribe Pilar, me he encontrado con una novela que engancha desde sus primeras páginas, una trama perfectamente hilada que me cuenta una historia tan real como pueda ser la de cualquiera. Pero eso sí, cargada de momentos en los que te hace reflexionar, momentos de esos que te arañan por dentro, de esos que te hacen parar un momento en la lectura para pensar. Y eso me encanta cuando leo, que me metan en la trama desde el minuto uno, y que me hagan sentir y recapacitar.

 Siempre me ha gustado la novela erótica y la verdad es que leo este género con frecuencia, pero he de decir que me ha sorprendido mucho Pilar en esta faceta. El erotismo que hallé es totalmente diferente al que me suelo encontrar. Es elegante, fino, cuidado y muy sugerente a la vez, sin perder su carga de realismo y de sensualidad, pero mimado hasta el punto de acariciar las escenas con sutileza extrema, sin caer en lo burdo y soez del sexo, pero sin dejar de ser sexo. En definitiva, esa forma de escribir la erótica, hace la lectura mucho más agradable y consigue activar todos los sentidos del lector y también que  cada  escena de sexo transmita mucho más que sexo, transmita pasión y vaya mucho más allá.

 He leído esta novela con mucho placer -y no lo digo por el erotismo-, lo digo por el placer de leer una historia en la que encuentras lo que buscas en una novela, y que no te entretiene solamente o te divierte, si no que te aporta algo más que todo eso.

 La trama de la novela sigue los pasos de una mujer cercana a los cuarenta, atractiva, culta, una persona que va a ver su vida trastocada por el trabajo de su marido que está distanciándolos. Ella se va a sumergir en un mar de dudas a la hora de determinar qué decisión será la más adecuada y coherente con sus sentimientos y con su forma de ver una relación, que siente que se deteriora. Periodista de profesión, los pilares en los que se apoya para hacer frente a su destino son tres amigos del trabajo, que ponen cada uno su granito de arena en el desarrollo de la novela. Uno pone el desenfreno de vivir la vida al límite, de no tomarse las cosas tan en serio y disfrutar cada minuto que pasa a pesar de lo duro que es el día a día. Otro pone la constancia y la cordura, los consejos dados desde el corazón. Y el otro pone la conformidad, el no salirse nunca de los límites establecidos, el luchar por lo que crees firmemente a pesar de todo lo demás. Personajes muy bien dibujados y con los que uno puede identificarse. Jana con sus decisiones, sus aciertos, sus equivocaciones y sus dudas, hace que el lector se introduzca en sus pensamientos y se haga las mismas preguntas que ella. Pero no sólo la novela está enfocada desde el punto de vista femenino, también podemos acercarnos al interior de Julio, y de Hugo, ver desde su forma de entender la vida y replantearnos cosas de la nuestra propia que afloran a medida que las páginas van pasando.

 En definitiva una novela redonda, muy íntima, en la que dos historias se entremezclan, y cada una de ellas con mucho peso, con mucha cordura, y sobre todo con mucha elegancia.

Con “¿A qué llamas tú amor?” he visto crecer a Pilar como escritora, su evolución, pero también que es fiel a su manera de contar las cosas, de buscar ese arañazo en el corazón y de provocar la reflexión y la búsqueda de un trasfondo que va mucho más allá de las letras. ¡Y eso me encanta!

Muchas felicidades, Pilar, por esta novela, por las anteriores y por las que vendrán, porque estoy seguro que vendrán más, y sobre todo gracias por hacerme disfrutar de la literatura una vez más. Espero que tengas muchos éxitos, porque tú y tu obra lo merecéis de verdad.
 


23 sept 2014

¡¡NACE UNA NUEVA OBRA!!

   Hay cosas que no se pueden prever. Nos empeñamos en planificarlo todo, sin querer ser conscientes de que la vida muchas veces marca su propio rumbo y que las casualidades, las circunstancias que nos rodean y alguna que otra fuerza oculta que no sabemos de dónde sale nos impulsan a elegir un camino que puede ser, para nuestra sorpresa, el acertado.
   No voy a explicar cómo surgió todo esto, eso lo dejo para más adelante. Hoy solo quiero manifestar mi alegría, mi entusiasmo, mi satisfacción por el trabajo hecho, mi estado de agitación ante esta nueva aventura que empieza (bueno…, que empieza de forma pública, porque para mí ya comenzó hace nueve meses, como un embarazo en toda regla, jaja). Hoy solo quiero expresar mi propia sorpresa por el devenir de los acontecimientos y por el hecho de verme con una nueva novela próxima a publicarse a tan solo cinco meses de haber dado luz a Los colores de una vida gris. Los entendidos en este mundo literario tal vez me digan que no he hecho bien, que debería haber espaciado el nacimiento entre una y otra. ¡¡Pero oiga, una no siempre se queda embarazada por voluntad propia, los accidentes ocurren y yo en esta parcela de mi vida, a la que me dedico por mera afición y sin estratagemas, estoy dispuesta a dejarme accidentar si con ello disfruto como lo estoy haciendo ahora!! Y lo que tenga que venir, vendrá.

   Me siento pletórica por haber gozado de la confianza de Editorial Palabras de Agua para esta andadura y debo decir que, hasta el momento, ha sido un auténtico placer trabajar con ellos, porque me he sentido parte integrante de su familia en sentido amplio, profesional y hasta personal, brindándome la oportunidad de participar activamente en los detalles que trascienden a la propia historia de la que soy autora.
   Y me siento pletórica además porque tengo la sensación de estar ofreciéndoos algo que merece la pena. La humildad siempre ha sido una máxima en mi vida, pero el perfeccionismo también, y siento en mi fuero interno que no habría sido capaz de sacar a la luz esta nueva historia si no pensara que es digna de estar ahí. Aunque seréis vosotros, por supuesto, los que terminéis confirmando si estoy en lo cierto o me equivoco, cosa que asumiré como ya he asumido algunas otras que me han ayudado a seguir aprendiendo y mejorando.

   ¿A qué llamas tú amor? es una novela de Ficción erótica. Pero quienes me conocéis o habéis leído cualquier historia (larga o corta) de las que ya he publicado antes a través de cualquier medio, sabréis que hay ciertos elementos en cada una de ellas de los que, hoy por hoy, yo no podría prescindir: sentimientos, emociones y, sobre todo y ante todo, reflexión. Y todos ellos están muy presentes en esta nueva obra, porque forman parte de mí y de mi manera de entender la literatura y practicarla. ¿A qué llamas tú amor? es una novela intimista de corte erótico que va mucho más allá del sexo o del erotismo. Es una novela con trasfondo, con una historia de base que te removerá y te hará plantearte más de una cuestión a nivel personal y de pareja. No podría ser de otra forma. Porque yo solo concibo escribir erótica si es el sexo el que está a merced de la historia, que para mí es lo que realmente importa, y no al revés; con mis máximos respetos hacia quienes lo hacen, yo personalmente no me sentiría cómoda escribiendo una historia vacía que solo sirviera de excusa a las “escenas de cama”. Cuestión de gustos, nada más. O tal vez de estilo propio.
   Espero que os guste. Y espero que la forma en que está escrita permita a cualquier lector o lectora acercarse a ella y disfrutarla. Aunque no sea simpatizante de este género.

   ¡¡Ya me contaréis, guap@s mí@s!! Mil gracias por acompañarme una vez más!!

15 ago 2013

"BAJO LOS TILOS" de MARÍA JOSÉ MORENO.

   


   No he leído mucho en estas vacaciones. Tengo que reconocer que el intenso proceso de corrección de mi propia escritura en estos últimos meses hasta verla del todo terminada me dejó la mente un poquito lerda para concentrarme en más letras, así es que al último libro que abordé (La bibliotecaria de Auschwitz) me ha llevado verle el fin más tiempo de lo que hubiera querido. Tal vez por ello, cuando dije de comenzar el siguiente opté por dejar a un lado el tocho que tenía previsto -a pesar de sus buenísimas críticas- para adentrarme en su lugar en historias de menos páginas. Pero en esta ocasión, quise que estuvieran contadas por nuevos valores literarios cuya narrativa aún no había descubierto, movida tal vez por lo que despierta esa cercanía que nos proporcionan las redes sociales y el contacto directo o indirecto con quienes luchan por meter la cabeza en el mundillo de los escritores con la ilusión palpable de no volver a sacarla de ahí jamás. Y así topé con María José Moreno y con su novela corta Bajo los tilos, una novela intimista, según ella misma define, en la que fluyen los sentimientos y las emociones que despiertan los secretos inconfesables de la propia familia de la protagonista a la que ella -ingenua- creía conocer. Y como ya sabéis (por lo que escribo y, sobre todo, por ese libro de relatos que circula por ahí) que me atraen especialmente este tipo de historias cargadas de las emociones que la propia vida nos depara, pues no dudé en descargármela de Amazon para engullirla en nada y menos de tiempo. 

   A veces no dejo de sorprenderme de la confianza con que me hablan mis hijos, de su desparpajo para confesarme y preguntarme cuestiones que en muchas ocasiones rayan la intimidad, tanto la mía como la suya propia. Y no porque me asombre, porque me violente o porque yo no haya fomentado tal actitud en ellos, sino porque no puedo evitar ser consciente de lo mucho que ha evolucionado nuestra sociedad en relativamente pocos años, de cómo los lazos de unión en la familia se han ido tejiendo cada vez más en sentido transversal y horizontal, en lugar de vertical, hasta llegar a hablarnos de tú a tú; a veces, puede que hasta en exceso. 
   Pero no seré yo la que le haga ascos a ese tipo de relación, todo lo contrario. Aunque perdure la necesidad de establecer unos límites claros en las relaciones paterno-filiales, celebro que agonice y hasta muera ese respeto enfermizo e invalidante que hace años coartaba la libertad de la familia para levantar la voz y huir de una tolerancia aberrante, para confesar los problemas de sus miembros, los temores de la vida de cada cual, o esos secretos del pasado que siempre pesan sobre el futuro, magnificados a veces por una cuestión de moralidad caduca, de retrógrada educación, o por unas normas sociales rígidas y carentes de sentido común que nadie se atrevía a poner en tela de juicio alegramente. Y ése es el núcleo, la base sobre la que María José Moreno sustenta su historia. 
   Durante toda su lectura no he podido evitar que mi mente divagara por  familiares de generaciones anteriores analizando su estilo de vida aunque solo fuera de pasada, por esos momentos en los que, sentados un domingo alrededor de la mesa camilla, mi madre nos ha desvelado secretillos ocultos de mayor o menor importancia de tíos, primas o abuelos que nunca antes se atrevieron a lanzar a los cuatro vientos por vergüenza, temor, odio o por el más que probable rechazo social, cuando la generación de nuestros hijos no tendría ahora ningún remilgo por revelarlos. Me ha hecho reflexionar incluso en las veces en que nosotras mismas hemos obviado que nuestra madre, además de madre, era hija, esposa, amiga o amante, y que sus sentimientos y su forma de vivir esas relaciones no solo eran distintas a las que mantenían con nosotras, sino que además desconocíamos sus detalles por no haber estado presente en sus círculos cuando actuaban como tales. Y muchas de esas facetas, al igual que ocurre en la novela, las hemos descubierto cuando ya no estaban, cuando hemos dejado de mirar en una sola dirección para conocer las impresiones que de ella tenían quienes también compartieron su vida; afirmaciones -a modo de ejemplo- como que de joven fue una mujer de bandera capaz de levantar pasiones, que era una consejera excelente para todas sus amigas, que tenía un espíritu de sacrificio mudo digno de admirar, que era una confidente extraordinaria, capaz de llevarse los secretos vertidos sobre ella hasta la tumba..., o descubrir que también sentía deseos carnales como cualquiera de nosotras. Revelaciones que nunca se hicieron en su momento por haber sido coartada su libertad de alguna forma o por cuestiones inherentes a la propia educación que se les impartió y que en muchas ocasiones ha levantado un muro de cristal engañoso entre la familia por su aparente transparencia, pero de franqueo imposible por la sólida estructura que siempre tuvo y que no nos dejó llegar hasta el corazón donde dormía oculto más de un secreto. 
   Dicen que en la vida siempre existen segundas oportunidades, pero no siempre es así. Los errores y sucesos del pasado pueden olvidarse, aunque en ciertas ocasiones su peso hace mella en un futuro que, o bien no se construirá de la misma forma, o incluso puede que se desmorone ante algún descubrimiento que haga tambalear las bases sobre las que construimos nuestra vida, como ocurre en Bajo los tilos. Y resultará complicada de recontruir cuando la oportunidad de redimirnos, de pedir perdón, de ofrecer ayuda, de modificar nuestra actitud ya no sea posible. En tal caso, el peso de nuestra conciencia puede resultar una losa demasiado pesada de sobrellevar, aunque el amor por la familia y el deseo ferviente de mantenerla unida a pesar de todo puede ser lo que contribuya con éxito a salvar el escollo, como María José deja patente en su historia. 

   Es esta una novela intimista, ciertamente, cuya lectura me ha resultado pausada, tranquila, tal vez porque María José se recrea en las descripciones para ofrecernos una visión detallada de la forma en que está trazada la vida de María, su protagonista, y de las emociones que van despertándose en ella a medida que se van desvelando indicios de que las cosas no son como parecían, ni su familia es quien aparentaba ser. 
   La intriga de conocer los secretos inconfesables de los que nunca supo, mezclados con las percepciones viscerales y sentimentales de la protagonista son las dos notas que caracterizan la novela, aderezada por una narración de lenguaje sencillo pero muy cuidado, yo diría que más cuidado de lo que aparentemente podría parecer.


   Os dejo la sinopsis, y si os animáis a leerla, podéis encontrarla en Amazon, ahora bajo el sello de Ediciones B.

       Elena fallece en el avión que la traslada de Madrid a Nueva York. Su familia no sabía que había emprendido ese viaje. Elena guardaba un gran secreto.
         Cuando su hija María recibe la trágica noticia, se ve envuelta en una espiral de preguntas sin respuesta. ¿Qué hacía su madre en ese avión?, ¿por qué iba a Nueva York?, ¿por qué no se lo había contado a nadie?... Preguntas que la sumen en una difícil y tenaz búsqueda en el pasado de su madre hasta conocer sus más íntimos, oscuros y dolorosos secretos. 


   



   

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