28 ene 2014

PRIORIDADES


   Me acusan -desde el cariño- de volver locos a quienes tengo a mi alrededor, de cambiar de opinión escasas horas después de haber tomado la decisión que parecía más acertada, de tomar un rumbo y anunciarlo para acto seguido apearme del camino y tomar una ruta alternativa, que probablemente acabará llevándome -con mi beneplácito- hasta la que había dejado atrás escaso tiempo antes. Cualquiera diría que soy una cabeza loca. Pero no, más bien soy una cabezota, que aunque suene parecido su significado es bien distinto. 

   Son tantas las premisas, las hipótesis, las teorías y las decisiones que atraviesan mis neuronas a diario que contarlas todas resultaría insufrible para quien me escucha. Por eso callo gran parte de lo que cruza por mi mente levantando una densa polvareda que me nubla a ratos, aunque tal vez, para evitar volverlos locos como suelen decirme en tales ocasiones, probablemente debería callarlo todo. Sé dónde estoy y, en cada preciso instante, sé adónde quiero llegar. Pero las metas, mis metas, se las lleva el viento en cuanto las piso. Como un buen corredor de fondo, nada más atravesar el cartel de llegada apunto la vista hacia la siguiente etapa. Y me cuesta parar, me cuesta detenerme en el camino si no es para tomar aire y continuar. Un poquito más. Un poquito más. 

    Y es que todo sería más fácil si no engordaran mis pretensiones, pero mantenerlas a dieta me resulta imposible. Aspiraba a matar el gusanillo, pero ahora quiero matar serpientes. Deseaba transmitir ideas, pensamientos, perspectivas sobre la vida ancladas en mi cerebro desde hace años y opté por hacerlo a través de las letras, jurando y perjurando que yo sólo quería "contar" y no escribir por escribir; pero acabo de darme cuenta de que me gusta bailar con ellas, tomarlas de la mano y obligarlas a hacer piruetas a mi antojo para entonar una melodía que me llena de placer cuando la escucho. Me conformaba con volcar mis emociones sobre un papel por mera satisfacción propia; pero tocar la fibra sensible de quien me lee, hacerlo sentir a través de mis palabras, erizarle la piel sin tocarlo con la historia que le estoy contando se está convirtiendo en una adicción muy complicada de obviar. 

   Quiero, pero no puedo. Esa es la razón que provoca mis aparentes indecisiones. No me conformo con historias sencillas, me gustan complejas. No me conformo con actitudes mediocres, me gustan perfectas. Cuando el viento sopla del este y choca frontalmente con mis adversidades vitales y rutinarias quiero abandonar, venirme a menos, resignarme a llevar a cabo apenas un ápice de lo quisiera. Pero cuando el viento del oeste se pone en jarras y me da un soplido con rabia en mitad de la cara recojo amarras, levanto velas y dejo que los retos me empujen hasta hacerme caer de boca si es preciso, porque nada hay que me motive más que las causas imposibles, que los retos que puedan cuestionar mi capacidad de superación, de reajuste, de consecución de los logros soñados. 

    No soy irracional, mantengo los pies en la tierra. Soy soñadora a la vez que realista, profundamente realista. No soy utópica, soy consecuente con mis posibilidades de acción y de reacción. Por eso sé cuáles son mis límites y cómo se apellida mi mayor enemigo: "Escaso". "Tiempo escaso", es su nombre completo, alguien a quien dudo que pueda dar esquinazo por mucho que le ordene largarse o yo trate de despistarme. Por ello hay que hacer reajustes, focalizar los esfuerzos en un número menor de empresas si quiero alcanzar a algunas más grandes. Porque la lógica y la experiencia propia me hacen asegurar que un bidón de gasolina permitirá a un solo coche recorrer los kilómetros necesarios para alcanzar su destino, pero si decido repartirlo entre unos cuantos vehículos puestos en circulación es muy probable que casi todos se queden tirados en mitad de la ruta, sin que ninguno pueda llegar a buen puerto por carecer de energía suficiente para alimentarlos.

   Prioridades. Sacrificios. Definitivos o tal vez temporales hasta que las circunstancias cambien. Ya no digo nada. Ya no me atrevo a asegurar ni a confesar nada. Porque la vida es una constante evolución y lo que hoy resulta ser lo más aconsejable o lo más maravilloso del mundo, mañana mismo podría dejar de serlo. 

    Tiempo al tiempo. 

    Un abrazo.

20 ene 2014

RELATO: "AMOR A TRES BANDAS"

   Quédate. No te marches esta noche. Cumple tu promesa y ámame despacio, mirándome a los ojos, que te hablan en silencio. Desnúdame lento y huye de la pasión desenfrenada que te obliga a poseer mi cuerpo y no mi alma.
   Estoy cansada, hastiada de encajar mi vida en apenas unos poros de la tuya, de esperar nuestros encuentros fugaces en una lóbrega habitación de hotel, con la ropa justa para no restar segundos a un reloj que solo marca los minutos para nosotros.
   Deseo sentir tus manos sobre las mías entrelazando los dedos mientras gozamos, no aprisionando mis pechos como si alguien tuviera la intención de arrebatártelos; deseo apreciar el roce de tus labios surcando los míos, provocándome un cosquilleo cómplice que nada tenga que ver con la forma ansiosa con que muerdes mi boca cual fruta prohibida; deseo escuchar palabras de amor sincero que desplacen, aunque solo sea por una vez, las obscenidades con que riegas mis oídos nada más verme postrada ante ti. Anhelo ser objeto de unas caricias que me hagan ascender hasta el Olimpo de los Dioses sin sufrir tus arrebatos, que me invitan por la fuerza a abrir las piernas para cobijar tu daga que me desgarra por dentro bajo el furor de tus embestidas; observar tu rostro mientras me acurrucas cuando todo acaba, y no tu espalda cubriéndola con premura para salir huyendo cuando apenas han cesado los espasmos que anuncian un nuevo final, el final de cada cita sellada por el sudor del sexo que practicamos como posesos, y que parece haberse convertido en la única razón de ser de la extraña relación que nos ata.
   Quédate. Destierra las excusas que esconden tu cobardía para confesarle a ella que se han diluido los sentimientos que sustentaban vuestra frágil unión conyugal. Y quédate conmigo.
   Dime que me amas, que soy en tu vida algo más que un trozo de carne que saborear cuando te place. Dime que me amas y pon punto y final a este juego a tres bandas del que sales victorioso exclusivamente tú.

   © Pilar Muñoz Álamo - 2013

21 dic 2013

¡FELIZ NAVIDAD... ETERNA!



 
NAVIDAD ETERNA

   Aquel quince de febrero subí a llevarle a mi vecina Carmen el pan rústico recién hecho que tanto le gustaba; la flebitis que padecían sus longevas piernas no le permitía moverse en exceso y su triste soledad, compañera de fatigas fiel en su vida, le hacían depender de esos pequeños favores más de lo que ella hubiera deseado. Con plácida sonrisa y suma gentileza, Carmen me incitó a adentrarme en el corazón de su pequeño hogar. Su rostro se iluminó cuando acepté su invitación; entonces se alisó el pelo, se acomodó el refajo y me sirvió una copa de aguardiente y un par de mantecados sobre una bandeja de alpaca que debía rondar el medio siglo de antigüedad.
   Mientras ella relataba un sinfín de avatares de sus años mozos con la emoción inundando sus ojos, contemplé todo cuanto había a mi alrededor, observando con sorpresa que aún pendían de la lámpara algunas bolas de Navidad, trozos de espumillón sobre los cuadros de la pared y un precioso abeto de luz intermitente insinuándose a través de la puerta acristalada del salón.
 
   –Pero… Carmen –interrumpí-. ¿Aún no ha quitado los adornos de Navidad?
  –¡Ni pienso hacerlo! – respondió entusiasmada-. Si engalano mi casa de esta manera, mis hijos vienen a visitarme.

   El cruel pensamiento que mi padre solía repetir de manera incesante asoló mi mente como una bocanada de hiel amarga: “Quince días trabaja el espíritu navideño, por eso perdura. Hazlo trajinar un año entero y… tal vez muera para siempre”.

   Tal vez. Sólo tal vez.
(Relato incluido en el libro Ellas También Viven. Relatos de Mujer)



Sed felices,
sed amables,
sed humildes,
sed comprensivos,
sed pacientes,
sed tenaces,
perseverad,
tended una mano a quien la necesite,
reconoced los logros ajenos,
sonreid...,
pero hacedlo todo el año,
extendamos el espíritu de la Navidad a todo el 2014.

¡FELICES FIESTAS A TODOS!
OS DESEO LO MEJOR.


12 dic 2013

ENTREVISTA REGALO DE MEL CARAN

  Resulta curioso cómo puede crearse un feeling especial con ciertas personas con las que apenas te ha dado tiempo a compartir charla o comentarios un tanto superficiales, y que sin embargo no consigas intimar con algunas otras a las que llevas conociendo durante muchísimo más tiempo porque parece existir una especie de barrera infranqueable que no te permite acercarte a ellas un poco más. 
 
  Mel Caran es escritora de literatura romántico-erótica, con una novela publicada actualmente ("Sonríe") y dos más en proyecto que no tardarán en ver la luz, y además es administradora de un blog de literatura erótica que os invito a visitar. La conocí en las redes sociales, de forma indirecta, a través de esos amigos comunes que actúan muchas veces de intermediarios sin saberlo y que provocan, con las publicaciones en sus muros, que compartamos comentarios en torno al mismo tema coincidiendo varias veces hasta que surge esa petición de amistad. Y desde entonces parece haberse creado entre nosotras un entendimiento mutuo, una especie de compenetración en la que aún no hemos profundizado demasiado (todo se andará), pero que sí nos ha permitido pasar buenos ratos "feisbuquianos", soltar con desparpajo comentarios y expresiones desinhibidas como si nos conociéramos desde hace años y compartir momentos especiales de escritura común con esos relatos eróticos escritos por ambas "a cuatro manos", que de forma improvisada hemos ido soltado en facebook a lo largo de unas horas para diversión propia y, me consta, que también ajena.

   Ayer tuvo el detallazo de hacerme un pequeño gran regalo, el de acordarse de mí para continuar esta cadena de entrevistas que consiste en contestar unas cuantas preguntas en torno a nosotras y a lo que escribimos, y que me resulta muy interesante por la oportunidad que nos brinda de conocernos mejor.

  La suya podéis leerla pinchando aquí. Y mis respuestas a las preguntas que Mel plantea vienen a continuación:

  1. ¿Cuántas obras tienes publicadas?
  De momento, tengo publicada una recopilación de dieciséis relatos en autoedición con Editorial Círculo Rojo, bajo el título “Ellas También Viven”, aunque tal vez debería llamarlos cuentos para adultos, por aquello de que son historias completas -micro novelas, las llamo yo- en las que se desarrolla una trama a veces compleja con personajes profundos, pese a su brevedad. En proyecto de publicación tengo una novela de ficción contemporánea, pero aún no he abordado la vía por la que sacarla a la luz. 

   2. ¿Autopublicación o editorial?
  Difícil tesitura. Hasta hace relativamente poco tiempo, la autopublicación suponía una especie de automarginación del escritor y de su obra, un desprestigio para él por la interpretación automática por parte de los lectores y el mundillo literario en general de que la obra no tenía calidad suficiente como para pasar el filtro de una editorial. La irrupción de los autoeditados en Amazon demostrando lo contrario y la crisis económica han permutado un poco los términos, hasta el punto de que la autoedición empieza a ser válida por sí misma para publicar una obra con decencia e incluso constituye una vía para contar con mayores opciones de acabar fichando con una editorial y con esa misma obra. Sin embargo, yo pienso sinceramente que hoy por hoy, aunque llevar un sello editorial en la portada de tu novela no tiene por qué ser –ni es- la panacea ideal para tener éxito, aún sigue siendo casi la única opción viable para poder llegar a un público mayoritario por su distribución en papel, que continúa siendo preponderante e implica una inversión monetaria elevada que la mayoría de los autores no se pueden costear. Supongo por tanto que todo depende de las pretensiones del escritor: qué busca realmente cuando se sienta a escribir y hasta dónde quiere llegar. Yo, a nivel personal, aún no lo tengo demasiado claro.

   3. ¿Planificas las historias al detalle antes de escribirlas o las dejas surgir sobre la marcha?
  Las planifico con detalle. Las dejo madurar en la mente, a fuego lento, añadiendo todos los matices necesarios para hilar la trama sin dejar ningún cabo suelto, y sobre todo los finales, que necesitan de un planteamiento previo y un desarrollo de la historia bien estudiado para que no resulten forzados o poco creíbles. Cuando me siento a escribir ya sé lo que voy a contar de principio a fin, tan solo dejo a la improvisación los detalles superfluos que no influyen en la historia para nada; aunque tengo que reconocer que algunas veces los personajes o la propia historia, a medida que se desarrolla con cierto detalle, piden algunos cambios que no estaban previstos inicialmente, pero si los llevo a cabo es solo por una cuestión de coherencia o por aumentar el golpe de efecto, no porque los haya dejado surgir sobre la marcha. Con la novela he hecho exactamente igual, todo estaba esbozado en la mente y sobre el papel antes de empezar a escribirla.

   4. ¿Cómo promocionas tus obras?
   Mi libro de relatos, como ya he dicho antes, es autoeditado, pero no solo en digital, sino también en papel, y no a demanda, sino con ejemplares contantes y sonantes financiados por mí. Eso me ha permitido hacer uso de otros medios que no son solo las redes sociales, los blogs literarios y la web en general para darlo a conocer, aunque reconozco que todo esto es lo que más difusión ha dado a la obra y a mí como autora de la misma. He regalado ejemplares en papel a muchísimas blogueras a las que agradezco que se prestaran a aceptarlo, leerlo y reseñarlo, he difundido su publicación mediante correos electrónicos a muchísimos colectivos tanto literarios como de mujeres afectadas por los temas de actualidad que se tratan en ellos, he contactado con un buen número de librerías de Córdoba y provincia para su distribución, he hecho presentaciones del libro en varias ciudades, además de la mía propia, he contactado con emisoras de radio para darlo a conocer a través de entrevistas (como Onda Cero), he remitido ejemplares a la Red de Bibliotecas Públicas de Andalucía para que se tuviera acceso a él en todas las capitales de provincia, he hecho y regalado artículos de promoción con el logo de la obra, un booktrailer de presentación y un vídeo recopilatorio de sus primeros dos años, y creo que algunas cosas más. De todo ello, no sé lo que volveré a repetir con la novela, supongo que depende de la forma en que la publique.

   5. ¿Cuánto tiempo le dedicas a escribir?
   Ni idea. Me resulta imposible hacer un cálculo, la falta de tiempo me impide mantener una rutina, una frecuencia y ni siquiera un lugar donde escribir; le estaré eternamente agradecida al inventor del portátil, porque me ha permitido sentarme a escribir a horas intempestivas, en sitios inverosímiles y compaginándolo con actividades múltiples, sin él no habría podido terminar ni un solo relato y muchísimo menos una novela. De cualquier forma, puedo decir que en general le dedico poquísimo tiempo, el trabajo me roba la mañana entera, y mis obligaciones de madre, familiares, caseras y conyugales, la práctica totalidad de la tarde, por lo que se me pasan días, semanas y a veces hasta meses sin poder sentarme a escribir nada serio, solo pequeños relatos u otros artículos que voy publicando en el blog, pero no avanzar en la línea de un proyecto mayor como el que quiero volver a abordar tras terminar la novela (que me ha llevado, por cierto, la friolera de más de cinco años poderla acabar).

   6. ¿Has cambiado algún final después de escribirlo?
   Muy pocas veces. Cuando decido escribir una historia, hay dos aspectos que siempre se perfilan en primer lugar: el mensaje de fondo que quiero transmitir con ella y el final sorpresivo que la remate. El resto de la historia la construyo en función de eso, por lo que si algo cambia después de escribirla, suele estar en el planteamiento o en el desarrollo, pero casi nunca en el final.

   7. ¿Ebook o libro en papel?
   Ambos. El tacto del papel, el placer de pasar las páginas, de ver su portada en vivo y en directo..., y la comodidad del ebook. Son perfectamente compatibles y los disfruto los dos casi por igual.

   8. ¿Cuánto dura tu proceso de documentación?
  Bastante. Cuando se escribe una historia de ciencia-ficción, por ejemplo, puede que todo esté en la imaginación, pero cuando se tocan temas con un trasfondo real creo que hay que hacerlo con cierto rigor, incluso en narrativa breve como los relatos. En alguna ocasión, no he podido evitar una sonrisa irónica al escuchar a alguien afirmar categóricamente que un relato no necesitaba documentación previa. Nada más lejos de la realidad. Los relatos también plantean tramas que requieren de documentación técnica, científica, médica, histórica, incluso psicológica para poder recrear con verosimilitud las reacciones, emociones y sentimientos propios de una persona ante una situación determinada.
En el caso de la novela, han sido muchísimas las horas y días dedicados a documentarme, tanto para el desarrollo de la trama como para la ambientación.  

   9. ¿Algún consejo a los nuevos escritores?
  ¡No, por Dios, no me creo con la autoridad suficiente como para dar consejos, estoy en fase de recibirlos! Si llegara el hipotético día en que dejara de ser "autora" para llamarme "escritora" con todas las letras, entonces me plantearía dar alguno, mientras no.


  Mil gracias, Mel, por cederme el testigo. Y como esta cadena debe seguir, propongo que sea Mercedes Pinto Maldonado quien lo haga, si a ella le apetece contestarnos a estas nueve cuestiones con su experiencia, bastante más amplia que la mía sin lugar a dudas. ¿Te animas, Mercedes?

  Un beso para tod@s.

 

6 dic 2013

VUELVE, A CASA VUELVE: EL BLOGUERO INVISIBLE.

 
   La iluminación y los adornos navideños, los perifollos en los escaparates de las tiendas, los stands de mantecados, dulces y turrones expuestos de forma exquisita en los supermercados, el calvo -que ahora se ha convertido en un grupo un tanto pintoresco- anunciando el sorteo de lotería del 22 de diciembre, la publicidad de juguetes apropiándose por un tiempo masivo de la pantalla del televisor y atestando de papel el buzón de casa...; un elenco variado de indicios que nos alertan de la llegada inminente de la Navidad y que dispara en nosotros un cúmulo de sentimientos y sensaciones que nos invaden de manera inconsciente: nostalgia por los buenos tiempos vividos, añoranza por los que ya no están, deseo de compartir lo mejor de nosotros con quienes amamos, compasión y ternura por los más necesitados, toneladas de buenos propósitos para el nuevo año que se avecina, e ilusión, ilusión por vivir de forma especial unos días que nos alejen de la rutina, por recobrar los hábitos y las buenas costumbres instauradas desde hace años en cada uno de nuestros hogares y de nuestras familias, por tener una buena excusa para regalar y para sorprender a quienes tenemos a nuestro alrededor, y aquí voy a obviar los compromisos y las obligaciones que siempre empañan la bondad de estas fiestas, sencillamente porque quiero quedarme con lo mejor de ellas, con aquello que me hace sentir bien, con lo que de verdad me hace disfrutar. Y mi queridísimo Bloguero invisible se ha convertido en una de esas experiencias que quiero seguir viviendo porque se reviste de cualidades dignas de ese espíritu navideño que yo estoy dispuesta a ensalzar en cualquier época del año: fomenta la ilusión por la sorpresa, estrecha lazos entre quienes frecuentamos la red -con mayor o menor hábito-, genera amistades nuevas, hace que traspasemos la fachada literaria con la que nos vestimos habitualmente para adentrarnos en la persona y en sus cualidades a veces desconocidas, dispara un buen chute de endorfinas provocadas por las risas, las bromas y el sentido del humor, lo cual supone una válvula de escape -grande o pequeña, da igual- para nuestros problemas y preocupaciones del momento, difunde cultura y no consumismo puro y duro, y consigue elevar nuestro nivel de ansiedad a medida que se acerca la fecha del intercambio por la expectación que genera saber si nuestro regalo llegará a buen puerto y qué o quien nos regalará a nosotros, amén de ignorar cuándo lo veremos entrar en casa de la mano de ese cartero al que a veces reconozco que ponemos a parir con razón o sin ella y que genera en nosotros emociones que nos hacen sentir vivos y divertidos.

   En ocasiones anteriores, he podido dedicarle a este evento la entrada que se merece, en forma de cuento, en clave de humor o haciendo uso de medios audiovisuales. Este año el tiempo se ha empeñado en hacerme un nudo estrecho que me impide maniobrar a mi gusto y a mi antojo, pero el sentimiento va por dentro, mi recomendación de que no dudéis en participar en él es tan enérgica como siempre y mi reconocimiento y agradecimiento hacia Ana -Kayena-, nuestra madrina, reina o como queramos llamarla, por la feliz idea que puso en funcionamiento y que aún hoy sigue fomentando también permanece latente y muy a flor de piel. No siempre es fácil participar en aquello que nos gusta, porque esa otra vida nuestra que discurre paralela e independiente de lo literario reclama a veces una dedicación excesiva que termina por arrebatar lo que a esta otra corresponde. Sin embargo, seguimos ahí. Más de uno o una de nosotros -incluyendo a Ana- seguimos al pie del cañón en esta cita, lo cual denota por sí mismo el gustillo que le hemos cogido a este bloguerillo invisible que se ha colado en nuestras vidas y en nuestras fiestas con un rango parecido al de los Reyes Magos de Oriente, al americano Santa Klaus o a las uvas de la suerte.

  No quiero extenderme más. Me quedan dos detalles por decir, importantísimos, por supuesto. Lo primero, facilitaros el enlace donde podréis encontrar las bases de participación explicadas por la creadora y organizadora del evento, nadie mejor que ella para hacerlo: EL BLOGUERO INVISIBLE.

  Segundo, anunciar la novela que yo voy a regalar, y que no es otra que AS DE CORAZONES, de Antonia J. Corrales, una de las últimas que he leído y que me gustado muchísimo, por su forma y por su fondo, alejado del romanticismo simple que a algunos suscitará su título para centrarse en temas que van mucho más allá y que calan muy hondo por la profundidad, la claridad y a la vez, la sensibilidad con la que están tratados y la excelencia con la que están escritos. Podéis leer mi opinión pinchando en el propio título, en este mismo párrafo.

   Os deseo lo mejor, guap@s mí@s! Que disfrutéis de la experiencia, tanto si repetís como si sois nuevos en esto. Poned ilusión y regaladla; no dudéis que algún día os vendrá de vuelta de las mismas manos o de cualquiera otras, pero os vendrá.

   

21 nov 2013

RELATO: "CICATRICES EN CUERPO Y ALMA"

   La tristeza me embarga al caer la noche. Pero no quiero llorar. Las lágrimas ya fluyeron en el viaje que tuve que hacer bajo los designios de quién sabe quién. O qué. Lágrimas aleccionadas para vidriar mis ojos en soledad, para ahuyentar el miedo a través de ellas mientras mi rostro público dibujaba los rasgos de una fortaleza fingida, pero necesaria para evitar el derrumbe de mi hogar como si fuera un castillo de naipes bajo un vendaval imprevisto.
   Ahora estoy de vuelta, agarrada a la vida con el albor pintado en las yemas de mis dedos de tanto apretar, con una sonrisa abierta que aun oscila temerosa por las sombras que me sobrevuelan, pletórica al sentir el rubor del sol en mis mejillas y el susurro del viento, que mece las puntas de mis cabellos haciéndome sentir viva, agradecida por una segunda oportunidad que satisface con creces quien soy...; aunque pesarosa por como ahora soy, por el cuerpo devastado con el que deberé entregarme a ti. Con el que deberé convivir yo.
   Tengo miedo. Cuando el resplandor del día cesa y me encamino hacia la cama, tengo miedo. Mi cuerpo y mi mente se hacen un ovillo, a pesar del amor que siento y de la sonrisa que me regalas al cruzarse nuestras miradas. Y en ella espero. En la cama espero a que vengas a mi lado, temiendo desnudarme y exponer la huella que me dejó el bisturí en su lucha contra mi enemigo mortal, aquel que se llevó consigo una parte de mi ser, una seña de identidad arraigada en mi mente para hacerme sentir mujer y cuya ablación perturba mi equilibrio emocional, aun en contra de lo que dictan mi racionalidad y tu forma de amarme.
   Hoy todo es distinto. No tienes prisa por venir junto a mí y mi corazón se encoge. Enciendes una decena de velas dispersas alrededor de nosotros, y el crepitar de sus llamas diminutas baila al mismo ritmo que lo hace mi pulso, nervioso. La música suena. Nuestra música. Su melodía me envuelve haciéndome entornar los ojos durante un instante breve, y los vuelvo a abrir para observar tu cuerpo desnudo a los pies de la cama. Lo siento mío, exclusivamente mío, y lo amo con toda la pasión que cabe en mi alma: cada músculo, cada pliegue, cada curva insurgente que desafía a esa escultura cinéfila tan artificial. Amo tus manos, tus labios cuyos besos reconozco en cualquier parte de mi cuerpo y tu aliento excitante que inicia en mi cuello su recorrido largo por las estaciones del placer. Pero me quema el recuerdo de nuestras risas de antaño entre posturas desinhibidas, nuestros gemidos a media voz, nuestras miradas pérfidas de deseo tras una pequeña ingesta de alcohol.
   Te aproximas a mí con lentitud, mostrando una súplica en tu rostro solícita de que hoy sea el día. Y me estremezco. La oscilación sutil de mi cabeza de un lado a otro muestra mi negativa, percibiendo en mis entrañas un dolor desgarrado por incumplir la promesa que te hice de entregarme en cuerpo y alma. Quiero seguir entregándote el alma. Pero el cuerpo no. El cuerpo no.
   Mis lágrimas diluyen tus perfiles, pero el gesto de ternura que se configura en tu rostro trasciende y llega hasta mí como una brasa cálida que me acuna. Me abrazo a mí misma, en un acto reflejo que protege mis pechos ausentes. Tú posas tus manos sobre mis muslos y los recorres al compás de los acordes, dibujando caricias que erizan mi piel, y subes hasta alcanzar mis caderas. Decenas de besos rocían mis poros, mis curvas, mis pliegues. Y me relajo, dejándome llevar, dando por seguro que no subirás, que la oquedad de mi ombligo será la bandera que marcará el límite que no deberías traspasar. Pero tus dedos no atienden a símbolos. Tu mente no atiende a razones. Tu amor se niega a dejarme en la sola compañía de mis miedos, de mis recelos, de mis complejos recién adquiridos..., ¡y yo quiero corresponderle! Y voy a corresponderle.
   Tomas mis manos con suavidad y las llevas hasta tu boca para posarla en ellas un instante breve, esbozando una sonrisa cómplice que pide a gritos mi confianza. Y te la doy. El estómago me oprime, me cuesta respirar, el nudo de mi garganta crece a medida que aparto mis brazos a ambos lados de mi cuerpo, invitándote a que sueltes los botones de la camisola que me cubre. Los claroscuros que forma la luz de las velas tiemblan a la vez que yo. Contengo el aire al quedarme desnuda, sin barreras físicas que se alcen entre tú y yo. La luz anaranjada ilumina tu dolor. Tragas saliva y soy testigo del brillo de tus ojos mientras susurras mi nombre: Teresa. Yo tiemblo de nuevo. Una congoja insufrible se hace eco en mi pecho cuando viertes tus lágrimas sobre las planicies donde, poco tiempo atrás, se erigían mis montes encantados que tantas veces acariciaste. Las enjugas con tus labios y las besas, una y otra vez, paseándote por sus cicatrices con una ternura infinita. Y te recuestas sobre ellas abrazándome con fuerza tras sonreírme y confesarme, a través de tus pupilas, que me amas más que nunca.
   Acaricio tu pelo y lloro emocionada, sintiéndome orgullosa por este acto de valentía propia con el que empezaré a superarlo. Tu sexo busca la conjunción de nuestros cuerpos; nuestras almas ya están unidas. Te adentras en mis entrañas, me invades, y te siento formar parte de mí, como una extensión de mi cuerpo y de mi ser a la que no quiero dejar escapar. Permanecemos inmóviles, dejando que nos cubran los sentimientos de amor manados al aire, sin obstáculos visibles o invisibles que nos impidan ser uno del otro de principio a fin.
   Resuenan los acordes de un piano, acompañando y enfatizando aquello que siento, llenándome de notas de color la mente mientras mi corazón palpita, con más fuerza que nunca.

© Pilar Muñoz Alamo - 2013




"Por ti" (El canto del loco)

15 nov 2013

"AS DE CORAZONES" de ANTONIA J. CORRALES.

  Un broker que sueña con ser escritor, una enfermera que, a pesar de adorar a los niños, se niega a ser madre y una editora que jamás quiso serlo. Atrapados por un secreto inconfesable que dominará sus vidas. Amor, rencor, traición, superación personal, crítica social y la realidad más cruda y más hermosa. Ayala, Samantha y él: Bastián. ¿Cuántas formas hay de amar? ¿Realmente el amor lo disculpa todo? ¿Es Dios el culpable de nuestras desgracias, o confundimos su nombre y en realidad es el Diablo? As de corazones: tres vidas paralelas contadas en primera persona que encogerán tu alma y se harán un hueco en tu corazón.



  Quiero comenzar en esta ocasión haciendo una confesión en forma de contundente declaración de amor: estoy enamorada de la prosa poética de Antonia J. Corrales. Poética por su fondo, por lo que expresa y por cómo lo expresa, sin traspasar la línea –a veces escuálida- que separa la narrativa de la poesía, maquillando las palabras combinadas en cada una de sus frases para ahondar en los subterfugios del alma de cada personaje sin rayar el empalago que tildaría de artificial la narración. Y es que en As de corazones repite esa experiencia maravillosa de la que ya nos hizo partícipes en su obra anterior -En un rincón del alma-, la de bucear en los recovecos del corazón y de la mente de cada uno de sus personajes hasta notar cómo a veces nos falta el oxígeno, cómo hemos de detenernos y separarnos levemente de sus páginas para respirar hondo, para digerir esas burbujas reflexivas manadas de sus bocas con las que nos topamos en multitud de párrafos y que están cargadas de razón, de crítica una veces sutil y otras tantas directa, y que utiliza de forma magistral para configurar el perfil psicológico y profundo de cada personaje que nos presenta para quedarse, para escucharlo, para tocarlo y vivir con él cada una de sus vivencias contadas desde las vísceras, desde muy adentro de su ser, haciendo palpables las emociones sentidas por ellos en cada instante como si fueran personas vivas y perfectamente reales, alejadas de la ficción y con las que empatizamos con una facilidad pasmosa.

  As de corazones vuelve a ser una novela intimista en la que sus protagonistas cobran tanta o más importancia que los hechos en sí que se narran en ella. Antonia J. Corrales nos conduce a través del hilo de acontecimientos que se suceden en la vida de sus tres protagonistas sin escatimar esfuerzos por transmitirnos la forma en que ellos experimentan y sienten lo que les acontece, la opinión que les merece aquello que viven y las personas que los rodean, y las sensaciones intensas que las relaciones humanas –afectivas o no- despiertan en ellos. Y es ahí cuando la autora aprovecha para lanzarnos dardos directos al alma. Porque no se conforma con narrar el discurrir de los hechos sin más, no aspira a hacernos lectores pasivos de una trama que ha creado de forma impecable; Antonia J. Corrales nos sacude, hunde sus dedos en nuestras llagas, en nuestro corazón, zamarrea nuestros sentimientos para sacarlos a la palestra, y nos provoca, nos provoca con la interpretación moral de cuanto va aconteciendo usando a sus protagonistas para tal fin, obligándonos a pronunciarnos mentalmente a favor o en contra de sus opiniones y de sus creencias, de su forma de entender la vida, a reflexionar sobre todos esos aspectos dejados caer sobre la narración como una lluvia fina que sin darte cuenta acaba empapándote, mojándote lo suficiente como para hacerte reaccionar ante lo que estás leyendo y dejarte una huella impresa que ya no se irá. Y ese rasgo distintivo me apasiona, porque son las novelas que no me dejan indiferente emocionalmente las que me gustan de verdad.

  El amor intenso, inevitable e irracional, el odio, el destino marcado disfrazado de casualidad, las incoherencias religiosas que se amparan en la fe para salir indemnes una y otra vez, la sinrazón hermanada con la mentira y la falta de honestidad como clave del éxito, las frustraciones personales por vivir la vida que otros decidieron para nosotros y la impotencia que nos produce su descubrimiento cuando ya es demasiado tarde, el futuro trazado bajo las consecuencias del miedo al dolor y a sufrir de nuevo… Perlas que componen un rosario teñido de sentimientos que se rebelan ante lo injusto y que lidian contra el raciocinio en su deseo de vivir, desplegando un amplio abanico de emociones; un rosario construido personalmente y a partes iguales por Samantha, Bastián y Ayala a base de retazos de sus propias vidas, enlazadas entre sí a lo largo de una trama desarrollada a la perfección, salpicada de pequeños detalles que la autora, con estudiada maestría, va soltando sin intención aparente a lo largo de la narración para que podamos ir atando cabos y desvelando secretos por nosotros mismos, poco a poco, como mandan los cánones del buen suspense que iniciándose ya en sus primeras páginas va in crescendo a medida que la historia avanza hacia su final.

  En un guiño perfecto entre autora y personaje, Antonia J. Corrales consigue de nuevo con As de corazones uno de los objetivos profesionales confesado por una de las protagonistas en la propia novela: no publicar una simple historia de ficción, dar a los lectores un pedazo de alma y crear personajes llenos de vida. Doy fe de ello. Porque he terminado y cerrado la contraportada con el corazón encogido, con un nudo en la garganta y con un suspiro intenso resonando en el silencio de esta noche en que acabo de leerlo, mientras he de controlar mis ansias desbordadas por eliminar de un plumazo, de un contundente manotazo, el pedestal sólido sobre el que se sustentan imbatibles algunas leyes humanas.


  ¡Felicidades, Antonia, es una novela realmente preciosa! ¡¡Y mil gracias, de corazón!!

Lecturas 2018.

Estamos en GOODREADS

Estamos en GOODREADS
Pincha en la imagen.

Blog Archive

Audio relatos

Con la tecnología de Blogger.

Blogroll

Seguidores