Las
grandes historias del cine y de la literatura lo son porque perduraron en
nuestra mente, en nuestro corazón y algunas de ellas hasta en el alma. En
nuestra memoria queda grabado lo que nos impacta, lo que nos sorprende de
alguna manera o lo que nos incita a meditar, a cuestionar nuestra postura,
nuestra forma de pensar o nuestros hábitos a raíz de una historia, de una frase
o de apenas un par de palabras elegidas con elocuencia. Y esa es, precisamente,
la pretensión de estos relatos: que no concluyan con cada punto y final, sino
que sean capaces de generar un diálogo interno que se prolongue en el tiempo y
que nos obligue inconscientemente a analizar, cuestionar y hasta a debatir con
sus protagonistas sus actitudes, su comportamiento o sus decisiones ante lo que
nos ha producido empatía o, por el contrario, emociones y sentimientos
encontrados que no esperábamos sentir.
Como
recoge Mayte Esteban en la reseña publicada en El espejo de la entrada –su
blog-, tal vez este aspecto sea parte del “secreto” de este libro de relatos,
en vosotros está confirmar si es verdad.
“Me ha
parecido muy interesante la manera en la que terminan, dando siempre un giro
inesperado al final, sorprendiendo al lector con un desenlace que para nada es
previsible. Quizá ahí, en lo sorpresivo, en el torrente de sensaciones que
provocan en el lector y en su impecable factura, está el secreto de este libro
de relatos. Son todos especiales, ideales para saborearlos poco a poco,
parándonos a pensar en lo que nos cuentan pero también en lo que nos sugieren,
en los pensamientos que permanecen flotando en nuestro cerebro tras su
lectura”.
Me ha resultado muy grato leer la crítica positiva
que Mayte le ha dedicado al libro, no sólo por su condición de lectora y de
bloguera, sino ante todo de escritora. Y le agradezco enormemente que además de
haberse adentrado en sus páginas, haya invertido en reseñarlo un tiempo que
nunca sobra.
Gracias, Mayte!
Como siempre, os invito a leer la reseña completa en su blog El espejo de la entrada.