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5 mar 2014

SANT JORDI BLOGUERO 2014: MI PROPIA HISTORIA


   "Sujeté sus manos entre las mías, rozando su piel con la yema de mis dedos, buscando su mirada esquiva con la que deseaba encontrarme para desentrañar lo que pasaba por su mente, para arrancarle un sentimiento que, posado en sus pupilas, pudiera confirmarme si habíamos llegado al final.
  Lo amaba. Profundamente. Pero la seriedad constante de su rostro y su necesidad de agotar en soledad los minutos y las horas de su vida liberadas al trabajo, eludiendo mi compañía, refugiándose en cualquier rincón que le permitiera pensar hasta lo impensable me invitaban a sentir que su amor por mí se había diluido como la niebla al contacto con el sol. Aunque la sonrisa nostálgica que de vez en cuando me regalaba me hacía seguir dudando si el muro que nos separaba lo había construido yo, lo habíamos forjado nosotros, o tal vez manos ajenas utilizando conflictos -por mí ignorados- a modo de ladrillos sellados por la pena de no poderlos resolver, de no poder escapar de ellos haciendo a su mente escabullirse hacia otros mundos de paz, de alegría, de ilusión. De fantasía plena que le hicieran olvidar su apabullante realidad, aunque sólo fuera por un instante.
  Dos lágrimas resbalando por nuestros rostros se saludaron. Nuestras miradas se abrazaron. Y un aliento cálido manado de nuestras bocas nos acarició los labios, confesándonos en silencio, llevando impresos en él nuestros temores mutuos en ausencia de palabras. Una de sus manos se desprendió de las mías y, tras un segundo, me tendió una rosa blanca bañada en amor, en ternura, en afecto y admiración, guardando entre los pétalos su deseo latente de seguir compartiendo su vida conmigo, por siempre y para siempre. Suspiré. Y la emoción vidrió mis ojos y abrigó mi corazón. Entonces me dije que debía hacerlo volar, sumergirse en paraísos de brumas disipadas, viajar hasta otros mundos repletos de ilusión, vivir historias de final feliz, sentir otra gama de sensaciones más intensas, placenteras y reconfortantes que la emoción amarga que le dañaba el alma. Y adiviné cómo hacerlo, supe que podía transportarlo con la magia de las letras, empujándolo a imbuirse en mis mundos de ficción, que yo conocía tan bien.
  Con todo el amor del mundo, embrujada por el olor de la rosa anclada sobre mi escote, puse un libro entre sus manos y lo empujé hasta su corazón, invitándolo a adentrarse en la historia en él narrada con un halo de esperanza dibujado en mi rostro, con mi deseo sublime de que encontrara entre sus páginas lo que era incapaz de hallar en los capítulos presentes de su vida. Entonces me acarició el pelo y me apretó contra su pecho. Fuerte.
  Aquel 23 de abril lo recordaré siempre. Con un libro y una rosa como sello de nuestro amor, de nuestro mutuo entendimiento, de nuestro afán por hacernos la vida feliz."
-Pilar Muñoz Álamo - 2014-


  En ciertas ocasiones escapo de la tradición para construir mi propia historia. Esta es la mía, la de 2014, la que me invita este año a participar en la iniciativa de Ana Kayena Gómez -Sant Jordi bloguero- que ya much@s conocéis, y cuyas bases de participación detalladas podéis ver en su blogKayena: negro sobre blanco”. 

  Abajo os dejo la portada de la novela negra con la que participo y la sinopsis que figura en contraportada. Y, si todo va según lo previsto, igual os hago llegar un pequeñito regalo junto a él. Pero el tiempo lo dirá.
 

  ¿Y ahora decidme? ¿Vosotr@s también forjáis vuestra propia historia? 


Sinopsis de contraportada:
   En la apacible ciudad de Forshälla, en Finlandia, son hallados varios cadáveres mutilados. Las víctimas parecen no tener nada en conmún, tan solo las horribles marcas de un mismo asesino: una mente perturbada que les arranca los ojos y graba en su cuerpo una letra del abecedario. El comisario Lindmark, encargado de la investigación, sabe que su única opción para resolver el caso es meterse en la piel del asesino. Debe aprender a pensar como él, a sentir como él, a mirar como él y a matar como él. Dame tus ojos es una novela de intriga turbadora cuya inteligente trama arrastra al lector a un mundo hipnótico lleno de amenazas.

  "El argumento es soberbio. Un thriller perfectamente constuido, un mosaico cuyas piezas se van engarzando con una lógica sutil y sorprendente. El libro nos mantiene cautivados y en constante expectación por el próximo golpe, la siguiente inspiración." (La Stampa).




6 dic 2013

VUELVE, A CASA VUELVE: EL BLOGUERO INVISIBLE.

 
   La iluminación y los adornos navideños, los perifollos en los escaparates de las tiendas, los stands de mantecados, dulces y turrones expuestos de forma exquisita en los supermercados, el calvo -que ahora se ha convertido en un grupo un tanto pintoresco- anunciando el sorteo de lotería del 22 de diciembre, la publicidad de juguetes apropiándose por un tiempo masivo de la pantalla del televisor y atestando de papel el buzón de casa...; un elenco variado de indicios que nos alertan de la llegada inminente de la Navidad y que dispara en nosotros un cúmulo de sentimientos y sensaciones que nos invaden de manera inconsciente: nostalgia por los buenos tiempos vividos, añoranza por los que ya no están, deseo de compartir lo mejor de nosotros con quienes amamos, compasión y ternura por los más necesitados, toneladas de buenos propósitos para el nuevo año que se avecina, e ilusión, ilusión por vivir de forma especial unos días que nos alejen de la rutina, por recobrar los hábitos y las buenas costumbres instauradas desde hace años en cada uno de nuestros hogares y de nuestras familias, por tener una buena excusa para regalar y para sorprender a quienes tenemos a nuestro alrededor, y aquí voy a obviar los compromisos y las obligaciones que siempre empañan la bondad de estas fiestas, sencillamente porque quiero quedarme con lo mejor de ellas, con aquello que me hace sentir bien, con lo que de verdad me hace disfrutar. Y mi queridísimo Bloguero invisible se ha convertido en una de esas experiencias que quiero seguir viviendo porque se reviste de cualidades dignas de ese espíritu navideño que yo estoy dispuesta a ensalzar en cualquier época del año: fomenta la ilusión por la sorpresa, estrecha lazos entre quienes frecuentamos la red -con mayor o menor hábito-, genera amistades nuevas, hace que traspasemos la fachada literaria con la que nos vestimos habitualmente para adentrarnos en la persona y en sus cualidades a veces desconocidas, dispara un buen chute de endorfinas provocadas por las risas, las bromas y el sentido del humor, lo cual supone una válvula de escape -grande o pequeña, da igual- para nuestros problemas y preocupaciones del momento, difunde cultura y no consumismo puro y duro, y consigue elevar nuestro nivel de ansiedad a medida que se acerca la fecha del intercambio por la expectación que genera saber si nuestro regalo llegará a buen puerto y qué o quien nos regalará a nosotros, amén de ignorar cuándo lo veremos entrar en casa de la mano de ese cartero al que a veces reconozco que ponemos a parir con razón o sin ella y que genera en nosotros emociones que nos hacen sentir vivos y divertidos.

   En ocasiones anteriores, he podido dedicarle a este evento la entrada que se merece, en forma de cuento, en clave de humor o haciendo uso de medios audiovisuales. Este año el tiempo se ha empeñado en hacerme un nudo estrecho que me impide maniobrar a mi gusto y a mi antojo, pero el sentimiento va por dentro, mi recomendación de que no dudéis en participar en él es tan enérgica como siempre y mi reconocimiento y agradecimiento hacia Ana -Kayena-, nuestra madrina, reina o como queramos llamarla, por la feliz idea que puso en funcionamiento y que aún hoy sigue fomentando también permanece latente y muy a flor de piel. No siempre es fácil participar en aquello que nos gusta, porque esa otra vida nuestra que discurre paralela e independiente de lo literario reclama a veces una dedicación excesiva que termina por arrebatar lo que a esta otra corresponde. Sin embargo, seguimos ahí. Más de uno o una de nosotros -incluyendo a Ana- seguimos al pie del cañón en esta cita, lo cual denota por sí mismo el gustillo que le hemos cogido a este bloguerillo invisible que se ha colado en nuestras vidas y en nuestras fiestas con un rango parecido al de los Reyes Magos de Oriente, al americano Santa Klaus o a las uvas de la suerte.

  No quiero extenderme más. Me quedan dos detalles por decir, importantísimos, por supuesto. Lo primero, facilitaros el enlace donde podréis encontrar las bases de participación explicadas por la creadora y organizadora del evento, nadie mejor que ella para hacerlo: EL BLOGUERO INVISIBLE.

  Segundo, anunciar la novela que yo voy a regalar, y que no es otra que AS DE CORAZONES, de Antonia J. Corrales, una de las últimas que he leído y que me gustado muchísimo, por su forma y por su fondo, alejado del romanticismo simple que a algunos suscitará su título para centrarse en temas que van mucho más allá y que calan muy hondo por la profundidad, la claridad y a la vez, la sensibilidad con la que están tratados y la excelencia con la que están escritos. Podéis leer mi opinión pinchando en el propio título, en este mismo párrafo.

   Os deseo lo mejor, guap@s mí@s! Que disfrutéis de la experiencia, tanto si repetís como si sois nuevos en esto. Poned ilusión y regaladla; no dudéis que algún día os vendrá de vuelta de las mismas manos o de cualquiera otras, pero os vendrá.

   

23 abr 2013

SANT JORDI BLOGUERO: ¡¡EL REGALITO LLEGÓ!!

   23 de abril. Día de Sant Jordi. Cita ineludible con el mundo de los libros. Y por segundo año consecutivo, celebración del Sant Jordi Bloguero que Kayena organiza para deleite de un grupo de bloguer@s cada vez más amplio que, además de leer y reseñar, están dispuest@s a divertirse, ilusionarse, emocionarse y entablar nuevos lazos afectivos y amistosos -o estrecharlos aún más- con quienes participan de forma activa en esta genial iniciativa. 

   Ya publicamos nuestra entrada anunciando nuestra participación e intentando darle la máxima difusión al evento, entre otras cosas porque somos muy buena gente y no queremos que nadie se pierda la experiencia :), y en el día de hoy, después de hacer conjeturas de todas clases y colores, toca revelar el mayor de los misterios, el secreto mejor guardado -más que la fórmula de la coca-cola-: quién ha sido nuestr@ bloguer@ invisible, anónim@, mud@, sord@ e insondable, a prueba de torturas variopintas que no han conseguido extraer revelación alguna en torno a su identidad. Y por supuesto, qué libro nos ha enviado junto a esa rosa sorpresa que podía adoptar cualquier formato, textura o color, y que podría ser ¡hasta imaginaria!, como yo pretendía que fuera la mía para que hiciera un tandem perfecto con el libro que decidí regalar,  "La vida imaginaria", de Mara Torres.

   Tenía yo la intención de que ésta fuera una entrada escrita en clave de humor, al igual que ya hice en las anteriores, porque la risoterapia ha resultado ser un buen aderezo en iniciativas como ésta, con el que además de liberar esas endorfinas maravillosas hemos conseguido intimar entre nosotras hasta desembocar incluso en quedadas memorables que nos han permitido conocernos personalmente. Pero no contaba yo con que hay días en que el cuerpo y la mente se resisten a ser protagonistas incuestionables del Club de la Comedia. No contaba yo con que el ánimo se vuelve a veces un poquito insurgente y toma decisiones por voluntad propia y sin pedir permiso a nadie, y en este caso no se le ha ocurrido otra que echarle un pelín de morro al asunto, coger las maletas y largarse de puente largo dejándome más tirada que una tanga hasta que decida volver. Pero como yo soy más bien tozuda, me he dicho que en mi casa hay cosas que se hacen sí o sí, esté él o no esté, con humor o sin humor, porque hay personas que no merecen pagar el pato de su irreflexión y entre ellas se encuentra mi querida madrina Ana Kayena y mi bloguera invisible, por supuesto, que se merece esta entrada mostrando su libro y sus regalitos con toda la alegría del mundo mundial. 

   No voy a decir a quién me ha tocado regalarle yo, porque no quiero estropear su crónica, la publicación que de ello haga en su blog  (pero chinchad, que yo sí lo sé, que me he enterado por la trastienda del face porque la misma prota ha querido avisarme de que el Sr. Correos no había hecho de las suyas esta vez). Aunque sí voy a confesar que me he pasado los días previos haciendo las veces de agente pésima del F.B.I., del C.S.I., de la policía secreta, de detective privado y profesiones afines para averiguar quién era ella a partir del nombre que me dio Kayena -que no se parece a su NICK ni en pintura, por cierto- y la localidad a la que iba destinado. Pero mi gozo en un pozo, no he conseguido descubrir absolutamente nada hasta revelármelo ella misma, de lo cual me alegro, porque eso ha contribuído a mantener la intriga hasta el final en ambas direcciones: a quién iba y de quién venía cada uno de los paquetitos.

   Pero mi mayor sorpresa se produjo al averiguar el remitente de mi paquete. Uno o dos días después de haber llegado a casa, cuando ya pude verlo con un poco de detenimiento, me quedé un tanto parada al observar que procedía de Palma de Mallorca. ¿Y quién vive en Palma de Mallorca, bloguera y más famosa que el mismísimo Papa? ¿Eh? ¡Efectivamente! ¡Mi queridísima amiga Marga, Margaramon, Margalida A. Ramon (sin tilde) Martorell! ¡¿Qué no sabes quién es?! ¡¡No me lo puedo creer!! La supermegadministradora del blog Libros, Exposiciones, (muchas) Excursiones... En un principio, no supe si era el regalito bloguero o no. Primero porque ya me ha enviado algunas cosas en otras ocasiones y bien podría ser algo al margen de todo esto, y segundo, porque la muy graciosilla me puso en el remite: "¿El bloguero invisible?", para confundirme aún más y crearme más expectación. ¡Pero sí, lo abrí y resultó ser ella! Me enviaba un libro con muy buenas críticas que leeré lo antes posible, "El haiku de las palabras perdidas", una cajita preciosa de bombones en forma de corazón con una rosa pintada en el exterior (de la que me había pedido opinión, dicho sea de paso, días antes de saber que me lo tendría que enviar a mí, jaja), una postal preciosa y una nota encantandora y cariñosa que guardo como oro en paño. Me hizo muchísima ilusión, una ilusión acompañada de una especie de "repelús" al comprobar que el destino se empeña en unirnos a ambas una y otra vez, insinuándonos, de varias formas como ésta, que estamos condenadas a entendernos lo queramos o no; suerte que ya lo hacemos sin problemas y con todo gusto, ¿verdad, peque? (como digas que no, te mato, jaja).


Los bombones que faltan me los he comido, lo siento, sé que está feo,
pero no me he podido aguantar hasta hacer la foto.
(Por cierto, Marga, ¡¡¡están de muerte!!!)  


   Sólo me queda darle las gracias de nuevo a nuestra madrina de ceremonias por lidiar con tantos toros y por hacernos vivir esta experiencia tan agradable que esperamos repetir, y que seguro que hoy copa el Google Reader y el moderno Blogovin con su nombre en exclusiva contando las múltiples peripecias vividas por el mundo blogueril. ¡Ah! Y si en la próxima convocatoria la madrina necesita ayuda, pues que nos la pida, porque no queremos dejarla escapar, aunque tengamos que regalarle la aureola de Santa Ana o tres kilos más de paciencia que al Santo Job.

  Espero que también vosotr@s hayáis disfrutado y que os haya hecho ilusión vuestro regalo, aunque yo creo que el hermanamiento, las emociones y los sentimientos que surgen en la blogosfera y en las redes sociales durante el tiempo que todo esto dura es mucho mayor -y mejor- regalo que el libro y la rosa en sí.

¡¡Un besito para tod@s y hasta la próxima!!


10 ene 2013

EL BLOGUERO INVISIBLE: UN FINAL FELIZ!

   Esta noche he dormido como una marmota, pero no como una marmota cualquiera, no, ¡como la madre de todas las marmotas del mundo mundial! ¡Y sin tomarme ninguna de las píldoras tranquilizantes que mi médico de familia -Emilio Aragón- me prescribió intentando evitar, con su carácter pacífico, que yo montara un pollo descomunal -y no asado, precisamente- ante el organismo oficial de Correos y Telégrafos por la presunta desaparición de mis Gigantes en extrañas circunstancias. Pero no adelantemos acontecimientos. Vayamos al principio para no perder detalles de esta iniciativa maravillosa que se repite por segundo año consecutivo y que aspira a convertirse en una tradición navideña con más estabilidad en el tiempo que la del buey y la mula en el Portal de Belén.

  Todo comenzó el día en que recibí ese preciado mail de nuestra madrina de ceremonias, Ana Kayena, invitándome a secundar tan genial iniciativa. Ya os conté en mi primera entrada bloguera-invisible la historiada noche de semi insomnio a la que tuve que sobrevivir para decidir si participaba en ella o no, y, finalmente, con qué libro lo haría. ¡Menos mal que dije que sí, porque a estas alturas tendría una alopecia aguda irrecuperable por los tirones de pelo que me habría pegado yo sola al ver la movida que me hubiera perdido de haberme quedado entre bastidores! Los gorritos monos de mercadillo que usó una de mis niñas en cierta ocasión se me hubieran quedado escasos. Pero accedí a participar, más feliz que Cristobal Colón con un GPS, observando cómo la blogosfera comenzaba a hervir y a movilizarse para decidir lo que iban a regalar y lo que cada cual ya tenía en su poder para no hacer acopio de ello como yo con los cromos de las princesas cuando era pequeña (mentira, yo coleccionaba canicas, pero dicen que esta feo decirlo porque soy una chica!).

   ¡La aceptación que mis Gigantes tuvieron entre los participantes de esta iniciativa me hizo muy feliz; tanto, que pasadas unas semanas ya no pude esperar más y rebosante de ilusión, decidí ir a recogerlos a la librería de turno en la que suelo comprar libros. "¿Se los va a llevar usted o se los llevamos nosotros a casa?" -me preguntó el librero-. Me quedé un poco perpleja, ojiplática, diría yo, sin comprender muy bien lo que aquel tipo me estaba insinuando. Hasta que los vi aparecer. A los Gigantes, digo, por la compuerta de carga y descarga del establecimiento porque no había forma de hacerlos pasar por dónde entraba el común de los mortales, mientras el resto de clientes se aferraba con fuerza a las vigas de hormigón para combatir el temblor sísmico que provocaban con cada uno de sus pasos. ¡¡La madre del cordero, qué pedazo de tíos!! ¡Maldita fue la hora en que se me ocurrió regalarlos! ¡¡Aunque la culpa la tiene el Sr. Follet, qué bien podría haberle puesto de título "La caída de Torrebruno", jolín!! "¡¡¿Y los dientes?!!" -pregunté levantando la ceja izquierda hasta la coronilla al ver que estabán más mellados que yo en el día de mi Primera Comunión-. "¡Los Gigantes se han caído, señora, ¿qué quiere?!"  Con ese morro impresionante me despachó de allí el señor librero. Les relié a cada uno una bufanda XXXXXL de la sección de oportunidades para disimular el desaguisado y salí arreándolos hasta casa como el que lleva un rebaño de cabras lisiadas, temiendo la reacción de mis chicas que no se hizó esperar. Cuando llegamos, huyeron corriendo despavoridas a los submundos del sotano con un acojonamiento en grado sumo, como si ellos hubieran dicho de desvirgarlas. Allí permenecieron ocultas y haciendo guardia militar hasta que bajé a decirles que hicieran las maletas, que la encantadoramente persuasiva madrina Ana me había terminado convenciendo de que ellas también viajaran. Y ahí se les acabaron los temores. Porque cuando de ir de parranda se trata, preparan el equipaje más rápido que un veraneante en un centro nudista.

   Y llegó el día de la despedida. Mi chicas, en tren. Mis Gigantes, paseando. Y paseando. Y paseando. Ellas, como buenas viajeras y por sorpresa total y absoluta, arribaron a su destino, la casa de Lidia Casado en un pueblecito de Castilla-La Mancha, sin mapa ni nada parecido, a pelo, orientándose por las indicaciones oficiales sin problema alguno. Pero mis Gigantes... ¡¡¡Ay, mis Gigantes cómo me lo han hecho pasar!!! ¡¡Doce días de extrema preocupación hasta verlos llegar sanos y salvos!! Mellados, eso sí, pero a salvo. ¡Los muy cabeza loca decidieron, por su cuenta y riesgo, hacer el Camino de Santiago  y "darse una vueltecita" por Galicia antes de terminar en Málaga!, donde mi querida Meg llevaba clamando a voz en grito por todas las redes sociales que su sorpresa aún no había llegado, y que quería a toda costa tener entre sus manos de lectora ávida a esta trupe de la estirpe de Goliath. ¡Insensata!, ¿dónde pensará meterlos? Y yo preocupada. Irritada. ¡Ligeramente cabreada! ¡¡Y Kayena lanzando advertencias al aire de que los carteros no pasarían de Despeñaperros para abajo!! ¡¡Y Marilú amenazando con regalarle a mi bloguera los Gigantes antes que yo!!! ¡¡¡Tilas progresivas y algún que otro valium me ha costado la odisea, que ya me veía yo avisando al Cuerpo entero de Bomberos  por si los pobres míos se habían caído de nuevo por algún barranco, porque si el hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra, una representación hombruna tan ejemplar tiene que tropezar siete veces!!!

   Menos mal que entretanto -antes de que el grito tarzanero de la pequeña Meg me perforara el tímpano avisando de su llegada-, tuve ocasión de divertirme de lo lindo con las anécdotas blogueriles de mis compañeras lectoras, de brindar con una ronda de chupitos virtuales de cuya resaca no me he recuperado aún y sobre todo, y ante todo, de emocionarme y entusiasmarme más que Vikie el vikingo con el regalito bloguero de mi querida Shaka lectora bloguera, o lo que es lo mismo, Sara Montero Dueñas facebookiana. El viernes, día 4, hice sentada en el portal esperando a la representante oficial del Cuerpo de Correos, preguntándome qué libro vendría en el paquetito sorpresa. ¡¡Y llegó!! ¡Puntual! ¡Y lo vi un poquito obeso -al paquete-! ¡Y me entusiasmé aún más! ¡Y desgarré la solapa como una energúmena a la que nunca le han regalado nada! ¡¡Y vi dos libros!! ¡¡¡¡¡Dos: La Tribu maldita, que era el anunciado, y La ciudad de los ojos grises, ¡de sorpresón divino de la muerte, con las ganas que tenía de echarle el guante! Venían acompañados de una bonita nota de Sara y me emocionó que se hubiera deshecho de dos de sus mejores lecturas para cedérmelas y que las pudiera disfrutar tanto como ella.

   ¡¡Gracias!! A Sara, por hacer de Rey Melchor en tiempos de crisis; a Meg, por su entusiasmo y por la buenísima acogida que le ha brindado a mis Gigantes, aún con el hándicap de tener que hacerle una ortodoncia de urgencia; a tod@s los participantes por la ilusión que desbordan y que hace que todo esto resulte muy, muy especial, y por supuesto, a mi madrina Ana, por haberme dado la excusa perfecta para descorrer de nuevo la cortinilla del blog, por hacer que brote una semilla de alegría, ilusión, entusiasmo y diversión que nos hagan olvidar en parte las pestilencias que manan de las noticias políticas y económicas del momento, por hermanar a unos blogs con otros, trazando lazos entre desconocidos o estrechándolos entre quienes ya tienen la suerte de haberse descubierto, y por brindarnos la oportunidad de conocernos a nivel personal más profundamente de lo que en principio imaginábamos. 

   Estoy encantada de haber participado y espero ilusionada la siguiente convocatoria... 
    ...con el hospital de campaña preparado :)

   A los que hayáis tenido la santa paciencia de llegar leyendo hasta aquí, os quiero mostrar mis dos librazos, que aunque hayan pasado a ser de mi propiedad, siempre conservarán el sello personal que Sara dejó al leerlos.

   Un besazo!!


7 nov 2012

EL BLOGUERO INVISIBLE ATACA DE NUEVO





   ¡Sí, sí, ya lo sé!, ya sé que os estáis preguntando qué hago otra vez por aquí después de haberle echado la cortinilla al blog, ¡sólo la cortinilla!, porque la puerta, lo que se dice la puerta, tampoco es que la hubiera cerrado y de haberlo hecho habría sido con una llavecilla endeble y minúscula, como las de esos diarios que teníamos de pequeñas para guardar nuestros grandes secretos sin saber que con una simple horquilla quedaban más vendidos que un disco de El Fary en un bar de carretera. O puede que no, que nos os preguntéis nada porque es la primera vez que pasáis por aquí, en cuyo caso, yo, por simple deferencia hacia vosotros, tendría que explicaros que por circunstancias personales -ampliamente debatidas conmigo misma y con alguna otra pobre cabeza de turco que encontré por ahí-, decidí tomarme un pequeño respiro en esta carrera de fondo que se inició con la puesta en escena de las protagonistas de este libro, sí, el que figura dibujado por los rincones del blog y que da título a su cabecera. Aunque también es posible que me digáis -con mucha diplomacia, eso sí- que os importa un bledo lo que yo decidiera hacer con mi vida, que los chismes interesantes de los personajes públicos (y yo no lo soy) se concentran en la sobremesa de la 5; y entonces no solo tendríais razón, también gozaríais de toda mi admiración. 

   La cuestión peliaguda es que me fui sin saber cómo ni cuándo volver. Ni tan siquiera si lo haría. Tranquila, relajada, consciente y segura de haber tomado una buena (¿e irrevocable?) decisión. Y un mes y medio más tarde, cuando ya estaba en casa con el pijama puesto, la bata de guatiné y mis zapatillas azules de borreguito por dentro, allá que viene mi madrina de ceremonias (Ana Kayena) a lo suavón y como quien no quiere la cosa a sacarme de nuevo a la palestra con su genial propuesta del Bloguero Invisible. Lo primero que hice fue mirarme las uñas, limaditas y preparadas para darme un pintadito de esos que no me duran nada, y automáticamente temí por su integridad física y por dejármelas, a base de mordedura, a la altura de la media luna de pura envidia cochina que me ibais a dar todos de aquí al día de Reyes en caso de no participar. Porque el año pasado me lo pasé como los indios, no sé si lo sabéis. Aún así, decidí consultarlo con la almohada porque, entre otras muchas cosas, me gusta ser coherente con mis principios y con mis decisiones meditadas y estudiadas hasta la saciedad, y la de dejar reposar el blog fue sin duda una de ellas. 

   (Las once y media, abrazo la almohada y me dispongo a dormir, las doce de la noche, cabeza mirando al techo, ojos como platos. La una y diez de la madrugada, cuello torcido hacia la derecha, todo oscuro, ojos entornados sin ver ni torta. Dos menos cuarto, despierta y ligeramente cabreada, mi marido ronca y no me deja pensar (codazo). Dos y treinta y cinco, media vuelta hacia el otro lado, hemisferio izquierdo dándome la brasa con ser fiel a mis convicciones, hemisferio derecho descojonado y pidiendo juerga. Tres y cinco, incipiente tortícolis y confusión mental superlativa, alto grado de ansiedad, mañana hay que trabajar. Tres y media, la madre que parió a Ana, por qué leches me hace esto. Cuatro de la madrugada, huelo a tostado, mis neuronas se están quemando, bebo agua para enfriarlas y se ahoga una tras otra, toma el mando el corazón. Cuatro horas y cinco minutos, ¡que participo, caray, que la vida son dos días y no está una para perderse estos momentos, fuera remilgos! Cuatro horas y siete minutos, duermo como un lirón.)

   Pero si creéis que ahí terminaron mis confusiones, os equivocáis (es que el día en que en el colegio explicaron la lección de pensar me encontraba en el aula yo sola y la absorbí entera como una esponja, qué digo una esponja, ¡como todas las esponjas marinas del Océano… ¿cuál es el más grande?, pues las del Pacífico unidas todas). ¡¿Qué libro iba a regalar?! (redoble de tambores). Ni idea. 
   Mis pensamientos debieron trascender la barrera ósea, porque las chicas comenzaron a alborotarse raudas y veloces. “¡Las maletas, las maletas!” –las oí gritar-. “¡Eh, eh, eh, todas quietas de inmediato, ¿adónde vais?” El sargento chusquero que debí ser en otra vida se apoderó de mí. Las senté como pude, las calmé y les expliqué, con más paciencia que el Santo Job, que en esta ocasión les toca ver los toros desde la barrera, sentadas a mi ladito y de mi mano maternal para que no se desmadre ninguna. Les recordé que es de mala educación autoinvitarse a casa ajena sin saber si serán bien recibidas o no, y que aquí no se puede decir “¡qué levante la mano quien las quiera acoger!” para tener una ligera certeza de que no les darán con la puerta en las narices por overbooking casero. Me miraron con cara de pocos amigos y sé a ciencia cierta que el sofocón fue ostensible y notorio; pero luego se les fue pasando y hasta me han sugerido títulos para regalar. Y hemos tomado café. Y hemos charlado. Y hemos recordado las emociones del bloguero pasado. Y el clima de compañerismo, de amistad sincera, de ilusión recíproca, de anécdotas compartidas, de risas abiertas, de complicidad mutua. Y esa sensación de disfrute pleno con la preparación del regalo y la intriga nerviosa de querer descubrir quién nos regalará a nosotros y qué, y no poderlo saber porque nuestra Gasparina particular se preocupa muy mucho de evitarlo.

   Y nos hemos levantado llegando a la conclusión de que esta iniciativa vale su peso en oro, por lo que queremos compartirla con todos vosotros con la esperanza de colapsar Correos y de copar las entradas y los comentarios de la blogosfera entera hasta bien pasado el 6 de enero próximo.

   ¡Vale, vale!, me estoy enrollando como una alfombra persa, pero qué queréis, tengo que calmar el mono de no haber abierto el blogger desde hace 42 días con sus mañanas, tardes y noches. 

   Os decía que las chicas me han ayudado a elegir y después de un debate intenso y de una democrática votación, hemos decidido regalar LA CAÍDA DE LOS GIGANTES de Ken Follet. 


Una gran novela que narra la vida de unas familias americanas, británicas, rusas y alemanas con el trasfondo de la I Guerra Mundial, la Revolución Rusa y los profundos cambios sociales que éstas conllevaron.

"Esta es la historia de mis abuelos y de los vuestros, de nuestros padres y de nuestras propias vidas. De alguna forma es la historia de todos nosotros."
Ken Follett

La historia empieza en 1911, el día de la coronación del rey Jorge V en la abadía de Westminster. El destino de los Williams, una familia minera de Gales, está unido por el amor y la enemistad al de los Fitzherbert, aristócratas y propietarios de minas de carbón. Lady Maud Fitzherbert se enamorará de Walter von Ulrich, un joven espía en la embajada alemana de Londres. Sus vidas se entrelazarán con la de un asesor progresista del presidente de Estados Unidos, Woodrow Wilson, y la de dos hermanos rusos a los que la guerra y la revolución les ha arrebatado su sueño de buscar fortuna en América.

Tras el éxito de Los pilares de la Tierra y Un mundo sin fin, Ken Follett presenta esta gran novela épica que narra la historia de cinco familias durante los años turbulentos de la Primera Guerra Mundial, la Revolución Rusa y la lucha de hombres y mujeres por sus derechos.


 
  Gracias, Kayena, por repetir esta genial iniciativa y gracias por darnos la excusa perfecta para resurgir como el ave Fénix.

30 mar 2012

PREMIO MUTANTE: UN GUIÑO ENTRE BLOGS.

  No suelo utilizar el blog para estos menesteres, aunque a decir verdad, tampoco tengo a priori una línea preestablecida de lo que se supone que debo publicar en él, ni unos límites estrictos y marcados de lo que no debe aparecer. Lo voy valorando sobre la marcha y me dejo llevar un poco por lo que me dicta el instinto.
  Así pues, mi entrada hoy va de premios, y más concretamente, del Premio Mutante, que tuve la gran suerte de recibir ayer de mano de Sandra M., administradora del blog Reseñando que es gerundio, una mujer que, a juzgar por las impresiones que me han suscitado algunos comentarios  que hemos cruzado, me parece encantadora y entusiasta, y a la que tuve la suerte de remitirle este libro tras haberlo conseguido en el concurso organizado en este mismo blog hace apenas unas semanas.
  Tengo que decir que este premio me ha hecho mucha ilusión, porque me parece un guiño entre blogs, una bonita excusa para compartir un poquito de nosotros y para dedicarnos, mutuamente, ese aprecio que une lazos entre todos, y que invita a quien lo lee a adentrarse en aquellos otros rincones que tal vez no tenemos aún la suerte de conocer. Y hoy día, para compensar las bajezas que se cometen por otros lares, no está de más fomentar este tipo de iniciativas que impulsan el cariño y el respeto entre los miembros “blogueriles”, con perdón de la expresión.
  Quiero dar las gracias a Sandra M. por acordarse de mí, estas muestras de aprecio calan muy hondo en mi corazoncito.
  Sin más, contesto a las cinco preguntas formuladas por ella y a continuación, dejo las cinco nuevas cuestiones que yo trasladaré a otros tantos blogs junto al premio otorgado.

1.   Si pudieras ser la protagonista de una novela… ¿quién serías?
Pues mira, como se trata de una novela, voy a elegir a una mujer que tenga algo de lo que yo creo carecer, con ello añado una virtud a mi forma de ser para así mejorar la realidad. Me quedo con una muy cercana en el tiempo (de lectura, digo), Sara Quiroga, la protagonista de “El tiempo entre costuras”, porque creo que yo jamás tendría la valentía suficiente como para prestarme a ser una Mata Hari en mi vida real y eso me fascina.

2.    ¿Olor favorito?
Jazmín, pero el aroma de la flor natural, nada de sucedáneos químicos.

3.   ¿Con qué personaje histórico te tomarías un café?
Con Cleopatra.  Me encantaría conocer cuánto hay de verdad en el mito y en la divinidad que nos han presentado en la literatura y en la filmografía, y cuánto de humano y de debilidad hay en la mujer de carne y hueso.

4.  ¿Recuerdas la canción de Juan Luís Guerra "Ojalá que llueva café"? ¿Qué sabor querrías que tuviera la lluvia?
     Vainilla, pero la del helado. Iría todo el día mirando hacia arriba con la boca abierta.

 5.  ¿Cuál crees que es la mejor adaptación que se ha hecho en el cine de una novela? 
      Difícil de contestar. Si he leído el libro no suelo ver la película porque después de formarme mi propia imagen de los personajes, escenarios y demás, me siento incómoda cuando estos no coinciden con los de la película, me decepcionan, al margen de la cantidad de detalles que casi siempre se pierden. Y si he visto la película no suelo leer el libro, no hay cosa que peor lleve que conocer lo que va a ocurrir cuando estoy leyendo algo. Con lo cual, no tengo referentes claros para poder contestar. Podría, en todo caso, remontarme a muchos años atrás para mencionarte “La casa de los espíritus” de Isabel Allende. Según recuerdo, me gustaron las dos, la novela y la película. 


  Y ahora, dejo las cinco cuestiones que traspaso, junto al Premio Mutante, a estos otros cinco blogs (espero que no se lo hayan concedido ya): 
1.       Negro sobre blanco.
2.       La vieja encina.
3.       De todo un poco.
4.       Serendipia.


Preguntas:
1.       Un defecto personal reconocido.
2.       ¿Con qué personaje de novela te hubiera gustado tener un romance?
3.       ¿Cuál es la novela que más te hubiera gustado escribir?
4.       ¿Perdonarías una  (o varias) infidelidad por amor?
5.       Una frase o un dicho popular que esté muy presente en tu vida diaria.

    Un beso a todos.
     

Lecturas 2018.

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