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21 jun 2017

"EL ÚLTIMO BAILE" de MARISA SICILIA




SINOPSIS


Viena, 1952.
Andreas y Lilian se reencuentran inesperadamente en un café tras una larga separación. Mientras pasean juntos por el Prater, Lili recuerda su historia de amor con Andreas, su enamoramiento incondicional y juvenil, el primer desengaño, el fracaso en su intento de olvidarlo, la reconciliación y los años locos que vivieron juntos en el salvaje Berlín de entreguerras. Recuerda cómo, a pesar de las separaciones y las distancias, nunca dejaron de amarse.
Porque el de Lili y Andreas es uno de esos amores que perduran a través del tiempo y las pruebas.
Porque las verdaderas historias de amor nunca terminan.

   Conocí a Marisa Sicilia personalmente en la presentación de la última novela de Mayte Esteban en Madrid. Había leído de ella «Tú en la sombra» hacía ya tiempo y me gustó, pero no había vuelto a acercarme a ninguna otra de sus novelas, a pesar de saber que había publicado la última recientemente. Cuando intercambié un saludo y unos breves comentarios con ella en aquella presentación, me dije que alguien con esa apariencia tímida y sensible y con esa dulce sonrisa en la cara tenía que haber sido capaz de construir una historia romántica bonita y, a juzgar por lo que ya había leído de ella, bien escrita. Y no me equivoqué. Será por aquello de que «la cara es el espejo del alma», y hasta de lo que se escribe, añadiría yo, porque cada vez me reafirmo más en que el carácter personal de los escritores está, en gran medida, en consonancia con el tipo de historias que cuentan y el cómo las cuentan, salvo algunas excepciones, claro está.

   Me traje «El último baile» de la Feria del libro de Madrid, firmado y dedicado, y después de haber charlado de nuevo con su autora me dije que sería lo próximo que leyera nada más terminar el premio Planeta de este año, que era la lectura que tenía empezada. Y así lo he hecho. Dos días ha durado entre mis manos. Me la he bebido. De cualquier forma, debo decir que, a pesar de esa intuición que no me ha fallado, hubo un momento en que sentí un cierto miedo a lo que pudiera encontrar, miedo a esa decepción que ya había tenido con algunas otras novelas del mismo género anteriormente y que, en algunos casos, incluso me había empujado a abandonarlas; historias vacías, típicas y tópicas, cargadas de clichés que no dudo que gusten pero que a mí ya llegan a saturarme, con los mismos perfiles en sus personajes porque parece que son los únicos candidatos a perdurar en la mente y en el corazón de las lectoras (y digo lectoras porque son mayoría en el género romántico), con argumentos estirados como el chicle para cubrir páginas con el mínimo de contenido, sin más trasfondo que la relación amorosa en sí..., pero sobre todo, con una narrativa poco estudiada, poco cuidada y en determinadas escenas (llamémosle eróticas) con unas descripciones a veces tan vulgares y soeces que me han obligado a saltármelas, y no porque me espante de ello, sino porque destrozan literalmente el «arte» de la literatura. Y no lo olvidemos, por muy comercial que una novela pretenda ser, esta siempre se compone de dos partes: el fondo y la forma, y esta última (aunque para muchos no parezca tener importancia) es la que hace honor a lo literario y, dicho sea de paso, lo que a mí más me atrae a la hora de leer.

   «El último baile» es una novela preciosa y ha sido una delicia leerla. Mis temores han perdido sentido con ella, porque entre esas tapas propias de una novela de formato bolsillo he encontrado una historia grande, digna de un mayor porte en su presentación. Con una ambientación espacio-temporal perfecta que la autora consigue en base a una documentación histórica que nos va soltando a pinceladas, a veces ni siquiera ocupando párrafos, sino líneas sutiles que le dan sustento más que suficiente a la historia para situarnos en la época y en los acontecimientos sin que nos parezca estar ante un tratado de historia; todo en su justa medida, incluyendo los escenarios, y, como debe ser, con los personajes evolucionando de principio a fin en función del devenir de su propia vida y del entorno que se recrea. Con una relación de amor profundo creíble, veraz, romántico y vital, hasta realista, sin rayar el empalago propio de otras historias del género. Con un ritmo narrativo constante a lo largo de toda la historia, lento y tranquilo, para degustarlo sin más prisa que la propia del lector en su afán por saber lo que irá sucediendo; aunque eso sí, alentado por esa habilidad de la autora de ir anticipando ligeramente el futuro a base de intercalar pequeñísimos anticipos en cada página y en momentos estudiados para que no perdamos el interés por lo que vendrá después. Y con una narrativa  muy cuidada, bella y delicada en general, y hasta escrupulosa (sin pecar de remilgosa) en las escenas de sexo, confiriéndole matices que, muy lejos de provocar rechazo, producen placer tanto al leerlas como al recrearlas.

   He imaginado esta historia, ambientada en Viena y Berlín, en formato de cine. Sus escenas han ido desfilando por mi mente, a medida que la leía, a base de fotogramas hasta componer una película propia de la gran pantalla. Tal es la buena recreación de la autora que he podido construirlas con total nitidez, asistiendo a cada una de ellas en primera fila, como una espectadora de excepción hasta llegar al final, del que no hablo porque es justo el que debía ser. El único que podía poner el broche de oro a una historia tan bonita como esta y con unos personajes tan entrañables.

   Felicidades, Marisa Sicilia. Te seguiré leyendo.


16 mar 2017

"ENTRE PUNTOS SUSPENSIVOS" de MAYTE ESTEBAN.

SINOPSIS

   Mario Aguirre, el padre de Paula, lleva desaparecido unos días. Por más que su hija trata de localizarlo, no logra dar con su paradero y por ello busca la ayuda de Javier Muñoz, inspector de policía. Diez años atrás, Javier y Paula mantuvieron una relación que nunca ha acabado del todo. De vez en cuando sellan treguas que duran solo unos días, y de las que los dos salen siempre heridos.
   Paula sabe que estar cerca de Javier no es lo más sensato, porque recuperarse después de estar juntos es cada vez más difícil, pero necesita que sea él el que la ayude a encontrar a su padre y no duda en pedírselo. El magnetismo que existe entre ellos es tal que quizá el viaje que emprenden para encontrar a Mario no sea muy buena idea, quizá exponga demasiado sus sentimientos.
***

   Se puede sentir rechazo a leer determinados géneros literarios —ciencia-ficción o novela negra, por poner algún ejemplo—, y no porque estos géneros desmerezcan, sino por una mera cuestión de gustos o, tal vez, porque circunstancias personales no nos hagan sentir cómodos con los elementos que componen este tipo de  historias. Igual ocurre con la novela romántica, sobre todo cuando aquellos no adeptos al género anticipan que habrá escenas en exceso edulcoradas, que los personajes serán irreales por idílicos, que no habrá más trama que la relación amorosa entre los protagonistas —con sus idas y venidas, encuentros y desencuentros—, o que la historia tan solo nos aportará unas horas, o días, de entretenimiento sin pretensiones mayores porque la superficialidad que se presupone en ella no nos aportará nada más. En tal caso, solo puedo decir que no han leído a Mayte Esteban.

   A pesar de no ser una asidua a la romántica, creo haber leído bastante como para poder opinar. Y encuentro, a primera vista, una diferencia clara entre la autora de «Entre puntos suspensivos» y otras escritoras de este mismo género: Mayte Esteban no sube a una nube para escribir sus historias, no se recuesta entre algodones para soñar mientras construye a sus personajes, sino que mantiene los pies anclados a tierra y de ella extrae todos los elementos que componen la trama, a la que, además, suele quitarle el exceso de azúcar. El resultado es, para mí, un cóctel de lo más sabroso: una historia real y hasta cotidiana, con la que podría resultar fácil identificarse; personajes de carne y hueso que jamás pisaron el Olimpo de los Dioses, guapetes, tal vez, pero tan plagados de defectos como de virtudes, al igual que cualquiera de nosotros; situaciones y escenarios reconocibles; diálogos ágiles, espontáneos, nada cúrsiles ni encorsetados;  una complicidad en las relaciones amorosas de sus personajes que se aleja de lo peliculeramente pasional y grandioso para mostrar una frescura que se agradece; y algo importante y alabado por mí: una bendita ausencia de tópicos.


   Todo eso y más vuelve a formar parte de esta novela de la que estoy hablando hoy.


   Me consta que hay ocasiones en las que un escritor —o escritora— siente la necesidad imperiosa de escribir, y si no tiene una historia en mente, la busca. En otros casos, es la propia historia la que busca al escritor para que la transmita, porque surge y fluye de manera espontánea y con tanta fuerza que lo obliga a sentarse para convertir en palabras lo que su mente susurra. En el caso de «Entre puntos suspensivos» me atrevería a asegurar que fueron los personajes, Paula y Javier, quienes apremiaron con insistencia a Mayte Esteban para que el devenir de su relación saliera a la luz, quienes la empujaron en el culo —y perdón por la expresión— para que se sentara a contarnos todo lo que ellos pensaban, sentían y necesitaban exteriorizar. Quizá porque los fantasmas y los temores suelen disiparse cuando se les deja escapar, cuando toman contacto con el exterior de uno mismo. Y Paula y Javier llevaban demasiado tiempo con los suyos ululando en su interior.


   Hay novelas que se centran en la historia; esta es la que cobra mayor relevancia. Sin embargo hay otras en las que, a pesar de existir una historia de fondo que resulta ser el motor de la trama, quienes realmente cobran protagonismo y se convierten en la razón de ser de la novela son sus protagonistas, sus personajes. Y bajo mi punto de vista, «Entre puntos suspensivos» pertenece a este último tipo. La búsqueda de Mario no es en sí el foco de la novela (sin quitarle por ello la parte de atractivo que pueda tener), es más bien el telón de fondo que acompaña —y concede una excusa— a los personajes el tiempo necesario para que se reencuentren y muestren sus pensamientos, sentimientos y emociones en relación con el otro y también con la vida que están obligados a llevar en común. A lo largo de la novela, la evolución de esa relación entre Paula y Javier nos deja momentos bonitos, amargos, cómplices, divertidos, desenfadados, dulces, tiernos, con algún que otro plato roto lanzado a la cabeza de cada cual. Y nos deja las reflexiones. Esas que siempre aparecen en las novelas de Mayte Esteban y que dan profundidad a una trama que escapa a esa superficialidad a la que me refería al principio y de la que podrán adolecer otras novelas románticas, pero nunca las que Mayte escribe. El viaje nos deja escenarios y paisajes bellamente descritos, detalles curiosos, anécdotas divertidas (véanse las andanzas de Adelina), ocurrencias ingeniosas que tampoco suelen escapar a la pluma de la autora y como no, giros inesperados que terminan por sorprendernos y que también se agradecen en una novela cuyo final, por imperativo formal, sabemos de antemano cómo debe acabar.


   Pero ese otro gran componente del que aún no he hablado y debo hacerlo sí o sí es la forma en que está escrita. Y digo que debo hacerlo porque a mí la narrativa de Mayte Esteban me coge del cuello al abrir la primera página y ya no me suelta. Fluida, ágil, muy cuidada, aparentemente sencilla, jugando con los recursos lingüísticos y literarios necesarios para embellecerla sin ostentaciones forzadas… Una se desliza por sus párrafos sin darse cuenta, con suavidad, sin necesidad de volver atrás si no es para repetirse y dejarse grabada en la mente esa frasecita, llena de significado, digna de recordar.


   «Entre puntos suspensivos» es una novela fresca, entretenida, divertida, sentimental, emotiva y reflexiva en muchos momentos, que se lee con el placer de quien degusta un plato sencillo pero exquisitamente elaborado. Y que nos dejará a los postres un buen sabor de boca y un suspiro.  



   Por cierto, mañana viernes, 17 de marzo, a las 19:30h. se presenta en Madrid, en Librería Molar.
  ¿Te animas a conocer algo más de ella y de sus entresijos?


19 oct 2015

"EN TIERRA DE FUEGO" de MAYELEN FOULER

SINOPSIS:

Barcelona, otoño de 1943. Cuando Rosa Sarlé llega a la casa de sus padres poco puede imaginar que se encontraría con Frank Bennet-Jones, rico estanciero inglés afincado en la Patagonia argentina. El viudo de su hermana Anna. Tras ese encuentro, Rosa relee las cartas en las que Anna le relataba su apasionada historia de amor con Frank.
A Frank el reencuentro con Rosa lo altera a su pesar. Sin embargo, un hecho inesperado le lleva a casarse con ella y a llevársela a Argentina, aun a riesgo de que Rosa descubra el secreto sobre la muerte de Anna.
En El Calafate, Rosa conoce a Armando Guzmán de Guevara. Entre los dos nace una fuerte atracción y él le revelará el secreto que esconden las cartas de su hermana.
Rosa se verá atrapada en medio de la rivalidad de los dos hombres. Tendrá la oportunidad de vivir la aventura que siempre deseó, conocerá la pasión… pero tendrá que elegir entre Frank y Armando.



   El género romántico. Ese vástago de la literatura tan ampliamente criticado por muchos de quienes dicen leer solo "buenas" novelas, tan degradado a veces por su aparente falta de calidad literaria que arrastra con ello a quienes lo leen, tachándolos de forma generalizada de poco exigentes, de superficiales, de idealistas o de alimentarse de sueños utópicos hasta límites insospechados, resultando paradójico que, a pesar de tales afrentas, sea un género en auge, que goza de una salud excelente y que, a nivel comercial, alcanza cotas de ventas muy superiores a la de otros géneros de mayor -aparentemente- "relevancia literaria". Una vez más, ¡qué injustas son las etiquetas cuando generalizan!

   Cada vez parecen ser menos las novelas de "raza pura", las que se ajustan al estereotipo o a los cánones de un único género literario sin caer en las mezclas. Yo estoy de suerte, porque a mí personalmente las mezclas me encantan, no solo por la originalidad que pueden aportar a la obra, sino porque creo que es una buena forma de enriquecerla si se acierta al trazar su estructura y su argumento de forma interesante y atrayente, si se sabe intercalar con acierto unos y otros elementos. Y eso es lo que hace Mayelen Fouler en En tierra de fuego
   No me atrae la romántica rosa, lo reconozco, me superan las historias con personajes planos, relaciones idílicas e idealizadas que rayan lo irreal y que, normalmente, suelen evolucionar de forma similar, con algunas variantes en la forma, pero pocas en el fondo; historias centradas casi de manera exclusiva en el amor, normalmente pasional, entre los protagonistas como si no existiera en sus vidas nada más, y en muchos casos incluso con carencia de una ambientación espacio-temporal adecuadas. Tal vez por ello me ha sorprendido muy gratamente encontrar una novela de corte romántico con bastante más pretensiones que estas que acabo de mencionar.
   En tierra de fuego me ha gustado. Mayelen Fouler ambienta la novela en la España y en la Argentina de los años cuarenta, en plena Segunda Guerra Mundial. Pero no se limita a mencionarla, crea de fondo una interesante trama política y de espionaje que da soporte a la historia y que demuestra la gran labor de documentación que su autora ha debido llevar a cabo para poder desarrollarla con solvencia, enriqueciendo sin lugar a dudas la historia. Es más, me atrevería a decir que el despliegue de datos y la documentación manejada perfectamente podría haberle servido para construir, profundizando poco más, una trama de intriga que podría haberse convertido en una novela histórica, porque si bien desde la mitad hasta el final la parte "amorosa" cobra mayor protagonismo, no es tanto así en su primera mitad. 
   Un segundo elemento que yo considero de relevancia es la ambientación. Mayelen Fouler nos ofrece una buena estampa de la España franquista y de los entresijos de sus mandatarios ante Hitler y los aliados, pero mejor aún es la estampa que recrea de la Argentina de la época, de la Patagonia, de sus paisajes, de sus gentes, de su forma de vida, de sus costumbres, de su manera de pensar e incluso de su forma de hablar, a la que intenta ser fiel utilizando la terminología y el argot propio del español de aquel país. Consigue trasladarnos hasta allí, lo cual no resulta fácil si no es con otra buena dosis de documentación previa que sirve de base a la recreación de la historia. 
   Me falta hablar de esa parte romántica, de esa historia de amor que justifica el género en el que ha sido catalogada. Y no puedo decir que sea "rosa", empalagosa o típícamente pasional, sin más. Es una historia a tres bandas, una mujer entre dos hombres que también escapa al tópico del triángulo amoroso sustentado por una infidelidad; ni siquiera se acerca de pleno a esa manida tesitura entre el amor profundo y el amor carnal que podemos encontrar en muchas otras obras enmarcadas, sobre todo, en el subgénero romántico-erótico. Yo me atrevería a catalogar esta relación como una consecuencia de los propios conflictos de Rosa, la protagonista, que se deja llevar alternativamente por la idolatría de lo deseado y no vivido (lo cual suele despertar pasiones cuando existe sobre todo atracción física) y del amor profundo y mejor conocido que no resulta ser lo que parecía ser. ¿O sí? Y es que otro de los alicientes de la novela son los secretos de familia que Rosa va descubriendo con el paso del tiempo y que la llevan a dudar de todo y de todos, provocando en nosotros la intriga necesaria por saber qué habrá ocurrido realmente en el pasado y lo que ocurrirá después.

   Amor, pasión, conflicto, intriga..., insertados en una época y un entorno perfectamente documentados que sirven como telón de fondo a la historia, pero tomando partido en ella, no como simple atrezzo. Es, "En tierra de fuego", una novela que escapa de esa etiqueta prejuiciosa con que suele catalogarse a la romántica en general, porque ofrece mucho más, aunque su historia de amor sea el elemento más significativo de la misma. No he leído todas la demás novelas presentadas al concurso de Harlequín, por supuesto, pero creo que "En tierra de fuego" es muy digna de ese primer III Premio Digital HQÑ con el que se alzó a primeros de este año 2015.

   Felicidades, Mayelen! 
   Y felicidades a Harlequín Ibérica por elevar el nivel de calidad de la romántica!

   Y para terminar, como homenaje a Rosa y a esa tierra argentina en la que vivió, os dejo a ritmo de tango, el baile pasional y erótico por excelencia.




8 jun 2015

"LA CHICA DE LAS FOTOS" de MAYTE ESTEBAN.


 SINOPSIS

Rocío, camarera de pisos de un hotel rural y escultora en sus ratos libres, vive al borde de un ataque de ansiedad: el día de su boda está a la vuelta de la esquina, faltan muchos detalles por concretar aún y su novio no ayuda. Para colmo, se encuentra con que tiene que trabajar horas extra en el hotel. Todo debe estar impecable para la llegada de Alberto Enríquez y Lucía Vega, la pareja de actores de cine más rutilante del momento. Cuando aparecen, a Rocío le ocurre algo que no logra entender. Es verdad que Alberto tiene un físico imponente y una mirada terriblemente sexy, pero lo que empieza a sentir es desconcertante e inoportuno, y por ello lo trata de manera fría, hasta brusca.
Alberto enseguida descubre que Rocío no es la típica muchacha encandilada por un famoso y justo eso es lo que llama su atención. Sin embargo, algo se le escapa: ¿por qué Rocío evita mirarlo a los ojos? Impaciente por descubrirlo, idea mil maneras de tropezar con la esquiva camarera. Con lo que no cuenta es con que la prensa sensacionalista es capaz de cualquier cosa con tal de lograr una exclusiva.

   Hace mucho tiempo que dejé de ojear las revistas de papel couché, a lo sumo le echo un vistazo rápido para matar el tiempo en la sala de espera de algún médico, si es que he tenido la mala fortuna de olvidarme el kindle o la novela de turno en casa. Y es que se me revuelven las tripas observando la vida superficial y materialista de muchos famosos o "famosillos" de cuya imagen propia se valen para hacer su agosto, septiembre u octubre, porque muchos consiguen hacer dinero a costa de ello durante todo el año en mucha mayor medida que de su valía profesional. Pero, pensándolo bien, ellos no constituyen solo una fuente de ingresos propios, sino que también lo son para muchos de los que pululan a su alrededor como moscas acudiendo a un tarro de miel -llámense periodistas, fotógrafos, agentes, peluqueros o maquilladoras-, quienes, en casos concretos -o no tanto- no dudan en tramar las argucias necesarias para explotar la gallina de los huevos de oro el mayor tiempo y en la mayor medida posible. Aunque ello suponga jugar con engaños aprovechándose de la predisposición a creer, inocente e ignorante, de sus seguidores.

   Supe hace unas cuantas semanas que La chica de las fotos había resultado finalista del III Premio Digital de Novela Romántica de Harlequín. Y entonces no me resultó extraño que Mayte Esteban se hubiera aventurado a escribir una novela de este género para un concurso de una editorial romántica por excelencia, entre otras cosas porque ya he dicho varias veces que es una escritora polivante, lo cual ha demostrado con creces abordando, con acierto, novelas de estilos muy distintos tanto en temática como en estilo narrativo. Sin embargo, me extrañaba que hubiera consentido en quedarse en una historia de amor sin más, edulcorada y sentimental, en un romance como otros muchos que ya estamos acostumbrados a ver y leer desde que el género romántico parece haber despegado con éxito en el mercado editorial. Y no me equivoqué.

   Cuando leí la sinopsis, y concretamente la última frase, supe que tras una historia que aventuraba desenfadada y divertida debía esconderse algo más. Porque Mayte Esteban es de las que siempre gustan de poner el dedito en alguna llaga, escriba el género que escriba y en el tono en que lo haga. Y La chica de las fotos, con un tema de fondo como el que he referido al comenzar esta opinión, no podía ser menos.

   Me he leído la novela en un suspiro. Su autora repite la hazaña de engancharte desde las primeras páginas; ya llevo tiempo intentando descubrir cuál es el truco y creo haber llegado a la conclusión de que no hay una sola causa, sino un conjunto de factores que siempre están presentes y que garantizan el éxito de cuanto escribe y la rapidez de su lectura:

   Su narrativa ágil, sencilla pero cuidada, sin florituras forzadas que ralenticen su lectura y con un tono siempre acorde a la historia que está contando.
   Sus diálogos abundantes, creíbles, naturales, espontáneos... con las acotaciones justas para no perderte en quien habla y dejando que fluyan como en las conversaciones de la vida misma.
   Sus personajes. Y aquí pongo un punto porque merecen que me detenga. Es envidiable la capacidad de Mayte Esteban para construir personajes que "ves", que "tocas", que "hueles" desde el mismo momento en que aparecen, de los que dejan ver con claridad su personalidad propia y particular desde sus primeras apariciones, cada uno de ellos con sus virtudes, sus defectos y su característico temperamento, hasta el punto de reconocerlos simplemente por lo que dicen o hacen sin necesidad de nombrarlos, secundarios incluidos. ¡Ay lo que me ha gustado Luisa y, sobre todo, ese Víctor con su desparpajo y sus hazañas de hombrecito adolescente pasota y guasón, poniéndole la sal y un tono de humor extra a muchas escenas de la novela!
   Y por último la historia, no solo la forma en que se cuenta y se desarrolla, que me parece muy bien enfocada  a mantener el interés por seguir leyendo, sino la trama en sí. La chica de las fotos es una historia romántica sin empalagos, fresca, con los enredos necesarios para provocar situaciones divertidas y con los giros argumentales precisos para mantenerte con las pupilas fijas en cada página, y, como decía antes, con esa pizca de crítica social dejada caer con sutileza en torno al mundo del cine, las estrellas, la alfombra roja y sobre todo a la prensa rosa, y que no podía faltar en una obra de Mayte Esteban. 

   Y ahora, llegados a este punto y en mi afán de ser lo más objetiva y lo más honesta posible conmigo misma (y con vosotros), diré con sinceridad que, para mí, tal vez esta no sea la mejor novela que Mayte Esteban haya creado o esté por crear. ¡¡Pero ojo, esta es una apreciación muy personal, provocada por el hecho, quizás, de a mí me gustan las novelas con más peso argumental, con más trasfondo aún, con más dramatismo emocional (por decirlo de alguna forma), y sé que Mayte Esteban está de sobra capacitada para escribir una novela de ese calibre. Lo cual no significa, por supuesto, que no considere con total franqueza que La chica de las fotos está muy por encima de la calidad temática, argumental y narrativa de otras muchas novelas con las que deberá verse las caras por razón de género. 

   Por eso la recomiendo. Porque apuesto sin temor a equivocarme a que a l@s amantes del género les va a encantar, les va a hacer reflexionar, pasar un rato divertido y más que entretenido, con el valor añadido de degustar una novela bien construida y muy bien escrita. Y creo que tampoco me equivoco si aseguro que el sello personal de Mayte Esteban también va a conquistar a muchos de sus lectores asiduos, como a mí, aunque no lo sean tanto de este género y temática. 

  Felicidades, Mayte Esteban! Te auguro un gran éxito con esta chica y un gran paso adelante en tu carrera literaria.


27 may 2015

"LA CHICA DE LAS FOTOS" de MAYTE ESTEBAN: NOVEDAD de HQÑ.


   No voy a esperar hasta la fecha clave del 4 de junio para anunciarla, porque ya está ahí, asomada a la ventana, con una llamativa imagen en rojo y blanco salpicada de flashes que anticipa el glamour del mundo del cine del que se habla en la propia sinopsis, flashes que bien podrían ser una especie de señal del éxito real que yo anticipo a esta novela por estas dos sencillas razones:

   La primera de ellas, porque "La chica de las fotos" ha sido novela finalista del III Premio de Novela Romántica Digital HQÑ y esto, de por sí, ya constituye una garantía de calidad.

   La segunda y fundamental, porque ha sido escrita por Mayte Esteban, lo cual, a nivel personal, me parece aún mayor garantía que lo anterior. ¿Que por qué? Pues porque ya he tenido ocasión de leer las demás obras que ha publicado y sé cómo escribe, cómo narra, cómo construye los personajes, cómo trabaja los diálogos y la agilidad que suele imprimir a sus historias para que enganchen de principio a fin. ¡Ah! Y porque además sé lo perfeccionista que es.

   "La chica de las fotos" se presenta como una novela romántica y, de hecho, el sello editorial que la publica así lo avala. No me sorprende que Mayte Esteban también se atreva a adentrarse de lleno en este género, ya ha demostrado con creces su polivalencia a la hora de desarrollar tramas muy distintas y esta no se le va a resistir, estoy convencida.

   De momento no puedo decir nada más, habré de conformarme con anticipar, imaginar o hacer conjeturas de por dónde caminará esta historia, hasta que el próximo jueves, día 4, me salte al kindle y me tire de cabeza a por ella.

   Felicidades, Mayte, por esta nueva aventura. Inauguras un nuevo tramo en este camino literario que te va llevando al éxito poco a poco, pero con paso firme y muy seguro.

   ¡¡Disfrútalo!!

   Y vosotr@s no esperéis, podéis comprarla ya en preventa a través de Amazon. Apuesto a que no os va a defraudar.


SINOPSIS:

Rocío, camarera de pisos de un hotel rural y escultora en sus ratos libres, vive al borde de un ataque de ansiedad: el día de su boda está a la vuelta de la esquina, faltan muchos detalles por concretar aún y su novio no ayuda. Para colmo, se encuentra con que tiene que trabajar horas extra en el hotel. Todo debe estar impecable para la llegada de Alberto Enríquez y Lucía Vega, la pareja de actores de cine más rutilante del momento. Cuando aparecen, a Rocío le ocurre algo que no logra entender. Es verdad que Alberto tiene un físico imponente y una mirada terriblemente sexy, pero lo que empieza a sentir es desconcertante e inoportuno, y por ello lo trata de manera fría, hasta brusca.
Alberto enseguida descubre que Rocío no es la típica muchacha encandilada por un famoso y justo eso es lo que llama su atención. Sin embargo, algo se le escapa: ¿por qué Rocío evita mirarlo a los ojos? Impaciente por descubrirlo, idea mil maneras de tropezar con la esquiva camarera. Con lo que no cuenta es con que la prensa sensacionalista es capaz de cualquier cosa con tal de lograr una exclusiva.




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