24 nov 2012

ESCRIBIR O SENTIR

   El tic-tac de un viejo reloj de pared resuena a los lejos, irrumpiendo en el silencio de la noche con un ritmo acompasado, hipnótico. La algarabía diurna hace rato que menguó su intensidad apagándose lentamente como una antigua lámpara de gas agotada por el uso, dando paso al crujido de los muebles que se estiran al dormir. La oscuridad cubre el mundo que subsiste al otro lado del cristal de mi ventana, apenas cortada por los ocres reflejos irisados que un par de farolas a duras penas irradian. Me asomo para ver el rostro de mis hijos con pulcra lentitud de movimiento, los de la bailarina de una caja de música de cuerda gastada, y compruebo que duermen, con las facciones distendidas, relajadas, con la respiración profunda, apenas adivinada por la elevación sutil de sus pequeños torsos, adentrándose en el mundo de los sueños. Apago las escasas luces que aún permanecen encendidas caminando por el piso sin apenas rozarlo, flotando ayudada por las musas que no tardan en aparecer. 

   Subo al desván y el aroma a madera centenaria me da la bienvenida. Cierro la puerta a mi espalda y sonrío feliz al sentir cómo me envuelve la mágica atmósfera literaria que habita entre sus cuatro paredes, que se transforman paulatinamente hasta llegar a conformar cada nuevo escenario, y cómo se tornan los colores que acompañarán a mi próxima historia: grises, para la tragedia;  rojos, para la pasión y para el amor; verdes, para la esperanza; azules, para la aventura infantil que desearía vivir hoy. 

   Me acomodo en mi vieja mecedora de anea y me dejo llevar por su vaivén hasta escuchar la voz de la protagonista a la que hoy me tocará encarnar, hasta poder sentir sus pálpitos en mi cuerpo, sus emociones en mi mente, sus sentimientos en mi corazón que late más aprisa a cada segundo que pasa. Cierro los ojos. Quiero vivir su historia, necesito vivir su historia para poder contarla. Y me voy sumergiendo en ella como en el fondo de un océano profundo, sin oxígeno, a cuerpo descubierto para sentir lo que ella siente, sin barreras ni cortapisas. Mi respiración se acelera, se detiene. Mis manos tiemblan y laten mis sienes. El sofoco me invade y da paso al frío que me provoca el miedo. Me oprime la angustia, y la razón, la fuerza y la valentía que terminan fluyendo acaban por liberarme. Mis músculos se contraen cuando la rabia los atenaza, y vuelven a relajarse cuando el calor de una mano amiga se brinda a ayudarme, a superar el trance que ante mis ojos se presenta hoy. Pasan las horas como un cúmulo de minutos de ritmo diferente, porque el tiempo en nuestras vidas no sigue el marcaje escrupuloso del reloj; circulan despacio en los malos momentos y a velocidad de vértigo si la felicidad  se ha decidido a acompañarlos. 

   Todo acaba. El entorno que me acoge vuelve a la esencia neutra que muestra si yo no estoy, las musas vuelan dejando la estela de su paso enredada en mi cabeza, los poros de mi piel se han impregnado al máximo de ese otro yo que acaba de usurpar mi ser. Es hora de abrir los ojos. Dejo entonces que manen las palabras como una fuente inagotable y multicolor, con el único fin de plasmar en un papel lo que podría perfectamente ser la historia de mi propia vida, mi experiencia personal, la vivencia de la que acabo de apropiarme y que me enriquecerá el alma de una forma tan real como cualquier otra. 

   Ahora soy consciente. Ahora soy consciente de que no es la escritura lo que de la literatura me atrae. Es el hecho de brindarme la posibilidad de huir de mí, de conocer nuevos mundos, de transformarme y sentir lo que de otro modo no podría sentir jamás, de conocer los entresijos de la mente y del corazón ajenos. 

   Y poderlos contar.

7 nov 2012

EL BLOGUERO INVISIBLE ATACA DE NUEVO





   ¡Sí, sí, ya lo sé!, ya sé que os estáis preguntando qué hago otra vez por aquí después de haberle echado la cortinilla al blog, ¡sólo la cortinilla!, porque la puerta, lo que se dice la puerta, tampoco es que la hubiera cerrado y de haberlo hecho habría sido con una llavecilla endeble y minúscula, como las de esos diarios que teníamos de pequeñas para guardar nuestros grandes secretos sin saber que con una simple horquilla quedaban más vendidos que un disco de El Fary en un bar de carretera. O puede que no, que nos os preguntéis nada porque es la primera vez que pasáis por aquí, en cuyo caso, yo, por simple deferencia hacia vosotros, tendría que explicaros que por circunstancias personales -ampliamente debatidas conmigo misma y con alguna otra pobre cabeza de turco que encontré por ahí-, decidí tomarme un pequeño respiro en esta carrera de fondo que se inició con la puesta en escena de las protagonistas de este libro, sí, el que figura dibujado por los rincones del blog y que da título a su cabecera. Aunque también es posible que me digáis -con mucha diplomacia, eso sí- que os importa un bledo lo que yo decidiera hacer con mi vida, que los chismes interesantes de los personajes públicos (y yo no lo soy) se concentran en la sobremesa de la 5; y entonces no solo tendríais razón, también gozaríais de toda mi admiración. 

   La cuestión peliaguda es que me fui sin saber cómo ni cuándo volver. Ni tan siquiera si lo haría. Tranquila, relajada, consciente y segura de haber tomado una buena (¿e irrevocable?) decisión. Y un mes y medio más tarde, cuando ya estaba en casa con el pijama puesto, la bata de guatiné y mis zapatillas azules de borreguito por dentro, allá que viene mi madrina de ceremonias (Ana Kayena) a lo suavón y como quien no quiere la cosa a sacarme de nuevo a la palestra con su genial propuesta del Bloguero Invisible. Lo primero que hice fue mirarme las uñas, limaditas y preparadas para darme un pintadito de esos que no me duran nada, y automáticamente temí por su integridad física y por dejármelas, a base de mordedura, a la altura de la media luna de pura envidia cochina que me ibais a dar todos de aquí al día de Reyes en caso de no participar. Porque el año pasado me lo pasé como los indios, no sé si lo sabéis. Aún así, decidí consultarlo con la almohada porque, entre otras muchas cosas, me gusta ser coherente con mis principios y con mis decisiones meditadas y estudiadas hasta la saciedad, y la de dejar reposar el blog fue sin duda una de ellas. 

   (Las once y media, abrazo la almohada y me dispongo a dormir, las doce de la noche, cabeza mirando al techo, ojos como platos. La una y diez de la madrugada, cuello torcido hacia la derecha, todo oscuro, ojos entornados sin ver ni torta. Dos menos cuarto, despierta y ligeramente cabreada, mi marido ronca y no me deja pensar (codazo). Dos y treinta y cinco, media vuelta hacia el otro lado, hemisferio izquierdo dándome la brasa con ser fiel a mis convicciones, hemisferio derecho descojonado y pidiendo juerga. Tres y cinco, incipiente tortícolis y confusión mental superlativa, alto grado de ansiedad, mañana hay que trabajar. Tres y media, la madre que parió a Ana, por qué leches me hace esto. Cuatro de la madrugada, huelo a tostado, mis neuronas se están quemando, bebo agua para enfriarlas y se ahoga una tras otra, toma el mando el corazón. Cuatro horas y cinco minutos, ¡que participo, caray, que la vida son dos días y no está una para perderse estos momentos, fuera remilgos! Cuatro horas y siete minutos, duermo como un lirón.)

   Pero si creéis que ahí terminaron mis confusiones, os equivocáis (es que el día en que en el colegio explicaron la lección de pensar me encontraba en el aula yo sola y la absorbí entera como una esponja, qué digo una esponja, ¡como todas las esponjas marinas del Océano… ¿cuál es el más grande?, pues las del Pacífico unidas todas). ¡¿Qué libro iba a regalar?! (redoble de tambores). Ni idea. 
   Mis pensamientos debieron trascender la barrera ósea, porque las chicas comenzaron a alborotarse raudas y veloces. “¡Las maletas, las maletas!” –las oí gritar-. “¡Eh, eh, eh, todas quietas de inmediato, ¿adónde vais?” El sargento chusquero que debí ser en otra vida se apoderó de mí. Las senté como pude, las calmé y les expliqué, con más paciencia que el Santo Job, que en esta ocasión les toca ver los toros desde la barrera, sentadas a mi ladito y de mi mano maternal para que no se desmadre ninguna. Les recordé que es de mala educación autoinvitarse a casa ajena sin saber si serán bien recibidas o no, y que aquí no se puede decir “¡qué levante la mano quien las quiera acoger!” para tener una ligera certeza de que no les darán con la puerta en las narices por overbooking casero. Me miraron con cara de pocos amigos y sé a ciencia cierta que el sofocón fue ostensible y notorio; pero luego se les fue pasando y hasta me han sugerido títulos para regalar. Y hemos tomado café. Y hemos charlado. Y hemos recordado las emociones del bloguero pasado. Y el clima de compañerismo, de amistad sincera, de ilusión recíproca, de anécdotas compartidas, de risas abiertas, de complicidad mutua. Y esa sensación de disfrute pleno con la preparación del regalo y la intriga nerviosa de querer descubrir quién nos regalará a nosotros y qué, y no poderlo saber porque nuestra Gasparina particular se preocupa muy mucho de evitarlo.

   Y nos hemos levantado llegando a la conclusión de que esta iniciativa vale su peso en oro, por lo que queremos compartirla con todos vosotros con la esperanza de colapsar Correos y de copar las entradas y los comentarios de la blogosfera entera hasta bien pasado el 6 de enero próximo.

   ¡Vale, vale!, me estoy enrollando como una alfombra persa, pero qué queréis, tengo que calmar el mono de no haber abierto el blogger desde hace 42 días con sus mañanas, tardes y noches. 

   Os decía que las chicas me han ayudado a elegir y después de un debate intenso y de una democrática votación, hemos decidido regalar LA CAÍDA DE LOS GIGANTES de Ken Follet. 


Una gran novela que narra la vida de unas familias americanas, británicas, rusas y alemanas con el trasfondo de la I Guerra Mundial, la Revolución Rusa y los profundos cambios sociales que éstas conllevaron.

"Esta es la historia de mis abuelos y de los vuestros, de nuestros padres y de nuestras propias vidas. De alguna forma es la historia de todos nosotros."
Ken Follett

La historia empieza en 1911, el día de la coronación del rey Jorge V en la abadía de Westminster. El destino de los Williams, una familia minera de Gales, está unido por el amor y la enemistad al de los Fitzherbert, aristócratas y propietarios de minas de carbón. Lady Maud Fitzherbert se enamorará de Walter von Ulrich, un joven espía en la embajada alemana de Londres. Sus vidas se entrelazarán con la de un asesor progresista del presidente de Estados Unidos, Woodrow Wilson, y la de dos hermanos rusos a los que la guerra y la revolución les ha arrebatado su sueño de buscar fortuna en América.

Tras el éxito de Los pilares de la Tierra y Un mundo sin fin, Ken Follett presenta esta gran novela épica que narra la historia de cinco familias durante los años turbulentos de la Primera Guerra Mundial, la Revolución Rusa y la lucha de hombres y mujeres por sus derechos.


 
  Gracias, Kayena, por repetir esta genial iniciativa y gracias por darnos la excusa perfecta para resurgir como el ave Fénix.

25 sept 2012

ACLARÉMONOS!

  Cuando un cúmulo tan grande de reflexiones y de elementos que valorar se mezclan en la mente para poder extraer conclusiones válidas y coherentes, y decisiones tal vez complejas en torno a ellas, corremos el riesgo de no alcanzar a transmitirlas de manera fiel, quizas por el intento de resumir una explicación que de otra forma sería tediosa y excesivamente larga. Y me temo que algo así ha ocurrido a raíz de mi entrada de ayer "Un beso y hasta siempre".

  Han sido muchos los comentarios que ha generado y, para seros sinceros, pienso que no tendría por qué excederme en aclararlos, si no fuera porque algunos de ellos parten, y me temo que partirán, de personas a las que aprecio y con las que he compartido tiempo, esfuerzo o una dedicación común en este mundillo literario.

  Antes de nada, quiero daros las gracias por el apoyo que me habéis demostrado en estos momentos, por vuestras palabras de elogio hacia mi libro, mi persona y mi forma de escribir; reconozco que habéis conseguido emocionarme. Tal vez por ello me veo en la necesidad moral de hacer ciertas aclaraciones en torno a aquello que creo que no se ha entendido demasiado bien, o que yo no he sabido explicar como debiera, que también puede ser. 

Aclaremos:

  1º Yo siempre consideré esta experiencia, la de publicar el libro, como un proyecto, y como tal, he dado por hecho siempre que debía tener un principio, un desarrollo y un final, aunque nunca he sabido determinar el tiempo que me llevaría ese proceso. Pero el hecho de que un proyecto termine no significa que el producto que se ha originado a partir de él no se siga difundiendo, expandiendo y disfrutando por todo aquel que pueda mostrarse interesado, aunque nosotros ya no sigamos trabajando directamente en él. Dejar que mis niñas vuelen en solitario no significa que renuncie a ellas; dejar que mi libro se siga difundiendo solo no significa que reniegue de él, ni que lo catalogue de calidad escasa. Significa, simplemente, que he llegado a un punto muerto en el que siento que poco más me queda por hacer porque ya es de sobra conocido a nivel de internet, en la blogosfera literaria y en las redes sociales, que son las vías en las que he estado centrada en este último tiempo,  y ahora es a los lectores a quienes les toca mover pieza con plena libertad de elección. 

  De todos es sabido que la promoción y la publicidad que suele hacerse de un libro de cualquier editorial convencional nunca es eterna. Se incide en el prelanzamiento y en la campaña posterior de forma muy intensa, y en una distribución de miles de ejemplares a nivel nacional que acompañan la imagen difundida de esa obra por doquier. Y a partir de ahí se deja correr y la atención se centra en la obra de otro autor, tal vez. Tres meses de presencia pública dicen que es suficiente para saber si el libro funciona; pero claro, siempre y cuando se cuente con poderosas herramientas publicitarias, de promoción y de distribución que los autoeditados no tenemos. Nosotros necesitamos un margen mucho mayor, tal vez un par de años, el mismo par de años que yo he dedicado a difundir este libro.

  Las críticas excelentes que hasta ahora he recibido desde el mundo de la escritura, las reseñas excepcionales que siempre me han acompañado y la multitud de comentarios anónimos que me han ido llegando a raíz de la venta al completo de la primera edición me han dado la certeza absoluta de que la obra tiene una calidad literaria suficiente como para mantenerla en el mercado. Si no fuera éste el caso, no dudéis de que haría ya tiempo que no sería posible encontrar en libro en todas las librerías físicas en que está distribuído y en las numerosas plataformas y webs de internet en las que se puede adquirir tanto en papel como en formato digital. Pero tal vez sea hora de dejar que comience a funcionar realmente el "boca a boca", que si en una novela "convencional" es un efecto que arranca en relativamente poco tiempo, en obras como ésta, que no cuentan con la inversión habitual de una editorial convencional, será indudablemente algo más lento y dilatado en el tiempo. No estoy abandonando este libro, a estas niñas las he parido yo con todos los sudores y con toda la ilusión y me siento plenamente orgullosa de ellas y de lo que tienen que contar. Me halaga que se haya dicho de ellas que "han conseguido cambiarme la forma de ver la vida", que "han contribuído a cambiar la concepción que se tenía del género del relato", que "me han hecho reflexionar y valorar aspectos en los que no me había parado a pensar antes", que "han conseguido dejarme con la boca abierta con esos giros finales tan asombrosos", que "son historias que sin duda releeré unas cuantas veces, porque cada vez que lo hago descubro matices nuevos que no había visto antes"... Con estos comentarios a la espalda, que son una ínfima parte de los que me han hecho llegar, y el magno esfuerzo que he hecho hasta ahora para darlas a conocer, no puedo renegar de ellas, tan solo dejarlas volar, por mucho que me duela, y que esta segunda edición que está en curso siga avanzando a su propio ritmo, dándoles el tiempo necesario para que maduren, porque considero que tienen madera suficiente como valerse por sí mismas. Después de las reflexiones que ya expresé en mi entrada anterior, siento que mi labor con ellas ha terminado. Ahora tengo otros proyectos en mi vida que también pugnan por salir y que merecen mi plena y especial dedicación. Esto es un punto y aparte. No es un punto y final.

  2º Ha sido unánime la recomendación de no dejar de escribir y agradezco de corazón los halagos que en este sentido me habéis hecho llegar. No tengo esa intención. Bien es cierto que no me gusta plantearme retos a largo plazo, ni metas que no sabré si podré cumplir o no, pero siempre ha dejado abierta la puerta a la escritura como medio para seguir contando lo que fluye en mi cabeza a cada paso que doy. No sé si será en el blog donde siga plasmando mis impresiones, de momento necesito un tiempo para reordenar las ideas y centrarme en lo que viene a partir de ahora, por ello he preferido decir un "hasta luego" y no un "adiós". Como ya contesté a un comentario de una amiga en mi blog, si llega un momento en que el tumulto de cosas por contar me saturan de tal forma que no las puedo contener, tendré que reabrir las puertas de esta casa, aunque sea en solitario, y compartir con vosotros mis pequeños relatos, reflexiones o aquello otro que pugne por salir. 

  Y por último, quiero dejar claro que todo esto es fruto de una reflexión personal en la que han intervenido muchos elementos por valorar, pero que nada tienen que ver con los aspectos formales del libro ni con los profesionales que han intervenido en él. La elección de editorial fue complicada porque desconocía su labor en el mundo de la autoedición y su garantía de profesionalidad, pero he de decir que, una vez seleccionada, en ningún momento me he sentido engañada. Hubiera deseado los servicios propios de una editorial convencional a precio módico de autoedición, pero eso no era posible y así lo tuve claro desde el principio. He encontrado en todo momento el trabajo bien hecho que a priori me ofrecían, ni más ni menos, y me he sentido bien tratada a nivel personal. ¿Que hubiera necesitado mucho más? Por supuesto. Pero no ha habido malos entendidos, lo que me podían ofrecer lo tuve claro desde el principio y así ha sido. 

  No pretendo extenderme más. Daros de nuevo las gracias a todos por estar ahí, por comentarme lo que pensais y lo que sentís, por apoyarme y animarme de la forma en que lo habéis hecho. Es un regalo para mí tener vuestra estima y no llegar a pasar desapercibida por aquí. Y a la vez, os animo a todos mis compañeros de fatigas a actuar como sintáis que debéis hacerlo. Cada uno de nosotros es un mundo particular y cada cual debe analizar sus propias circunstancias y sopesar aquello que realmente le compensa. No a todos nos mueve lo mismo, no todos queremos llegar al mismo lugar ni disfrutar de iguales conquistas, por ello no debemos dejarnos influir en exceso a la hora de tomar nuestras propias decisiones, tan solo algún que otro consejo; pero la última palabra siempre la tendremos cada uno de nosotros y deberá estar en consonancia con nuestra forma de ser, de pensar y de sentir.

  Un besazo y hasta siempre!!

24 sept 2012

UN BESO Y HASTA SIEMPRE!!

  Hemos pasado la noche dialogando, Lucía y yo; aunque ahora tiendo a pensar que nuestra conversación se ha vestido de monólogo, un monólogo sentido en el que creo haber percibido la necesidad de que escuchara  mis palabras y mi voz endulzada al hablar de ellas, de mis chicas, con el único propósito de conseguir su aceptación ante lo que viene clamando a gritos desde hace un tiempo dentro de mí. Me hubiera gustado que fuera ella quien escribiera mi historia, trasladarle la pluma con la que plasmar cuanto tengo que decir, tal vez por la necesidad de poner un poco de distancia al tumulto de sentimientos que se entrecruzan, a la confrontación entre alegría, ilusión, orgullo, pasión, desesperanza, impotencia, honestidad, nostalgia, pena, sensatez...que batallan en mi mente. O tal vez para no impregnar mi discurso de una congoja inmerecida; para no empañar mi experiencia maravillosa con la estela deslucida del adiós.
  
  Estos dos últimos años han sido, a ciencia cierta, de los más intensos de mi vida y, sin duda, de los más gratificantes. Abordar este mundo literario sin esperarlo ha sido un regalo Divino y ha supuesto para mí un enriquecimiento personal superlativo en muchísimos sentidos; pero no he perdido de vista, en ningún momento, que el fin último de todo esto no era convertirme en escritora, sino, única y exclusivamente, compartir aquello que yo necesitaba contar y en la forma en que quería contarlo; no perseguía hacerme un hueco en el mundo literario, sino compartir mi forma de ver la vida con quienes quisieran abrir su alma y su corazón para impregnarse de esas vivencias cotidianas y emocionantes a las que yo pretendía darles luz. Nunca proyecté una meta por conseguir, mi mensaje interno relatado para mí misma una y otra vez en relación a este proyecto siempre fue "hasta donde llegue, llegó". Y hoy, después de algunos meses de intensas reflexiones, siento que todo esto, en lo que a mí respecta, termina aquí.

 Aún recuerdo la ilusión de unos comienzos que no fueron nada fáciles. La llegada a casa de la primera edición ponía fin a tres meses intensos de decisiones en torno a todos los aspectos formales del libro: elección de editorial, título, portada, sinopsis, biografía, ejemplares, correcciones, impresión..., y abría la puerta a una nueva etapa de incertidumbre ante lo que hacer con los trescientos ejemplares que acaban de aterrizar. A partir de ese momento tendría que volar sola siendo una auténtica neófita en el mundo literario y sin nadie a quien recurrir para resolver la más mínima duda suscitada al respecto. La primera gran alegría que me insufló un soplo magnífico de optimismo fue descubrir, casi por casualidad, mi primera y genial reseña literaria aparecida en una blogosfera que yo desconocía por completo, escrita por Belen Márquez en su blog Entre libros. No la esperaba y lloré como una idiota. Ella había solicitado un ejemplar de promoción a la editorial sin yo saberlo y ese mecanismo me produjo una alegría inusitada y el abordaje de un falso optimismo ante lo que ya no volvió a repetirse. Fue entonces cuando comenzó la lucha intensa, la de adentrarse en la jungla literaria en la que yo era una perfecta desconocida y mi libro competía con miles y millones de buenas historias escritas por autores consagrados y difundidas por editoriales convencionales con poderosas herramientas de promoción.

  Contar con detalle todo lo que he vivido desde entonces para llegar hasta aquí sería excesivamente largo, tedioso y, tal vez, carente de interés para vosotros, pero he de confesar que la lucha ha sido larga y tremendamente intensa, y que la he abordado en multitud de frentes y campos de batalla. Y como suele ser habitual en la vida y en esta sociedad en la que nos ha tocado vivir, aquellos con quienes a priori contaba no movieron ni un dedo para ayudarme, y aquellos otros a quienes creía inaccesibles resultaron ser mis grandes pilares para darme a conocer. Algunos con quienes crucé tan solo tres palabras me han dado apoyo moral innumerables veces; sin embargo, de algunos otros con quienes creía poder establecer un vínculo más estrecho no he merecido un consejo o una palabra de aliento ni en las ocasiones puntuales en que las he necesitado. Aquello que creí que resultaría un hándicap para el libro, fue pasado por alto con bastante facilidad, y aquello otro en lo que yo no había reparado en absoluto ha llegado a forjarse como una auténtica Muralla China casi imposible de franquear. Aún así, no puedo dejar de admitir que si parte de todo ello ha sido un contratiempo y un pequeño descalabro para mi libro, para mí ha resultado ser una vivencia positiva de la que he aprendido muchísimo y que me alegro de haber experimentado, tal vez porque me considero una amante incontrolada del estudio de las relaciones humanas y de las actitudes personales. 

  Soy muy consciente de que nada es fácil en la vida, de que la constancia, el tesón y el esfuerzo continuado debe ser la máxima presente en todo cuanto hagamos para llegar a buen puerto, o al menos, para poder avanzar. Pero aún así considero que no debemos perseguir utopías, que debemos ser lo suficientemente racionales para saber cuándo parar, que debemos tener la capacidad suficiente como para analizar la información de que disponemos, los indicios que nos llegan gritando a viva voz que no hay más caminos para abordar, y que aquellos que ya hemos recorrido no han conseguido guiarnos hasta un lugar mejor, por mucho empeño y buena intención que haya puesto quien nos ha abierto la puerta para utilizar el suyo. 

  El balance general de lo que hemos conseguido hasta ahora me llena de orgullo. Una presentación de "Ellas también viven" en Córdoba, la primera, entrañable y familiar, arropada por un centenar de personas que me dieron un empujón de salida que nunca olvidaré; una presentación en Pozoblanco, mi pueblo, la vuelta a mis orígenes donde recibí el apoyo pleno de la biblioteca, de una gran poeta, Juana Castro y de los medios de comunicación de allí que me brindaron la atención que no conseguí recibir en mi ciudad actual; una presentación en Sevilla, la intelectual, en el I Congreso Internacional de Comunicación y Género; una presentación en Madrid, la de la amistad, la del tú a tú en un café acogedor y entrañable con mis literatos de internet y de la que guardo un recuerdo muy, muy especial; 29 reseñas excepcionales, inmejorables, publicadas en sendos blogs o web literarios; numerosos sorteos en el blog propio y otros ajenos con los que dar una oportunidad de lectura a quienes quisieran participar; 4 entrevistas escritas y otras 2 en medios de comunicación, la última de ellas en La Universal Radio, a quienes agradezco de corazón la oportunidad que me brindaron de expresar largo y tendido lo que me ha movido siempre a nivel personal en relación con este libro, mis inquietudes reales y aquello que me lleva ahora a tomar esta decisión por simple coherencia con mi forma de sentir y de pensar. 

  Sin embargo, este balance que acabo de describir y el esfuerzo paralelo que yo he venido desarrollando por otros muchos cauces ha conseguido dar a conocer la obra, pero nada más. Y yo considero que la libertad del lector está por encima de todo, él decide lo que desea leer y no podemos hacer uso de la publicidad incesante para machacarlo diariamente en torno a aquello que ya conoce sobradamente. Por supuesto, no ha sido esto el único objeto de mi análisis, muchos otros aspectos han sido observados y valorados consecuentemente, pero considero que debo reservarlos como una parte importante de mi intimidad. 

  Quiero dar las gracias a mi familia, a mis hermanas y a mi marido por su apoyo, su ánimo, sus consejos y por haber estado al pie del cañón minuto a minuto, soportando mis altibajos emocionales con santa paciencia en determinados momentos; a mis amigas íntimas y cercanas que han vivido esta experiencia conmigo y me han brindado su apoyo cuando se lo he pedido; a los lectores anónimos que me han hecho llegar sus críticas excelentes y sus mensajes de ánimo y de sincero deseo de que muchos otros pudieran disfrutar de las intensas emociones vividas con cada historia; a quienes me han acompañado en las presentaciones de mi libro con toda su ilusión y una dedicación por completo desinteresada; a todas las administradoras y administrador de blogs literarios que han acogido mi libro de la forma excepcional en que lo han hecho y que han vertido en sus reseñas todo su esfuerzo y su cariño por transmitir fielmente lo que este libro les había hecho sentir, y muy especialmente quiero dar las gracias a aquell@s que tras la lectura de mi libro y la reseña del mismo se han convertido para mí en mucho más: por haberme acompañado de forma continuada con sus visitas a mi blog, por haber leído y comentado aquellos otros relatos que he venido publicando y compartiendo abiertamente en este mismo espacio, por regalarme palabras de aliento y ánimo en momentos de flaqueza, por abrirme un poquito los ojos cuando comentarios ajenos han llegado a ofuscarme y hasta enfadarme, por ensalzar la figura de mis niñas sin descanso, por su encanto y porque me han hecho sentir que no todo terminó con su crítica literaria, sino que a nivel personal han seguido estando ahí. Gracias Marga, Espe, Margari, Kayena, Almu, Alberto, Silvia, Mientrasleo, Lourdes, Yolanda..., ¡muchísimas gracias por haberme tendido una mano y por todo vuestro incesante apoyo! ¡Ojalá os siguiera encontrando ahí si en este futuro un poquito incierto otra criatura se empeñara en nacer!

  Ya se lo he dicho a Lucía, y ahora os lo digo a vosotros: mis niñas ya han cumplido la mayoría de edad, es hora de dejarlas volar solas... con todo el dolor de mi corazón. 

  Un besazo y hasta siempre!!

 


El libro seguirá estando disponible en los siguientes enlaces: 

*En papel:

a un precio especial de 7,95 € (gastos de envío incluídos)

 

*En ebook:

en las plataformas digitales de TODOEBOOK Y AMAZON
  

Book Trailer


23 sept 2012

RESEÑA EN EL BLOG "TOMA MI MANO" DE MIREN E. PALACIOS


 
  Conocí personalmente a Miren E. Palacios en el primer encuentro de autores de la editorial Círculo Rojo celebrada el pasado mes de mayo en El Ejido (Almería), pero ya había tenido anteriormente la ocasión de oír hablar de ella y de seguir su trayectoria como autora del poemario Toma mi mano, que al fin he tenido la oportunidad de leer y que me ha parecido cargado de sensibilidad, plagado de grandes momentos en la vida de su autora y recreados con notable sentimiento.

  Hace unos días, además de darme la oportunidad de participar en una entrevista en La Universal Radio -en un compromiso muy loable por implicarse en la difusión cultural de obras de otros autores-, Miren publicó una reseña de mi libro en su blog Toma mi mano, en la que ensalza la figura del relato y expresa todo aquello que del libro le ha gustado y lo que sus protagonistas le han hecho sentir.  

  Quiero, desde aquí, darle las gracias por sus palabras, por su apoyo y por su ánimo, que me ha llegado en más de una ocasión a través de diferentes vías de comunicación, y le deseo todo el éxito del mundo en la difusión del poemario, así como del nuevo libro que acaba de publicar. ¡¡Muchísima suerte, Miren, y gracias por todo, de corazón!!

21 sept 2012

MÚSICA Y LITERATURA: ¿UNA BUENA PAREJA DE BAILE?



  La literatura es el arte que utiliza como instrumento la palabra y que nos permite imaginar, soñar, evocar estampas únicas que vamos construyendo en nuestra mente a medida que leemos un pasaje escrito con detalle, o a medida que lo vemos fluir de labios de quien nos lo cuenta, porque... ¿quién de nosotros no ha escuchado un cuento alguna vez?, ¿quién no ha echado a volar su imaginación dejándose llevar por la lírica de las palabras entonadas con un ritmo melodioso, interpretadas con los tintes de emoción prendidos en la voz, incluso en una voz ajena a la nuestra? El tono de las palabras elegidas nos despierta un sentimiento y éste se acentúa cuando la música lo envuelve. Dos artes conjugándose al unísono para imbuirnos en un mundo nuevo. Dos artes conjugándose al unísono para adentrarnos en un mar de sensaciones dignas de recordar.


  Audio-relato: AUSENCIA.



 

En lugar de haberlo escuchado, ¿preferirías haberlo leído ?

20 sept 2012

AUDIO DE LA ENTREVISTA EN UNIVERSAL RADIO

   Nos nos gustan las entrevistas formales, nosotros preferimos siempre mantener una charla distendida, entre amigos.


  Eso es lo que me dijeron y así es como me sentí, entre amigos, encantada de compartir con ellos mis impresiones personales que giran en torno al libro, que son muchas, y todas las reflexiones que me llevaron a escribirlo de una manera concreta, tanto en el fondo como en la forma. Este libro va más allá de ser una simple recopilación de relatos literarios, y eso es precisamente lo que intenté transmitir.


  Quiero agradecer a La Universal Radio, a Sol Tame, a Palomax, a Ina y a Miren Palacios el haberme acompañado y el haberme dado la oportunidad de llegar, a través de ellos, a mucha más gente con la que compartir mi aventura. Y por supuesto, muchísimas gracias a quienes estuvistéis tras la pantalla de vuestro ordenador escuchando lo que teníamos que decir. A todos los demás, a quienes tuvisteis intención de acompañarnos y no pudisteis hacerlo o a quienes deseéis acercaros ahora, a posteriori, a esta agradable charla entre amigos, os dejo el audio de la grabación que La Universal Radio ha habilitado en Ivoox, y os doy también las gracias de corazón por querer dedicarnos un poquito de vuestro tiempo.



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  Un beso para todos.

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