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21 nov 2015

MICRORRELATO: "LA DESPEDIDA".

   Me siento a tu lado. La música suena. Nuestras manos se rozan y tus ojos me abrazan, nostálgicos, tristes tal vez. Mis pupilas los secundan y mi sonrisa se vidria, amenazando con fragmentarse y descomponerse cual puzle construido a base de sueños, expectativas y promesas incumplidas…, de ilusiones vagando en el aire sin dejarse atrapar. Retengo las palabras, no quiero llorar.
Miro a mi alrededor. Aún quedan algunas flores de las que planté con tanto esmero. Otras ya se marchitaron. Me ofreces una de embriagador perfume y me preguntas por qué marcho, si acaso es que no te amo... Suspiro. Te miro. Te beso y confieso que es el amor que siento lo que me empuja a huir. Mi alma quedó vacía.  Todo te lo di. Vestí tu vida con la mía y quedé hueca, despojada. Y agotada de pedir que me besaras para hacerme resurgir.
   Te quiero, con el alma y el corazón… Pero ya no tengo qué ofrecerte para poder retenerte. Ya no sé cómo atraparte.
   No te digo adiós. Sino hasta luego. Dejemos que el tiempo decida si nos volvemos o no a encontrar. Dejemos que el destino diga si, transcurrido el tiempo, nos volveremos a amar. 

 © Pilar Muñoz - 2015

12 mar 2014

ALGO NUEVO ESTÁ AL LLEGAR.

  Tres años han pasado desde que mi primer trabajo viera la luz. Tres años desde mi aterrizaje en un mundo literario que desconocía completamente y cuyos entresijos me han resultado curiosos, interesantes, desconcertantes, motivadores y desalentadores a la vez, casi a partes iguales, diría yo. ¡Bendita ignorancia la de entonces, que me permitió aterrizar por estos lares con la intención de comerme un mundo cuyo bocado es demasiado grande para ser digerido como una quiere, pero que, por contra, me ha hecho disfrutar de una etapa que le ha dado un nuevo valor a mi vida, que la ha enriquecido a nivel cultural, literario y sobre todo personal como jamás lo esperé!

   Ahora soy más consciente que nunca de que esto es una carrera de fondo, y además intensa. Aquí no valen las medias tintas, las medias implicaciones, el querer y no poder. Para avanzar hay que poner toda la carne en el asador literario, hay que dar el máximo de uno mismo. La mediocridad de acción –más que literaria- y la soledad o la pretendida independencia te deja en la cuneta. Porque son demasiados corredores los que circulan por la misma vía exhibiendo no sólo sus facultades físicas trabajadas y, a veces, insuperables, sino también sus estrategias de carrera, que le permiten rentabilizar su esfuerzo al máximo para hacerlo lo más eficaz posible.

   Yo comencé mi andadura a pecho descubierto, con la honestidad por bandera y mi forma de ser y de escribir como herramientas para abrirme paso en este mundo, además de mi esfuerzo, de mi gran esfuerzo personal para absorberlo todo como una esponja y aprender sobre la marcha, sin mucho más bagaje por utilizar. Y así deseo seguir. Porque las muestras de cariño recibidas en este tiempo y las manos tendidas que me han dado la oportunidad de estrechar, y que han tirado de mí a través de sus palabras públicas con respecto a mis relatos cuando yo no era absolutamente nadie (sigo sin serlo), no tienen precio, valen para mí muchísimo más que cualquier éxito literario, que cualquier ranking de ventas en una plataforma de internet, y no quiero alterar el orden de mis prioridades. Tal vez sea porque, como siempre he dicho, nunca me consideré mujer de letras, lo soy de las emociones, de las relaciones humanas, de los sentimientos, de esa psique digna de estudio que nos obliga a reaccionar de formas distintas ante situaciones iguales, y que a mí me fascina observar, analizar, estudiar. Tal vez sea porque no aspiro a que la literatura reemplace a mi labor profesional actual, porque no deseo que su tiempo de dedicación se lo reste en demasía a mi familia y a otro tipo de placeres dignos de ser vividos. Tal vez sea porque valoro sobremanera el hecho de mantener la independencia y la libertad de escribir lo que quiera y como quiera, sin necesidad de tener que venderme a exigencias ajenas a mi propia voluntad, y eso me lo permite el no aspirar a alcanzar la cima a toda costa. Pero hay algo que ya no puedo negar, y es que, a pesar de todo, tengo a la escritura y a la literatura de ficción enganchadas en vena como forma de recrear todo lo que he dicho anteriormente, y aunque me asusta llamarlo adicción, sé que son fuertes y poderosas, y que tendré que darles rienda suelta aunque sea en privado si llega el día en que no pueda sacarlas a la luz, en que no me sea posible compartirlas con vosotros.

   ¡Estoy ilusionada, algo nuevo está al llegar! Pero tengo más miedo que nunca. Porque es un nuevo toro al que me enfrento y no todos se capean igual; porque la plaza es la misma, pero mi faena no. Aunque sé que al menos me invade la satisfacción de haberlo hecho lo mejor posible, lo mejor que sé, y de haber tenido muy presente el respeto que os tengo como lectores exigentes antes de decidir si ofrecéroslo o no. Y he decidido hacerlo.

   Vosotros me diréis. Yo estaré aquí para aceptar vuestra opinión con toda la humildad del mundo.

14 feb 2014

RELATO de SAN VALENTÍN: "UNA DECLARACIÓN DE AMOR"

  Qué decirte hoy que no te haya dicho ya. Las palabras nos sobrevuelan, escapan de mi boca y rebotan en tu ser para serme devueltas con los mismos matices del amor que nos profesamos. Otras veces se ocultan, y el silencio toma partido en una declaración de intenciones cargada del mismo significado. Y yo lo dejo hacer. Porque, ¿acaso mis gestos no tienen voz propia? ¿Acaso mi rostro no vuelca en él los efluvios de un corazón en permanente estado de agitación? ¿Acaso la sonrisa de mis labios no envuelve a los tuyos como si formaran una parte imprescindible de mi propio ser? ¿Acaso mis ojos no adquieren una tonalidad exclusiva cuando te miro? El rojo no viste mi vida en el día de hoy. Está en ella siempre. Para ti. El romanticismo no brota en este catorce de febrero como si de un manantial intermitente se tratara. Me inunda cada día. Al evocar tu imagen. Al escuchar tu voz. Al sentir tu abrazo cálido y tu aroma inconfundible que me llevo impregnado allá donde voy, como un rasgo de pertenencia que no deseo evitar. Advierto tener en mí el ímpetu de las olas, que van y vienen con fuerza por los distintos senderos de arena, compartiendo espacio con el mundo exterior y con quienes en él habitan, descubriendo recodos nuevos con los que enriquecerme, experimentando aquello que soy capaz de abarcar, de domar, de moldear…, paseando entre las rocas, entre algas y conchas para acabar volviendo siempre al mar que me da la vida y en cuyo seno me siento en casa. En cuyo seno permaneceré siempre a pesar de las tempestades que la madre naturaleza tenga el capricho de desatar.
  Pon tu mano en mi pecho y siénteme. Como cada día. Una vez más. Pon tu mano en mi pecho y convéncete. Late por ti. Con más fuerza que nunca.

   © Pilar Muñoz Álamo - 2014

12 dic 2013

ENTREVISTA REGALO DE MEL CARAN

  Resulta curioso cómo puede crearse un feeling especial con ciertas personas con las que apenas te ha dado tiempo a compartir charla o comentarios un tanto superficiales, y que sin embargo no consigas intimar con algunas otras a las que llevas conociendo durante muchísimo más tiempo porque parece existir una especie de barrera infranqueable que no te permite acercarte a ellas un poco más. 
 
  Mel Caran es escritora de literatura romántico-erótica, con una novela publicada actualmente ("Sonríe") y dos más en proyecto que no tardarán en ver la luz, y además es administradora de un blog de literatura erótica que os invito a visitar. La conocí en las redes sociales, de forma indirecta, a través de esos amigos comunes que actúan muchas veces de intermediarios sin saberlo y que provocan, con las publicaciones en sus muros, que compartamos comentarios en torno al mismo tema coincidiendo varias veces hasta que surge esa petición de amistad. Y desde entonces parece haberse creado entre nosotras un entendimiento mutuo, una especie de compenetración en la que aún no hemos profundizado demasiado (todo se andará), pero que sí nos ha permitido pasar buenos ratos "feisbuquianos", soltar con desparpajo comentarios y expresiones desinhibidas como si nos conociéramos desde hace años y compartir momentos especiales de escritura común con esos relatos eróticos escritos por ambas "a cuatro manos", que de forma improvisada hemos ido soltado en facebook a lo largo de unas horas para diversión propia y, me consta, que también ajena.

   Ayer tuvo el detallazo de hacerme un pequeño gran regalo, el de acordarse de mí para continuar esta cadena de entrevistas que consiste en contestar unas cuantas preguntas en torno a nosotras y a lo que escribimos, y que me resulta muy interesante por la oportunidad que nos brinda de conocernos mejor.

  La suya podéis leerla pinchando aquí. Y mis respuestas a las preguntas que Mel plantea vienen a continuación:

  1. ¿Cuántas obras tienes publicadas?
  De momento, tengo publicada una recopilación de dieciséis relatos en autoedición con Editorial Círculo Rojo, bajo el título “Ellas También Viven”, aunque tal vez debería llamarlos cuentos para adultos, por aquello de que son historias completas -micro novelas, las llamo yo- en las que se desarrolla una trama a veces compleja con personajes profundos, pese a su brevedad. En proyecto de publicación tengo una novela de ficción contemporánea, pero aún no he abordado la vía por la que sacarla a la luz. 

   2. ¿Autopublicación o editorial?
  Difícil tesitura. Hasta hace relativamente poco tiempo, la autopublicación suponía una especie de automarginación del escritor y de su obra, un desprestigio para él por la interpretación automática por parte de los lectores y el mundillo literario en general de que la obra no tenía calidad suficiente como para pasar el filtro de una editorial. La irrupción de los autoeditados en Amazon demostrando lo contrario y la crisis económica han permutado un poco los términos, hasta el punto de que la autoedición empieza a ser válida por sí misma para publicar una obra con decencia e incluso constituye una vía para contar con mayores opciones de acabar fichando con una editorial y con esa misma obra. Sin embargo, yo pienso sinceramente que hoy por hoy, aunque llevar un sello editorial en la portada de tu novela no tiene por qué ser –ni es- la panacea ideal para tener éxito, aún sigue siendo casi la única opción viable para poder llegar a un público mayoritario por su distribución en papel, que continúa siendo preponderante e implica una inversión monetaria elevada que la mayoría de los autores no se pueden costear. Supongo por tanto que todo depende de las pretensiones del escritor: qué busca realmente cuando se sienta a escribir y hasta dónde quiere llegar. Yo, a nivel personal, aún no lo tengo demasiado claro.

   3. ¿Planificas las historias al detalle antes de escribirlas o las dejas surgir sobre la marcha?
  Las planifico con detalle. Las dejo madurar en la mente, a fuego lento, añadiendo todos los matices necesarios para hilar la trama sin dejar ningún cabo suelto, y sobre todo los finales, que necesitan de un planteamiento previo y un desarrollo de la historia bien estudiado para que no resulten forzados o poco creíbles. Cuando me siento a escribir ya sé lo que voy a contar de principio a fin, tan solo dejo a la improvisación los detalles superfluos que no influyen en la historia para nada; aunque tengo que reconocer que algunas veces los personajes o la propia historia, a medida que se desarrolla con cierto detalle, piden algunos cambios que no estaban previstos inicialmente, pero si los llevo a cabo es solo por una cuestión de coherencia o por aumentar el golpe de efecto, no porque los haya dejado surgir sobre la marcha. Con la novela he hecho exactamente igual, todo estaba esbozado en la mente y sobre el papel antes de empezar a escribirla.

   4. ¿Cómo promocionas tus obras?
   Mi libro de relatos, como ya he dicho antes, es autoeditado, pero no solo en digital, sino también en papel, y no a demanda, sino con ejemplares contantes y sonantes financiados por mí. Eso me ha permitido hacer uso de otros medios que no son solo las redes sociales, los blogs literarios y la web en general para darlo a conocer, aunque reconozco que todo esto es lo que más difusión ha dado a la obra y a mí como autora de la misma. He regalado ejemplares en papel a muchísimas blogueras a las que agradezco que se prestaran a aceptarlo, leerlo y reseñarlo, he difundido su publicación mediante correos electrónicos a muchísimos colectivos tanto literarios como de mujeres afectadas por los temas de actualidad que se tratan en ellos, he contactado con un buen número de librerías de Córdoba y provincia para su distribución, he hecho presentaciones del libro en varias ciudades, además de la mía propia, he contactado con emisoras de radio para darlo a conocer a través de entrevistas (como Onda Cero), he remitido ejemplares a la Red de Bibliotecas Públicas de Andalucía para que se tuviera acceso a él en todas las capitales de provincia, he hecho y regalado artículos de promoción con el logo de la obra, un booktrailer de presentación y un vídeo recopilatorio de sus primeros dos años, y creo que algunas cosas más. De todo ello, no sé lo que volveré a repetir con la novela, supongo que depende de la forma en que la publique.

   5. ¿Cuánto tiempo le dedicas a escribir?
   Ni idea. Me resulta imposible hacer un cálculo, la falta de tiempo me impide mantener una rutina, una frecuencia y ni siquiera un lugar donde escribir; le estaré eternamente agradecida al inventor del portátil, porque me ha permitido sentarme a escribir a horas intempestivas, en sitios inverosímiles y compaginándolo con actividades múltiples, sin él no habría podido terminar ni un solo relato y muchísimo menos una novela. De cualquier forma, puedo decir que en general le dedico poquísimo tiempo, el trabajo me roba la mañana entera, y mis obligaciones de madre, familiares, caseras y conyugales, la práctica totalidad de la tarde, por lo que se me pasan días, semanas y a veces hasta meses sin poder sentarme a escribir nada serio, solo pequeños relatos u otros artículos que voy publicando en el blog, pero no avanzar en la línea de un proyecto mayor como el que quiero volver a abordar tras terminar la novela (que me ha llevado, por cierto, la friolera de más de cinco años poderla acabar).

   6. ¿Has cambiado algún final después de escribirlo?
   Muy pocas veces. Cuando decido escribir una historia, hay dos aspectos que siempre se perfilan en primer lugar: el mensaje de fondo que quiero transmitir con ella y el final sorpresivo que la remate. El resto de la historia la construyo en función de eso, por lo que si algo cambia después de escribirla, suele estar en el planteamiento o en el desarrollo, pero casi nunca en el final.

   7. ¿Ebook o libro en papel?
   Ambos. El tacto del papel, el placer de pasar las páginas, de ver su portada en vivo y en directo..., y la comodidad del ebook. Son perfectamente compatibles y los disfruto los dos casi por igual.

   8. ¿Cuánto dura tu proceso de documentación?
  Bastante. Cuando se escribe una historia de ciencia-ficción, por ejemplo, puede que todo esté en la imaginación, pero cuando se tocan temas con un trasfondo real creo que hay que hacerlo con cierto rigor, incluso en narrativa breve como los relatos. En alguna ocasión, no he podido evitar una sonrisa irónica al escuchar a alguien afirmar categóricamente que un relato no necesitaba documentación previa. Nada más lejos de la realidad. Los relatos también plantean tramas que requieren de documentación técnica, científica, médica, histórica, incluso psicológica para poder recrear con verosimilitud las reacciones, emociones y sentimientos propios de una persona ante una situación determinada.
En el caso de la novela, han sido muchísimas las horas y días dedicados a documentarme, tanto para el desarrollo de la trama como para la ambientación.  

   9. ¿Algún consejo a los nuevos escritores?
  ¡No, por Dios, no me creo con la autoridad suficiente como para dar consejos, estoy en fase de recibirlos! Si llegara el hipotético día en que dejara de ser "autora" para llamarme "escritora" con todas las letras, entonces me plantearía dar alguno, mientras no.


  Mil gracias, Mel, por cederme el testigo. Y como esta cadena debe seguir, propongo que sea Mercedes Pinto Maldonado quien lo haga, si a ella le apetece contestarnos a estas nueve cuestiones con su experiencia, bastante más amplia que la mía sin lugar a dudas. ¿Te animas, Mercedes?

  Un beso para tod@s.

 

22 ago 2013

CUMPLEAÑOS FELIZ: UN CHEQUE REGALO PARA TI.

    Hoy es un día especial!!

  Hoy toca soplar las velas, apagar la lumbre nueva que se une a las que ya se subieron años atrás a bordo de la tarta y se resisten a bajar, a ceder ese espacio ganado a pulso día tras día a lo largo de cada año plagado de obligaciones cotidianas, vivencias novedosas, experiencias instructivas y momentos de deleite personal que han provocado más de una sonrisa, más de un momento feliz. Un vela nueva que sube marcada por una pérdida irreparable, pero deseosa de servir de puerta a la esperanza de que todo vaya por buen camino a partir de hoy, o al menos, a la esperanza de que sepa trotar por los senderos que se muestran ante mí sorteando los obstáculos lo mejor posible y en la mejor compañía.

    Lo habitual en estos casos es que sea la persona que cumple años quien reciba el regalito de quien la felicita. Pero yo quiero ser original. Yo quiero hacerlo al revés. Invitaros a vosotr@s sin recibir nada a cambio. Adentrarme en vuestra casa y no vosotr@s en la mía. Intentar por todos los medios que disfrutéis, que paséis un rato agradable, que os emocionéis, que os sorprendáis, que vuestra mente visite escenarios nuevos con experiencias cercanas. Pero no deseo hacerlo sola, sino en compañía de mis chicas... ¡Si nos dejáis!, por supuesto. ¡Si nos aceptáis!, por supuesto. ¡Si nos abrís los brazos sin compromiso alguno! 
   Hablo de Ellas, de las que También Viven día a día con fuerza y con entereza, como much@s de nosotr@s.

    ¿Os apetece darles la mano? Si es así, sólo tenéis que decírmelo. Sólo tenéis que dejarme un comentario en esta misma entrada anunciándome que sí, que estáis dispuest@s a abrirles las puertas de casa, y enviarme un mail a ellastambienviven@gmail.com con vuestro nombre o nick (el mismo que habéis utilizado en el comentario de la entrada) y vuestra dirección de correo electrónico, donde Amazon os hará llegar un cheque regalo promocional para que podáis descargaros gratuitamente a mis dieciséis niñas, las mismas que conviven bajo el título de "Ellas También Viven.Relatos de Mujer". 

    Estamos en agosto, un mal mes para conexiones a internet; las vacaciones priman sobre el resto de las aficiones. Por eso he pensado dejar abierta la posibilidad de apuntarse hasta el próximo miércoles a las 23'00 horas. Tengo diez cheques sobre la mesa, diez maletas preparadas para viajar. Vosotros decidís. Si terminado el plazo me sobra alguna, la guardaré para una próxima ocasión. Si nos hemos quedado cortas, las sortearemos, y que el destino les adjudique el rincón donde viajar.

  Os esperamos. Estaremos encantadas de que sopléis las velas con nosotras, pero sobre todo y ante todo, de haceros cómplices de algunos momentos cruciales de nuestras vidas. 

   Un beso!!


 

         Ellas También Viven: Dos añitos de vida


                                                          Ellas También Viven: Booktrailer
   

2 jul 2013

"FUEGO Y AGUA"

   Como la cara y la cruz. Como el haz y el envés. Como la noche y el día. Como la luna y el sol. Entidades opuestas agitándose en mis entrañas, luchando por emerger en maravilloso equilibrio. Por requisar las riendas de mi cuerpo y de mi alma según tú me pidas, según tú desees:


   Tus pupilas recorren mi boca con mirada impúdica y me posee la lujuria como un espíritu huido del mismísimo infierno. Mi volcán interno erupciona y mi piel se enciende. Mis ojos se pierden bajo el lienzo sensual de mis párpados caídos. Mis labios se humedecen y mi lengua se agita, nerviosa por conquistar tus campos de batalla ocultos y tu excelso estandarte para hacerlos suyos llevándolos a la rendición. Mis senos se enervan y mi cuerpo se arquea subyugado a tus manos que apenas comienzan a acariciarlo. Descargas eléctricas me golpean como látigos y excitan mis nervios hasta la locura. El fuego me quema, me desboca, prende entre mis piernas al tiempo que mi mente construye la estratagema perfecta para darte placer hasta caer exhaustos, degustados mutuamente por el desenfreno de un instinto primitivo que sólo entiende de carne. Y de deseo.


  Tus ojos perforan los míos con aura de ternura y mi corazón se emblandece. El manantial de aguas mansas que duerme plácido despierta, se expande y mi piel se licua. Una mirada de amor resbala por mis pupilas y analiza embelesada la profundidad de tu ser, traspasando una frontera física en la que ya no reparo. Mis labios se secan y mi lengua vocaliza y cuestiona tus emociones deseando intensamente que seas feliz. Mis brazos se abren para envolverte y acurrucarte en quietud absoluta contra mi pecho, mientras la piel de mis manos viste la tuya de un halo de protección que emana de mi cuerpo cual si fuera el elixir de la vida que te impedirá morir... y sufrir. El agua que brota me inunda y aplaca los rescoldos del fuego que ya no me abrasa, que tornan mi sexo al cáliz eterno de función maternal para el que fue creado. Me fundo contigo haciendo coincidir mi alma y la tuya, en un trasvase de sentimientos mutuos que nos enlaza como entes superiores bajo un mismo karma que nos mantendrá unidos hasta el fin de la eternidad, como una prolongación mutua de lo que siempre anhelamos ser, y de lo que juntos hemos sido capaces de construir. Y siento que te amo. Profundamente.

Soy agua o fuego. Fuego y agua, soy.

Lo que desees.
Cuando desees.


23 jun 2013

DECÁLOGO DE REFLEXIONES



   Los grandes conocimientos engendran las grandes dudas.(Aristóteles)

  Mientras más conozco este mundo de letras, más dudas tengo sobre qué camino tomar.

  El conocimiento descansa no solo sobre la verdad sino también sobre el error. (Carl Jung). 

   De los errores se aprende. Ahora sé lo que NO debo volver a repetir.

  El conocimiento sólo puede ser recibido de una manera, a través de la experiencia, no hay otra manera de saber. (Swami Vivekananda)

  Si algo de positivo han tenido estos tres años ha sido la experiencia de apreciar de primera mano los entresijos de este mundo complejo, lleno de satisfacciones por un lado, pero por otro, repleto de obstáculos naturales y, por desgracia, también "artificiales".

 Quiero morir siendo esclavo de los principios, no de los hombres. (Emiliano Zapata)

   Yo quiero seguir siendo esclava de MIS principios, no de los principios de los demás. Pero cuando de tirarse al río se trata, nadar a contracorriente puede llegar a ahogarte. En ese caso no queda otra que elegir entre venderte, o mantenerte en tu orilla y renunciar a alcanzar ese otro lado en el que alguna vez quisiste estar. Optar por un término medio tal vez no sea posible. Aun así, se intentará.
  
  Si crees totalmente en ti mismo, no habrá nada que esté fuera de tus posibilidades. (Wayne Dyer)

  Cierto. Pero hay veces en que todo no depende de ti. En tal caso, si esas posibilidades -a pesar de ser patentes- no son reconocidas por los demás, resulta imposible avanzar y conseguir los logros que te propusiste. Paciencia y perseverancia hasta la muerte será lo que jamás se deberá perder. Y el tiempo dirá finalmente quién desplegó mayor fuerza, si tú… o ellos.

  Todos nosotros, en determinados momentos de nuestras vidas, necesitamos tener asesoramiento y recibir la ayuda de otras personas.(Alexis Carrel)

   Hay quien se cree autosuficiente para conseguir sus logros. Se equivoca.
   Hay quien es consciente de necesitar ayuda ajena, y como tal, la toma. Pero no la da.
   Hay quien tiene una tendencia innata a ayudar a quienes son compañeros de viaje. Pero esa ayuda no le es devuelta cuando la requiere. O se la quitan cuando menos lo espera. 
  En este mundo de las letras, todos necesitan de todos para auparse mutuamente, pero a la vez, muchos miran a muchos por el rabillo del ojo para evitar que alcancen un nivel mayor al que ellos tienen, y no dudan en ponerles techo si es necesario para mantenerlos bajo control. Competencia, llamémosle. Tal vez por ello Ricardo Arjona también tenga parte de razón cuando dice: “Aquí no es bueno el que ayuda, sino el que no jode.”

  Nunca desistas de tus sueños. Sigue las señales. (Paulo Coelho)

  Mi sueño no es escribir, es transmitir. En el primer caso, se necesitan lectores para cumplirlo. En el segundo, más que lectores se necesitan receptores de mente abierta, dispuestos a capar el mensaje, interpretarlo y reflexionar sobre él. No sé si las señales que yo sigo apuntan al mundo literario o a otras disciplinas de las que provengo y en las que me siento mejor ubicada. Tal vez a ambas, si es que son combinables. O eso espero. 

  Solamente en los sueños somos libres. El resto del tiempo necesitamos el sueldo. (Terry Pratchett)

  Ese sueldo ajeno al mundo literario que yo tengo la suerte de percibir es precisamente el que me permite vivir este sueño con libertad plena, conforme a mis convicciones, a mi forma de ser y de pensar, a mi manera de reaccionar y de actuar, y sin tener que sacrificar lo que deseo contar y cómo lo quiero contar en pro de las modas, las tendencias literarias actuales o aspectos comerciales que a veces actúan en contra de la creación de buena literatura, o al menos, de aquella con la que una se siente a gusto. 

  El miedo es el más ignorante, el más injurioso y el más cruel de los consejeros. (Edmund Burke) 

  En este mundillo y en mi caso, el miedo es directamente proporcional al nivel de raciocinio con que analizo todos los factores que intervienen en el éxito del proyecto, e inversamente proporcional al nivel de ignorancia de todos ellos. Tal vez por eso ahora estoy aterrada, cuando dos años atrás llevaba la valentía grabada en la frente. La única solución para seguir adelante es hacerme la loca, forzarme una demencia transitoria que me haga obviar los grandes toros de Mihura que antes nunca vi, entre otras cosas porque no sabía que existían. Y eso es lo que haré.

  Aquellos que no se arriesgan no sufrirán derrotas, sin embargo, nunca tendrán victorias. (Richard Nixon)

  Ésta es mi máxima consigna en estos momentos. Seguir arriesgando, seguir luchando, seguir levantándome cuando me tumben, seguir emprendiendo nuevas batallas y nuevos proyectos, seguir celebrando mis pequeñas victorias, que siempre serán el preámbulo de algo mejor. 

  Me siento algo cansada, pero fuerte. Me siento algo perdida, pero con la suficiente seguridad en mí misma como para saber que encontraré el camino que quiero -o siento que debo- seguir. Tengo demasiadas cosas claras en mi vida, muchas bases sólidas que son imperturbables e inmutables, pero afortunadamente, también tengo otras muchas que aprender y que escuchar, por eso seguiré aceptando la ayuda, el consejo, el diálogo y el apoyo moral y físico de las manos amigas me han venido brindando todo eso hasta ahora y a las que hoy quiero agradecer desde aquí, con todo mi corazón, haberme hecho sentir de primera mano que estaban ahí. Vosotros sabéis quiénes sois. Os quiero, y no dudeis que os tendré siempre muy presentes dentro de mí.

10 jun 2013

AUDIOLIBROS O AUDIORELATOS: Otra forma de acceso a la ficción literaria.




  A los amantes de la literatura es obvio que les gusta leer, coger una novela o un relato entre sus manos e interpretar personalmente sus palabras, el sentido de sus frases imprimiéndole un ritmo personal, con independencia del que el propio autor haya podido darle haciendo un uso correcto de la gramática y los signos de puntuación, les gusta recrearse en ellas deteniendo la lectura cuando un pequeño párrafo le induzca a pensar, a digerirlo despacio para asimilarlo como merece, incluso volver atrás para incidir en lo que le ha dejado huella momentáneamente o no se ha entendido bien, al tiempo que construye sus propias imágenes en su mente para dar vida a la historia que está leyendo. Pero qué duda cabe que no todos los amantes de la ficción lo son también de la lectura. 
   Siempre dije que hay escritores que sienten una necesidad imperiosa de escribir, una llamada a enlazar letras y combinar palabras que forma una parte indispensable en su manera de entender su vida; otros, en cambio, lo que sienten es la necesidad de contar, y difícilmente se verán sentados delante de un folio en blanco con la mente bloqueada, porque cuando lo hagan será atendiendo a la llamada de aquello que ya tienen en la mente y que desean transmitir, y no se sentarán mientras que aquello no surja con la fuerza suficiente y con la idea ya previamente elaborada de lo que narrar y cómo. De la misma forma, creo que los buenos lectores sienten una necesidad imperiosa de leer de manera continua, aunque solo sea -a unas malas- la etiqueta del gel de baño, pero debemos contar también con todos aquellos amantes de las historias de ficción que no necesariamente tienen por qué ser amantes de las letras, sino que tal vez prefieran hacer uso de otros medios que les permitan adentrarse en ellas y disfrutarlas; sin dejar de considerar, por supuesto, a quienes sus obligaciones no les permiten dedicarse un tiempo para sentarse ante un libro o no tienen la fortuna de contar con el sentido de la vista para estos menesteres, siendo aun así amantes de las buenas historias contadas en un relato o en una novela. El séptimo arte sería un ejemplo claro de esa otra opción, una incursión en lo ficticio sin que medie la grafía escrita; pero a mi modo de ver el cine nos lo da todo hecho: el perfil físico de los personajes, el diálogo entre ellos, la recreación de los escenarios en los que transcurre la acción..., sin desmerecerlo por ello como arte, por supuesto. Pero poco deja a la imaginación personal de quien lo ve. 
   Sin embargo, empezamos a contar con una opción intermedia que se apropia tan sólo de uno de nuestros sentidos, el oído, como sustituto de la vista -o del tacto, en el caso de los invidentes-, para que una historia ficticia y perfectamente descrita llegue hasta nosotros, pero dejando a nuestra imaginación volar, permitiéndole que forje como le plazca la imagen de los personajes de la trama, de los escenarios de los que antes hablaba y de la forma en que los protagonistas se mueven por ellos. Me refiero a los audiolibros, una alternativa que cada vez va adquiriendo más auge y que se va perfeccionando cada vez más al recurrir -en muchos casos ya- a actores y actrices profesionales  para hacer una interpretación de la historia que se cuenta bastante más creíble de la que lo hacen los medios informáticos usados hasta ahora.
   
   Yo, a nivel pesonal, soy consciente de dos aspectos más o menos importantes: primero, que tal vez éste no sea el lugar más apropiado para publicar audiorelatos, porque los lectores con los que cuenta habitualmente este blog son amantes de la literatura escrita, no escuchada; y segundo, que si como autora (escritora me chirría) soy novel, como actriz ya ni me califico. Pero como esta crisis no nos permite contar con medios ajenos para desarrollar aquello que nos gustaría, ni tampoco colocarlo en los lugares apropiados, pues me salto a la torera esos dos aspectos que antes he mencionado y me lanzo al ruedo a grabar yo misma algunos de los relatos que escribo para el blog y a publicarlos aquí, con independencia del número de personas que decidan finalmente accionar el play. Es mi pequeña contribución a la literatura escuchada, porque considero que a muchos de los que no les gusta leer no se les debería privar por ello de la posibilidad de disfrutar de su trama y de ser partícipes del mensaje de fondo que, al menos yo, intento transmitir en la mayoría de los relatos que escribo.

   Hoy dejo el audio del último relato publicado en este blog: "Un rayo de esperanza", aunque ya hay alguno más subido a la plataforma Ivoox. Y quien sabe..., dispongo del audio completo de uno de los relatos más comentados de "Ellas También Viven" -Entre dos fuegos-, grabado para la presentación del libro en el I Congreso Internacional de Comunicación y Género que tuvo lugar el año pasado en Sevilla. Igual un día de estos me decido y lo saco a la luz desde las profundidades de mi disco duro. 



   
 
Audiorelato: "UN RAYO DE ESPERANZA"
(Si prefieres leerlo, pincha aquí)

7 jun 2013

RELATO: "UN RAYO DE ESPERANZA"

   En su lado de la cama, las sábanas se arremolinan tratando de cubrir infructuosamente el hueco que él dejó al marchar; las mías han permanecido impasibles a lo largo de la noche, como un mar en calma, contagiadas por la quietud de mi cuerpo y de mi alma rota. Presagiaban que no sería capaz de soportar su roce sutil sobre mi piel deshecha, decorada con tonos violáceos por el impacto de sus nudillos, de su mano abierta…, que no sería capaz de soportar la levedad de su peso, al que la gravedad dejaría reposar sobre mis costillas rotas…, y se han hecho cómplices de mis movimientos bloqueados por el dolor para no dañarme aún más.
   No soy consciente de la velocidad a la que se desplazan las agujas del reloj. Ni siquiera si el mundo aún camina o se detuvo al sentir el crujir de mi labio partido una vez más, para desangrarse conmigo, lentamente, y oscurecerse como lo hace mi vida hasta no ver más allá de lo que mi mano puede alcanzar: apenas un ápice de la dignidad con la que nací; un resquicio de la luz que antaño iluminaba mis ojos, contagiando una alegría cuya fisonomía ya no sabría reconocer; una mota de autoestima que se empeña en recordarme que aún tengo identidad propia; un destello de valor para pasear mi condición de mujer sin pedir perdón por ello, sin esa culpa que me sacude por lucir las curvas que la naturaleza dibujó en mi cuerpo y que levantan miradas que yo no busco ni deseo; y un cofre pequeño donde guardo como un tesoro el maquillaje que oculta cada mañana las marcas visibles de mi vergüenza, las mismas que él jura y perjura una vez tras otra que no volverá a infligirme…, hasta que el viento se lleva su juramento y se olvida tal promesa, hundiéndome en el abismo cada vez más.
   Entorno los ojos con pesadumbre, ya no tengo fuerzas para llorar. Las imágenes se mezclan en mi cabeza como un cóctel imposible y discurren desordenadas evocándome emociones contradictorias que me están volviendo loca. Mis sueños de juventud se han hecho añicos, y no puedo sobrellevar el duelo que profeso a su muerte sin la esperanza de que algún día vuelvan a renacer. No puedo. Mi corazón se encoge como un fruto reseco, ajado y envejecido ante unas muestras de amor que en nada se parecen a las que me prometió, y un pozo de tristeza me engulle, me impide respirar, mirar al frente, vivir. El mundo entero ha perdido el brillo que tenía hasta enlazarme con él, bajo una alianza que me pesa y me ata cual si fuera una argolla de acero que me limita, que me anula por completo postrándome ante él a su entera voluntad.
   Sé que no tardará en volver. Intento deshacer el ovillo que forman mis piernas, mi pecho y mis brazos protegiéndose mutuamente, forjando una especie de coraza que me haga invulnerable. Pero estoy entumecida, atenazada por el dolor y la rabia contenida, hundida en el colchón del que nunca puedo huir al llegar la noche. Y siento miedo. Por el desorden que me rodea y que no soporta, por mi aspecto sucio y desaliñado que tanto detesta, por el almuerzo que no estará en la mesa a su temperatura justa cuando lo alerte la llamada del hambre, por la ropa que aún no se habrá secado y que yo no habré planchado para salir, por no correr a su encuentro y poner un beso de bienvenida en sus labios con mi sonrisa complaciente de esposa abnegada, sumisa y enamorada. Estoy aterrada, porque sé que volverá a educarme con su pedagogía severa, inflexible, ¡para hacerme una mujer de bien! Y después rociará mi cuerpo con sus caricias tiernas que no podré rehuir, regará mis oídos con sus palabras de amor incondicional, y me poseerá como un animal convulso al tiempo que me susurra, en cada embestida, que soy suya y sólo suya, para que nunca lo olvide. Entonces me preguntará si lo amo. Y mis labios asentirán obligada con lágrimas en los ojos mientras mi corazón lo duda. Cada vez más.

   Estiro mi brazo y agarro el teléfono móvil que dejé de usar hace años. Me quema en las manos ante el recuerdo de su ira al cuestionar el destino de mis llamadas, el motivo insustancial que nunca resultó creíble a su mente retorcida. Consulto la agenda vacía y descubro que no tengo a nadie a quien acudir, y el nudo en mi estómago se acentúa. Él se ocupó de distanciarme de todos. Me impuso un silencio que yo asumí…, para evitar la humillación de reconocer el verdadero cariz de mi relación amorosa, para evitar a mis seres queridos el sufrimiento de verme muerta en vida, bajo el yugo de quien resulta ser a ojos externos el marido más maravilloso del mundo.
   El murmullo de vida que resuena a través del tabique me dice que he de levantarme, que debo ignorar cuanto siento y seguir haciendo equilibrios como una funambulista para mantenerme en pie, que debo afrontar mi vida como una autómata abstrayéndome de la realidad para abrir los brazos al mundo de mis sueños mágicos, de mis cuentos de hadas donde pueda ser la protagonista indiscutible, feliz bajo las estrellas. Sujeto mis costillas con la mano y me desplazo lenta, aletargada, incorporándome con calma hasta quedar sentada en el borde de la cama, con el techo a ras de mi cabeza como parte de esa horrible sensación claustrofóbica que me produce mi propia existencia.

   El intento de ordenar mentalmente mis obligaciones se ve alterado por el eco de unas voces infantiles que llega hasta mí y evoca a los hijos que nunca tuve. Un halo de alegría me invade por la pena evitada a ellos al no haber nacido, pero confieso haber perdido con ello el acicate que me daría fuerzas en la lucha, por defenderlos, por aislarlos del dolor huyendo del lugar en que me encuentro y de la compañía que me doblega. Un pensamiento resbala por mi conciencia como una estrella fugaz haciéndome reaccionar: no puedo librar batalla por quienes no están, pero sí por los que vendrán. Mi seno joven puede acoger una vida nueva en cualquier momento y la semilla que la haga germinar aún está por llegar. Un frío espantoso me sobrecoge ante el terror que me produce haber sido capaz de esbozar tal pensamiento, una traición conyugal sin consumar que recibiría un castigo ejemplar por su parte, por mi osadía de construir esa imagen en mi mente con un hombre extraño y no con él. Pero ese frío especial me ha sacudido por dentro y me ha hecho olvidar el dolor por un instante. Aún tengo tiempo. Aún me queda un resquicio de aliento para reconstruirme con savia nueva antes de que su fuego implacable y  destructivo termine por asolarlo. Tan sólo debo no pensar. En lo que dejo, en aquello de lo que carezco, en lo que necesito o en lo que vendrá. Nada que exista fuera se erigirá nunca como el infierno que ya conozco. Manos amigas me esperan. Cualesquiera y dondequiera. Las estrecharé y ya no las soltaré jamás.

   ¡Quiero vivir!

    Y voy a vivir.
© Pilar Muñoz Álamo - 2013


¿Quieres escucharlo?

   

Algunos datos: 23 mujeres han muerto víctimas de la violencia de género, a manos de sus parejas o ex-parejas, en estos primeros cinco meses del año 2013. De todas ellas, tan sólo 5 habían presentado denuncia previa por malos tratos, poco más de un 20%. El número de denuncias presentadas por mujeres maltratadas supera anualmente las 120.000. Y yo me pregunto -intentando pensar con cierta lógica-: si tal número sólo supone un 20% de las víctimas reales, ¿cuántas mujeres sufren maltrato en España?

   Espeluznante e intolerable.

Lecturas 2018.

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