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16 mar 2017

"ENTRE PUNTOS SUSPENSIVOS" de MAYTE ESTEBAN.

SINOPSIS

   Mario Aguirre, el padre de Paula, lleva desaparecido unos días. Por más que su hija trata de localizarlo, no logra dar con su paradero y por ello busca la ayuda de Javier Muñoz, inspector de policía. Diez años atrás, Javier y Paula mantuvieron una relación que nunca ha acabado del todo. De vez en cuando sellan treguas que duran solo unos días, y de las que los dos salen siempre heridos.
   Paula sabe que estar cerca de Javier no es lo más sensato, porque recuperarse después de estar juntos es cada vez más difícil, pero necesita que sea él el que la ayude a encontrar a su padre y no duda en pedírselo. El magnetismo que existe entre ellos es tal que quizá el viaje que emprenden para encontrar a Mario no sea muy buena idea, quizá exponga demasiado sus sentimientos.
***

   Se puede sentir rechazo a leer determinados géneros literarios —ciencia-ficción o novela negra, por poner algún ejemplo—, y no porque estos géneros desmerezcan, sino por una mera cuestión de gustos o, tal vez, porque circunstancias personales no nos hagan sentir cómodos con los elementos que componen este tipo de  historias. Igual ocurre con la novela romántica, sobre todo cuando aquellos no adeptos al género anticipan que habrá escenas en exceso edulcoradas, que los personajes serán irreales por idílicos, que no habrá más trama que la relación amorosa entre los protagonistas —con sus idas y venidas, encuentros y desencuentros—, o que la historia tan solo nos aportará unas horas, o días, de entretenimiento sin pretensiones mayores porque la superficialidad que se presupone en ella no nos aportará nada más. En tal caso, solo puedo decir que no han leído a Mayte Esteban.

   A pesar de no ser una asidua a la romántica, creo haber leído bastante como para poder opinar. Y encuentro, a primera vista, una diferencia clara entre la autora de «Entre puntos suspensivos» y otras escritoras de este mismo género: Mayte Esteban no sube a una nube para escribir sus historias, no se recuesta entre algodones para soñar mientras construye a sus personajes, sino que mantiene los pies anclados a tierra y de ella extrae todos los elementos que componen la trama, a la que, además, suele quitarle el exceso de azúcar. El resultado es, para mí, un cóctel de lo más sabroso: una historia real y hasta cotidiana, con la que podría resultar fácil identificarse; personajes de carne y hueso que jamás pisaron el Olimpo de los Dioses, guapetes, tal vez, pero tan plagados de defectos como de virtudes, al igual que cualquiera de nosotros; situaciones y escenarios reconocibles; diálogos ágiles, espontáneos, nada cúrsiles ni encorsetados;  una complicidad en las relaciones amorosas de sus personajes que se aleja de lo peliculeramente pasional y grandioso para mostrar una frescura que se agradece; y algo importante y alabado por mí: una bendita ausencia de tópicos.


   Todo eso y más vuelve a formar parte de esta novela de la que estoy hablando hoy.


   Me consta que hay ocasiones en las que un escritor —o escritora— siente la necesidad imperiosa de escribir, y si no tiene una historia en mente, la busca. En otros casos, es la propia historia la que busca al escritor para que la transmita, porque surge y fluye de manera espontánea y con tanta fuerza que lo obliga a sentarse para convertir en palabras lo que su mente susurra. En el caso de «Entre puntos suspensivos» me atrevería a asegurar que fueron los personajes, Paula y Javier, quienes apremiaron con insistencia a Mayte Esteban para que el devenir de su relación saliera a la luz, quienes la empujaron en el culo —y perdón por la expresión— para que se sentara a contarnos todo lo que ellos pensaban, sentían y necesitaban exteriorizar. Quizá porque los fantasmas y los temores suelen disiparse cuando se les deja escapar, cuando toman contacto con el exterior de uno mismo. Y Paula y Javier llevaban demasiado tiempo con los suyos ululando en su interior.


   Hay novelas que se centran en la historia; esta es la que cobra mayor relevancia. Sin embargo hay otras en las que, a pesar de existir una historia de fondo que resulta ser el motor de la trama, quienes realmente cobran protagonismo y se convierten en la razón de ser de la novela son sus protagonistas, sus personajes. Y bajo mi punto de vista, «Entre puntos suspensivos» pertenece a este último tipo. La búsqueda de Mario no es en sí el foco de la novela (sin quitarle por ello la parte de atractivo que pueda tener), es más bien el telón de fondo que acompaña —y concede una excusa— a los personajes el tiempo necesario para que se reencuentren y muestren sus pensamientos, sentimientos y emociones en relación con el otro y también con la vida que están obligados a llevar en común. A lo largo de la novela, la evolución de esa relación entre Paula y Javier nos deja momentos bonitos, amargos, cómplices, divertidos, desenfadados, dulces, tiernos, con algún que otro plato roto lanzado a la cabeza de cada cual. Y nos deja las reflexiones. Esas que siempre aparecen en las novelas de Mayte Esteban y que dan profundidad a una trama que escapa a esa superficialidad a la que me refería al principio y de la que podrán adolecer otras novelas románticas, pero nunca las que Mayte escribe. El viaje nos deja escenarios y paisajes bellamente descritos, detalles curiosos, anécdotas divertidas (véanse las andanzas de Adelina), ocurrencias ingeniosas que tampoco suelen escapar a la pluma de la autora y como no, giros inesperados que terminan por sorprendernos y que también se agradecen en una novela cuyo final, por imperativo formal, sabemos de antemano cómo debe acabar.


   Pero ese otro gran componente del que aún no he hablado y debo hacerlo sí o sí es la forma en que está escrita. Y digo que debo hacerlo porque a mí la narrativa de Mayte Esteban me coge del cuello al abrir la primera página y ya no me suelta. Fluida, ágil, muy cuidada, aparentemente sencilla, jugando con los recursos lingüísticos y literarios necesarios para embellecerla sin ostentaciones forzadas… Una se desliza por sus párrafos sin darse cuenta, con suavidad, sin necesidad de volver atrás si no es para repetirse y dejarse grabada en la mente esa frasecita, llena de significado, digna de recordar.


   «Entre puntos suspensivos» es una novela fresca, entretenida, divertida, sentimental, emotiva y reflexiva en muchos momentos, que se lee con el placer de quien degusta un plato sencillo pero exquisitamente elaborado. Y que nos dejará a los postres un buen sabor de boca y un suspiro.  



   Por cierto, mañana viernes, 17 de marzo, a las 19:30h. se presenta en Madrid, en Librería Molar.
  ¿Te animas a conocer algo más de ella y de sus entresijos?


26 ene 2017

MAYTE ESTEBAN ESTRENA NOVELA.



SINOPSIS
Mario Aguirre, el padre de Paula, lleva desaparecido unos días. Por más que su hija trata de localizarlo, no logra dar con su paradero y por ello busca la ayuda de Javier Muñoz, inspector de policía. Diez años atrás, Javier y Paula mantuvieron una relación que nunca ha acabado del todo. De vez en cuando sellan treguas que duran solo unos días, y de las que los dos salen siempre heridos.
Paula sabe que estar cerca de Javier no es lo más sensato, porque recuperarse después de estar juntos es cada vez más difícil, pero necesita que sea él el que la ayude a encontrar a su padre y no duda en pedírselo. El magnetismo que existe entre ellos es tal que quizá el viaje que emprenden para encontrar a Mario no sea muy buena idea, quizá exponga demasiado sus sentimientos.


***

   No sé qué tiene al escribir. A veces es difícil definir un estilo, catalogarlo, reseñar esos matices que hacen que te guste, que te sientas cómoda leyendo, como en casa. Simplemente sabes que te engancha, que una vez que empiezas a deslizarte por su prosa ya no puedes parar. ¿Frescura? Tal vez, al menos ese término me asalta a la mente de manera espontánea cuando pienso en ella. ¿Que juega a hacer fácil lo que no lo es, como contar una historia sin trabas tontas, sin florituras que más que enriquecer estorban, manejando con soltura un lenguaje cercano con total corrección? Pues también puede ser. ¿Que los personajes que es capaz de crear son de carne y hueso, espontáneos, naturales, divertidos o trascendentes —según la ocasión—, con virtudes y defectos —como tú y como yo— y sin nada que los haga míticos e inalcanzables, sino cotidianos, de los que te echan el brazo por encima metiéndote en su mundo desde el mismo instante en que los conoces? Sí, sí…, podría ser también. ¿Que las historias que ellos protagonizan nos garantizan unas horas —o días— de disfrute lector, sonrisa en los labios, alguna lagrimilla emocionada y más de un mensaje subliminal a través de frases dignas de recordar? Pues también.

  Mayte Esteban gusta. Y me gusta. Por su versatilidad y porque es capaz de montar —y le sale bien— toda una historia a partir de una idea microscópica; una historia en la que da gusto sumergirse olvidándose de todo lo demás. 

   Hoy estará hecha un flan, por los nervios, que se la comen viva siempre que sale a la palestra con algo nuevo. Quizá sea porque lleva dentro esa humildad de los buenos escritores, que le provoca un inevitable temor a defraudar a pesar de haber puesto su empeño y todos sus conocimientos en afinar al máximo lo que hoy sale a la luz. 

  Hablo de «Entre puntos suspensivos», su nueva novela, la segunda parte —totalmente independiente, que conste— de «Su chico de alquiler». Nace bajo el amparo de HQN, el mismo sello editorial que ya publicó «La chica de la fotos» y promete tener tanto éxito como esta. Yo la reservé hace tiempo cuando salió en preventa y es muy posible que a estas horas me esté esperando ya en mi kindle con los brazos abiertos, que no voy a rechazar. Eso sí, tendré que elegir bien el momento en que empiece a leerla, porque auguro que cuando lo haga ya no me dejará escapar. 

   Felicidades, Mayte. Mucha suerte. 
 
Pincha AQUÍ  si quieres descargártela. 

19 ago 2015

CHARLA CON LA ESCRITORA MAYTE ESTEBAN.


Para quienes aún no la conozcan, diré que Mayte Esteban nació en Guadalajara y reside actualmente en un pequeño pueblo de la provincia de Segovia. Es licenciada en Geografía e Historia por la Universidad de Alcalá de Henares y dice escribir desde su juventud. Autora de seis novelas de diferentes temáticas: La arena del reloj (2011), Su chico de alquiler (2011), El medallón de la magia (2012), Detrás del cristal (2013 - Premio RNR Mejor novela sentimental 2013), Brianda: el origen del medallón (2014) y La chica de las fotos (2015- Finalista III Premio Harlequin HQÑ).
Ha ganado dos premios en concursos de narraciones breves con los relatos La vida en papel (2008), una historia sobre sueños rotos, y El reflejo (2009), que es la historia inventada del cuadro de Velázquez La Venus del espejo.
Administra el blog literario El espejo de la entrada.



   Encantada de tenerte en casa, Mayte, y de que te prestes a mantener esta charla conmigo. Un placer.

   Quiero advertir que no me gustaría hacer de esta una entrevista convencional, no me gustaría centrarla en tu última novela La chica de las fotos, publicada en digital por Harlequin Ibérica tras haber sido finalista en el III Premio Digital HQÑ, ni tampoco en tu trayectoria literaria, aspectos de los que considero que ya has tenido oportunidad de hablar en otros medios, sino en algunas otras cuestiones que atañen a tu faceta de escritora y que creo que también pueden resultar de interés para los lectores.

   Te sigo prácticamente desde tus comienzos. Leí La arena del reloj, una biografía que me pareció preciosa y entrañable; Detrás del cristal, una novela fresca y a la vez profunda, con matices románticos un tanto especiales; Brianda: el origen el medallón, una novela histórica dirigida al público juvenil pero muy apta para todas las edades, entretenida y perfectamente documentada; y por último, La chica de las fotos, una novela ágil, divertida, muy entretenida por los continuos enredos que se suceden en la historia, con una pizca de crítica social e incluida en el catálogo de Harlequin Ibérica como novela romántica. Sin embargo —y aquí me surge la primera cuestión que quiero plantearte—, yo personalmente no considero que La chica de las fotos sea una novela romántica al uso, tal y como nos tiene acostumbrada Harlequin o incluso otras editoriales, no sé si me equivoco. De ser así, de no adaptarse al estereotipo de novela romántica, ¿podría implicar esto un riesgo de cara al lector? ¿Crees que nosotros, los lectores, estamos abiertos a mezcolanzas de género, o solemos tener unas ciertas expectativas —en este caso respecto al género romántico— de las que no nos gusta salirnos? ¿En qué medida podría afectar a la aceptación y al éxito de la novela?

   No tengo muy claro si los lectores en general están abiertos a mezclas de géneros, pero yo sí, como autora y como lectora, y no creo ser capaz de dejar de hacerlo. Puede que esto, el que La chica de las fotos no sea romántica pura tal y como se entiende es un riesgo que corro, y no solo por eso, sino porque no se adapta a la moda actual de incluir componentes eróticos en muchas historias. Aunque a esta novela podría venirle bien, no lo hice por varias razones. La principal es que cuando intento escribir escenas de este tipo no suenan naturales, parece que estoy copiando de otra persona, y prefiero no hacer eso sino mantener mi propia voz narrativa. Contar las cosas a mi manera. Y quizá otra razón es que considero que esto es una moda que tarde o temprano pasará. Me da la sensación de que muchas novelas actuales, cuando pase el tiempo, causarán la misma sensación que cuando miras un álbum de fotos de hace veinte años y ves el peinado que llevabas. Muy a la moda en su momento, pero difícil de mirar ahora.
   Al éxito de la novela no sé si afecta esta decisión, pero sí sé que afectará a algunos lectores que lleguen a ella pensando que es erótica, y eso sé que pasa porque he visto en varios blogs que  la etiquetan como tal, aunque me haya cansado de explicar que no lo es; otros, por fortuna para mí, han visto que esta historia romántica no es más que una excusa para hablar de otros temas.

   Tal y como refieres, escribir dejándote llevar exclusivamente por la moda del momento puede convertir el éxito de una novela en algo pasajero, muy poco perdurable en el tiempo. ¿Y a su autor —o autora—? ¿Su éxito (a veces, meteórico) puede ser tan efímero como el de sus obras? ¿Corre el riesgo de ser catalogado como autor de best-sellers y no como literato, o no tiene nada que ver?

   Puede ocurrir eso, que el éxito sea pasajero y no exista perdurabilidad, aunque no siempre sucede así. Hay algunos best sellers que son obras literarias incuestionables. Te voy a dar solo un ejemplo: El principito.

   De cara a su publicación, en los informes de lectura o editoriales de una obra, a esta se le suele dar normalmente una valoración literaria y una valoración comercial. Lo ideal es conjugar ambas cosas, pero no siempre parece posible. Ante eso, yo me atrevo a pensar que a la hora de trazar el argumento de una novela hay escritores que priorizan lo que ellos desean contar y cómo desean contarlo, por encima de las demandas del público lector, mientras que otros, por el contrario, analizan lo que sus lectores quieren encontrar en una novela y escriben por y para ellos, postura que parece estar más en consonancia con la política editorial en general. Una escritora como tú, que tiene personalidad propia a la hora de escribir y de desarrollar una trama, ¿cómo combina todo esto? ¿Te has encontrado en la tesitura de tener que elegir entre el éxito público y el éxito personal?

  
A la vista está que me quedo con lo personal. Mis novelas no solo tratan temas diversos sino que abordan varios géneros, incluso el rango de edad de los lectores en principio es diferente. Unos tienen más éxito de ventas que otros, eso es cierto, pero de todos estoy orgullosa. Si tengo que elegir, lo único que elijo es que estén bien escritas, que se sostengan. Es verdad que si leemos la primera que escribí eso se queda corto, pero por eso es la primera. Tenía que aprender.


   Seis novelas publicadas y cinco géneros distintos. Esto es algo que yo valoro muchísimo porque me lleva a apreciar la versatilidad del escritor, su capacidad para abordar estilos diferentes con las características propias que definen a cada uno de ellos, lo cual no es nada fácil. Pero me pregunto si no sería más aconsejable centrarse en un solo género, especializarse en él. ¿Crees que un escritor puede mantener su estilo propio con independencia del género que escriba, hasta el punto de no perder lectores al cambiar de registro? ¿Cuál es tu experiencia?

   Pienso que sí se puede mantener el estilo, al menos la voz narrativa, aunque se aborde otro género, aunque sí es cierto que puedes perder lectores yendo de uno a otro. Si nos centramos en cuestiones de marketing, por supuesto que lo sensato sería mantenerse en el mismo, y no solo eso, en el que más ventas te ha proporcionado. Si le hago caso a esto me verías siempre siendo una autora de novela romántica. Sin embargo, tengo entendido que solo tenemos una vida y no quiero perderme nada de esta. Si me apetece escribir en otros géneros, probando a cambiar de tiempo verbal o de narrador, lo haré. La suerte que tengo es que hay lectores a los que les da lo mismo lo que escriba. Confían en mí.
Si una novela se vende menos o se lee menos… tampoco pasa nada. De momento, aunque sería fantástico porque me dejaría mucho más tiempo para hacer lo que más me gusta, escribir no es lo que me da de comer.


   Hablemos de número de lectores, de ventas y del tipo de publicación. Cuatro novelas autoeditadas y dos publicadas con editorial de manera convencional (Detrás del cristal, con Ediciones B, en papel y digital; y La chica de las fotos, con Harlequin Ibérica, solo en digital —de momento, espero que sean inteligentes y la saquen pronto en papel). Imaginemos que tienes una novela en el cajón que no encaja en la línea o en el catálogo de ninguna editorial por razones comerciales. ¿Optar de nuevo por la autoedición sería dar un paso atrás? ¿Sacrificarías determinados aspectos de la novela —en contra de tu criterio— por verla publicada de forma convencional? Con el corazón en la mano, elige: un número de lectores minoritario para una novela fiel a tus convicciones, o el éxito de una gran mayoría para una novela que no se corresponde estrictamente con lo que tú querías escribir.


   No creo que optar por la autoedición sea dar un paso atrás, de hecho, entre Detrás del cristal y La chica de las fotos está Brianda, que es autoeditada, y me siento muy orgullosa de esa novela. Supuso un reto a la hora de documentarla y ni siquiera se me pasó ofrecerla a alguna editorial. Eso es lo que tienen en común las cuatro autoeditadas, que ni siquiera he intentado que sean publicadas bajo ningún sello.  ¿Volvería a hacerlo? Pues ahora mismo no tengo intención inmediata, pero estoy segura de que en algún momento lo haré, porque sé que escribo con tanta libertad que muchas veces no encajo en ninguna parte. Es lo bueno de esto, que puedes arriesgar.

   Existe esa novela hipotética de la que hablas. De momento no estoy dispuesta a sacrificar nada que yo no considere que deba ser sacrificado en ella. Me explico. Si al releerla viera que necesita algún cambio, lo haría, pero nunca porque me lo impusieran por motivos comerciales y mucho menos si no me siento cómoda con ellos. No tengo prisa por publicar, eso creo que me diferencia de muchos autores que estoy viendo ahora. Me da igual que pasen dos o tres años entre novelas. Roma no se hizo en un día, ¿no era así? Pues esto es igual. Tengo el resto de mi vida para recorrer el camino.

   ¿Qué es para ti el éxito literario, Mayte, qué demandas? ¿En qué punto se consigue? 


   Lo he dicho más de una vez: trascender. Eso no se ve durante el tiempo que uno está vivo, así que nunca sabré si lo he logrado. Si reducimos el éxito a ventas estamos hablando de éxito comercial, no literario. Si buscase éxito comercial creo que tendría que resetear mi cabeza desde el principio y me da mucha pereza.

   La literatura, para mí, es un reflejo del tiempo en el que fue escrita, de la sociedad y el momento en el que se produjo. Cuando explico literatura me doy cuenta de que los grandes autores siempre han reflejado su tiempo y creo que eso lo hago de manera inconsciente porque lo he visto siempre así. No hace falta que las historias sean reales, pero el marco y los personajes me resulta esencial que sean cotidianos y reconocibles.

   Hay algo que tal vez muchos lectores desconozcan y que, sin embargo, los escritores podéis sufrir en vuestras carnes con más frecuencia de la deseable. Y hablo de la injusticia de que el bajo éxito de ventas de una novela condicione la compra de los derechos de la siguiente sin entrar siquiera a valorar la calidad de esta última, cuando además, en ciertos casos, tal fracaso se debe más a la carencia de una campaña de promoción, publicidad o distribución adecuadas que a la escasa valía de la novela en sí. ¿Cómo crees que se supera este bache?


   Con todos los libros que se escriben, con tantos y tantos buenísimos que se quedan en los cajones, es injusto total que a alguien se le compren derechos de novelas que están sin escribir y por supuesto sin valorar si es un producto de calidad por el que merezca la pena apostar.

   Luego está el otro tema que planteas, la carencia de promoción una vez que la novela está en el mercado, que encima condiciona la confianza futura que se pondrá en el autor. Una de las primeras leyes del marketing, algo que me contaron hace muchos años en un curso que hice, es que hay que invertir tanto en promoción como en generar el producto. A las pruebas me remito. Tú tienes un blog y sabes cómo se lo montó la editorial con las 50 Sombras… lo que ofrecían a los blogs. Tropezabas con las pilas de libros cuando ibas a hacer la compra. Tiene tantos detractores como seguidores, pero ha vendido miles de ejemplares. Es cierto que sin promoción no hay ventas que valgan. El boca oreja es elemental, pero sin ninguna campaña te cargas el producto. Y puede que sea incluso mejor que las 50 sombras famosas.

   Y hablando de campañas de promoción, ¿cómo ves tú, en general, la labor de las editoriales en este sentido? Hace años, la panacea parecía ser la de conseguir ser publicada por una editorial convencional, el escritor podía dedicarse al oficio de escribir y todo lo demás pasaba a ser competencia de quienes explotaban los derechos de la obra. Hoy parece ser que no es así, ¿no?


   Pues he tenido dos experiencias dispares. Es cierto que en los dos casos yo he colaborado en la promoción, pero mientras en uno cayó sobre mis hombros casi la responsabilidad completa, sin tener ni idea de por dónde andaba, en el otro lo he hecho hasta donde he querido, sabiendo desde el principio que no era necesario, o al menos que no era mi responsabilidad. Pero es cierto que si tú como autor no te implicas… la cosa no va. Los tiempos han cambiado y hay que adaptarse.


   Y en esa implicación yo diría que las redes sociales juegan un papel fundamental. Por lo que vemos, no solo se han convertido en un medio a través del que hacer publicidad de las obras literarias, sino también un medio de acercamiento entre lectores y escritores que tiene sus defensores y me consta que también sus detractores. ¿En qué posición te encuentras tú?


   Ambigua. Tengo la suerte de contar con lectores muy amables que se acercan a mí y me dicen cosas increíbles, sensaciones que han despertado mis libros en ellos, incluso en el caso de La arena del reloj, cuando alguien te cuenta que el libro le ha dado un apoyo en un momento complicado de su vida te sientes bien, aunque a la vez con una tremenda responsabilidad.  Por lo general, en mi caso ganan por goleada las buenas opiniones.

   Por otro lado, tengo detractores. Sí. Cuesta un montón entenderlo cuando lo que tratas de hacer es no meterte con nadie y recorrer tu camino intentando aprender de todo, cuesta sobrellevar ciertas zancadillas. Reconozco que algunas veces te entran ganas de despotricar y desvelar quién está detrás de algunas –porque algunas veces he llegado a saberlo-, pero toca respirar profundamente, dejar que pase el chaparrón. Lo que peor asimilo es cuando alguien intenta apoyarse en tu nombre para levantar un revuelo que le permita darse cierta notoriedad, aprovechando lo que sea.

   A mí me gustan los escritores cercanos y accesibles como tú. Yo siempre he valorado el hecho de poder comentar directamente con un escritor lo que me ha parecido su novela y que él me pueda hacer partícipe de los entresijos que le llevaron a escribirla de tal o cual forma, incluso de la evolución de su éxito, me encanta. Sin embargo me pregunto si un exceso de cercanía, un exceso de confianza —por llamarlo de alguna forma— entre unos y otros podría tener efectos negativos de algún tipo. Hay escritores a quienes se les respeta; a otros, en cambio, parece que se les pueden lanzar comentarios hirientes sin medición alguna. ¿En qué radica esa diferencia, cómo y cuándo se gana un escritor ese respeto por parte del lector?


   Yo no puedo “no contestar”. Me parece que si alguien se acerca se merece al menos que seas amable. Pero creo que nadie se libra de los malos comentarios, o comentarios hirientes. Lo he estado rastreando, porque me interesa todo lo que tiene que ver con la escritura –por algo que estoy escribiendo, metaliteratura, y a todo el mundo le hacen críticas, a veces muy injustas. Más, cuanto más destacas. De hecho, estoy llegando a la conclusión de que muchas novelas que no tienen comentarios malos… a lo mejor es que tampoco me puedo creer los buenos.


   ¿Tú crees en lo que llaman "la marca del escritor"? ¿En qué consiste para ti? ¿Es necesaria? ¿La "imagen" del escritor repercute en las ventas?


   Sí. Hay escritores que venden por inercia, mira las listas y te darás cuenta. Da igual lo que escriban, la gente lo va a comprar porque saben que no les va a defraudar. Creo que esa marca es tener una voz propia que sirva para contar la historia que sea. Hay quienes tendrán más cabeza que yo y no se moverán de género, pero también los hay que no tienen miedo. Mira si no Lorenzo Silva. Música para feos se distancia de su registro y ha vendido y ha gustado.


Cuando el e-book irrumpió en el mercado literario, muchos temieron la desaparición del papel en un tiempo corto. De momento podemos comprobar que el papel y el digital son capaces de convivir en armonía, aunque no me aventuro a decir si será por mucho tiempo. Algunas editoriales optan por la publicación digital antes de abordar las ediciones en papel como una especie de tanteo previo que pueda ser indicativo del éxito comercial de la obra. Pero ¿tú crees realmente que las ventas en digital son un indicativo fiable de cara al papel? ¿Hablamos de mercados distintos, de un público lector diferente o es básicamente el mismo? 


   Son públicos complementarios, de hecho hay gente que no lee si no es en papel y otra que apenas lo usa ya. Sin embargo, creo que el mercado digital ha hecho algo mágico y es fomentar la lectura. Creo que el papel no se va a morir, pero gracias al digital. Estoy convencida de que ahora la gente lee más que hace una década. Se vende menos papel, eso es cierto, pero creo que también es por la crisis esta que tenemos, a ver si se acaba ya de una buena vez.

 
   Así es. Tal y como está la economía actualmente y al precio que tienen las ediciones en papel, parece claro que hay que publicar en digital para poder alcanzar una cota de lectores bastante mayor que, a su vez, pueda dar publicidad a la obra a través del boca-oreja fundamentalmente, sobre todo en el caso de editoriales sin presupuesto para lanzar grandes tiradas y sin una buena distribución y promoción. Sin embargo, los escritores preferís el papel, este parece la consumación de la verdadera publicación. Si tuvieras que elegir entre un medio u otro, ¿por cuál optarías?


   Me gusta más el papel, lo tengo más que claro, pero entiendo que si las editoriales pueden minimizar el riesgo lo hagan porque es un negocio. Ningún negocio se pone para perder dinero, pero tampoco hay que olvidarse de invertir en él. Que parece una obviedad lo que acabo de decir, pero en la práctica estoy viendo que muchas veces algo tan elemental se olvida.


   Antes comentábamos las posibilidades de acercamiento que brindan las redes sociales. Pero a ello hay que añadir las posibilidades que brindan también las plataformas digitales y las webs o blog literarios para conocer de cerca las críticas de los lectores respecto a las obras. Supongo que esto, como todo, tiene su vertiente positiva y también negativa. En el caso de críticas favorables no hay problema, jaja, pero... ¿cómo se llevan esos comentarios negativos a veces escritos con cierta saña, o sin un razonamiento coherente que los sustente? Dicen que para gustos, colores, pero en ciertas ocasiones no es una cuestión de gustos lo que los motiva, sino razones bastante distintas... ¿Cómo te los tomas?


   No muy bien. La mala idea no la entiendo y ha habido veces que me he pillado unos rebotes de días –el primero que recibí decía que no sé escribir, que el libro era malo, malo-. Lo que me ocurre ahora es que, pasados unos días los veo de otro modo. Además, desde que me he enterado que los comentarios de una estrella, de esos con mala idea, se pueden comprar para darle a tu perfil un punto de seriedad… pues oye, a cada uno que me llega me hago a la idea de que alguien me acaba de regalar 25 dólares.
De hecho estoy pesando que con La chica de las fotos tengo crédito para una cena…

 
   Sí, pero en tu caso, este tipo de comentarios que refieres no los compras, jaja, así es que dime, ¿qué resulta aconsejable? ¿Aceptarlos con humildad aunque estén carentes de razón, rebatirlos...? 


   Pues aunque te entren ganas de rebatirlos, lo que creo es que aquellos que no dicen nada no hay que hacer nada con ellos. Es más, hasta ahora yo los compartía, porque pensaba que si hacía eso con los buenos tenía que ser humilde y hacer lo mismo con los malos. Por consejo de alguien que sabe mucho de esto, los malos no los volveré a comentar en las redes, te acabo de dar una exclusiva para tu blog. No, porque no voy a dar a esta gente ese placer. Tengo algunos de perfiles especiales creados para mí, lo cual ya dice mucho de qué pretenden. La notoriedad, como la escritora que buscó hacerse notar a mi costa, que la busquen por sus propios méritos. Y de los que sean ciertos, que habrá alguno, intentaré aprender lo que pueda.


   Con independencia de esta repercusión a nivel personal, ¿hasta qué punto cualquier comentario o crítica de una novela, escrito por cualquier lector (y no pretendo aquí menospreciar a nadie) en una plataforma digital, puede tener repercusión de cara a la ventas de una novela publicada en papel? 


   No sabría qué decir. Primero te hablo de lo digital. Lo que sí sé es que una buena reseña, al menos en mi caso, no viene acompañada de ventas. Y quizá un comentario de una estrella sin razonamiento alguno lo que provoca es el efecto contrario al que busca, porque cuando lees algo con tan mala idea y tan poco fondo puede que le des valor a los que sí están razonados, a los que hablan de la trama y los personajes de la novela, de los giros, del lenguaje, de la ausencia o presencia de diálogos.

   En el caso de la novela en papel, me consta, por Detrás del cristal, que hay gente que ni se había enterado que existía una versión digital, que llegaron a ella directamente porque la vieron en el punto de venta y después hicieron el recorrido de buscarme en las redes. Creo que esos lectores, los del papel, ni se fijan en las estrellas de la novela.
   
   ¿Te has sentido apoyada por la comunidad de escritores con los que interaccionas en redes sociales o por cualquier otro medio? Me pregunto cómo es la relación entre vosotros, si está marcada por la competitividad o prima la empatía y la simpatía mutua por estar subidos al mismo barco.

   En todo este tiempo he vivido muchas experiencias de todo tipo. Buenas y no tanto. Ha habido gente que se ha acercado a mí buscando obtener algo –recuerda que tengo un blog y llevo años haciendo reseñas- y que, después de conseguirlo, se han hecho humo, pero por otro lado tengo suerte porque esto ha logrado una “selección natural”. Cada vez me siento más cómoda y muy querida por escritores que son muy grandes, como escritores y como personas. Muchas veces intercambiamos opiniones, nos damos consejos, compartimos conversaciones que resultan reveladoras… 


   ¿Qué eliminarías de todo este entramado literario?


   La competitividad. Si algo sé, es que un lector no lo es de un solo libro. 

 
   ¿Qué no harías si volvieras a empezar? 


   No lo sé. Llevo un rato pensando y no se me ocurre nada que quisiera eliminar. Todo forma parte del camino, del aprendizaje hasta llegar donde me encuentro ahora, así que es importante. Para bien o para mal me ha empujado a ser quien soy.


   Y por último: un consejo para un buen escritor, hastiado y desilusionado, que esté a punto de rendirse. 


   Oye, esa sensación se pasa. Si escribes porque lo sientes, porque te nace de dentro y además lo haces bien, déjalo un tiempo apartado, pero no te rindas.



   Mil gracias por compartir este rato con nosotros.

   Te deseo mucho éxito. Del bueno.

8 jun 2015

"LA CHICA DE LAS FOTOS" de MAYTE ESTEBAN.


 SINOPSIS

Rocío, camarera de pisos de un hotel rural y escultora en sus ratos libres, vive al borde de un ataque de ansiedad: el día de su boda está a la vuelta de la esquina, faltan muchos detalles por concretar aún y su novio no ayuda. Para colmo, se encuentra con que tiene que trabajar horas extra en el hotel. Todo debe estar impecable para la llegada de Alberto Enríquez y Lucía Vega, la pareja de actores de cine más rutilante del momento. Cuando aparecen, a Rocío le ocurre algo que no logra entender. Es verdad que Alberto tiene un físico imponente y una mirada terriblemente sexy, pero lo que empieza a sentir es desconcertante e inoportuno, y por ello lo trata de manera fría, hasta brusca.
Alberto enseguida descubre que Rocío no es la típica muchacha encandilada por un famoso y justo eso es lo que llama su atención. Sin embargo, algo se le escapa: ¿por qué Rocío evita mirarlo a los ojos? Impaciente por descubrirlo, idea mil maneras de tropezar con la esquiva camarera. Con lo que no cuenta es con que la prensa sensacionalista es capaz de cualquier cosa con tal de lograr una exclusiva.

   Hace mucho tiempo que dejé de ojear las revistas de papel couché, a lo sumo le echo un vistazo rápido para matar el tiempo en la sala de espera de algún médico, si es que he tenido la mala fortuna de olvidarme el kindle o la novela de turno en casa. Y es que se me revuelven las tripas observando la vida superficial y materialista de muchos famosos o "famosillos" de cuya imagen propia se valen para hacer su agosto, septiembre u octubre, porque muchos consiguen hacer dinero a costa de ello durante todo el año en mucha mayor medida que de su valía profesional. Pero, pensándolo bien, ellos no constituyen solo una fuente de ingresos propios, sino que también lo son para muchos de los que pululan a su alrededor como moscas acudiendo a un tarro de miel -llámense periodistas, fotógrafos, agentes, peluqueros o maquilladoras-, quienes, en casos concretos -o no tanto- no dudan en tramar las argucias necesarias para explotar la gallina de los huevos de oro el mayor tiempo y en la mayor medida posible. Aunque ello suponga jugar con engaños aprovechándose de la predisposición a creer, inocente e ignorante, de sus seguidores.

   Supe hace unas cuantas semanas que La chica de las fotos había resultado finalista del III Premio Digital de Novela Romántica de Harlequín. Y entonces no me resultó extraño que Mayte Esteban se hubiera aventurado a escribir una novela de este género para un concurso de una editorial romántica por excelencia, entre otras cosas porque ya he dicho varias veces que es una escritora polivante, lo cual ha demostrado con creces abordando, con acierto, novelas de estilos muy distintos tanto en temática como en estilo narrativo. Sin embargo, me extrañaba que hubiera consentido en quedarse en una historia de amor sin más, edulcorada y sentimental, en un romance como otros muchos que ya estamos acostumbrados a ver y leer desde que el género romántico parece haber despegado con éxito en el mercado editorial. Y no me equivoqué.

   Cuando leí la sinopsis, y concretamente la última frase, supe que tras una historia que aventuraba desenfadada y divertida debía esconderse algo más. Porque Mayte Esteban es de las que siempre gustan de poner el dedito en alguna llaga, escriba el género que escriba y en el tono en que lo haga. Y La chica de las fotos, con un tema de fondo como el que he referido al comenzar esta opinión, no podía ser menos.

   Me he leído la novela en un suspiro. Su autora repite la hazaña de engancharte desde las primeras páginas; ya llevo tiempo intentando descubrir cuál es el truco y creo haber llegado a la conclusión de que no hay una sola causa, sino un conjunto de factores que siempre están presentes y que garantizan el éxito de cuanto escribe y la rapidez de su lectura:

   Su narrativa ágil, sencilla pero cuidada, sin florituras forzadas que ralenticen su lectura y con un tono siempre acorde a la historia que está contando.
   Sus diálogos abundantes, creíbles, naturales, espontáneos... con las acotaciones justas para no perderte en quien habla y dejando que fluyan como en las conversaciones de la vida misma.
   Sus personajes. Y aquí pongo un punto porque merecen que me detenga. Es envidiable la capacidad de Mayte Esteban para construir personajes que "ves", que "tocas", que "hueles" desde el mismo momento en que aparecen, de los que dejan ver con claridad su personalidad propia y particular desde sus primeras apariciones, cada uno de ellos con sus virtudes, sus defectos y su característico temperamento, hasta el punto de reconocerlos simplemente por lo que dicen o hacen sin necesidad de nombrarlos, secundarios incluidos. ¡Ay lo que me ha gustado Luisa y, sobre todo, ese Víctor con su desparpajo y sus hazañas de hombrecito adolescente pasota y guasón, poniéndole la sal y un tono de humor extra a muchas escenas de la novela!
   Y por último la historia, no solo la forma en que se cuenta y se desarrolla, que me parece muy bien enfocada  a mantener el interés por seguir leyendo, sino la trama en sí. La chica de las fotos es una historia romántica sin empalagos, fresca, con los enredos necesarios para provocar situaciones divertidas y con los giros argumentales precisos para mantenerte con las pupilas fijas en cada página, y, como decía antes, con esa pizca de crítica social dejada caer con sutileza en torno al mundo del cine, las estrellas, la alfombra roja y sobre todo a la prensa rosa, y que no podía faltar en una obra de Mayte Esteban. 

   Y ahora, llegados a este punto y en mi afán de ser lo más objetiva y lo más honesta posible conmigo misma (y con vosotros), diré con sinceridad que, para mí, tal vez esta no sea la mejor novela que Mayte Esteban haya creado o esté por crear. ¡¡Pero ojo, esta es una apreciación muy personal, provocada por el hecho, quizás, de a mí me gustan las novelas con más peso argumental, con más trasfondo aún, con más dramatismo emocional (por decirlo de alguna forma), y sé que Mayte Esteban está de sobra capacitada para escribir una novela de ese calibre. Lo cual no significa, por supuesto, que no considere con total franqueza que La chica de las fotos está muy por encima de la calidad temática, argumental y narrativa de otras muchas novelas con las que deberá verse las caras por razón de género. 

   Por eso la recomiendo. Porque apuesto sin temor a equivocarme a que a l@s amantes del género les va a encantar, les va a hacer reflexionar, pasar un rato divertido y más que entretenido, con el valor añadido de degustar una novela bien construida y muy bien escrita. Y creo que tampoco me equivoco si aseguro que el sello personal de Mayte Esteban también va a conquistar a muchos de sus lectores asiduos, como a mí, aunque no lo sean tanto de este género y temática. 

  Felicidades, Mayte Esteban! Te auguro un gran éxito con esta chica y un gran paso adelante en tu carrera literaria.


27 may 2015

"LA CHICA DE LAS FOTOS" de MAYTE ESTEBAN: NOVEDAD de HQÑ.


   No voy a esperar hasta la fecha clave del 4 de junio para anunciarla, porque ya está ahí, asomada a la ventana, con una llamativa imagen en rojo y blanco salpicada de flashes que anticipa el glamour del mundo del cine del que se habla en la propia sinopsis, flashes que bien podrían ser una especie de señal del éxito real que yo anticipo a esta novela por estas dos sencillas razones:

   La primera de ellas, porque "La chica de las fotos" ha sido novela finalista del III Premio de Novela Romántica Digital HQÑ y esto, de por sí, ya constituye una garantía de calidad.

   La segunda y fundamental, porque ha sido escrita por Mayte Esteban, lo cual, a nivel personal, me parece aún mayor garantía que lo anterior. ¿Que por qué? Pues porque ya he tenido ocasión de leer las demás obras que ha publicado y sé cómo escribe, cómo narra, cómo construye los personajes, cómo trabaja los diálogos y la agilidad que suele imprimir a sus historias para que enganchen de principio a fin. ¡Ah! Y porque además sé lo perfeccionista que es.

   "La chica de las fotos" se presenta como una novela romántica y, de hecho, el sello editorial que la publica así lo avala. No me sorprende que Mayte Esteban también se atreva a adentrarse de lleno en este género, ya ha demostrado con creces su polivalencia a la hora de desarrollar tramas muy distintas y esta no se le va a resistir, estoy convencida.

   De momento no puedo decir nada más, habré de conformarme con anticipar, imaginar o hacer conjeturas de por dónde caminará esta historia, hasta que el próximo jueves, día 4, me salte al kindle y me tire de cabeza a por ella.

   Felicidades, Mayte, por esta nueva aventura. Inauguras un nuevo tramo en este camino literario que te va llevando al éxito poco a poco, pero con paso firme y muy seguro.

   ¡¡Disfrútalo!!

   Y vosotr@s no esperéis, podéis comprarla ya en preventa a través de Amazon. Apuesto a que no os va a defraudar.


SINOPSIS:

Rocío, camarera de pisos de un hotel rural y escultora en sus ratos libres, vive al borde de un ataque de ansiedad: el día de su boda está a la vuelta de la esquina, faltan muchos detalles por concretar aún y su novio no ayuda. Para colmo, se encuentra con que tiene que trabajar horas extra en el hotel. Todo debe estar impecable para la llegada de Alberto Enríquez y Lucía Vega, la pareja de actores de cine más rutilante del momento. Cuando aparecen, a Rocío le ocurre algo que no logra entender. Es verdad que Alberto tiene un físico imponente y una mirada terriblemente sexy, pero lo que empieza a sentir es desconcertante e inoportuno, y por ello lo trata de manera fría, hasta brusca.
Alberto enseguida descubre que Rocío no es la típica muchacha encandilada por un famoso y justo eso es lo que llama su atención. Sin embargo, algo se le escapa: ¿por qué Rocío evita mirarlo a los ojos? Impaciente por descubrirlo, idea mil maneras de tropezar con la esquiva camarera. Con lo que no cuenta es con que la prensa sensacionalista es capaz de cualquier cosa con tal de lograr una exclusiva.




21 mar 2015

"BRIANDA. EL ORIGEN DEL MEDALLON" de MAYTE ESTEBAN.

 SINOPSIS:

   Cuando Amanda piensa que todo está en orden en su vida, Alonso encuentra tras una pared de su casa heredada el grimorio de sus antepasadas, el testimonio escrito que dejaron las mujeres valientes de una larga dinastía de brujas blancas.     Brianda, una hermosa pelirroja nacida a principios del siglo XVII, en un pueblo castellano cercano a Toledo, no fue la primera de su estirpe, pero sí la pionera en poner por escrito una sabiduría ancestral. Bajo la atenta tutela de la alegre y sabia Olianda, la joven bruja inicia su aprendizaje en la magia, siempre temerosa, bajo la oscura sombra de la Inquisición.    El día que pisa por vez primera la villa de Toledo, su vida se entrelaza inevitablemente con el de la familia de los hermanos Alfónsez: Sancho, el primogénito, valiente y sincero, cae rendidamente enamorado de Brianda; Luis, sin embargo, la odiará toda su vida.     Amor, venganza, luchas a espada, magia, conjuros, suspense, aventura, destinos épicos... Una vorágine de pura vida que envolverá a la extraordinaria Brianda y al medallón al que está predestinada. 


   Se suelen esquivar las novelas juveniles cuando se cumplen determinados años. El recuerdo que tenemos de ellas, aun habiéndolas disfrutado, parece ir asociado a esa inmadurez, ingenuidad e inocencia maravillosa que nos permite disfrutar de lo irreal, de lo utópico, de los sueños futuros en mucha mayor medida que en etapas posteriores en las que el realismo se abre paso para instalarse en nuestra mente de forma fija. Tememos que entre las páginas de la narración se aborden maneras de pensar, de reaccionar, de actuar con las que ya no estamos en consonancia y que eso nos distancie de la lectura en lugar de imbuirnos en ella. O tal vez sea que damos por hecho que nuestra madurez no nos permitirá abrirnos de nueva a la fantasía, a la magia de cuanto acontecía a esa edad, sin ser conscientes de que siempre habrá una parte infantil escondida dentro de muchos de nosotros que, a poco que la sacudamos, despertará deleitosa para hacernos saborear recuerdos personales que nos transportan a esa otra época de nuestras vidas en la que leíamos absortas ese tipo de literatura. Personajes buenos con sus antagonistas maléficos navegando por la trama y provocando en nosotros incertidumbre, inquietud y junto a ellas, interés, nerviosismo, intriga y empatía hacia los personajes buenos a quienes deseamos ayudar y proteger a toda costa para que nada les suceda.

   Tengo que reconocer que antes de comenzar a leer Brianda. El origen del medallón, me asaltó la duda del prisma bajo que el debía contemplarla, quizás anticipando que al acabarla dejaría escritas mis impresiones para quienes tuvieran curiosidad por conocer mi opinión. Sentía una cierta preocupación, la de no ser justa al valorarla, porque analizarla desde mi punto de vista adulto tratándose de una novela juvenil podría restarle puntos inmerecidamente, ya que aspectos que para mí no resultarían atrayentes sí que podrían serlo para su público potencial; y hacer una crítica con ojos de adolescente actual es complicado, cuando su mundo, sus vidas y sus formas de sentir han cambiado sustancialmente con respecto al nuestro de treinta años atrás. Pero ya os digo que desaparecieron por completo. Mis miedos desaparecieron por completo al poco de comenzar a leer, porque la novela me ha enganchado y atrapado de principio a fin. Brianda ha sacado a la palestra mi yo juvenil, incluso infantil. En varias ocasiones me ha hecho evocar una serie que yo solía ver de pequeña y que me encantaba, "Vickie, el vikingo", un pequeño niño vikingo que embarcaba con su padre y su tripulación para surcar los mares y que en todos los episodios debían enfrentarse a situaciones peligrosas y muy comprometidas que me ponían particularmente nerviosa, tensa y agitada, aun sabiendo que el pequeño siempre acababa haciendo uso de su gran ingenio para que salieran airosos el atolladero. Y Brianda ha conseguido ponerme nerviosa ante las argucias malévolas de sus personajes como cuando era pequeña. Hacía muchos años que no recordaba esa infantil sensación. Y me ha encantado sentirla otra vez.

   En la novela se habla de brujas y se habla de magia. Y mucho. Pero no me ha importado, a pesar de mi edad. He leído a Brianda con todos mis años puestos encima, no me he quitado ninguno para disfrutar de sus páginas, y ha sido un placer. Tal vez para otros este pueda ser un hándicap para gustarle, pero yo considero que si eso ocurre no será por su catalogación de "juvenil", sino porque esa temática en particular no le atraiga leerla, al igual que a otros lectores puede no atraerle la romántica, la novela negra o la erótica. Además, no todo es fantasía en esta novela, hay muchos más componentes escondidos en ella por valorar, y no solo en el fondo, sino también en la forma. Siempre he considerado que hay historias prometedoras que se quedan sin fuelle al narrarlas y otras historias bastante más sencillas a las que se les saca muchísimo partido por la forma de contarlas. Mayte Esteban cuenta con ambas cosas: con historias con potencial y con su propio potencial para narrarlas. Y en este último sentido, debo decir que me ha gustado y sorprendido gratamente la versatilidad de Mayte Esteban como escritora, su capacidad para cambiar de manera palpable de registro y de estilo narrativo de una novela adulta como Detrás del cristal, a una juvenil histórica como Brianda. El origen del medallón, en la que utiliza un prosa en perfecta consonancia con los hechos que describe y con la época en la que se circunscriben (el siglo de Oro), sin resultar por ello cargante, retorcida o forzada, todo lo contrario, su narrativa es impecable, muy correcta y muy fácil de leer, con un vocabulario acorde a la ambientación, pero asequible a los profanos en la materia.

   Podría seguir hablando largo y tendido, pero tampoco quisiera cansaros. Podría seguir valorando de forma positiva a sus personajes, coherentes, fuertes, profundos, bien perfilados física y psicológicamente; el desarrollo de la trama, cuya intriga mantiene dejando caer pildoritas pequeñas a lo largo de la historia que te hacen preguntarte constantemente el porqué, qué ocurrirá, cómo solveltarán el entuerto en el que acaban de meterse, hasta hacerte llegar a un final que, eso sí he he decirlo, me gustaría que hubiera sido algo menos rápido, más detallado, más en consonancia con el resto de la narración. O hablaros de la ambientación, que me ha parecido una de las bazas más fuertes y conseguidas de la novela; en este sentido tengo que felicitar a la autora no solo por el trabajo de documentación que hay tras ella, sino por cómo ha plasmado y dibujado los ambientes en cada escena: he vivido en pleno siglo de Oro; he palpado, visto, aspirado su aroma de podredumbre o de riqueza y señorío, he sentido temor al caminar por sus rincones, por sus calles y por sus caminos, me he hecho una perfecta idea de sus privaciones, de sus ideologías, de sus costumbres rancias, rígidas, encorsetadas, de sus dificultades extremas para sobrevivir..., y pavor ante la Santa Inquisición y sus atrocidades. Toda una clase de historia medieval española que no sé si los jóvenes y adoslescentes que lean esta novela sabrán apreciar o les resultará un aspecto que, tal vez, pueda ralentizar un poco el ritmo de la narración, pero con la que yo he disfrutado sin duda.

   En definitiva, una historia preciosa de magia, de fantasía, de amor, de honor, de amistad..., sustentada con una perfecta ambientación histórica como telón de fondo y escrita de forma impecable y muy acorde a su temática. Una novela para disfrutar a cualquier edad, siempre y cuando no te asusten las brujas y estés dispuesto a dejarte llevar un poquito por ese espíritu juvenil que nunca termina de abandonarnos del todo.




(Novela válida para el Reto Semi-Genérico)

28 feb 2015

MAYTE ESTEBAN: FINALISTA DEL III PREMIO INTERNACIONAL DE NOVELA ROMÁNTICA HARLEQUIN.

   Hoy tendría que estar escribiendo una entrada dedicada al Día de Andalucía, esa tierra que llevo metida hasta en el más pordioserillo glóbulo rojo de mi sangre. Pero he decidido cambiar de tercio, porque hay que establecer prioridades y atender a las noticias importantes, a fin de cuentas lo del Día de Andalucía es una noticia crónica, se repite cada año, pero que Mayte Esteban haya quedado finalista en el III Premio de Novela Romántica de Harlequín no lo es; bueno..., podría convertirse también en algo crónico, pero seamos realistas, es un poquitín difícil, jaja. Así es que con toda la alegría del mundo voy a cambiar a una guapa por otra guapa, a mi Andalucía del alma por una segoviana de adopción que estoy convencida de que degustará y disfrutará este premio saboreando de él muchísimos más matices de los que aparentemente tiene.

   Lo supe. Desde que tuve conocimiento de que Mayte presentaba una novela al premio convocado por Harlequín supe que resultaría, cuanto menos, finalista.  ¿Intuición? ¿Buenos deseos? ¿Poder de clarividencia? No. Confianza. Confianza en su forma de escribir, de construir historias, de dar vida a los personajes, de manejar el romanticismo de forma distinta a la convencional, de atraparnos entre sus letras y obligarnos a pasar páginas sin reparar en el tiempo, imbuidos totalmente en el desarrollo de la narración. Y hablo de confianza porque no he leído la novela, aunque lo estoy deseando.

   Ediciones B apostó por ella publicando en papel Detrás del cristal, una novela que le ha reportado muchísimas alegrías, que le ha supuesto la satisfacción personal de traspasar lo digital para verse expuesta en grandes y pequeñas librerías, dentro y fuera de España; aunque con cierto sabor agridulce por no haber encontrado todo el respaldo editorial que la novela y ella merecían. Ahora es Harlequín, otra gran editorial, quien le da el voto de confianza al premiar como finalista su novela, consolidando, en este gran paso, una carrera literaria que comenzó por el camino de la autoedición con las ilusiones puestas en cumplir un sueño que cada vez está más cerca, y espero, de corazón, que en esta otra "casa" encuentre el empuje que todo escritor merece para que se le reconozca lo más posible, para que tenga ese alcance imposible de conseguir en solitario.

   Han sido meses difíciles, Mayte, de incertidumbre, de inseguridad, de impotencia, de contradicciones entre la razón y la emoción, de lucha por aquello en lo que crees y con lo te sientes a gusto escribiendo y lo que el comercio demanda, de desencanto por lo que debió haber sido y no fue y entusiasmo por el cálido aliento recibido de tus lectores que, al fin y al cabo, son los que mandan, los que te dan la vida y la ilusión para continuar. Hoy comienza una nueva etapa, se abre una nueva puerta, una nueva ventana con vistas al mar, a la montaña, a la luna... Un paisaje nuevo del que disfrutar al máximo y en el que también tú ofrecerás disfrute con tus letras a quienes vuelvan a acercarse a ti o lo hagan por primera vez. Déjate llevar por la euforia, absorbe las buenas vibraciones que este reconocimiento te trae... Pero recuerda que, pase lo que pase, jamás debes dudar de tu buen hacer, jamás debes poner en tela de juicio tu valía como escritora, no porque seas una literata perfecta, sino porque eres lo suficientemente crítica contigo misma como para no ofrecer bodrios a tus lectores. Y, en cualquier caso, siempre te deberá quedar ese afán de superación, esa motivación personal, ese tesón y esa fuerza de voluntad de la que siempre hiciste gala para continuar tu marcha hacia adelante, sin que las decisiones interesadas de terceros te hagan cuestionarte si mereces o no ocupar un papel en este mundo literario. No son ellos quienes han de decirlo. Sino tus lectores y tú.

   ¡Que no te detenga nada! ¡Ni nadie!

   ¡¡Mi más sincera enhorabuena, felicidades!! Espero y deseo que todo esto te lleve a tocar un poquito más la gloria.


5 dic 2014

"BRIANDA. EL ORIGEN DEL MEDALLÓN" de MAYTE ESTEBAN.

   La Navidad se acerca. Es tiempo de buenos propósitos, de invocar deseos por cumplir, de soñar con proyectos de futuro, de pensar que todo es posible y que la magia existe, de apartar nuestros problemas y quebraderos de cabeza cotidianos para concedernos tiempo de disfrute, de evasión, de aventura, de intriga, de imaginación y, por qué no, de conocimiento de una época en la que no vivimos y a la que nos puede resultar interesante asomarnos a través de vidas ajenas, de las peripecias y avatares de unos personajes ficticios que nos van a seducir. Y todo eso podemos conseguirlo a través de Brianda. El origen del Medallón y de la mano de Mayte Esteban, escritora prolífica en cuanto a géneros literarios, a la que conoceréis principalmente por su novela Detrás del cristal, publicada por Ediciones B en digital y papel, pero que cuenta en su haber con otras obras escritas con igual maestría: La arena del reloj, una biografía cargada de sentimiento y de sensibilidad que nos muestra de fondo una época plagada de recuerdos para muchos de nosotros; "Su chico de alquiler", una novela juvenil desenfadada que hará las delicias de los más jóvenes; y "El medallón de la magia", la novela que complementa a Brianda. El origen del medallón y que, al igual que esta, si bien se dirige al público juvenil, puede leerse a cualquier edad con garantía de disfrute asegurada.

   La portada de una novela es su carta de presentación inicial y a mí esta me ha conquistado. Pero no todo queda ahí. Su sinopsis me sugiere horas de lectura intensa, repleta de acción desplegada por la trama y entretejida con la habilidad que caracteriza a Mayte Esteban en la construcción de sus novelas, capaz de engancharte en la primera página para no soltarte hasta verle el fin. Y con una calidad narrativa a la altura -o a mayor nivel incluso- de muchas de las obras publicadas por las buenas editoriales y mostradas en las mesas de las mejores librerías:

   En 1610 dos niños nacen en Castilla: Brianda, en una familia de campesinos y Luis, hijo de unos nobles de Toledo. Sus vidas transcurren tan distantes como las clases sociales a las que pertenecen, hasta que un viaje a Toledo de Brianda y el incendio de la catedral de Santa María harán que crucen sus destinos. 
   Espadas que brillan en la noche, asaltos, peleas, gente que se gana la vida como puede en un tiempo en el que sobrevivir no es sencillo. Pícaros, soldados, nobles, inquisidores, mendigos, brujas… y un medallón mágico que va de mano en mano y esconde un secreto.
   Una novela de magia, aventuras y romance ambientada en la España del Siglo de Oro.
 


   Brianda ha nacido hoy, 5 de diciembre, en digital y en la cuna de Amazon. Yo le auguro una larga y exitosa vida, porque contiene todos los ingredientes necesarios para recrearse en su lectura y disfrutarla al máximo. Y si no... ya me lo diréis, porque no os la debéis perder y mucho menos, los más jóvenes de la casa.

   Felicidades, Mayte Esteban!! Tu camino literario se sigue abriendo ante ti. Y te llevará lejos.





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