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19 nov 2016

MICRORRELATO: "SUS PIERNAS".



   Clavé la vista en sus piernas largas, firmes, torneadas... Y en sus muslos prietos, apetecibles, desnudos ante miradas lascivas como la mía, que delataba el deseo incontenible de mis manos por abrirse paso entre ellos. No podía dejar de observarla. Sus ademanes exquisitos, desbordando sensualidad mientras se perfilaba los labios de rojo carmín, me encandilaron. Como me encandiló su escote, que insinuaba unos pechos perfectos bajo la tela de su vestido. Suspiré entonces al sentirla inaccesible, intocable para quien no la conociera, tan solo imaginable en sueños, al cerrar los ojos.
    Sin esperarlo, una voz susurrada a mi espalda me sacó de mi ensoñación. Me advirtió que tenía precio, que podía comprarla. Mi pulso se aceleró y dinamitó el invisible muro que nos separaba. Excitado, volví a recorrerla entera antes de decidirme a aproximarme a ella. Paseé mis pupilas por su boca, su cuello, sus senos, su vientre, su sexo..., hasta culminar en los delgados tobillos a los que se abrazaban sus zapatos de tacón. La imaginé desnuda y mía, sometida a mi voluntad, con su femenina sensualidad convertida en un trozo de carne destinado al placer.
    No pude contenerme, cegado y nervioso me levanté, frotándome las manos para abordarla y calmar la sed de sexo sobrevenida. Pero en aquel mismo instante, la voz, de nuevo, me susurró a mi espalda, al tiempo que me señalaba a las dos criaturas que, en un rincón de aquella estancia y con los bolsillos vacíos, pacientemente la esperaban para poder comer.
    Perplejo, volví a observarla. Y por primera vez en aquel tiempo reparé en sus ojos, en su rostro... Me acerqué a ella, me senté a su lado y le pregunté el nombre, cautivado por su sonrisa dulce, por su mirada de mujer valiente y digna a pesar de todo.
    Como por arte de magia, su cuerpo dejó de existir.
    Ya solo me interesaba su historia.

©Pilar Muñoz Álamo - 2016.

24 nov 2015

RELATO: "LA ESPERA".

   El fuego crepita, apenas interrumpiendo el silencio que dejaste. No puede calmar el frío que siento. Me acurruco en la alfombra, sentada en el suelo, recostada en el sofá desde el que solía mirar las llamas junto a ti cada domingo. Cruje la madera vieja de esta cabaña, impregnada, hasta su última astilla, de la pasión que compartimos a escondidas, del amor que yo te di. Observo apenada la puerta por la que marchaste y quisiera golpearla, por permitir tu huida... Siento que muero a pequeños sorbos, en cada día que pasa, en cada tarde de soledad frente a esta chimenea que guarda silenciosa nuestros secretos de amor. La razón me reprende. Y yo la acallo. Porque solo quiero escuchar a este corazón loco que baila y palpita en mi pecho cuando pienso en ti. A este corazón loco que me devuelve la vida. Las ganas de vivir.
   Unos pasos me alertan. Sigilosos, temerosos. La emoción me ahoga al reconocerte aproximándote a mí, mirándome. Observo tu rostro e intento leerte. ¡¿Qué has venido a decirme?! Te brillan los ojos, destellan como nunca hicieron. No, calla, no digas nada..., lo sé. Te asusta perderme, tanto como yo a ti. Te sacudiste las dudas, como los árboles sacuden sus hojas en otoño… Y ahora regresas, anhelando encontrarme aquí.
   Un suspiro vuela, revolotea cómplice entre tú y yo. Me adentro en tus ojos y navego por tu mirada calma, que me arropa y delata un sentimiento que me cautiva, que me sabe a vino dulce, que me embriaga y me invita a perder la noción del tiempo, del lugar en el que estamos para tomar conciencia de ti y de mí.
   Despliego la manta que me envuelve y te invito a pasar dentro, a fundirnos piel con piel sobre la alfombra que nos acuna. Avanzas un paso, hundes tu cabeza en mi pecho y aspiras la estela del suave perfume con el que he estado esperándote cada tarde, cada noche, cada amanecer…, la fragancia que en él derramé para ti. Solo para ti. Mi pulso late. Siento como tu calor se expande acaparándome entera, como tus labios rozan mi cuerpo mientras mis dedos bucean entre tu pelo apresándote, dejando caer en él una llovizna de lágrimas manadas del corazón. Enamoradas. Apasionadas. Dulces como un vil veneno.
   No me muevo. Quiero hacer perdurar este sueño que ahora vivo despierta, aun con los ojos cerrados. Un sueño de amor en el que desearía sentirte con toda intensidad: con mi boca estremeciéndote, con mis oídos escuchando tus gemidos derrotados, con mi piel erizada en los pechos, en mi vientre, en las yemas de mis dedos al tocarte y excitarte, aspirando tu aroma que me vuelve loca y que me atrae hasta ti... Pero no te atreves. Por vez primera no te atreves a rendirte, confesándome en silencio que no has venido a buscarme para saciar tu sed. Sino tu alma.
   «Hazme el amor» —te pido, con un hilo de voz—. Y escucho como tu corazón palpita al compás del mío mientras posas tu frente sobre mi frente, mientras tu boca muerde mis labios en una caricia suave, mientras tu mano acaricia mis senos, que pierden la timidez ante quien se sabe dueño... Mientras se enarbola tu sexo y el mío se licua al sentirlo cerca, rozándose, reconociéndose, decididos a fundirse en arrebatos de placer.
   «Llévame al cielo» —susurro—. Y mi cuerpo se curva ante las sacudidas rítmicas que tu pasión me provoca. Mientras me llenas. Mientras me abrazas. Mientras me muerdes y aseguras, al compás de tus gemidos, que me amas, que no me abandonarás.

   Y te creo. Porque mi mente y mi corazón bailan juntos... Ahora, sí.
   Te creo.  
 © Pilar Muñoz - 2015

28 ene 2015

LAS LAMENTACIONES DEL ESCRITOR.

   Ayer, en la web de Javier Pellicer, leí una entrevista a Laura Falcó, escritora y editora, directora de los sellos Libros Cúpula, Luciérnaga, Planeta Gifts y del Conference Office en el Grupo Planeta, y la lei atendiendo a un aspecto que todos sabemos que es crucial a la hora de retener audiencia y hacer que esta se sumerja entre sus letras: el título. “Ser editor implica publicar lo que quiere el público”. En cierto modo, yo ya lo sabía, ya era muy consciente (y siempre lo afirmé con total tranquilidad) que las editoriales son entidades con ánimo de lucro, incluso me permití hacer uso de esa empatía que siempre me acompaña para ponerme en su lugar (en el de un editor) y poder llegar a la conclusión de que detrás de su trabajo y de la empresa en la que se integra hay bocas que alimentar, impuestos que pagar y deudas personales que saldar, tal y como ocurre en la mayor parte de las familias del común de los mortales, y eso implica realizar inversiones rentables. Y siempre añadí además que la cultura jamás debería dejarse por entero en manos privadas, porque al igual que la sanidad o la educación no deja de ser un bien de interés común, fundamental para el desarrollo intelectual de un país que no podrá avanzar desde la ignorancia de quienes lo sostienen, que no somos otros que los españolitos de a pie, presentes y futuros. Pero bueno, leer esa afirmación directamente de boca de esta editora me sorprendió, y no sé por qué, quizás porque a esta declaración se unió en mi mente la que hizo Esther Escoriza (editora del sello Esencia - Grupo Planeta) en otras declaraciones relacionadas con las publicaciones actuales encuadradas en el género romántico-erótico, afirmando que al tratarse de literatura de género estas novelas no tenían por qué tener necesariamente calidad literaria, sino incluir una buena historia con un final feliz, que, según parece, es lo que demandan l@s lector@s de este género por encima de cualquier otra cosa.

   ¿Y por qué traigo todo esto a colación hoy? Pues sencillamente porque considero que hay escritores que necesitan (o necesitamos, si es que yo lo soy)reajustar su mente y reordenar los elementos puestos en juego sobre la mesa para saber dónde están, hacia dónde quieren ir y qué probabilidad tienen de alcanzar aquello que se proponen. En definitiva, ser conscientes de sus expectativas, analizadas dentro del conjunto del mundillo editorial y no solo a nivel personal, con el fin prioritario de manejar sus emociones y controlar su grado de felicidad o de frustración partiendo ya desde el principio de una postura realista y sensata, no del sueño a veces utópico que pretendemos hacer realidad en contra de los elementos.

   Parto del hecho de que el escritor (o escritora) del que hablo sabe escribir, domina el arte de la escritura mínimamente bien como para merecer ser leído sin que le tiren la novela a la cabeza. Pero no todo se reduce a eso, hay que ser consciente de lo que se escribe, del tipo de historia que se cuenta, cómo se cuenta y a qué público potencial puede ir dirigida. Y aquí nos encontramos con un dilema: que aquello que al escritor le hace sentirse realizado como tal coincida con los gustos comerciales y demandas del público en general y, por tanto, de los editores -aunque literariamente sea mediocre-, en cuyo caso estará de suerte, o, por el contrario, que sus pretensiones personales no comulguen con todo esto. ¿Cuántas veces habremos oído decir que la novela es buena pero no vende?; ¿que está muy bien escrita pero que no es lo suficientemente comercial como para que sea rentable publicarla?; ¿que el tema que trata no es del interés general? ¿Cuántas veces nos habremos rebelado porque hay novelas de escritores con una pluma impecable guardadas en los cajones, luchando por una oportunidad sin conseguirla, cuando acabamos de leer algo infumable (literariamente hablando) publicado y promocionado a bombo y platillo por una editorial fuerte?

   Las emociones se disparan de manera incontrolable, los anhelos se desmoronan ante la frustración y la desesperanza, ante la imposibilidad de modificar un sistema que difícilmente podrá cambiarse desde la posición de David; Goliath (en este caso y momento) es demasiado fuerte, demasiado poderoso. No queda más remedio que canalizarlas, racionalizarlas y pensar con sensatez para después decidir y secundar a pies juntillas tal decisión; es de idiotas autoflagelarse a diario, seguir coleccionando contusiones en la cabeza por intentar derribar un muro demasiado grueso, lamentarse desde el momento de levantarse hasta la hora de acostarse por no reunir el perfil exitoso (según los cánones establecidos) que te lanzaría al estrellato de forma inmediata, arremeter con improperios y lo que se tercie contra quienes han tenido más suerte que tú aunque consideres que no la merecen, o seguir jugando al todo o nada, es decir, a seguir caminando si de verdad sientes que llegarás a la cima o abandonado sin contemplaciones al ser consciente de que en muchos momentos te encontrarás solo ante el peligro en tu papel de escritor, con apenas un lugar semivisible donde apostarte y sin oportunidades de que te respalden quienes únicamente pueden hacerte destacar a lo grande.

   ¿Deseas convertirte en un buen escritor o simplemente tener éxito? ¿Deseas obtener el reconocimiento de una minoría por tu literatura de calidad o de una mayoría por tu literatura comercial? ¿Deseas seguir siendo fiel a ti mismo escribiendo en torno a aquello que te interesa, que te preocupa, de lo que consideras que merece la pena hablar, o prefieres centrarte en las demandas ajenas y en las modas literarias para conseguir visibilidad? ¿Escribes por necesidad personal, porque las letras te corren por las venas como la sangre y no puedes pasar sin ellas, o podrías prescindir fácil de todo eso para dedicarte a menesteres más fructíferos? En tus sueños más ambiciosos, ¿aspiras a formar parte de la historia de la literatura con tus letras y tu forma de escribir, o a ocupar las paginas de las revistas y de la prensa literaria actual por ser uno de los autores bestsellers del momento con el símbolo del euro pintado en los ojos? ¿Amas tanto a la literatura que te duelen los desaires que se le hacen cuando lees ciertas novelas (o si tú mismo escribes algo de mediocre calidad), o por el contrario te centras en la historia que se cuenta sin importarte el cómo?

   Ni que decir tengo que combinar ambas cosas es el ideal más absoluto: calidad literaria y bombazo comercial, éxito personal y público, satisfacción y orgullo por lo que se escribe reconocido además por quienes te leen. Pero seamos sinceros, coherentes y sensatos: eso solo está al alcance de unos cuantos. Tú, escritor, aspiras a ser uno de ellos; pero mientras lo consigues  habrás de contestar a todas esas preguntas y tomar conciencia de las consecuencias de tu elección para evitar desagravios emocionales constantes y continuos sobre ti mismo. Y una vez contestadas con total sinceridad, entra en el juego manejando unos elementos u otros en función de tus respuestas, no pretendas comerte la sopa con tenedor porque terminarás pasando hambre y cabreado por los siglos de los siglos amen.

30 sept 2013

TIEMPO DE CAMBIOS

  La vida no es un camino recto, en él confluyen muchos otros senderos que a veces tomamos con conciencia plena. Otras veces, un impulso extraño nos invita a variar de rumbo sin saber lo que encontraremos al final del mismo, ni lo que nos deparará su recorrido; tanto es así que pienso que no somos nosotros quienes lo elegimos, sino él el que nos engulle para depararnos mil experiencias con las que enriquecernos.


  La escritura siempre me acompañó, pero yo nunca reparé en ella como algo serio, siempre hice oídos sordos a esa capacidad para crear historias y trasladar los pensamientos al papel que muchos otros advirtieron, tal vez porque nunca consideré que aquella fuera una habilidad especial. Mi temperamento y mi forma de ser me mantuvieron -y lo siguen haciendo- bastante más ocupada en observar la vida, las relaciones humanas, el porqué de las actitud de los demás y su reacción ante las experiencias cotidianas o extraordinarias, por la reflexión profunda que intenta dar significado a todo lo que nos rodea, por la psique de quienes habitan en este mundo, por cuestionar las costumbres inútiles o las decisiones condicionadas, por detectar las injusticias sociales que muchos aceptan sin rebelarse. Hasta que un día descubrí, casi por casualidad, que podía hacer partícipe a los demás del resultado de mis elucubraciones, y hacerlo además con tintes literarios convertidos en relato. Aquel fue el comienzo de una aventura que se ha extralimitado a la publicación de “Ellas también viven” para convertirse en una experiencia muy amplia y profundamente enriquecedora para mí a todos los niveles: literario, personal, social, psicológico…, una experiencia que no desearía abandonar, no por aspirar al rango de escritora, sino porque se ha convertido en una forma de vida que intento compaginar con todo lo que ocupa mi espacio temporal y de lo que no deseo alejarme; eso sí, manteniendo siempre el origen y la razón de ser que da sentido a mis escritos: la necesidad de contar y de transmitir un mensaje, por encima de la necesidad básica de conjugar las letras.


  Una novela espera ver la luz, con la ilusión contenida por la responsabilidad de no defraudar a quien desee darme una nueva oportunidad y una cautela desmedida por evitar los tropiezos que ya tuve por ignorancia previa. Pero ante todo, y sobre todo, con el deseo de disfrutar de este nuevo paseo evitando, en la medida de lo posible, los sinsabores que generan las falsas expectativas, las presiones del mercado, los compromisos literarios y la aspiración utópica de querer llegar arriba a toda costa.


  Antes de que ser yo quien se decida a buscarlo abiertamente, me estoy dando tiempo para que sea el camino que debo seguir quien se revele ante mí y me absorba, como ya sucedió tiempo atrás. Y seguir deleitándome no solo con las letras, sino con todo lo que estas traen consigo y que, si cabe, son para mí una fuente de satisfacción aún mayor por todo lo que me reportan a nivel personal.


  Es hora de pensar en un cambio de vestimenta para adoptar un nuevo rumbo y de calzarnos otros zapatos con los que volver a pisar con firmeza el nuevo terreno escarpado que nos espera.

23 jun 2013

DECÁLOGO DE REFLEXIONES



   Los grandes conocimientos engendran las grandes dudas.(Aristóteles)

  Mientras más conozco este mundo de letras, más dudas tengo sobre qué camino tomar.

  El conocimiento descansa no solo sobre la verdad sino también sobre el error. (Carl Jung). 

   De los errores se aprende. Ahora sé lo que NO debo volver a repetir.

  El conocimiento sólo puede ser recibido de una manera, a través de la experiencia, no hay otra manera de saber. (Swami Vivekananda)

  Si algo de positivo han tenido estos tres años ha sido la experiencia de apreciar de primera mano los entresijos de este mundo complejo, lleno de satisfacciones por un lado, pero por otro, repleto de obstáculos naturales y, por desgracia, también "artificiales".

 Quiero morir siendo esclavo de los principios, no de los hombres. (Emiliano Zapata)

   Yo quiero seguir siendo esclava de MIS principios, no de los principios de los demás. Pero cuando de tirarse al río se trata, nadar a contracorriente puede llegar a ahogarte. En ese caso no queda otra que elegir entre venderte, o mantenerte en tu orilla y renunciar a alcanzar ese otro lado en el que alguna vez quisiste estar. Optar por un término medio tal vez no sea posible. Aun así, se intentará.
  
  Si crees totalmente en ti mismo, no habrá nada que esté fuera de tus posibilidades. (Wayne Dyer)

  Cierto. Pero hay veces en que todo no depende de ti. En tal caso, si esas posibilidades -a pesar de ser patentes- no son reconocidas por los demás, resulta imposible avanzar y conseguir los logros que te propusiste. Paciencia y perseverancia hasta la muerte será lo que jamás se deberá perder. Y el tiempo dirá finalmente quién desplegó mayor fuerza, si tú… o ellos.

  Todos nosotros, en determinados momentos de nuestras vidas, necesitamos tener asesoramiento y recibir la ayuda de otras personas.(Alexis Carrel)

   Hay quien se cree autosuficiente para conseguir sus logros. Se equivoca.
   Hay quien es consciente de necesitar ayuda ajena, y como tal, la toma. Pero no la da.
   Hay quien tiene una tendencia innata a ayudar a quienes son compañeros de viaje. Pero esa ayuda no le es devuelta cuando la requiere. O se la quitan cuando menos lo espera. 
  En este mundo de las letras, todos necesitan de todos para auparse mutuamente, pero a la vez, muchos miran a muchos por el rabillo del ojo para evitar que alcancen un nivel mayor al que ellos tienen, y no dudan en ponerles techo si es necesario para mantenerlos bajo control. Competencia, llamémosle. Tal vez por ello Ricardo Arjona también tenga parte de razón cuando dice: “Aquí no es bueno el que ayuda, sino el que no jode.”

  Nunca desistas de tus sueños. Sigue las señales. (Paulo Coelho)

  Mi sueño no es escribir, es transmitir. En el primer caso, se necesitan lectores para cumplirlo. En el segundo, más que lectores se necesitan receptores de mente abierta, dispuestos a capar el mensaje, interpretarlo y reflexionar sobre él. No sé si las señales que yo sigo apuntan al mundo literario o a otras disciplinas de las que provengo y en las que me siento mejor ubicada. Tal vez a ambas, si es que son combinables. O eso espero. 

  Solamente en los sueños somos libres. El resto del tiempo necesitamos el sueldo. (Terry Pratchett)

  Ese sueldo ajeno al mundo literario que yo tengo la suerte de percibir es precisamente el que me permite vivir este sueño con libertad plena, conforme a mis convicciones, a mi forma de ser y de pensar, a mi manera de reaccionar y de actuar, y sin tener que sacrificar lo que deseo contar y cómo lo quiero contar en pro de las modas, las tendencias literarias actuales o aspectos comerciales que a veces actúan en contra de la creación de buena literatura, o al menos, de aquella con la que una se siente a gusto. 

  El miedo es el más ignorante, el más injurioso y el más cruel de los consejeros. (Edmund Burke) 

  En este mundillo y en mi caso, el miedo es directamente proporcional al nivel de raciocinio con que analizo todos los factores que intervienen en el éxito del proyecto, e inversamente proporcional al nivel de ignorancia de todos ellos. Tal vez por eso ahora estoy aterrada, cuando dos años atrás llevaba la valentía grabada en la frente. La única solución para seguir adelante es hacerme la loca, forzarme una demencia transitoria que me haga obviar los grandes toros de Mihura que antes nunca vi, entre otras cosas porque no sabía que existían. Y eso es lo que haré.

  Aquellos que no se arriesgan no sufrirán derrotas, sin embargo, nunca tendrán victorias. (Richard Nixon)

  Ésta es mi máxima consigna en estos momentos. Seguir arriesgando, seguir luchando, seguir levantándome cuando me tumben, seguir emprendiendo nuevas batallas y nuevos proyectos, seguir celebrando mis pequeñas victorias, que siempre serán el preámbulo de algo mejor. 

  Me siento algo cansada, pero fuerte. Me siento algo perdida, pero con la suficiente seguridad en mí misma como para saber que encontraré el camino que quiero -o siento que debo- seguir. Tengo demasiadas cosas claras en mi vida, muchas bases sólidas que son imperturbables e inmutables, pero afortunadamente, también tengo otras muchas que aprender y que escuchar, por eso seguiré aceptando la ayuda, el consejo, el diálogo y el apoyo moral y físico de las manos amigas me han venido brindando todo eso hasta ahora y a las que hoy quiero agradecer desde aquí, con todo mi corazón, haberme hecho sentir de primera mano que estaban ahí. Vosotros sabéis quiénes sois. Os quiero, y no dudeis que os tendré siempre muy presentes dentro de mí.

1 mar 2013

UN DIA MUY ESPECIAL: DOS AÑITOS.


   Hoy es un día muy especial para mí. Mis chicas cumplen dos años de vida desde que vieron la luz por primera vez, desde que llegaron a casa con sus maletas y me dijeron con timidez y un cierto desparpajo: "Ya estamos aquí, ahora dinos lo que piensas hacer con nosotras". Y no contesté, porque el miedo a abordar la calle con ellas de mi mano era tal, que el bloqueo mental y corporal me duró algo más de una semana hasta que comencé a reaccionar y a echarle valor al asunto, con el cartel de "novel" y de "novata" pegado a la frente y sin saber cómo valerme en este mundo literario del que no había conocido nada en absoluto hasta el momento. Sin mencionar el mundo virtual, bloguero o feisbukero del que estaba completamente pez.  

   Con la ignorancia bajo un brazo y la timidez bajo el otro, inicié el camino sola, con un ligero temblor parkinsoniano pegado a manos y piernas, pero firme y valiente, con la consigna constante de tenerlo todo perdido y de que, cualquier mínima bondad que me pudiera llegar, ya sería más de lo que en principio habría podido prever. Yo, mujer de ciencias puras, amante de la psicología humana teórica y práctica, observadora nata y reflexiva hasta la saciedad, jamás pensé que las letras llamarían a mi puerta algún día y que querrían acojerme además con halagos y piropos. Yo, que a pesar de haber estado escribiendo siempre  no he sido consciente hasta hace muy poco tiempo de que, según parece, juntaba las letras bien. Yo, que creía que coleccionar papeles repletos de tinta era tan solo una manía, y no un camino que se pudiera seguir para llegar hasta aquí.

   Han pasado muchas cosas a lo largo de estos dos años. Los que me habéis venido acompañando desde hace tiempo, ya conocéis de sobra el esfuerzo sobrehumano que me ha supuesto subir cada peldaño y, sobre todo y ante todo, la lucha encarnizada que desde un principio vengo manteniendo por adentrar el relato, en general, en un mundo literario en el que la novela es la reina por excelencia, por eliminar la imagen prejuiciosa que se tiene en torno a la mujer cuando ésta asume el protagonismo y cobra vida en el título de cualquier libro, por aniquilar el término feminismo que injustamente se le adjudica a esta obra, por hacer que se desvanezca la idea de que al hablar de féminas tan sólo podemos referirnos a su parte frívola y superficial que, aunque no dudo que tenga cabida en la vida real de muchas de nosotras, en absoluto se deja notar en el tipo de vivencias y experiencias que en él se relatan y que invitan a la reflexión y a la apertura de miras, a ensanchar nuestra mente, nuestra forma de pensar y el prisma a través del que analizamos las situaciones ajenas para no caer en el grave error de juzgarlas injustamente por no ser acordes con nuestro criterio personal. Y han sido muchas las veces en las que por todo esto, unido al hecho de no contar con un apoyo editorial convencional, con entendidos o eruditos en el mundo literario que me pudieran orientar por dónde y cómo debía seguir, con amigos escritores que pudieran asesorarme con su experiencia propia..., he sentido el impulso de tirar la toalla, recogerme de nuevo en casa y desprenderme del sudor acumulado por tanta batalla librada. Pero ahí estabais vosotros, conocidos y desconocidos, ensalzando estos relatos y encumbrándolos con laureles a través de vuestras múltiples reseñas, de vuestros comentarios efusivos dejados en blogs, y haciéndome llegar con el brillo en vuestros ojos, a través de intermediarios, lo que mis chicas y sus vivencias os habían hecho sentir. Y ése ha sido el reconstituyente diario, el acicate que me ha invitado a seguir luchando hasta ahora y peleando por que más gente pueda llegar a ellos, por que más gente pueda disfrutar de lo que yo, ingenuamente, pensé que era bastante más evidente en nuestro vivir diario de lo que ha resultado ser.

   Gracias a todos por empujarme con vuestro aliento, con vuestro granito de arena en forma de opinión, por alentar a más gente a que nos conozcan. Gracias de corazón, porque no os quepa la menor duda de que si no hubiera sido por vosotros, ni yo ni mis chicas habríamos podido llegar hasta aquí.

   Este vídeo va por ellas. Y por todos los que hasta ahora nos habéis querido acompañar. 
  
   Un besazo!!




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