Un broker que sueña con ser escritor, una enfermera que, a pesar de adorar a los niños, se niega a ser madre y una editora que jamás quiso serlo. Atrapados por un secreto inconfesable que dominará sus vidas. Amor, rencor, traición, superación personal, crítica social y la realidad más cruda y más hermosa. Ayala, Samantha y él: Bastián. ¿Cuántas formas hay de amar? ¿Realmente el amor lo disculpa todo? ¿Es Dios el culpable de nuestras desgracias, o confundimos su nombre y en realidad es el Diablo? As de corazones: tres vidas paralelas contadas en primera persona que encogerán tu alma y se harán un hueco en tu corazón.
Quiero comenzar en esta ocasión haciendo una confesión en forma de contundente declaración de amor: estoy enamorada de la prosa poética de Antonia J. Corrales. Poética por su fondo, por lo que expresa y por cómo lo expresa, sin traspasar la línea –a veces escuálida- que separa la narrativa de la poesía, maquillando las palabras combinadas en cada una de sus frases para ahondar en los subterfugios del alma de cada personaje sin rayar el empalago que tildaría de artificial la narración. Y es que en As de corazones repite esa experiencia maravillosa de la que ya nos hizo partícipes en su obra anterior -En un rincón del alma-, la de bucear en los recovecos del corazón y de la mente de cada uno de sus personajes hasta notar cómo a veces nos falta el oxígeno, cómo hemos de detenernos y separarnos levemente de sus páginas para respirar hondo, para digerir esas burbujas reflexivas manadas de sus bocas con las que nos topamos en multitud de párrafos y que están cargadas de razón, de crítica una veces sutil y otras tantas directa, y que utiliza de forma magistral para configurar el perfil psicológico y profundo de cada personaje que nos presenta para quedarse, para escucharlo, para tocarlo y vivir con él cada una de sus vivencias contadas desde las vísceras, desde muy adentro de su ser, haciendo palpables las emociones sentidas por ellos en cada instante como si fueran personas vivas y perfectamente reales, alejadas de la ficción y con las que empatizamos con una facilidad pasmosa.
As de corazones vuelve a ser una novela intimista en la que sus protagonistas cobran tanta o más importancia que los hechos en sí que se narran en ella. Antonia J. Corrales nos conduce a través del hilo de acontecimientos que se suceden en la vida de sus tres protagonistas sin escatimar esfuerzos por transmitirnos la forma en que ellos experimentan y sienten lo que les acontece, la opinión que les merece aquello que viven y las personas que los rodean, y las sensaciones intensas que las relaciones humanas –afectivas o no- despiertan en ellos. Y es ahí cuando la autora aprovecha para lanzarnos dardos directos al alma. Porque no se conforma con narrar el discurrir de los hechos sin más, no aspira a hacernos lectores pasivos de una trama que ha creado de forma impecable; Antonia J. Corrales nos sacude, hunde sus dedos en nuestras llagas, en nuestro corazón, zamarrea nuestros sentimientos para sacarlos a la palestra, y nos provoca, nos provoca con la interpretación moral de cuanto va aconteciendo usando a sus protagonistas para tal fin, obligándonos a pronunciarnos mentalmente a favor o en contra de sus opiniones y de sus creencias, de su forma de entender la vida, a reflexionar sobre todos esos aspectos dejados caer sobre la narración como una lluvia fina que sin darte cuenta acaba empapándote, mojándote lo suficiente como para hacerte reaccionar ante lo que estás leyendo y dejarte una huella impresa que ya no se irá. Y ese rasgo distintivo me apasiona, porque son las novelas que no me dejan indiferente emocionalmente las que me gustan de verdad.
El amor intenso, inevitable e irracional, el odio, el destino marcado disfrazado de casualidad, las incoherencias religiosas que se amparan en la fe para salir indemnes una y otra vez, la sinrazón hermanada con la mentira y la falta de honestidad como clave del éxito, las frustraciones personales por vivir la vida que otros decidieron para nosotros y la impotencia que nos produce su descubrimiento cuando ya es demasiado tarde, el futuro trazado bajo las consecuencias del miedo al dolor y a sufrir de nuevo… Perlas que componen un rosario teñido de sentimientos que se rebelan ante lo injusto y que lidian contra el raciocinio en su deseo de vivir, desplegando un amplio abanico de emociones; un rosario construido personalmente y a partes iguales por Samantha, Bastián y Ayala a base de retazos de sus propias vidas, enlazadas entre sí a lo largo de una trama desarrollada a la perfección, salpicada de pequeños detalles que la autora, con estudiada maestría, va soltando sin intención aparente a lo largo de la narración para que podamos ir atando cabos y desvelando secretos por nosotros mismos, poco a poco, como mandan los cánones del buen suspense que iniciándose ya en sus primeras páginas va in crescendo a medida que la historia avanza hacia su final.
En un guiño perfecto entre autora y personaje, Antonia J. Corrales consigue de nuevo con As de corazones uno de los objetivos profesionales confesado por una de las protagonistas en la propia novela: no publicar una simple historia de ficción, dar a los lectores un pedazo de alma y crear personajes llenos de vida. Doy fe de ello. Porque he terminado y cerrado la contraportada con el corazón encogido, con un nudo en la garganta y con un suspiro intenso resonando en el silencio de esta noche en que acabo de leerlo, mientras he de controlar mis ansias desbordadas por eliminar de un plumazo, de un contundente manotazo, el pedestal sólido sobre el que se sustentan imbatibles algunas leyes humanas.
¡Felicidades, Antonia, es una novela realmente preciosa! ¡¡Y mil gracias, de corazón!!

