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14 nov 2016

"LA MIRADA DE CHAPMAN" de Pere Cervantes.



SINOPSIS
Dos años después del suceso de la asesina en serie de ancianas en Menorca, la oficial de policía María Médem y el inspector jefe Roberto Rial vuelven a encontrarse. En esta ocasión el motivo es el atroz asesinato del hijo de un reconocido editor y de otros miembros que participan en la primera Semana Negra que tiene lugar en la idílica Ciutadella.
En paralelo a la investigación, María Médem libra una batalla tan encarnizada como cruel por la custodia de su hijo, Hugo. Por su parte, Roberto Rial tiene que vérselas con una noble madrileña arrogante y poderosa que le conmina a olvidarse de la exhumación de un cadáver a cambio de una suculenta cantidad de dinero, mientras que la última foto de John Lennon poco antes de morir a manos de Mark David Chapman cambiará su vida para siempre. La melancolía de un faro, el culto a las piedras infinitas e incorruptibles que caracterizan la isla de Ciutadella, su vegetación verde y el frío viento del norte con sus murmullos enloquecidos, son el escenario en que Médem y Rial acabarán por hallar la ciudad sumergida que todos llevamos dentro.


   Debo reconocer que no soy asidua lectora de novela negra. Es más, llevaba muchos años sin leer nada del género, por mi afición, mucho más arraigada de un tiempo a esta parte, a la novela intimista, a las historias emocionales y, en general, a la Ficción contemporánea en la que busco de fondo, a ser posible, un poco de reflexión y de filosofía de vida. Pero gracias al influjo de mi querida amiga y escritora María José Moreno (que cada día está más «negra», jaja) he ido adentrándome en el género dejándome llevar por sus recomendaciones, y así es como «La mirada de Chapman», de Pere Cervantes, cayó en mis manos.

   No suelo comentar todas mis lecturas, no es este un blog de reseñas, pero hay veces en que una novela suscita en mí la necesidad de hablar de ella, aunque sea de forma escueta, bien por su calidad, por el remolino de emociones que haya podido despertar en mí, por haberme hecho reflexionar en relación al tema que da base a la novela o al punto de vista bajo el que lo trata, o tal vez, como ha ocurrido en ese caso y entre otras cosas, por la capacidad de su autor de agarrarme por las solapas y mantenerme pegada a sus páginas como una lapa, ansiosa por seguir leyendo y graznando, más que de costumbre, por las obligaciones personales que me apartaban de ella.

   No voy a hablar de su trama, no voy a ampliarla más de lo que ya cuenta la propia sinopsis. Lo que sí diré es que su pareja de protagonistas, Roberto Rial y María Médem, ya se dieron a conocer en una novela anterior («No nos dejan ser niños») que yo no había leído. En esta novela continúan con esa historia personal y en común que ya arrastraban de la historia anterior; sin embargo (y aunque a mí me pusieron en antecedentes cuando conocí este detalle allá por la página cien), he de incidir en que no es estrictamente necesario haber leído la novela anterior para entender el hilo que une a los personajes, porque el autor ofrece en esta entrega las suficientes referencias a lo ya vivido como para situarnos y evitar que nos perdamos en el camino, así es que puede leerse de manera independiente, lo cual me parece un gran acierto.

   Juega Pere Cervantes con una trama muy bien hilada de principio a fin, haciendo del mundo literario el escenario en el que se desarrollan los asesinatos que protagonizan la novela. No hay paja. En cada una de sus casi cuatrocientas páginas, el autor nos va ofreciendo datos y detalles que relían la madeja para irla desgranando luego con total maestría, acaparando nuestra atención por completo en ese intento de adivinar lo que está sucediendo y a manos de quien, amén de la originalidad en su planteamiento, que también supone un atractivo adicional que nos invita a seguir leyendo. Pero no son solo estos aspectos los que me llevan a decir que me ha encantado la novela, han sido algunos más:

   Me han gustado esas historias personales que se alejan del «meollo negro» de la trama para hacernos ver que también los policías tienen vida propia, normal y corriente como la de todo hijo de vecino, con sus problemas de conciliación familiar, maritales o sentimentales, alejándonos de la imagen típica del policía o de la policía, solitarios y aferrados al trabajo como a una tabla de salvación, que se ofrecen en otras muchas novelas del género. Historias personales que, además de convertirlos en mucho más reales, cuentan con atractivo propio y que me han parecido como pequeñas islas dentro de ese mar negro que supone la trama principal.

   Me han gustado especialmente esas referencias críticas de Pere Cervantes, concisas pero directas y certeras, a determinadas cuestiones de moralidad, al sistema judicial, a la Administración pública y gubernamental en relación con al ámbito policial, y a algunas prácticas habituales en el mundillo literario a manos de editores, agentes, escritores e incluso lectores que no son, digamos, demasiado loables, pero que por desgracia están ahí.  

   Me ha gustado su narrativa. Ágil, fluida, clara, directa, con un ritmo constante que no decae en ningún momento a lo largo de la novela. Y su forma de estructurar y desarrollar la trama para mantener la tensión y la atención constante en todas sus páginas.

   Y me han gustado sus personajes, tanto los principales como los secundarios. Bien perfilados, profundos, coherentes, reales y, en el caso de los protagonistas, sobre todo, nada lineales, no planos, sino sujetos a una evolución que se hace patente conforme avanza la historia.

   «La mirada de Chapman» me ha durado un par de días, sin leer a plano rendimiento. Es una novela adictiva, por el fondo y por la forma en que está escrita, con una trama muy atractiva y muy bien desarrollada como argumento principal al que acompañan otros hilos secundarios que, no por ello, dejan de resultar atrayentes al lector, y con personajes muy potentes de los que a mí, personalmente, me gustaría seguir sabiendo.

   ¿La recomiendo? Creo que está clara la respuesta, ¿no? :)



12 sept 2016

"LA FUERZA DE EROS. TRILOGÍA DEL MAL" de María José Moreno.


SINOPSIS

 Un club selecto de pedófilos actuando impunemente en la red.
Dos niñas asesinadas y otra desaparecida.
Un secuestro.
Una intensa investigación policial.
Y la lucha encarnizada de la psicoterapeuta Mercedes Lozano contra un despiadado asesino en la que perder es morir.


   Siempre escuché decir que "segundas partes nunca fueron buenas", con lo cual, de seguir la misma lógica, de las terceras... mejor no hablar. Es cierto que ya ha habido veces en las que he podido comprobar que este dicho no se cumple, pero si existe un claro ejemplo que demuestra ser una contundente excepción a esa regla, ese es el de la Trilogía del Mal, de María José Moreno. La buena amistad y la cercanía que desde hace tiempo me viene brindando su autora me han permitido conocer no solo la parte visible de esta obra, sino también su sentir al idearla y escribirla, y si algo estaba claro antes de poner la primera letra de esta última entrega era que debía mantener como mínimo el nivel de las anteriores, si no más, es decir, debía ser más atrayente, más intrigante y más potente que las dos primeras entregas para que así fuera el colofón perfecto, el broche de oro ideal que dejara a los lectores con la boca abierta y sin poder cerrarla. Y lo ha conseguido.

   En "La caricia de Tánatos" vi, eminentemente, un thriller psicológico magistral, inquietante por real, basado en el maltrato psicológico sufrido a manos de un psicópata por Marina, una paciente de la gran protagonista de esta trilogía, la psicoterapeuta Mercedes Lozano.  En "El poder de la sombra", María José Moreno mostraba la cara más "negra" de la trilogía; en ella cobraba relevancia la investigación soberbia de unos crímenes cometidos en serie, aunque el hecho de que esa investigación no fuera policial, sino llevada a cabo por el psiquiatra Miguel Vergara y, de nuevo, por Mercedes Lozano para la defensa de la inculpada, hacía que lo psicológico continuara siendo uno de los elementos comunes de las tres tramas. En "La fuerza de Eros" para terminar por todo lo alto la autora hace que confluyan, con una habilidad excelente, distintos subgéneros: vuelve con mucha fuerza al thriller psicológico, aderezándolo con tintes de novela negra y de novela policíaca, en una trama compleja y muy bien hilada que no da tregua de principio a fin. La intriga, el suspense y, por qué no decirlo, el miedo racional se nos pegan al cuerpo desde el comienzo, y ni aún cerrando la contraportada de la novela podremos desprendernos de él. Y digo racional porque sentimos que el origen de tal miedo es real como la vida misma, el Mal por excelencia que nos rodea allá por donde vamos sin ser conscientes de que nos acecha; en esta ocasión, revestido de pedofilia, adolescencia, oscuridad en las redes sociales y pérdida de control ante los mismos.

   No voy a desvelar nada de todo lo que sucede a lo largo de la trama, que es mucho, porque solo leer desde el desconocimiento permitirá al lector disfrutar al máximo de las sorpresas y giros que se van sucediendo a lo largo de la historia. Solo añadiré un apunte en relación a la forma en que está contada, y es que María José Moreno juega con diferentes voces, lo que hace que, además de ser testigos directos de una relación de hechos, nos metamos también de lleno en la piel de quienes lo cuentan, viviendo en primera persona aquello que sienten. ¿El estilo? Ágil, directo, claro, contundente, sencillo pero muy cuidado... El estilo propio de María José Moreno.

   No sé si leísteis las entregas anteriores, sé que muchos de vosotros sí, y que estáis esperando esta como agua de mayo. Si es así, no cojáis el paraguas, calaos de ella hasta los huesos desde ya, desde hoy mismo 12 de septiembre en que "La fuerza de Eros" sale a la venta. Si no habéis leído ninguna, como siempre digo, mucho estáis tardando, porque las vais a disfrutar con toda seguridad.

   Mucha suerte, María José, y mucho éxito.



6 may 2016

"LA VÍSPERA DE CASI TODO" de VÍCTOR DEL ÁRBOL.


 SINOPSIS

Germinal Ibarra es un policía desencantado al que persiguen los rumores y su propia conciencia. Hace tres años que decidió arrastrar su melancolía hasta una comisaría de La Coruña, donde pidió el traslado después de que la resolución del sonado caso del asesinato de la pequeña Amanda lo convirtiera en el héroe que él nunca quiso ni sintió ser. Pero el refugio y anonimato que Germinal creía haber conseguido queda truncado cuando una noche lo reclama una mujer ingresada en el hospital con contusiones que muestran una gran violencia.
Una misteriosa mujer llamada Paola que intenta huir de sus propios fantasmas ha aparecido hace tres meses en el lugar más recóndito de la costa gallega. Allí se instala como huésped en casa de Dolores, de alma sensible y torturada, que acaba acogiéndola sin demasiadas preguntas y la introduce en el círculo que alivia su soledad.
El cruce de estas dos historias en el tiempo se convierte en un mar con dos barcos en rumbo de colisión que irán avanzando sin escapatoria posible.



  Lo ha vuelto a hacer, he de reconocerlo. Víctor del Árbol me conquistó hace tiempo con Un millón de gotas, una novela con un complejo entramado argumental, unos personajes soberbios y una prosa envidiable, de las que rezuman oficio a escritor por los cuatro costados y te hacen asegurarte a ti misma que lo seguirás leyendo para deleitarte no solo con la historia, sino con la forma de contarla, que es, para mí, un aspecto esencial para quedar enganchada a una lectura sin remisión. Con La víspera de casi todo, me reconquista como lectora fiel, porque en ella vuelve a conjuntar forma, fondo y trasfondo de manera magistral. Y hablo de trasfondo porque, si bien no es un componente esencial en una literatura que busque entretener, sí que es para mí uno de los elementos más buscados y apreciados, y en las novelas de Víctor del Árbol siempre lo encuentro, siempre me aportan algo que me resulta enriquecedor.
   La víspera de casi todo destila un regusto a muerte, a vidas truncadas, a personajes atrapados por un pasado que no les permite vivir un presente en paz y del que no pueden huir, a lucha por ahuyentar los fantasmas que otros dejaron cohabitando en sus cuerpos, en sus mentes y en sus vidas desde la infancia, cuando la vulnerabilidad es tal que uno no puede poner barreras a lo que terminará por llevarnos a la perdición. Y son muchas las reflexiones que ello suscita, que puestas en boca de sus personajes o del propio narrador te obligan a detenerte y a plantearte el alcance de todo ello y la salida, si es que la hay, a una situación parecida a la vivida por los protagonistas o por cualquiera de los personajes secundarios de la novela; a plantearte hasta qué punto nos condiciona el pasado y en qué medida la muerte juega un papel esencial para poder escapar de él. Pero no os asustéis, no penséis por ello que es una novela tétrica. La pluma de Víctor del Árbol se presta a contar la historia —o más bien, las distintas historias que se dan cita en ella— con gran maestría, a dotarla de la poesía necesaria para hacerla bella, emotiva, sentida, una lectura deliciosa a pesar del realismo y de la crudeza de algunos de sus pasajes.
   Pero es este trasfondo una lectura entre líneas que late bajo una trama perfectamente entretejida. No le vale al autor crear una historia lineal, no es su estilo. Crea varios hilos argumentales con distintos personajes como protagonistas, casi en forma de novela coral, que terminarán entrelazándose para dar sentido y coherencia a todo cuanto ocurre. Y juega para ello con dos tiempos —pasado y presente— que terminarán confluyendo en el mismo punto, saltando de uno a otro para ir ofreciéndonos, una por una y con un desorden muy estudiado, todas las piezas que componen un puzle en cuya construcción nos incita a participar, ya que en cada nuevo detalle, en cada nuevo descubrimiento de la vida de los personajes nos asaltan las conjeturas de lo que pudo haber pasado, de lo que pasará, del porqué de las actitudes de cada cual, de las razones que les impulsan a ser como son, jugando con esa intriga sutil que está presente de principio a fin. Pero esta intriga no la provoca el autor echando mano al recurso fácil de dejar en suspenso el final de cada capítulo alentándonos a leer el siguiente, no. Víctor del Árbol tiene la destreza de ir desvelando la trama poco a poco y de forma continuada, no sin antes haber ido dejando —a lo largo de toda la novela— un reguero de insinuaciones, de verdades contadas a medias, de detalles velados en las conversaciones que te obligan a mantener la mente despierta ante el cúmulo de incógnitas abiertas e imprevistas que no terminan de cerrarse hasta el final. Y además, nos va contando la historia al revés. Nos desvela el final de cada acontecimiento importante y traslada esa intriga, no a lo que sucederá a partir de ese momento, sino al porqué de ese suceso, a todo lo que lo envuelve y a lo que ha terminado derivando en él; una forma de hilar la trama y de desarrollarla que a mí me parece de bastante más complejidad de la que aparenta. Pero ahí está la habilidad de los grandes, en el hecho de hacer encaje de bolillos sin que se note, hasta que algún profano lo intenta y se percata del oficio que hay detrás.
   Qué deciros de los personajes de La víspera de casi todo. Que son el punto fuerte de la novela. Y que me encantan. Porque Víctor los construye con una complejidad absoluta. Son personajes atormentados, profundos, vividos, con un bagaje moral —positivo o negativo— que resulta de la interacción de su propia forma de ser y de las experiencias vitales que han tenido desde su infancia y que los han marcado ostensiblemente. Son personajes que tiene cosas que contar, que mostrar, que enseñar..., interesantes de descubrir. Como interesante es la forma en que Víctor del Árbol nos los va mostrando, a pinceladas, como los buenos pintores, con trazos precisos que van describiendo el carácter y su forma de ser, arañándoles la costra poco a poco para llegar a lo más profundo, a los más recóndito de sus mentes hasta dejarlos desnudos, con la verdadera naturaleza de cada cual al descubierto. Y se vale para ello de esa técnica que maneja de forma excepcional, el flashback, con el que nos remonta al pasado de cada uno para descubrirnos, en pocas líneas y con la habilidad de los buenos relatistas, los sucesos acaecidos en sus vidas que van dando explicación a ese perfil psicológico que muestran en el presente. Aquí vuelve el autor a jugar con el lector. Porque no describe a los personajes de una forma completa al inicio, sino que va salpicando la trama con aspectos de sus vidas y de su carácter jugando así con nuestra empatía hacia ellos, haciéndonos variar nuestras impresiones respecto a ellos, comprendiéndolos cuando antes no lo hacíamos y, si cabe, hasta justificándolos cuando antes, tal vez, los habíamos sentenciado. O al revés. No hay personaje que sobre, todos tienen una razón de ser, todos tienen un función en la historia, nada de lo que hacen es gratuito. Y son como son con razones fundadas y expuestas con detalle al lector.
    No he contado de lo que va la historia. Y no voy a hacerlo porque creo que ya hay por ahí bastantes reseñas que comienzan así, hasta me atrevería a decir que algunas de ellas incluso cuentan demasiado develando más de lo aconsejable. Yo solo he querido plasmar aquí mis impresiones al leerla. Decir que no solo no me ha defraudado, sino que ha cumplido todas mis expectativas. Que su autor me gana como lectora fiel, encantada de haberme visto imbuida en una narrativa poética, bella, para degustar y paladear con lentitud sin que por ello resulte tediosa en absoluto ni carente de agilidad (aunque parezca incongruente), salpicada de frases en las que detenerse y regada de reflexiones de fondo que hay que sacar a la superficie para extraer de la novela el máximo jugo. Que he disfrutado de nuevo con ese entramado de hilos, hechos, tiempos, giros... que conforman una trama carente de sencillez, y que su autor ya ha demostrado con creces que maneja con soltura y mucha habilidad. Que me ha tenido enganchada pero sin querer llegar al final, por pena de abandonarla, por no renunciar a un placer. Que es un premio merecido. Y que me han quedado preguntas por hacer; pero no porque la trama no haya sido cerrada en su totalidad, sino porque en ella y en sus personajes había demasiada vida por descubrir, demasiados pensamientos por desvelar, demasiados sentimientos por compartir.



14 mar 2016

"EL PODER DE LA SOMBRA" de MARÍA JOSÉ MORENO.


SINOPSIS
Varios asesinatos con idéntico modus operandi señalan como sospechosa a Rosa María Luque, novia de un reputado político, famosa escultora y sucesora de una familia muy conocida de la ciudad. Aunque mantiene su inocencia con convicción, todas las pruebas recaen sobre ella.
Su mente es un puzle incompleto y desordenado. Su amnesia,su angustia y su inestabilidad emocional complican su defensa en el inminente juicio, por lo que su abogado defensor, Felipe Castilla, contrata los servicios de Mercedes Lozano, psicoterapeuta interpersonal, y Miguel Vergara, psiquiatra, quienes deberán acometer la difícil tarea de reconstruir el pasado para entender el presente y solventar el futuro de Rosa. 

¿Finge o dice la verdad?"


   Llevaba tiempo dedicada a leer, fundamentalmente, literatura intimista; mi pasión por los sentimientos, las emociones y la reflexión creo que ya es vox pópuli, entre otras cosas porque ya lo he repetido en incontables ocasiones. Pero siempre surge algún detonante que te hace virar un poco el rumbo, o al menos, hacer un desvío en el camino para aproximarte a aquello que mantienes a distancia sin un motivo expreso. Y fue María José Moreno y mi confianza en su buena pluma las que me incitaron a acercarme al thriller de la mano de “La caricia de Tánatos”. Y quedé encantada. O más bien, superencantada y enganchada a su forma de escribir y a la historia con la que iniciaba la ya conocida Trilogía del Mal.
   He mencionado el "thriller", sin más. En otras muchas ocasiones, he definido a "La caricia de Tánatos" (acertadamente o no) como “thriller psicológico”, pero es que me acabo de dar cuenta de que empieza a cansarme tener que definir por narices el género o subgénero exactos en el que encuadrar una novela, cuando algunas de ellas no se ajustan por entero a los cánones marcados, ni al estereotipo puro que representa a ese género, como pienso que le ocurre, al menos, a estas dos primeras entregas de esta Trilogía del Mal: “La caricia de Tánatos” y “El poder de la Sombra”. He leído críticas o reseñas (en general) que dedican parte de sus líneas a discutir si una obra es novela negra, thriller, policíaca o a saber qué, y hasta qué punto se aparta de las normas establecidas, llegando a valorar negativamente ese probable desajuste (tal vez más por un incumplimiento de sus expectativas que por otra cuestión). A mí, sin embargo, eso es lo que me gusta, la innovación, la mezcolanza de elementos, el hecho de poner sobre el tablero tramas –y formas de desarrollarlas- que pongan en jaque a distintos géneros o subgéneros haciendo de ellos un cóctel perfecto que pueda aportar algo nuevo a lo que ya existe, porque esa es la forma de hacer que la literatura no se estanque, que evolucione de la mano de sus creadores. Lo que a mí me interesa es la novela en sí, y me da exactamente igual si está dentro de un grupo como desterrada. Ya hay quien ha inventado un nombre para el nuevo subgénero que podría acoger a esta trilogía: “Domestic Noir”. Porque parece que sin familia una novela queda huérfana, apostada en el aire y en tierra de nadie, como si careciera de identidad, olvidando que puede tener perfectamente una identidad propia basada en su propio nombre, el que lleva por título, sin necesitar más. “La caricia de Tánatos” ya tenía esa identidad y “El poder de la Sombra” la ostenta con creces, y deberíamos acercarnos a leerla basándonos en su propia sinopsis, en la garantía de quien la ha escrito o en los comentarios de lectores afines a nosotros sin importarnos la familia a la que pertenece o si ni siquiera la tiene.
   Pero bueno, dejemos las divagaciones y centrémonos en lo que estamos. 
  “El poder de la sombra” es una novela adictiva, es lo primero que se me viene a la mente. Y lo es, no solo por la agilidad narrativa de María José Moreno, sino por sus pequeños giros, incontables y muy frecuentes a lo largo de toda la trama, así como por el aporte continuado de nueva información, de la entrada en juego de nuevos elementos. Nos mantiene en vilo de principio a fin. Y nos lleva a participar activamente en la investigación psicológica y psiquiátrica que en ella se desarrolla para intentar anticipar lo que pueda haber pasado, dándonos con un palmo de narices a cada pocas páginas para terminar finalmente bajando los brazos, desconcertados y sin saber qué pensar, porque la historia está tan bien hilada y tan bien tramada que no parece que haya salida aparente a lo se nos va contando. Pero en realidad, sí que la hay. E impactante, además.
   Tal y como se expone en la sinopsis, Mercedes Lozano y Miguel Vergara (psicóloga y psiquiatra, respectivamente) vuelven a aparecer en esta segunda entrega, como ya era de esperar, y lo hacen para adentrarse en la mente de Rosa María Luque, acusada de asesinato, y poder aportar así algo de luz de cara a su defensa en el juicio que se avecina. Nos encontramos pues con una investigación por asesinato que, en esta ocasión, no va de la mano del policía de turno ni del detective privado, sino de dos profesionales de la psique humana que tratarán de encontrar las pruebas definitivas en la mente de la acusada, haciendo que sea lo psicológico –nuevamente- uno de los mayores sellos de identidad de la historia; aquí tengo que decir que la manera en que esa información va saliendo a la luz me parece además uno de los grandes atractivos y aciertos de la novela, no podemos obviar que hay que manejar mucha documentación de base para dotar de tanta verosimilitud, realismo y profundidad tanto a los personajes como a los hechos que se van relatando a lo largo de la trama. Admiro a María José Moreno por ello, por ese manejo magistral de los entresijos mentales, porque lo borda; aunque claro, ella no necesita documentarse al ser una especie de wikipedia psiquiátrica ambulante, lo cual le permite afinar hasta el máximo detalle en la creación de estos perfiles sin temor a equivocarse :)
   Pero como decía antes, “El poder de la Sombra” no se limita a la investigación de un caso de asesinato, sino que desarrolla además, de forma paralela, varios hilos argumentales que dotan de historia personal hasta a los personajes secundarios, muy bien perfilados; se permite mantener una especie de relación amorosa, con sus naturales altibajos, entre sus protagonistas; saca de nuevo a la palestra la sombra de ese mal por excelencia que tuvo su protagonismo máximo en “La caricia de Tánatos” y que sigue amenazante en esta entrega; y también se permite tirar de reflexión, poner pinceladas profundas en boca de sus personajes y al hilo de lo que va ocurriendo.
   Esta segunda parte de la trilogía vuelve a estar escrita en primera persona, lo que nos acerca aún más a Mercedes Lozano haciéndonos vivir muy de cerca lo que ve y lo que siente, hasta apreciarlo muchas veces en propia piel por ese cariz humano con virtudes y defectos que nos hace empatizar con ella percibiéndola como muy real. Y respecto al final, queda cerrado en cuanto a la trama principal, pero alguno de los hilos argumentales secundarios quedan abiertos al desenlace último, que nos vendrá de la mano de una tercera entrega que yo, desde luego, no me pienso perder.
   “El poder de la sombra” está por encima de la catalogación de novela negra, de thriller psicológico, de historia intimista, incluso del recién nacido subgénero “Domestic Noir”. Quedémonos con todo y con los abusos sexuales en la infancia como base para sustentar la trama. Aunado en más de trescientas páginas escritas con un estilo narrativo sencillo, cuidado, trepidante y lleno de suspense, el estilo narrativo propio de una escritora que seguirá dando que hablar. Y no me cabe la menor duda de que cada vez más.



 

21 mar 2015

"BRIANDA. EL ORIGEN DEL MEDALLON" de MAYTE ESTEBAN.

 SINOPSIS:

   Cuando Amanda piensa que todo está en orden en su vida, Alonso encuentra tras una pared de su casa heredada el grimorio de sus antepasadas, el testimonio escrito que dejaron las mujeres valientes de una larga dinastía de brujas blancas.     Brianda, una hermosa pelirroja nacida a principios del siglo XVII, en un pueblo castellano cercano a Toledo, no fue la primera de su estirpe, pero sí la pionera en poner por escrito una sabiduría ancestral. Bajo la atenta tutela de la alegre y sabia Olianda, la joven bruja inicia su aprendizaje en la magia, siempre temerosa, bajo la oscura sombra de la Inquisición.    El día que pisa por vez primera la villa de Toledo, su vida se entrelaza inevitablemente con el de la familia de los hermanos Alfónsez: Sancho, el primogénito, valiente y sincero, cae rendidamente enamorado de Brianda; Luis, sin embargo, la odiará toda su vida.     Amor, venganza, luchas a espada, magia, conjuros, suspense, aventura, destinos épicos... Una vorágine de pura vida que envolverá a la extraordinaria Brianda y al medallón al que está predestinada. 


   Se suelen esquivar las novelas juveniles cuando se cumplen determinados años. El recuerdo que tenemos de ellas, aun habiéndolas disfrutado, parece ir asociado a esa inmadurez, ingenuidad e inocencia maravillosa que nos permite disfrutar de lo irreal, de lo utópico, de los sueños futuros en mucha mayor medida que en etapas posteriores en las que el realismo se abre paso para instalarse en nuestra mente de forma fija. Tememos que entre las páginas de la narración se aborden maneras de pensar, de reaccionar, de actuar con las que ya no estamos en consonancia y que eso nos distancie de la lectura en lugar de imbuirnos en ella. O tal vez sea que damos por hecho que nuestra madurez no nos permitirá abrirnos de nueva a la fantasía, a la magia de cuanto acontecía a esa edad, sin ser conscientes de que siempre habrá una parte infantil escondida dentro de muchos de nosotros que, a poco que la sacudamos, despertará deleitosa para hacernos saborear recuerdos personales que nos transportan a esa otra época de nuestras vidas en la que leíamos absortas ese tipo de literatura. Personajes buenos con sus antagonistas maléficos navegando por la trama y provocando en nosotros incertidumbre, inquietud y junto a ellas, interés, nerviosismo, intriga y empatía hacia los personajes buenos a quienes deseamos ayudar y proteger a toda costa para que nada les suceda.

   Tengo que reconocer que antes de comenzar a leer Brianda. El origen del medallón, me asaltó la duda del prisma bajo que el debía contemplarla, quizás anticipando que al acabarla dejaría escritas mis impresiones para quienes tuvieran curiosidad por conocer mi opinión. Sentía una cierta preocupación, la de no ser justa al valorarla, porque analizarla desde mi punto de vista adulto tratándose de una novela juvenil podría restarle puntos inmerecidamente, ya que aspectos que para mí no resultarían atrayentes sí que podrían serlo para su público potencial; y hacer una crítica con ojos de adolescente actual es complicado, cuando su mundo, sus vidas y sus formas de sentir han cambiado sustancialmente con respecto al nuestro de treinta años atrás. Pero ya os digo que desaparecieron por completo. Mis miedos desaparecieron por completo al poco de comenzar a leer, porque la novela me ha enganchado y atrapado de principio a fin. Brianda ha sacado a la palestra mi yo juvenil, incluso infantil. En varias ocasiones me ha hecho evocar una serie que yo solía ver de pequeña y que me encantaba, "Vickie, el vikingo", un pequeño niño vikingo que embarcaba con su padre y su tripulación para surcar los mares y que en todos los episodios debían enfrentarse a situaciones peligrosas y muy comprometidas que me ponían particularmente nerviosa, tensa y agitada, aun sabiendo que el pequeño siempre acababa haciendo uso de su gran ingenio para que salieran airosos el atolladero. Y Brianda ha conseguido ponerme nerviosa ante las argucias malévolas de sus personajes como cuando era pequeña. Hacía muchos años que no recordaba esa infantil sensación. Y me ha encantado sentirla otra vez.

   En la novela se habla de brujas y se habla de magia. Y mucho. Pero no me ha importado, a pesar de mi edad. He leído a Brianda con todos mis años puestos encima, no me he quitado ninguno para disfrutar de sus páginas, y ha sido un placer. Tal vez para otros este pueda ser un hándicap para gustarle, pero yo considero que si eso ocurre no será por su catalogación de "juvenil", sino porque esa temática en particular no le atraiga leerla, al igual que a otros lectores puede no atraerle la romántica, la novela negra o la erótica. Además, no todo es fantasía en esta novela, hay muchos más componentes escondidos en ella por valorar, y no solo en el fondo, sino también en la forma. Siempre he considerado que hay historias prometedoras que se quedan sin fuelle al narrarlas y otras historias bastante más sencillas a las que se les saca muchísimo partido por la forma de contarlas. Mayte Esteban cuenta con ambas cosas: con historias con potencial y con su propio potencial para narrarlas. Y en este último sentido, debo decir que me ha gustado y sorprendido gratamente la versatilidad de Mayte Esteban como escritora, su capacidad para cambiar de manera palpable de registro y de estilo narrativo de una novela adulta como Detrás del cristal, a una juvenil histórica como Brianda. El origen del medallón, en la que utiliza un prosa en perfecta consonancia con los hechos que describe y con la época en la que se circunscriben (el siglo de Oro), sin resultar por ello cargante, retorcida o forzada, todo lo contrario, su narrativa es impecable, muy correcta y muy fácil de leer, con un vocabulario acorde a la ambientación, pero asequible a los profanos en la materia.

   Podría seguir hablando largo y tendido, pero tampoco quisiera cansaros. Podría seguir valorando de forma positiva a sus personajes, coherentes, fuertes, profundos, bien perfilados física y psicológicamente; el desarrollo de la trama, cuya intriga mantiene dejando caer pildoritas pequeñas a lo largo de la historia que te hacen preguntarte constantemente el porqué, qué ocurrirá, cómo solveltarán el entuerto en el que acaban de meterse, hasta hacerte llegar a un final que, eso sí he he decirlo, me gustaría que hubiera sido algo menos rápido, más detallado, más en consonancia con el resto de la narración. O hablaros de la ambientación, que me ha parecido una de las bazas más fuertes y conseguidas de la novela; en este sentido tengo que felicitar a la autora no solo por el trabajo de documentación que hay tras ella, sino por cómo ha plasmado y dibujado los ambientes en cada escena: he vivido en pleno siglo de Oro; he palpado, visto, aspirado su aroma de podredumbre o de riqueza y señorío, he sentido temor al caminar por sus rincones, por sus calles y por sus caminos, me he hecho una perfecta idea de sus privaciones, de sus ideologías, de sus costumbres rancias, rígidas, encorsetadas, de sus dificultades extremas para sobrevivir..., y pavor ante la Santa Inquisición y sus atrocidades. Toda una clase de historia medieval española que no sé si los jóvenes y adoslescentes que lean esta novela sabrán apreciar o les resultará un aspecto que, tal vez, pueda ralentizar un poco el ritmo de la narración, pero con la que yo he disfrutado sin duda.

   En definitiva, una historia preciosa de magia, de fantasía, de amor, de honor, de amistad..., sustentada con una perfecta ambientación histórica como telón de fondo y escrita de forma impecable y muy acorde a su temática. Una novela para disfrutar a cualquier edad, siempre y cuando no te asusten las brujas y estés dispuesto a dejarte llevar un poquito por ese espíritu juvenil que nunca termina de abandonarnos del todo.




(Novela válida para el Reto Semi-Genérico)

9 mar 2015

"DEAD 7" de ANABEL BOTELLA SOLER. (OPINIÓN JUVENIL).

   

 SINOPSIS DE CONTRAPORTADA:

   Un concurso con 1 777 777€ de premio. Una cárcel abandonada en las afueras de la ciudad. 7 participantes dispuestos a todo. 1 mente enloquecida. 5 días paga ganar o morir.

   Katinka sueña con ser bailarina desde que descubrió unos viejos vídeos de Nureyev- Debido a una siniestra coincidencia, a sus 16 años va a tener que danzar con la muerte.
#Dead 7 presenta una trama arriesgada, con cimientos fuertes, que deja participar al lector con su imaginación e inteligencia para emocionar, provocar y acelerar los cinco sentidos.




   Katinka y Eloy eran una pareja de instituto. Toda su relación iba sobre rudas, a pesar de que Tamara, la exnovia de Eloy, estuviera todo el tiempo intentando destruir esta pareja. Corría la voz por el instituto de que se haría un juego para la tele. Tanto a Tamara como a Eloy le fascinaba la idea, aunque parece ser que a Katinga no tanto. Su madre había planeado un viaje para dos y acabó yendo con su hermana, porque Katinka odiaba la nieve. Eso significaba cuatro días con la casa sola para Eloy y Katinka. 
   Dead 7, que así se llamaba el juego, eligió como primera participante a Tamara. Todo jugador podía elegir a otro contrincante y, cómo no, Tamara escogió a Eloy. Katinka se negaba a que él participara pero, como dije antes, a él la idea le fascinaba.
   ¿Se quedaría Eloy junto a Katinka o le haría caso a su instinto parcipando en un juego con un nombre tan temeroso?

   Comencé a leer Dead 7 una mañana de instituto en casa, porque estaba enferma. La verdad es que me costó el comienzo, aunque sí que es verdad que en poco tiempo me resultó facilísima de leer. Estuve dos días sin hacer otra cosa. Yo estaba encantada, pero se ve que mis padres no lo estaban tanto como yo al no moverme del sofá con el libro. Ha sido la novela que más me ha intrigado de todas las que he leído, no hacía nada más que preguntarme a mí misma qué pasaría y cuando solo me quedaban 20 páginas estaba atacada. 
   Me puse en la piel de Katinka desde el minuto cero. Me hizo odiar a algunos personajes, al igual que hizo que otros me cayesen demasiado bien.
   Lo que también me sorprendió fue la variedad de temas de aparecen en la novela. No solo iba, por ejemplo, de misterio, sino de todo tipo de sentimientos entre los protagonistas, te creaba intriga, inquietud, agobio, miedo... Además, no es para nada de las típicas novelas que cuando llevas 20 páginas sabes cómo acabará, todo lo contrario, tienes algo en mente y ¡plof!, da un giro radical que para nada esperas.
   Otra de las cosas que más me ha gustado es que se haya contado con un narrador protagonista, porque directamente te dice lo que piensa y te transmite mejor las emociones, y sientes más la historia porque te pones en la piel del personaje. Se me hace mucho más fácil de leer, de entender, percibes las sensaciones y los pensamientos mucho mejor. 
   Dead 7 me ha gustado muchísimo, la recomiendo totalmente. Es una historia que hace que te enganches fácilmente y se desarrolla genial.

1 feb 2015

"UN AMOR PARA REBECA" de MAYTE F. UCEDA

 

SINOPSIS:

Rebeca está a punto de casarse cuando emprende un viaje con sus amigas al corazón de Escocia. En medio de un paisaje de subyugante belleza comienza a dudar que Mario, su prometido, sea el amor de su vida. Pero ¿cómo saberlo?, ¿cómo darse cuenta de que estamos haciendo la elección correcta? Cuando conoce a Kenzie MacLeod, un joven con el aspecto de haber vivido mil vidas del tamaño de la suya, Rebeca encuentra todas las respuestas.
Tres amigas; tres formas diferentes de entender el amor. 



 

   Estoy plenamente convencida de que la complejidad del amor no permite recetas, no admite hacerse con un manual de instrucciones que nos facilite manejarlo con soltura, ni siquiera que nos aventure cuál será su funcionamiento y sus efectos sobre nosotros. La posibilidad de control de un sentimiento, de una emoción tan fuerte -y tan particular a la vez- como puede suscitarnos el amor es ilusoria, entre otras cosas porque ni siquiera sabemos cómo se manifiesta, ni siquiera somos capaces de reconocerlo -al verdadero amor- hasta que llega aquel "que te corta el aliento y te deja sin respiración, el que te hace pensar que morirás si no estás con esa persona", tal y como dice Enric (el hermano de Rebeca) en la propia novela. Pero..., ¿y hasta ese momento...? ¿Cómo saber si lo que estamos sintiendo hacia la persona a la que nos hemos unido es amor? ¿Cómo saber si será duradero o fugaz, si se hará estable y profundo o será tan solo el fruto de un embelesamiento pasajero que terminará pereciendo y sumergiéndonos en el hastío, en la rutina o en el vacío? ¿Cómo saber si debemos seguir esperando aun a riesgo de no encontrar aquello a lo que aspiramos, si merece la pena renunciar a lo que tenemos por algo que no sabemos si llegará a funcionar, o si será tan intenso como prevemos?

   Vivir es un riesgo y el amor lo incrementa, nos hace balancearnos en esa cuerda floja del no saber, jugar en un tablero en que se conjugan nuestras ilusiones, nuestro carácter, nuestros sentimientos incontrolables, nuestra tendencia a enamorarnos con mayor o menor facilidad, nuestras aspiraciones, la educación y la moral que nos ha sido dada inculcada y las costumbres que nos han sido impuestas y que es pobable que nos condicionen bastante más de lo deseable en el momento de tomar decisiones, de elegir cómo vivir nuestra vida y con quien. Porque tales decisiones y las consecuencias de las mismas no sólo nos afectan a nosotros, también lo hacen con quienes nos rodean, y esto puede convertirse en el motor que nos empuje hacia un camino de felicidad o que nos lastre y termine por encarcelarnos en la cruda realidad o en el mundo de los sueños en el que nos empeñamos en vivir. 

   Todas estas preguntas, todas estas cuestiones las he barajado alguna vez, y las he encontrado sumergidas a lo largo de las páginas de Un amor para Rebeca, entremezcladas en la trama preciosa que Mayte F. Uceda ha trazado. Y pueden deducirse de cuanto acontece, de las reflexiones de sus personajes, de sus conversaciones y de sus actitudes; personajes, he de decirlo, perfectamente perfilados, creíbles al máximo, casi tangibles a nivel físico y con una profundidad emocional que los hace coherentes a lo largo de toda la historia y que a nosotros nos permite forjarnos una idea de su carácter. Para mí: adorable y encantador Kenzie, fiel a sus principios; odioso Mario, frío y autómata; y sentimientos encontrados hacia Rebeca, la protagonista, sensible y comprensible a ratos, y en otros, despertando mis ganas de zarandearla por su débil temperamento cuando más necesitaba hacerse valer, aunque claro, ni su edad es la mía (y puede que la experiencia explique nuestra perspectiva distinta ante ciertas cosas), ni tampoco lo son su educación y sus costumbres con respecto a las que yo tengo. De cualquier forma, y con independencia del grado de empatía que yo haya podido sentir hacia ella (en el fondo me simpatiza y le he cogido cariño, no creáis que no) despertar en mí ese cúmulo de sentimientos al ver lo hacía, lo que pensaba o su forma de actuar..., querer abrazarla, animarla, reñirle o zarandearla como si fuera una amiga y no un personaje de ficción revela el acierto con que la autora ha sabido dar vida al personaje, dotándola de realismo y de humanidad, lo cual me parece digno de alabar.

   Si tengo que ponerle algún "pero" a la novela (y esta es una opinión que considero subjetiva), tal vez sea en relación al ritmo de la narración, al discurrir de la historia. El principio me pareció bien, me enganchó desde las primeras páginas, pero llegó un momento en que la novela se me hizo un poco lenta, quizás porque Mayte F. Uceda se recrea en las descripciones históricas y en los entornos preciosos de Escocia en demasía (cosa que admito que puede suponer un disfrute para otros). A pesar de reconocer que la ambientación -temporal y espacial- es muy buena (te surmeje completamente en el entorno escocés, lo percibes), bajo mi punto de vista transcurre demasiado tiempo, demasiadas páginas sin que la novela cobre vida en cuanto a sucesos significativos que despierten realmente el interés del lector. No obstante, su narrativa ágil y cuidada (que va ganando en belleza conforme avanza la novela) mantienen el interés por seguir leyendo sin pesadez y sin que resulte tediosa en absoluto. En el último tercio, sin embargo, el giro que la historia experimenta despertó muchísimo mi interés por conocer lo que sucedería después, con el añadido además de que en esta última parte, el aumento de reflexiones dejadas caer en torno al amor, a nuestras decisiones en relación con él, a la efectividad real de las consecuencias de tales decisiones o a nuestra forma de comportarnos y de actuar en pareja enriquecen la novela al aportarle una profundidad psicológica que hasta el momento no tenía y que ha hecho que a mí termine por conquistarme, sin contar, por supuesto, con la belleza de las escenas y el romanticismo que la autora despliega al llegar al final.

   Renunciar a encontrar a alquien mejor que a quien tenemos puede privarnos de esa dulce borrachera de amor que nos inundará de emociones dignas de ser vividas.
   Renunciar a quien tenemos por buscar al hombre o a la mujer de nuestros sueños puede conducirnos a la soledad propia de los utópicos, de los idealistas, de los irracionales.
   Abandonar un amor en pleno apogeo, en plena cúspide emocional, lo idolatra y no nos permite borrar su huella de nuestra mente jamás, para bien o para mal. 
   El dolor de un amor pleno pero fallido puede inducirnos a una muerte lenta, a una muerte anímica que no nos permita seguir viviendo la vida en paz. 
  Tomar decisiones atendiendo a nuestra propia felicidad puede herir los sentimientos ajenos. 
   Tomar decisiones atendiendo a los demás puede terminar destrozándonos a nosotros mismos, ahogados en la tristeza y, puede que incluso, en la impotencia. 

   ¿Qué camino tomará Rebeca? ¿Qué decisiones adoptará? 
   Descubridlo vosotr@s, merece la pena.


(Opinión válida para el Reto Semi Genérico y para el Mes temático del amor de "Libros que hay que leer").








2 dic 2014

"¿A QUÉ LLAMAS TÚ AMOR?": OPINIÓN DE UN LECTOR DE ERÓTICA.

   Contra todo pronóstico -y para mi sorpresa-, no han sido las supuestas lectoras potenciales de esta novela quienes me han dejado las primeras impresiones, las primeras críticas tras sacarla a la luz, sino lector@s empedernid@s que, si bien gustan del género intimista y reflexivo, huyen del género erótico como de la pólvora. Tal vez por eso me entusiasma este mundillo, porque el riesgo, el azar, lo imprevisible..., hacen que los derroteros por los que discurrirá cada nueva aventura sean imposibles de predecir y eso añade un punto importante de emoción al asunto, alimenta el gusanillo que te mordisquea por dentro por muchas apuestas seguras que una quiera hacer antes de lanzarse.
   De cualquier forma, y volviendo a lo anterior, al final me ha encantado que sea así. Porque he podido disfrutar de sus valoraciones positivas a pesar de su reticencia al género, confirmando con ello mi pretensión inicial de escribir algo "diferente" a lo que viene siendo habitual desde el aterrizaje del Sr. Grey en nuestro mundo terrenal, valorando de forma considerable la historia de fondo que da sustento a la novela.
   Pero sigue siendo de gran interés para mí ampliar la muestra de lectores y comprobar qué opinan de ella quienes sí son asiduos a la erótica, quienes van buscando, además de esa historia de fondo, disfrutar de ciertos pasajes plagados de erotismo, sensualidad y sexo. Porque hay muchas formas de escribirlos y no siempre es fácil conseguir ese equilibrio entre buen gusto y eficacia a la hora de incrementar la temperatura corporal de quien los lee; equilibrio que yo persigo atendiendo a un criterio personal, porque me consta que no tod@s l@s lector@s de erótica lo buscan o lo valoran de igual forma. Para gustos, los colores. 

    La opinión que traigo hoy es de un lector asiduo a la literatura erótica y su opinión me inspira confianza precisamente por eso, porque puede contrastar y valorar esa parte de la historia sin obviar el intimismo y la reflexión del que también se considera amante. Una prueba más que adecuada, por tanto, para saber si la novela cumple con las expectativas que me marqué desde un principio cuando comencé a escribir. Tal vez por eso conté con él como lector cero de esta historia, aunque parte de su opinión no la he sabido hasta ahora, hasta poco antes de publicarla en este blog para compartirla con vosotros. 

Gracias, ALBERTO GONZÁLEZ!!

  
"¿A QUÉ LLAMAS TÚ AMOR?". OPINIÓN. 
Yo no soy de analizar las novelas que leo por su técnica, ni tampoco soy de adentrarme a revisar si está escrita correctamente según las normas literarias, entre otras cosas porque no sé hacerlo y creo que metería la pata. Pero sí que me gusta analizarlas por lo que me aportan, por lo que me hacen sentir o por lo que me enseñan.
  Partiendo de esta base, empecé a leer “¿A qué llamas tú amor?” intuyendo que todas esas cosas que yo busco en una novela, las iba a encontrar en ésta. Y eso lo sabía porque ya había leído los anteriores trabajos de Pilar; su libro de relatos, y su novela, y los dos me aportaron mucho de eso que cuento, así que tenía un alto porcentaje de acertar cuando pensaba que ésta nueva me llevaría por los mismos derroteros.

 Sí que es cierto que la temática es diferente, ésta es una novela en la que se incluye una parte erótica. Pero también es una novela que no se centra sólo en la parte erótica, ni siquiera el erotismo es en lo que se apoya la trama ni la historia central. Creo que todo se complementa, se compenetra a la perfección y se podría decir también que cualquiera de las dos partes, tanto la erótica como la historia de Jana, podrían ir perfectamente separadas y ser solventes cada una por su lado.

 Como en todo lo que escribe Pilar, me he encontrado con una novela que engancha desde sus primeras páginas, una trama perfectamente hilada que me cuenta una historia tan real como pueda ser la de cualquiera. Pero eso sí, cargada de momentos en los que te hace reflexionar, momentos de esos que te arañan por dentro, de esos que te hacen parar un momento en la lectura para pensar. Y eso me encanta cuando leo, que me metan en la trama desde el minuto uno, y que me hagan sentir y recapacitar.

 Siempre me ha gustado la novela erótica y la verdad es que leo este género con frecuencia, pero he de decir que me ha sorprendido mucho Pilar en esta faceta. El erotismo que hallé es totalmente diferente al que me suelo encontrar. Es elegante, fino, cuidado y muy sugerente a la vez, sin perder su carga de realismo y de sensualidad, pero mimado hasta el punto de acariciar las escenas con sutileza extrema, sin caer en lo burdo y soez del sexo, pero sin dejar de ser sexo. En definitiva, esa forma de escribir la erótica, hace la lectura mucho más agradable y consigue activar todos los sentidos del lector y también que  cada  escena de sexo transmita mucho más que sexo, transmita pasión y vaya mucho más allá.

 He leído esta novela con mucho placer -y no lo digo por el erotismo-, lo digo por el placer de leer una historia en la que encuentras lo que buscas en una novela, y que no te entretiene solamente o te divierte, si no que te aporta algo más que todo eso.

 La trama de la novela sigue los pasos de una mujer cercana a los cuarenta, atractiva, culta, una persona que va a ver su vida trastocada por el trabajo de su marido que está distanciándolos. Ella se va a sumergir en un mar de dudas a la hora de determinar qué decisión será la más adecuada y coherente con sus sentimientos y con su forma de ver una relación, que siente que se deteriora. Periodista de profesión, los pilares en los que se apoya para hacer frente a su destino son tres amigos del trabajo, que ponen cada uno su granito de arena en el desarrollo de la novela. Uno pone el desenfreno de vivir la vida al límite, de no tomarse las cosas tan en serio y disfrutar cada minuto que pasa a pesar de lo duro que es el día a día. Otro pone la constancia y la cordura, los consejos dados desde el corazón. Y el otro pone la conformidad, el no salirse nunca de los límites establecidos, el luchar por lo que crees firmemente a pesar de todo lo demás. Personajes muy bien dibujados y con los que uno puede identificarse. Jana con sus decisiones, sus aciertos, sus equivocaciones y sus dudas, hace que el lector se introduzca en sus pensamientos y se haga las mismas preguntas que ella. Pero no sólo la novela está enfocada desde el punto de vista femenino, también podemos acercarnos al interior de Julio, y de Hugo, ver desde su forma de entender la vida y replantearnos cosas de la nuestra propia que afloran a medida que las páginas van pasando.

 En definitiva una novela redonda, muy íntima, en la que dos historias se entremezclan, y cada una de ellas con mucho peso, con mucha cordura, y sobre todo con mucha elegancia.

Con “¿A qué llamas tú amor?” he visto crecer a Pilar como escritora, su evolución, pero también que es fiel a su manera de contar las cosas, de buscar ese arañazo en el corazón y de provocar la reflexión y la búsqueda de un trasfondo que va mucho más allá de las letras. ¡Y eso me encanta!

Muchas felicidades, Pilar, por esta novela, por las anteriores y por las que vendrán, porque estoy seguro que vendrán más, y sobre todo gracias por hacerme disfrutar de la literatura una vez más. Espero que tengas muchos éxitos, porque tú y tu obra lo merecéis de verdad.
 


25 abr 2014

LA OPINIÓN DE UN LECTOR CERO: ALBERTO GONZÁLEZ.

   No buscaba quien me regalara los oídos tras la lectura de mi novela y antes de su publicación, sino una opinión sincera, cruda incluso aunque estuviera hecha desde el cariño; digamos que buscaba el significado literal del dicho: “La confianza da asco”. Porque mintiéndonos nos hacen un flaco favor esos lectores primeros que nos aportan una visión anticipada de lo que mucha otra gente pensará después, sin contar con su ayuda inestimable para mejorar la novela al ser capaces de analizar la obra bajo distintas perspectivas -tantas como lectores cero hay- y desde la ignorancia imprescindible de lo que ocurre en la historia, de los personajes, de los giros argumentales, del final…, única forma de apreciar realmente el efecto que todo ello producirá en el lector.

   He querido contar con varios “lectores cero” que no estuvieran cortados por el mismo patrón, porque no todos los lectores futuros buscan lo mismo ni les mueven aspectos iguales para que una novela les guste y yo quería apreciar hasta qué punto mi obra podía acaparar a una mayor o menor diversidad de lectores. Y tengo que reconocer que de todos ellos he podido sacar conclusiones muy útiles, comenzando por mi marido, primer lector cero, cinéfilo más que lector, incapaz de engancharse a cualquier libro, avispado hasta el extremo para “reventar” el suspense y las tramas si no están entretejidas de forma muy hábil; verlo pasear por la casa con la novela bajo el brazo, compaginando su lectura con cualquier otra actividad porque se confesaba enganchado, manteniendo de continuo conversaciones conmigo en las que hablaba de los personajes y de sus actos como si fueran reales y el hecho de haberlo “engañado” en más de un giro de los que se suceden en la novela sin que él pudiera anticiparlos fue un indicativo extremadamente útil y claro de que la historia podía enganchar y sorprender a un buen número de lectores. Continué buscando la opinión de quienes resultan ser lectoras empedernidas –como mi amiga Pilar Sánchez-, capaces de comparar ésta con otras obras de autores consagrados y no tanto, literatos y aficionados, así como de aquéllas otras que además de ello también son capaces de analizar aspectos técnicos como la estructura, la profundidad de los personajes, el estilo o la calidad narrativa –como Marga Ramon o Ana Gómez-, de quienes obtuve conclusiones muy válidas, algunas sugerencias para depurarla y unos halagos tras leerla que me alentaron a sacarla a la luz sin dudar. Seguí con mis familiares más directos, entre ellos mi sobrina, gran aficionada a la lectura y cuya opinión me interesaba especialmente por su juventud, porque el universo lector abarca géneros distintos y distintas edades, y necesitaba comprobar si este tipo de historia también atraía a lectores más jóvenes (afortunadamente, sí). Poco antes de publicarla conté con la visión de Mayte Esteban, una visión algo distinta a las anteriores, porque cuando además de lectora se es también escritora, el análisis no se reduce a las impresiones que produce la novela al leerla, sino también a la dificultad para escribirla, al uso adecuado del lenguaje o a las diferentes alternativas para contar esa misma historia utilizando técnicas literarias distintas.

   Y entre todas estas opiniones, también estuvo la de quien no observa los tecnicismos, sino la historia en sí y su capacidad para transmitir y emocionar, para hacer reflexionar, para trazar un hilo de conexión entre los personajes y el lector, pero visto además bajo un prisma masculino que, a priori, parece siempre menos proclive a dejarse llevar por esos aspectos de lo que suelen hacerlo las mujeres. Y esa es la opinión que traigo hoy, la de mi amigo Alberto González que ya tuve ocasión de escuchar hace casi un año cuando puse en la novela la palabra “fin”, pero que ahora ha plasmado en un papel de forma expresa para que yo pueda compartirla con vosotros, cosa que le agradezco de corazón.


                  LOS COLORES DE UNA VIDA GRIS

   Cuando empecé a leer esta novela había dos cosas que rondaban por mi cabeza: una era que parecía bastante larga para lo que yo suelo estar acostumbrado a leer, pero la otra era un poco contradictoria, que me apetecía mucho leerla, ya que sé cómo escribe Pilar. Había leído su anterior libro de relatos y sabía que no podía defraudarme. Pues bien, en una de las dos cosas, evidentemente, me equivoqué. La novela al final se me hizo corta. Estaba deseando buscarle un hueco para seguir leyendo esa historia que me tenía atado al ordenador.

   Comencé conociendo a los personajes, sus costumbres, sus situaciones personales y también la forma de vida que llevaban. La trama empieza a perfilarse y el lector también comienza a sacar conclusiones. Unas te llevan a justificar a unos, otras te hacen repudiar a otros. Hasta que el uno de los personajes toma el protagonismo principal. Entonces la novela empieza a ser narrada en primera persona en lugar de la tercera persona que hasta ahora había sido la forma elegida para contar la historia. Para mí esto es un gran acierto, ya que parecía que la protagonista estaba contándome todo lo que acontecía en su vida al oído. Es increíble como Pilar logra describir a cada uno de los personajes como si estuvieras viéndolos delante, como si los conocieras de toda la vida, y la facilidad que tiene para que empatices o no con ellos. Nos describe sus vidas de una forma clara que nos lleva a entender el porqué de sus pensamientos y de sus acciones. Pero también logra que nos metamos en la piel de la protagonista, comprendiendo su situación, sufriendo sus preocupaciones, llevándonos de la mano por cada momento de su vida. Con ella pasamos por situaciones que cualquiera de nosotros bien podríamos sufrir en nuestras vidas o incluso haberlas padecido ya.

   También hay que agradecer el gran trabajo de documentación que ha hecho Pilar para centrar la novela en una ciudad que no es la suya, porque no lo parece. Parece que vayas paseando por las calles de Madrid que ella describe y que estés viendo todo tal y como es en la realidad. Los acontecimientos sociales que se produjeron en los años en los que transcurre la novela están perfectamente documentados y magistralmente insertados en el desarrollo de la historia.

   Los Colores de una vida gris me ha dejado muchos momentos de reflexión, me ha hecho pensar en la forma de vida que llevan algunas personas y en cómo, de pronto, puedes acabar en otra muy distinta. Cómo las decisiones que uno toma influyen de una manera u otra y las consecuencias a las que esas decisiones conducen. Y no sólo eso, también las personas que uno se encuentra en la vida, cómo reaccionan en determinadas situaciones, cómo esas personas se comportan dependiendo del nivel social y, otras veces, dependiendo de la situación en la que se encuentren. Nos hace ver que hay veces en la vida que obtienes algo tan básico como la compañía o la complicidad, o la comprensión, de quién menos lo esperas. Cómo alguien que no tiene nada puede darte y enseñarte tanto.    Me encanta encontrarme en una novela esos momentos que te hacen pensar y reflexionar sobre lo que lees y eso Pilar lo hace de maravilla. Pero todo ello lo adereza con una trama perfectamente hilada y sobre todo, lo hace confluir todo en un punto final en lo que nada es lo que parecía ser y que, como siempre, como buena marca de la casa, te sorprende, dando un giro al final de la trama magistral, en el que hace ver al lector que nada es cómo parece.

   ¡Un plato de alta cocina creado por una grandísima cocinera!

   ¡Muchas felicidades por tu obra, Pilar! Es un gran trabajo que tendrá grandes frutos.


   ¡¡Mil gracias, Alberto, por leerla y por esta opinión sincera que me emociona y que has querido compartir con todos!!

Lecturas 2018.

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