31 ago 2012

PREMIO LIEBSTER AWARD. ¡GRACIAS, MARGARI!






   ¡Me han concedido el premio Liebster Award! Y esta vez me llega desde un rincón precioso -La isla de los libros- y de la mano de Margari y de su linda pequeñaja, Marta. No conocía la existencia de este blog y me ha encantado acercarme a él porque fija su mirada en la literatura infantil, que en tantas ocasiones nos resulta desconocida a pesar de tener personitas en casa a los que intentamos inculcar el amor a la lectura desde que tienen uso de razón. Prometo visitarlo a menudo y descubrir sus recomendaciones. ¡Gracias a las dos!

  Según he podido leer en la entrada de Margari, aceptar este premio implica una serie de condiciones, que son:
Decir 11 cosas sobre ti.
Contestar a las preguntas de quién te ha nominado.
 Realizar 11 preguntas a tus nominados.
Elegir 11 personas y nominarlas en la entrada.
Seguir a quién te ha nominado y visitar a 3 de tus nominados.


  Una parte de ésta última ya está cumplida, desde hace unos días sigo a La isla de los libros. Así es que vamos con las demás:



* ONCE COSAS ACERCA DE MÍ
  1. A veces soy demasiado perfeccionista, me cuesta trabajo dar las cosas por concluidas cuando las hago yo, porque tengo la sensación de que siempre queda algo por mejorar.

  
  2. Vencer la timidez ha sido el caballo de batalla de toda mi vida. Siempre he sido tremendamente tímida, y lo sigo siendo, pero la edad me ha enseñado a sobreponerme como pueda, porque muchas personas siguen confundiendo la timidez con la antipatía.

  3. La gente prepotente se me atraganta, no la puedo soportar, por muchas virtudes que tenga para poder presumir.

  4. Suelo terminar todo lo que empiezo. Dejar las cosas inacabadas supone haber perdido absurdamente el tiempo y haber derrochado un esfuerzo de forma inútil.

  5. Si decido hacer algo, procuro hacerlo bien, y si preveo que no podrá ser así, entonces me abstengo. Es decir, las cosas... o se hacen bien o no se hacen, así de simple. 

  6. Soy más ave nocturna que diurna. Prefiero trasnochar a madrugar, por la mañana se me pegan un pelín las sábanas, no lo puedo evitar :) 

  7. Prefiero escuchar a hablar, y observar a que me observen.

  8. No suelo abrirme fácilmente a las nuevas amistades. Conocidos… muchos, pero amigos, amigos de verdad… sólo después de estar segura de que puedo compenetrarme bien con ellos, que luego vienen las decepciones por no ser como creíamos que eran y cuesta mucho dar marcha atrás.

  9. Necesito nuevos retos y nuevas motivaciones en mi vida con un cierta frecuencia, la monotonía me ahoga.

  10. Me encanta la música (leer y escribir ya se sabe).

  11. Me siento muy feliz de haber tenido la oportunidad de conocer este mundillo de la blogosfera. El cariño y la aceptación de muchos de los que se mueven por aquí me ha sorprendido muy gratamente y ha resultado ser un gran motor para ayudarme a vencer los sinsabores que también se esconden tras la publicación de un libro. Esta etapa de mi vida, si alguna vez termina, jamás la olvidaré, la recordaré siempre como algo muy, muy especial.



  ¡¡Me estoy dando cuenta de que he dicho cosas demasiado transcendentales y profundas, tenía que haber confesado que me gustaba el mar, la compañía de buenos amigos, hacer turismo en cualquier época del año..., en fin, cositas  más superficiales, ¿no?!!  :)


* LAS ONCE PREGUNTAS DE MARGARI
  1. ¿Cuál es tu libro favorito? 
  No puedo nombrar uno en concreto. A lo largo de mi vida he ido cambiando de gustos literarios y de géneros a la hora de leer (literatura de aventuras, ciencia-ficción, thrillers, investigación paranormal, libros de psicología, terapeútica y autoayuda,  literatura realista, novela…) y en cada uno de ellos ha habido algún libro que me ha calado más que los demás. Así es que no tengo uno por excelencia.

  2. ¿Y ese libro que incomprensiblemente te gusta?
  “Muchas vidas, muchos maestros” de Brian Weiss. Gira en torno a la teoría de la reencarnación y defiende el hecho de que ésta no es la primera vez que vivimos, sino que ya lo hemos hecho multitud de veces más con la única finalidad de aprender y perfeccionarnos espiritualmente. No sé si creerlo o no, pero en mi afán por buscar siempre una explicación para todo, aquí al menos he encontrado un razonamiento que me resulta “incomprensiblemente” atrayente.

  3. ¿Un personaje literario que te gustaría conocer?
  A Cleopatra. Siento debilidad y admiración por las mujeres que han marcado un hito importante en la historia.

  4. ¿Un personaje literario que odias?
  Pues seguro que debe de haber por ahí alguno, pero como soy muy positiva y siempre me calan los buenos de los libros y de las pelis, ahora mismo no se me viene ninguno a la mente.

  5. ¿Una historia literaria que te gustaría vivir?
  ¡Ay, cualquiera que sea romántica y apasionada, pero de las que te hacen sentirte la mujer más maravillosa del mundo, no la típica damisela rosa atontada por el amor, esa no!  Como la propia vida ya nos obliga a vivir intensamente, a superar obstáculos de continuo y a luchar por todo con uñas y dientes, puestos a imaginar prefiero algo más relajado e insustancial, jaja, (aunque me temo que a los tres días ya estaría harta de una vida tan insulsa).

  6.   ¿Y de pequeña, qué libro te gustaba más?
  “20.000 leguas de viaje submarino”, de Julio Verne. Fue uno de los primeros que marcó mi paso de la literatura infantiloide total a la literatura juvenil, y lo recuerdo con cariño porque me hizo sentir mayor.

  7. ¿Con qué tipo de novela disfrutas más?
  Con las novelas que narran una historia vital, una historia que vaya más allá de los meros acontecimientos para situarnos también en aspectos más profundos de los propios personajes o de sus vidas hasta el punto de hacernos reflexionar. Me gustan las novelas que llevan un mensaje encubierto que se te queda grabado durante mucho tiempo, aunque solo sea la exaltación de algún valor humano digno de alabar.

  8. ¿Qué novela te ha sorprendido en los últimos años?
  “Habitaciones cerradas” de Care Santos. La autora ha conseguido construir y desarrollar un personaje tan creíble y una narración tan verosímil, que consulté en la Wikipedia varias veces para cerciorarme de que no existió en la realidad.

  9. Una saga a la que estés enganchada...
  A ninguna. No suelen gustarme las trilogías, eso de que no tengan un final cerrado me mata. Y ahora mismo tampoco estoy enganchada a ninguna otra saga, aunque las novelas sean autoconclusivas. Comencé a leer la ya famosísima “Cincuenta sombras de Grey”, pero después de terminar el primero no me han quedado muchas ganas de continuar con los dos siguientes, le he visto muchas carencias.

  10. ¿Qué tiene que tener una novela para que te guste?
  Me influye muchísimo el estilo de la narración, necesito que sea cuidado y ágil, ni excesivamente rebuscado o rocambolesco ni demasiado coloquial. Tampoco me gustan mucho las descripciones excesivamente minuciosas, porque creo que a veces ralentizan mucho la lectura y no dejan nada a la imaginación de cada cual, y para mí eso es parte fundamental del encanto de la literatura; para darte una imagen completa y muy detallada de cada escena ya está el cine.
  Me resulta más fácil leer una novela bien escrita aunque la trama no sea demasiado buena que al revés.

  11. Aparte de novela, ¿lees algún otro género?
  ¿Relato, por ejemplo?, jajaja.


  * MIS ONCE PREGUNTAS


1. Una novela que consideres que debería convertirse en best seller.
2. ¿Qué momento del día te resulta más apropiado para leer?
3. ¿Cuál ha sido la mayor alegría que te ha reportado el blog?
4. ¿Has hecho alguna vez una reseña contraria a la opinión de la mayoría? ¿De qué libro? Y si no la has hecho, ¿la harías con total libertad aunque fuera muy negativa?
5. ¿Cómo surgió la idea de abrir tu blog?
6. ¿Que crees que debe tener un blog para contar con la aceptación de los seguidores?
7. Un libro infumable del que otros hablan bien. (Se entiende que es tu opinión personal).
8. ¿Qué es lo primero que miras cuando coges un libro entre tus manos?
9. ¿Terminas todas las novelas que empiezas aunque no te estén gustando o abandonas?
10. ¿A qué novela le cambiarías el final y por qué?
11. ¿Cuál es tu género por excelencia?


  Y ahora se supone que yo debería nombrar a once blogs para entregar este premio, pero como he visto que por el número elevado de nominaciones, este premio comienza a estar muy extendido, temo que algunos sean galardonados por partida doble, por lo que he decidido nominar automáticamente a aquellos blogs con menos de ciento cincuenta seguidores que hayan tenido el gusto de visitarme  y compartir  este rato conmigo, con total libertad de aceptación, por supuesto, a ver si esto contribuye a darles un poquito más de publicidad. Pido disculpas a los creadores de este premio por la atribución de modificarlo a mi antojo :)

  Besitos para todos. 


28 ago 2012

RESEÑA EN "EL UNIVERSO DE LOS LIBROS"



  No pretendo ser fantasiosa ni teatrera, sólo decir la verdad. Ayer, 27 de agosto, fue el primer día de este caluloroso verano en que tres o cuatro escalofríos me recorrieron el cuerpo sin que el artífice de tal hazaña fuera el aire acondicionado, que desde el mes de junio se convierte en aliado indispensable en nuestras vidas, sino la lectura de la crítica que Tatty hizo de este libro y que dejó plasmada en su blog El Universo de los libros para que todos sus seguidores y lectores habituales pudieran compartir con ella.

  Y una vez dicho esto, ¿por qué no continuar con las verdades?

   Ciertamente, tal y como ella dice, le ofrecí el libro hace ya bastantes meses preguntándole con franqueza -y exigiendole sinceridad- si le apetecería adentrarse en las vivencias de sus protagonistas, aun sabiendo que no era aficionada a la lectura de relatos. Pero es que me pueden las causas difíciles, porque vencerlas es la única forma de constatar y cerciorarme de la calidad de este libro, de la credibilidad de las historias que en él se cuentan, del realismo de sus personajes de ficción y de la forma en que tales experiencias están narradas y son capaces de despertar los sentimientos y emociones requeridas para que queden grabadas en la memoria o en el corazón, aunque solo sea por un instante. Y la opinión de Tatty como lectora me inspiraba confianza, y su poca simpatía por el género del relato... una buena barrera que saltar. Ella aceptó con la advertencia de que debía esperar pacientemente su turno, a lo que yo repliqué lo que siempre pienso, que no todo momento es bueno para leer cualquier libro, que hay que saber elegir en función del estado anímico, del tiempo de que se dispone y de la predisposición que se tiene en cada momento a adentrarse en temáticas más o menos profundas que requieran de mayor o menor concentración para sacar el máximo partido a la historia, por lo que prefería mil veces que lo dejara reposando en la estantería durante años a que lo leyera en el momento equivocado. De su mano, por fin, en este verano de piscina y sol mis niñas salieron a la calle, y volvieron de nuevo a su lugar de origen después de haberles contado todas sus vivencias ¡en una sola tarde! ¡¡Me eché a temblar!! Algo no cuadraba. O ellas habían hablado demasiado rápido dejándose matices en el tintero, o Tatty había empleado una atención selectiva que le había permitido escuchar de forma apresurada tan solo el meollo de la cuestión, obviando los detalles que adornan las narraciones. ¡¡Pues me equivoqué, señores!! Ni una cosa, ni la otra. Al igual que hay por ahí escritores magistrales, lectores de esta estirpe también los hay.

  ¡Chapeau, Tatty! Me quito el sombrero ante una reseña que no ha dejado un punto sin valorar, y en la que has sido capaz de plasmar, en profundidad, tus impresiones no solo en cuanto al fondo, sino también a la forma en toda su amplitud. Me sigo emocionando cuando se habla tan positivamente de este libro y, por extensión, de mí. Hay quien me dice que tengo que acostumbrarme a las buenas críticas, porque el libro lo merece, pero yo no sé si es que no puedo o, tal vez, que no quiero, porque las cosas se ven mucho más grandes y espléndidas cuando se miran siempre desde abajo, ¿verdad?

   Gracias por tus palabras, por tu tiempo y el esmero puesto en tu reseña, y gracias también a todos los que ya se han acercado a ellas y, con su reguero de comentarios entusiastas bajo esta reseña y otras muchas, me siguen levantando el ánimo.

   Os invito directamente a visitar El Universo de los Libros, donde podréis leer la crítica completa escrita por Tatty, porque son tantas las cosas buenas que se dicen de él, que yo no sabría lo que extraer para plasmarlo aquí :)


22 ago 2012

CUMPLEAÑOS FELIZ!!


    Sí, hoy toca rememorar el día de mi nacimiento, y cabe posicionarse entre quienes se mantienen fieles a la suma o, por el contrario, entre quienes huyen de ella como alma que lleva al diablo, prefiriendo los beneplácitos de la resta a la hora de colocar las velas. 

    En este punto de mi vida me decanto por sumar, porque creo que no debemos lamentar el hecho en sí de cumplir años, sin más, sino el hecho de cumplir años… vacíos, perdidos, carentes de contenido y de lecciones por aprender. A veces me pregunto si quitarse años de encima no equivale a renegar de lo vivido, de la experiencia adquirida a través del tiempo, de la madurez de pensamiento, de la serenidad y la templanza con que vamos siendo más capaces de afrontar las situaciones que nos sobrevienen, de la lucidez que nos aporta cada nuevo problema solventado, cada bache sorteado de manera victoriosa; si desterrar una arruga no es renegar de la emoción vital que nos la produjo, de las múltiples sonrisas que esbozamos a lo largo del camino, de las preocupaciones que forjaron en nosotros una mayor fortaleza hasta considerar ahora insignificante lo que hace tiempo nos ahogaba.

   Mi mirada no es la misma, ahora alcanza el más allá, aquello que se esconde tras los ojos a los que me asomo; mi sonrisa no es la misma, ahora la esbozo sincera y si no… la escondo; mi voz ya no es la misma, ahora se hace eco de la situación e intenta modularse por sí sola con el fin de ofrecer paz, sosiego, alegría, vitalidad, optimismo, comprensión…; mis oídos han cambiado, ahora se hacen sordos ante la estupidez, la prepotencia, la superficialidad, el absurdo y la sinrazón; y mis manos abrazan sueños más profundos e intangibles, y buscan con insistencia a quienes son capaces de dejar su impronta en el alma con su carga de sentimientos dulces y un recíproco intercambio de emotivo afecto, porque al final es lo único que permanecerá, lo único que nos acompañará por siempre y lo único que nos hará crecer hasta tocar el cielo, ese mismo cielo que todos, en el fondo, ansiamos alcanzar. ¡Y a pesar de todo ese preciado tiempo al que no quisiera traicionar, siento que aún queda mucho por mejorar!

     Hoy, un 4 y un 5 me acompañan, por ese mismo orden, una combinación de dígitos como cualquier otra a la que no tengo intención de ignorar, porque ya no volverá, y no deseo privarla, por tanto, de la oportunidad de darme lo mejor de sí y de su existencia, la misma que durante el año próximo ha decidido compartir conmigo con sublime encanto.







13 jul 2012

TIEMPO DE PROFUNDAS REFLEXIONES.

   Vacaciones. Tiempo de cambiar de aires, de desconectar, de romper con la rutina, de parar el carro y dedicarse a pensar, a reflexionar, a analizar, valorar y sopesar muchos aspectos en los que hemos estado inviertiendo parte de nuestro tiempo y de nuestro esfuerzo, y hacer balance del resultado para decidir, si resulta posible, si merece la pena continuar.

   Nunca he querido hacer de la escritura un modo de vida, una necesidad de la que no pueda prescindir, porque considero que todo aquello que se convierte en algo que nos hace ser dependientes, nos esclaviza, por mucho placer que nos reporte. Y yo no quiero ser esclava de nada ni de nadie. Quiero apreciar y disfrutar de todos los matices posibles de esta vida que nos ha tocado vivir y, a ser posible, compartirlos con quienes tengo a mi alrededor. Pero un gran defecto, o una gran virtud -según se mire-, me ha acompañado siempre, y es el perfeccionismo con que me gusta hacer las cosas, por no mencionar otra máxima en mi vida que me "autoobliga" a seguir adelante y que se repite dentro de mí como un eco incansable: "Lo que se empieza, se termina, nunca se abandona". Pero, ¿cuándo acaba esta experiencia? ¿En qué momento debo soltar las manos de "mis niñas" para que caminen solas hasta... quién sabe dónde? Eso es lo que no sé. Y eso es precisamente lo que debo dilucidar.

   Todo el mundo tiene sueños. Yo también. Pero la parte racional de mi cerebro siempre ha ocupado bastante más de la mitad de su volumen y eso me ha permitido, y me sigue permitiendo, tener los pies en la tierra y la cabeza fría, muy fría. Y despierta. Lo suficientemente despierta como para analizar con realismo cualquier mínimo detalle que surja en torno al libro, cualquier actitud hacia él, y extraer conclusiones, de forma continua y permanente. 

   En este año y pico de andadura he aprendido muchísimo (aunque siento que aún me queda un infinidad de cosas por aprender) del mundo literario, de las redes sociales, de los lectores, de los bloguers, de los seguidores de un blog...Y he podido apreciar muchas cosas y sacar en claro otras tantas, pero que unidas me llevan a la confusión. Hasta ahora he visto publicadas casi una treintena de reseñas excepcionales que me han emocionado, que me han hecho estar segura de que estos relatos merecía la pena compartirlos. Tal vez estas críticas hayan sido las que me han dado la fuerza y el ánimo suficiente para llegar hasta aquí. De haber recibido valoraciones mediocres o negativas, mi mente realista hubiera admitido sin rubor y sin dilación que el camino había terminado y no hubiera dudado en dar esta bonita vivencia por concluída. Pero son ellas y ellos, quienes están detrás de esas palabras vertidas en un papel o en la pantalla de un blog, las que hacen que me resista en el fondo a abandonar el empeño de llegar más lejos, de que estas historias tengan un alcance mayor. Sin embargo, en estos momentos en que la incertidumbre asola mi cabeza, tengo la sensación de haber llegado a un callejón sin salida con un alcance mayor de lo que supone la red. Es conocido en la blogosfera, las críticas son excepcionales, pero muchos aún tienen miedo a leerlo, se resiten a enfrentarse a él por desgana, por preferencias alternativas (muy respetables), por menosprecio al ser autoeditado o por ciertos prejuicios (en relación a su género y temática) muy difíciles de superar y de vencer (en la mayoría de los casos). 

  En este tiempo ha ocurrido de todo: amigos que lo han leído porque me conocían, blogs que lo pidieron a la editorial para reseñarlo, blogs que me lo pidieron personalmente y que han terminado por leerlo o no, blogs a los que yo se le ofrecí y que accedieron gustosos, disfrutando de él en algunos casos o dando preferencia a otras lecturas en otros (cosa que no me produce emociones negativas por comprensibles), blogs a los que les tocó en algún sorteo junto a una alegría evidente por su parte, o por el contrario, con el lamento encubierto por no estar en la línea de sus preferencias de lectura. Incluso creo poder asegurar que también existe quien está en la tesitura de haberlo leído y no saber muy bien lo que aportar de nuevo a sus seguidores con respecto a él. He contestado entrevistas, algún que otro programa de radio y he luchado con la editorial y los medios por que éste sea accesible. Y ahora me pregunto, haciendo un balance del esfuerzo invertido y a la vista de las circunstancias en contra que lo rodean (género, temática, autoedición, ideas preconcebidas...): ¿Seguimos o paramos? Y esta pregunta que me hago es válida tanto para "Ellas" como para el blog. ¿Seguimos escribiendo en éste último para ese puñado de amigos que siempre me acompaña de forma incondicional o reservamos los esfuerzos para invertirlos en mejores empresas?

  Espero que la calma, el sol, la playa, la piscina, la familia y los buenos amigos me den las respuestas. Y por supuesto mi mente racional, realista y "antiutópica".

  Mientras tanto, mil gracias de corazón a quienes creísteis en mí y en las posibilidades de este proyecto. Sin vosotros, nada hubiera sido igual. 

10 jul 2012

RELATO: "DESEOS OCULTOS"


Llegué a casa de Ana una vez comenzada la fiesta. La música resonaba a cien metros de distancia y el olor a alcohol se filtraba por las rendijas de la puerta mezclado con el tabaco y algún otro aroma dulzón que no supe discernir. Alguien desconocido vino a abrirme y se largó. Permanecí algunos segundos bajo el quicio de la entrada observando el interior. Tardé unos segundos en acomodar la vista a la penumbra, no había una sola lámpara encendida, sólo velas, montones de velas distribuidas estratégicamente por el pasillo, la escalera y por supuesto en el salón, donde el volumen de la música y la semioscuridad envolvían los movimientos sugerentes de quienes se dejaban llevar por ella sin control.

Cerré la puerta tras de mí y avancé unos pasos dándome de bruces con Ana, que me miró perpleja de arriba abajo, cogiéndome acto seguido por la muñeca y arrastrándome literalmente hasta su dormitorio sin mediar palabra.  

- Quítate esa ropa y ponte ésta –me dijo lanzando una cuantas prendas sobre la cama-. Él está aquí.

Su revelación me bloqueó, desconocía que hubiera sido invitado y por un momento, me asaltó la duda de salir huyendo otra vez de allí. Me intimidaba, hasta el punto de no haber sido capaz de dirigirle la palabra en las tres o cuatro veces en que había tenido ocasión de coincidir con él, tal vez porque me gustaba demasiado, y Ana lo sabía. 

Miré mi ropa y no percibí nada extraño en ella, a excepción de un clasicismo que parecía estar fuera de lugar en aquella fiesta. Pero no pude resistirme. Una fuerza interior hizo que me deshiciera  de ella y me colocara la que Ana había elegido para mí. Abrí las puertas del armario para observarme despacio en un espejo de cuerpo entero y me ruboricé mientras abría los ojos como platos preguntándome si sería capaz de salir fuera vestida así. Nunca me había visto tan apretada, tan insinuante, tan sugerente. La falda ceñida de punto gris remarcaba mis curvas hasta el último milímetro. No fui consciente hasta ese instante de la atractiva redondez de mis caderas y de la prominencia de mis nalgas, elevadas y firmes, cuyo trazado curvo moría en el comienzo de mi espalda parcialmente descubierta, imbuida en aquel top negro anudado al cuello que dejaba al aire parte de mi cintura, de mis hombros torneados y un amplio escote que desvelaba sutilmente la parte superior de mis senos. No cabía nada más en el interior de aquel top que casi me cortaba la respiración. 

Ana entró en el dormitorio con un vaso largo en la mano que dejó momentáneamente sobre la cómoda para aproximarse a mí. “Tienes unas piernas de escándalo” – me dijo-. Yo no me había fijado antes en mis piernas, escondidas siempre bajo las faldas largas o los pantalones anchos de corte masculino y volví a sentir vergüenza de mostrarlas hasta la mitad de mis muslos, sin unas medias que velaran algo la visión de su contorno y de una piel que, a pesar de lo tersa y aterciopelada que según Ana parecía ser, a mí me violentaba profundamente enseñar en tal medida; el borde inferior de aquella falda quedaba a poco más de una cuarta de la confluencia de mis piernas. Pero no hubo discusión. Ana me acercó unas botas altas de caña ajustada y elevado tacón y me desabrochó los dos botones delanteros de la parte superior del top, dejando el encaje transparente de mi ropa interior, y la turgencia que trataba de contener, parcialmente a la vista. Me miró con autoridad cuando me llevé las manos al escote y me hizo desistir de mi recato, me soltó el pelo largo y liso, ligeramente despuntado, y lo dejó caer alborotándolo sobre mis hombros, y me perfiló los ojos con lápiz negro y sombra gris. Lo que había pensado inicialmente que podría ser un atuendo de una ordinariez sublime me quedaba atractivo, sugerente y nada vulgar. Por un momento, la imagen que me devolvió el espejo no la reconocí. Pero me gustó. Y mucho. 

Ana me tendió el vaso de tubo y me apremió a beber un trago largo sin remilgos. No sabía con certeza lo que pretendía con todo aquello, pero no se lo pregunté. El sabor de lo prohibido, de lo novedoso, de lo que no había hecho nunca me excitó. No había estado antes en ninguna de sus fiestas, ni había intimado con chicos más allá de lo que pudiera ser una conversación intrascendente en compañía de otros amigos. Pero yo necesitaba más. Sentía que mi cuerpo necesitaba más. 

Bajé las escaleras con las piernas temblorosas y lo vi. Llevaba un vaquero desgastado y una camiseta blanca ajustada remarcando la silueta musculosa de sus brazos. Su pelo rubio, veteado por el sol, había crecido y lucía cuidadosamente despeinado, con un mechón cayéndole sobre la frente. Su mandíbula angulosa, sus labios carnosos y perfilados y una barba incipiente de varios días añadían atractivo al profundo color negro de sus ojos, que noté clavados en mí cuando terminé de bajar los últimos peldaños que me llevaban al salón. No supe discernir si era atracción o sorpresa lo que le provoqué, pero me sonrió y eso fue suficiente para que un escalofrío me recorriera el cuerpo hasta sus rincones más recónditos. Bebí otro largo trago antes de que se acercara a mí y me saludara con dos besos en las mejillas. No supe si fue el alcohol o su proximidad lo que me encendió, pero me dejé acompañar cuando me acerqué, sorpresivamente para mí, hacia una zona del salón donde más de una decena de invitados contoneaban el cuerpo al ritmo de la música, ocultos bajo la penumbra de las velas. 

Ana pasó por mi lado y nos cambió el vaso vacío por otro lleno de diferente color, tanto a Alex como a mí, nos dedicó un guiño cómplice y se marchó agitando el cuerpo y los brazos alocadamente. Yo comencé a contonearme con lentitud, dejándome llevar. Me sentí flotar y me encontré bien, la timidez parecía evaporarse junto al humo de los cigarros. Observé a las chicas que bailaban a mi alrededor y comencé a imitar sus movimientos, sensuales, insinuantes, marcando sutiles círculos con la cintura y bamboleando las caderas, elevando los brazos por encima de la cabeza. Me sentí tan abducida por la música y por mi baile particular, que no me percaté de la proximidad de Alex hasta notar su aliento en mi nuca. El estómago me dio un vuelco, pero no lo rehuí. Esbocé una media sonrisa y caí en la cuenta de que no nos habíamos dirigido la palabra en todo el tiempo, pero hablar con él era lo que menos me importaba en tal momento. Por primera vez lo tenía cerca y no me sentía intimidada. Por primera vez no deseaba salir corriendo de allí.

El ritmo de la música fue cambiando, haciéndose cada vez más lento. Tenía el cuerpo de Alex pegado a la espalda y una mano en mi abdomen abrazando mi cintura. Comenzamos a movernos a la vez, al compás de la melodía y de los tragos del cóctel que manteníamos en la otra mano. Noté acelerarse mi respiración cuando me rozó el cuello con sus labios. Me puse ligeramente tensa y en un acto reflejo, eché la cabeza hacia un lado sutilmente para favorecer su acercamiento. Noté la sonrisa contenida de Alex ante tal invitación y no tardó en pasear sus labios húmedos por mi cuello de arriba abajo mientras soltaba el vaso sobre una mesa para recobrar la libertad de ambas manos. No dejamos de movernos, ni de contonear las caderas con un ligero vaivén que me permitía rozarle de manera insinuosa la entrepierna. Alex me rodeó al cuerpo con el otro brazo, posando la mano bajo mi pecho mientras mordisqueaba suavemente el lóbulo de mi oreja. “¡Estás guapísima!” – me susurró. “Y me estás poniendo, ¿sabes? ¡Mucho!”  Aquellas palabras me terminaron de encender completamente, nunca me había sentido tan atractiva, jamás me había sentido capaz de despertar deseo sexual en ningún hombre. Y yo era la primera vez que lo sentía tan cerca, la primera vez que sentía unas manos masculinas posadas sobre mi piel, acariciándome con los dedos la parte desnuda que mi camiseta no era capaz de cubrir. Estaba acelerada, notaba calor en las mejillas y un cosquilleo interno que no quería que acabase. Me temblaban ligeramente las piernas y por un momento temí caer de aquellos tacones afilados en los que me había subido por primera vez. 

Di un último trago al líquido que contenía mi vaso sin perder el contacto con él y me aventuré a echar ambos brazos hacia atrás para aproximarlo aún más a mí, al menos hasta que terminara aquella pieza musical y se rompiera el hechizo. De pronto, noté como Alex me empujaba y me apremiaba a caminar sin despegarse de mí. Sorteamos una mesa, un pequeño sillón y un par de sillas y nos adentramos en el pasillo no sin antes apropiarse de un grueso cirio encendido colocado sobre una cómoda a la salida del salón. Abrió la primera puerta de la izquierda y me empujó dentro. Estábamos en el baño. La cerró con el pie y la bloqueó mientras dejaba la vela encendida sobre la amplia encimera de mármol donde estaba encastrado el lavabo. Miré fijamente el rostro de Alex, insinuándose bajo las intermitencias de luz que provocaba la llama encendida. Estaba guapísimo. Su atractivo rostro y su atrayente cuerpo me hicieron respirar nerviosa, no podía creer que lo tuviera tan cerca, no tanto como para besarme. Alex sujetó mi cuello con sus manos y me besó invadiéndome por entero, mordisqueándome los labios de forma desenfrenada. El contacto con su boca desató una inusitada corriente eléctrica en mi piel. Sentí que me abandonaba, dispuesta a dejar mi cuerpo a su merced. 

Sujeté a Alex por los brazos, apretando los músculos fuertes que asomaban por los bordes de las mangas de su camiseta, mientras él me desabrochaba con dedos ágiles los botones delanteros de mi top sin interrumpir su largo y profundo beso. Mi respiración se aceleró aún más. Miré hacia la puerta temiendo que pudiera entrar alguien, me moriría de vergüenza. Podría haberme zafado de él, pero quería que siguiera, que me tocara, que me hiciera subir a las nubes aunque solo fuera por un momento. Alex deslizó una mano por mi espalda y la puso sobre mis nalgas apretándome contra él mientras liberaba mi pecho de la ropa interior que lo mantenía oculto parcialmente. Su respiración se hizo mucho más profunda y sonora cuando puso su mano sobre él oprimiéndolo con deseo. La destreza con que Alex deslizaba sus manos por mi cuerpo me hizo gemir y cerrar los ojos. Acaricié su espalda, sus brazos, su torso, pero no me atrevía a bajar. No lo había tenido nunca entre las manos, sin contar con que nunca había sido tan atrevida como para consentir lo que estaba ocurriendo en ese instante. Alex comenzó a besar mi piel desnuda por todas partes, y yo apenas podía soportar aquella sensibilidad tan placentera; sentía erizado el vello, los pechos y el cuerpo entero. Vi mi torso completamente desnudo cuando Alex se retiró de mí ligeramente para agarrar mi falda por ambos lados y subirla bruscamente hasta la altura de la cintura, pasando a acariciarme la  cara interna de los muslos con la yema de los dedos, ascendiendo lentamente. Tenía la mirada clavada en mis ojos, lánguida, seria, la boca entreabierta y la respiración jadeante. Creo que buscaba mi aprobación para proseguir y yo no se la pensaba negar, me tenía por completo rendida a sus pies. Cogió una de mis manos y la puso sobre su sexo. Me estremecí. Sonreí ligeramente mientras mi pecho subía y bajaba con rapidez. Estaba excitada, tremendamente excitada. Deslicé mis manos por sus caderas buscando nerviosa la abertura del pantalón y liberé el botón metálico que lo sujetaba. Pero Alex no me dejó seguir. Me giró bruscamente en dirección al espejo y aprisionó mi cuerpo entre el suyo y la encimera de mármol obligándome a doblegarme ligeramente hacia adelante. Noté la dureza apabullante que tenía entre sus piernas clavada en mis nalgas sobre la ropa interior, mientras sus manos masajeaban mis senos y me besaba la espalda. Gemí una y otra vez, y la humedad entre mis muslos se hizo mucho más intensa cuando Alex rasgó el encaje de mi ropa interior haciéndola caer al suelo, se liberó por completo del vaquero y volví a sentirlo sobre mí. Pude ver su rostro a través del espejo, desencajado junto a mi nuca, su aliento confundiéndose con el mío, empañando la luna que nos observaba a los dos, sujetándome con fuerza por la cintura. Ahogué un gemido intenso cuando noté la primera embestida… y emprendí el camino al cielo por primera vez. 

                                                           
Unos golpes en la puerta me hicieron reaccionar. Me desperté asustada, sin saber dónde estaba. Eché un vistazo a mi alrededor y las cuatro paredes lúgubres de mi celda me devolvieron a la cruda realidad. Apenas se filtraba luz por el ventanuco de aquella mísera estancia, pero pude verme semidesnuda, con mi camisón desabrochado y remangado hasta la cintura. Había mojado la sabana, mi pulso aún no se había normalizado y seguía sintiendo un intenso cosquilleo en aquella parte extraordinaria de mi ser y una flacidez en los brazos y en las piernas que no me dejaba moverme. No podía seguir allí, encerrada, tenía que hacer algo. Había demasiadas cosas fuera por descubrir, por vivir y por disfrutar, y quería sentirme una mujer de carne y hueso y ser abrazada por otros de verdad, no por mí misma. La angustia se apoderó de mí con tan sólo pensarlo, pero aquel sueño había sido demasiado intenso, demasiado real como para seguir obviándolo.

Me recompuse y me levanté precipitadamente. Alguien estaba intentando abrir la puerta de la celda. Respiré hondo intentando tranquilizarme, no quería delatar mi estado de excitación. La madre superiora me dedicó una auténtica mirada de reprobación.

- Coja su hábito y vístase. Es la segunda vez que llega tarde a maitines –me reprendió-. Si ocurre una tercera vez, me veré obligada a expulsarla del convento.

Un suspiro de alivio me acompañó. En ese preciso instante, supe justamente lo que debía hacer. 
 
Pilar Muñoz Álamo - 2012




Y vosotros... ¿habéis tenido alguna vez sueños tan reales?                       

6 jul 2012

FUERA DE NUESTRAS FRONTERAS

 
 Miré a mi alrededor y observé cada detalle, cada suceso, cada experiencia vivida y cuajada de emociones por mis amigas, mis vecinas, mis familiares o cualquier otra mujer desconocida cuyo rostro me hubiera evocado una historia, real o imaginada, pero que de seguro no era descabellada aún siendo inventada. Y las escribí, para que muchas e incluso muchos de vosotros pudieráis sentiros identificados con tales vivencias, para haceros pensar en profundidad en cuanto había acontecido y en la forma en que había acontecido, para obligaros a deteneros y cuestionar si todo aquello que se relata sucede en realidad y por qué, si es de justicia que así sea y si la reacción y la forma de sentir de las protagonistas de cada historia es semejante a la que podríamos haber tenido nosotros. 
  Y efectivamente, os habéis sentido identificadas con ellas, os habéis reconocido en muchas de ellas y las habéis sentido muy cerca. Pero son de aquí. Todas estas mujeres que protagonizan mis relatos son de aquí, viven dentro de nuestras fronteras. Y aún así, os habéis sentido indignadas, acongojadas, sublevadas, enfadadas o quejosas en ciertos momentos al ser conscientes de que aún nos queda mucho por superar, por avanzar y por conseguir. 
  Pero el mundo de la mujer no termina a nuestro alrededor. Éste es el nuestro, nuestro mundo, áquel en el que a nosotras nos ha tocado vivir. Es uno de ellos, tan solo uno de ellos. Pero existen otras muchas vidas ahí fuera, al otro lado de nuestros límites, de nuestras fronteras, y basta con observar cómo es su vida en algunos otros lugares no tan lejanos, al otro lado del mar, del desierto, de las montañas... para que tengamos que elevar la vista al cielo y clamar por lo que aún se tolera, por lo que aún se sufre y por las aberraciones que contra las mujeres se cometen. ¡También ellas merecerían ser protagonistas de muchos libros, de muchos relatos que dieran la vuelta al mundo una y otra vez, incesantemente, hasta conseguir que la sensibilización de la opinión pública terminara por defenderlas con tal fuerza que ni gobiernos ni religiones pudieran seguir cerrando el puño que las oprime y que las destruye, día a día, física, moral y psicológicamente.
  Esta semana he estado revisando mis correos. Muchos de ellos aún estaban por abrir, a pesar del tiempo. Y he encontrado uno que me ha impactado, no por su novedad, sino porque me ha recordado que nuestra dignidad como mujeres y ante todo como personas está por encima de todo, cosa que muchos parecen olvidar y, en otros casos, hasta regodearse de ello en beneficio propio, para su satisfacción personal. 
  El vídeo que os muestro tal vez lo hayais visto ya. Gira en torno a la defensa de la erradicación de la ablación o mutilación genital que se practica a las niñas y adolescentes en algunos países para preservar, según defienden, la pureza y la virginidad de éstas hasta el momento del matrimonio -entre otras muchas razones que a mí me parecen absurdas-, una práctica que ha sido considerada mundialmente como una violación fundamental de los derechos humanos, pero que aún se sigue practicando, provocando enfermedad física, mental y hasta la muerte. 
  Queda mucho camino por recorrer. E incluso muchas vidas anónimas por defender y que se encuentran, actualmente, atrapadas a unos cuantos miles de kilómetros de distancia. O no tantos, quizás.  




Fotografía de cabecera: La modelo Waris Dirie, embajadora especial de la ONU, en lucha contra la ablación genital femenina. (Fuente: El Mundo.es)
 

4 jul 2012

RETO DESDE "MIS LECTURAS Y MÁS COSITAS"

  Una de las cosas más bonitas de la blogosfera es que te recuerden que existes y no hay mejor manera de sentirlo que leyendo los comentarios que te dejan tras cada entrada y que te hacen ser consciente de que hay alguien tras la pantalla interesad@ en leer lo que escribes. Hace unos días, Margari (Mis lecturas y más cositas) tuvo otra bonita forma de demostrarme que no sólo se acuerda de mí acompañándome muy frecuentemente con sus visitas a este blog, sino dedicándome la posibilidad de aceptar un pequeño reto que consiste en escribir una frase con la que yo me pueda sentir identificada o que signifique algo importante para mí.

  Son varias las frases que a lo largo de los años se han constituido como una máxima en mi vida que siempre trato de cumplir y tengo que confesar que me costado un poquito decantarme por una de ellas. La elegida finalmente viene a decir algo así como "lo que hagas, hazlo bien, y si no, no lo hagas". Pero como me temo que ésta es de cosecha propia, he buscado en San Google alguna que viniera a decir lo mismo, pero que estuviera formulada por algún personaje público o famoso, y creo que ésta es la que mejor plasma la esencia de mi dicho particular y con la que me siento, por tanto, completamente identificada:

"Es mejor hacer poco y bien que mucho y mal". (Sócrates).

   Como debo elegir otros tantos blogs a los que invitar a cumplir este reto, voy a nombrar a siete que se encuentran entre quienes me acompañan con cierta asiduidad y no han sido ya nombrados antes (que yo sepa):

Espe de Taberna Libraria.
Meg de Cazando estrellas.
Sandra M. de Reseñando que es gerundio.
Shaka Lectora de Las lecturas de Shaka
Elena de ...While I'm reading
Cartafol de O meu Cartafol
Mientrasleo de Mientrasleo


¡Gracias, Margari, por acerme partícipe!

Lecturas 2018.

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