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10 ago 2016

PRÓLOGO PARA UN BONITO PROYECTO.



  PRÓLOGO.
   
    Cuántas veces habremos escuchado que cada cual debe actuar como siente que ha de hacerlo, sin importarle la aprobación o la condena de los demás. Pero tal afirmación es cuanto menos ilusoria, una sencilla utopía que pretende calmar la conciencia sin conseguirlo. El dolor causado con nuestra actitud a quienes amamos se vuelve contra nosotros como un bumerang envenenado y no nos deja vivir en paz. Quizás por ello se haga necesario confesarse, exorcizar los demonios dándoles forma y mostrándolos al exterior para que dejen de corroernos por dentro, redimir las culpas que sentimos tener, aunque a lo largo de los años nos hayamos repetido de manera incesante que hemos sido un producto de las circunstancias, que nuestra libertad de acción se ha podido ver condicionada por causas ajenas a nuestra voluntad. Nos mueve la necesidad de restablecer el orden, de colocar los afectos en su justo lugar, tanto los nuestros como los de aquellos que nos rodean y cuyas vidas se entrelazan con la nuestra, víctimas de las acciones y desafortunadas decisiones, de la mentira construida para paliar el dolor de la realidad.
   
    Esta es mi historia. Una historia de la que no solo yo soy protagonista. Porque la vida, tal cual se dice, es una gran obra de teatro. Y todo aquel que entra en escena tiene sus propias razones para sentir, para pensar, para actuar, para vivir.

***


   Así comienza mi nuevo proyecto cuyas primeras palabras brotaron hace ya bastantes meses, demasiados, diría yo. En otras épocas habría graznado por la etapa de cuasi-sequía literaria que estoy atravesando; pero a fuerza de disciplina y autocontrol voy aprendiendo a tomármelo con calma, a no lamentarme hasta la saciedad de ese tiempo que me falta, a no menospreciar mi capacidad de organización, de rentabilización de las horas, de productividad multidisciplinar a lo largo de cada día. Quizá porque al fin me he dado cuenta de que no me falta la habilidad de compaginarlo todo, sino que me sobran actividades y obligaciones a las que hago frente religiosamente por imperativo vital,  a las que debo sumar, además, las que el corazón me dicta, que no puedo obviar. Y abarcarlo todo se hace imposible. 

   Pero hay un problema, Houston, y es que no puedo dejar de escribir. Sería como cortarle las alas a un pájaro, el motor a un barco -o las velas-, como quitarle las ruedas al coche, o..., lo que es peor, como cerrar ventanas al exterior por las que poder respirar gran parte del oxígeno que te ayuda a caminar alegre, ilusionada, emocionada y un poquito más feliz. Así es que, haciendo alarde de raciocinio y sentido práctico, me propuse abordar una historia sencilla, sin pretensiones, corta, ligera, lineal, bonita, eso sí, pero que me permitiera sentarme a escribir a saltos, a cualquier hora, en cualquier lugar, con apenas un argumento esbozado que no implicara hacer cábalas con la trama, por aquello de no perderme cada vez que pudiera continuar la historia a saber cuándo. Y así lo hice. Así la tracé. 

   Pero aquí, Houston, vino un segundo problema. Que se me quedaba corta. Que yo aspiro a más. Que me sentía a disgusto conmigo misma exigiéndome tan poco. Y a la vez, y fundamental también, que no me convencía la idea de ofrecer a los lectores una cuarta obra que fuera pobre, que rayara la monotonía en la historia, que pudiera ser tediosa por sencilla, que careciera de esas reflexiones y, sobre todo, de esos giros argumentales que considero que ya forman parte de mi seña de identidad a la hora de escribir, y que, por tanto, muchos lectores podrían esperar. Y me compliqué. Hice un alto en el camino con veinte mil palabras escritas, saqué el argumento, lo relié, y no conforme con eso, ideé otro hilo paralelo con una trama independiente para entrelazar. 

   ¿Que cuál es el resultado? Papeles y más papeles, anotaciones por doquier, notas sobre las notas, apuntes y ocurrencias en cualquier parte... y el reto de construir unos personajes cuyas actitudes resulten verosímiles, por aquello de que a las novelas no se les permite, alegremente, las mismas acciones que sí tienen lugar en la vida real. Y este es el balance a día de hoy:

   Situación argumental: un lío (que terminaré por desenredar). 
   Tiempo disponible: escaso.
   Mente: hirviendo.
   Ilusión: mucha.
   Prisa: ninguna.
   Estado psicológico: en calma, dispuesta a tardar lo que sea necesario.
   Opciones de futuro: ni me las planteo.
   Objetivo prioritario: disfrutar escribiendo y crear una historia bonita, que guste, que llegue, que emocione, que invite a reflexionar, que sorprenda y con calidad narrativa suficiente para no defraudar.

   Y no pararé hasta conseguirlo.
    Por vosotros y por mí.

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11 ene 2016

CHARLA CON LA ESCRITORA MIREN E. PALACIOS.


Miren E. Palacios Villanueva. Nacida en Vitoria-Gasteiz. Graduada en Enfermería, Diplomada en Podología y en Gestión Sanitaria. Ha publicado el poemario Toma mi mano, Ed. Anubis, 2010; el estudio-ensayo Euskadi: Claro, gris y negro (Argia, grisa eta beltza), obra editada en bilingüe: castellano-euskera, Ed. Sepha, 2012; el poemario Toma mi mano, edición bilingüe: castellano-árabe, Ed. Dar-Al-Adham, 2012; y el poemario Más allá del interior, Ediciones Beta, 2013.
Se ha presentado a diferentes concursos de poesía y relatos, obteniendo diversos premios. Algunos de esos poemas y relatos han sido publicados, como el relato "Sabor a mango", presentado al V Premio Ediciones Beta de Relato Corto.
Ha colaborado en los actos de presentación de novelas y poemarios de varios escritores y ha sido pregonera en el XXVI Festival Cultural de los Pueblos 2011 (Laudio-Llodio).
En el año 2012, realiza el prólogo del libro Memorias de una prostituta, de Anne Smith (edición en portugués brasileño).
Ha formado parte del jurado del Concurso de Relatos 2013 de la Editorial Universo.
Ha participado: en el Día del Libro Solidario con el Alzheimer 2012, Salou (Tarragona); en el patrocinio y en la obra de relatos, Antología Solidaria “Un mañana para Alicia”, 2013; en la antología solidaria Cuentos por la vida: Antología todos con Idaira, 2014; en la obra de cuentos Once sueños en Navidad, cuentos infantiles, 2014.
Desde 2012 se hace cargo, a petición de la Universal Radio, de contactar, planificar, organizar y promover las entrevistas radiofónicas de ámbito cultural.
Es socia de la Asociación Artística Vizcaína.


   Hola, Miren, encantada de tenerte en casa y de poder charlar contigo de nuevo.

   Por si los lectores no lo saben, diremos que te conocí personalmente hace algunos años, cuando coincidimos en un encuentro de autores de Editorial Círculo Rojo y Anubis en El Ejido (Almería) y que fue sobre todo a partir de ahí cuando seguí tu trayectoria más de cerca, una trayectoria que comenzaste como poetisa. Sé que también has escrito relato, pero es ahora cuando has dado el salto a la narrativa de una forma más visible. ¿Por qué, Miren? ¿Cuál ha sido la causa? ¿La atracción por escribir novela, sin más, por escribir una historia más larga o ha sido el tema de fondo que querías poner sobre la mesa lo que te ha invitado a cambiar de género?


   Gracias Pilar por la deferencia y poder de nuevo estar cerca de ti.

   La poesía no la he dejado, continuo escribiendo poesía y relatos. El motivo de escribir una historia más larga responde a la imaginación, a las ideas que rondan en mi mente y a querer transmitir historias.

   ¿Y cómo ha sido la experiencia? ¿Más sencilla y fácil que escribir poesía?


   El camino es largo y positivo pero no está exento de riesgos. La experiencia ha sido y es satisfactoria. No podría catalogar escribir en un género u otro si es más sencillo o fácil, me inclino por decir que es diferente.


   Yo no veo fácil desarrollar toda una historia completa, toda una trama bien hilada a partir de una pequeña idea. Creo que una buena novela es mucho más que ponerse a escribir sin más dejando que la improvisación haga todo el trabajo. ¿Qué crees tú? ¿Qué consideras tú —ahora que ya te has adentrado en el género— que debe tener una novela para que sea buena, qué requisitos son para ti indispensables? Te lo pregunto como escritora, pero también como lectora, que al fin y al cabo es el paso previo a escribir.


   Estoy de acuerdo contigo, es complicado desarrollar e hilar las secuencias, hacer que la continuidad de la historia te atrape y te lleve de la mano hasta el final de la misma.
   Desde mi humilde opinión creo que una novela debe tener un argumento atractivo, novedoso y que diga algo que estimule al lector. No podemos olvidar que debe estar bien estructurada y por supuesto sin faltas ortográficas, ni de sintaxis.


   Una cuestión que a mí siempre me suscita curiosidad es de dónde parte la idea de fondo de una novela, por qué el autor —o autora— elige un determinado tema, o incluso un determinado aspecto, para centrar su novela en él. ¿Cómo elige Miren Palacios los temas en torno a los que escribe cada poema, cada relato o esta novela última que ahora estás promocionando?


   Observo mucho. La realidad de la vida está llena de vivencias y supera a la ficción con creces. Tengo ideas, intuiciones y motivaciones por desarrollar unas ideas u otras, a veces me atraen los acontecimientos o lo que nos atañe a nivel social, todo puede ser motivo de escribir o bien algunas líneas o unos versos. La historia pasada u otras civilizaciones también están en mi mente, me gusta curiosear, descubrir  y viajar.


   Coincido contigo en que la realidad de la vida es una fuente inagotable de ideas a partir de las que desarrollar un argumento. Incluso aunque la idea sea básicamente la misma, la forma de contarla y los matices pueden terminar creando novelas completamente distintas. Y ya he visto que esa realidad es la que sustenta la obra que ahora estás promocionando, Escalera de Damas, con una segunda edición ya en la calle, publicada con una editorial que ha confiado en ti y que está volcada con la novela. Y una verdadera gira promocional, la que estás haciendo, para darla a conocer y acercarla al público. Hablemos de ella, de sus entresijos y del tema en el que se centra. ¿Te parece?


   Me parece bien. Creo que es aclaratorio la síntesis de la novela.


   Lucía su protagonista es una mujer luchadora, valiente, humana y sensible. Sin embargo, las diferentes secuencias de su vida le van llevando a una espiral donde el desenfreno y el abismo juegan con la misma carta.
   Tras la dolorosa separación de su marido, Lucía se apoya en las mujeres que le rodean, acaba sus estudios, mejora su inglés… Esto le aporta confianza y le lleva a conocer a varios hombres con los que mantiene encuentros sexuales muy satisfactorios y desconocidos para ella.
   La trama nos descubre una serie de enredos donde el dolor, la amistad, el amor y el sexo, forman parte del argumento.
   Es una obra dedicada a las mujeres que sufren fracasos, desplazamientos, rupturas... A todas las que notan y palpan, como si fuera un desgarro, que esa pérdida inicial les lleva a otras muchas situaciones en donde la dualidad, el miedo y la confusión son los principales componentes.


   Lo que tú has expuesto es la sinopsis que aparece en la contraportada de la novela. En su prólogo dice que esta es una obra dedicada a las mujeres “entre los cuarenta y cincuenta años” que sienten fracasos, desplazamientos y rupturas. La primera pregunta que me asaltó cuando leí esto fue por qué esta horquilla de edad tan estrecha. También hay rupturas en mujeres con menor edad que ya tienen cierta madurez o que, aun siendo jóvenes, han tenido bastantes experiencias de vida que les lleva a tomar decisiones de peso. Y por supuesto, en mujeres que han superado la cincuentena. ¿Por qué la diriges especialmente a este público?


   Es una novela y elijes, es cómo por qué un asesinato, dos o tres, depende de cómo quieras generar la historia y la vida que le des a la misma.
   Cierto que hay rupturas en mujeres con menor edad que ya tienen cierta madurez o que, aun siendo jóvenes, han tenido bastantes experiencias de vida que les lleva a tomar decisiones de peso. Y por supuesto, en mujeres que han superado la cincuentena. Pero como creadora manejas los hilos y optas por lo que crees que puede ir mejor, la mayoría de las rupturas se dan pasados unos años de convivencia, las estadísticas en general hablan de eso.


   Lucía es la protagonista de “Escalera de Damas”, una novela que gira en torno al amor, a las relaciones de pareja, a las desavenencias dentro de ella y a lo que conlleva en la vida de una mujer el sufrir una ruptura amorosa tras años de convivencia, con todas las consecuencias que acarrea a nivel vital y emocional, y sobre todo, a esa necesidad de rehacer y replantear de nuevo la forma de vivir y de sentir tras acabar con un matrimonio que condiciona mucho más de lo que quisiéramos. Las comparativas con ella y con su forma de pensar y de sentir creo que son inevitables para quien la lea, y a mí —que no podía ser menos—, Lucía me ha suscitado muchas preguntas que voy a hacerte a ti, para que me las contestes en su nombre :)

   Hay una cuestión que Lucía se plantea a sí misma cuando se queda sola, y es si podría subsistir sin amor. A mí esto me lleva a algo que yo me he planteado también muchas veces: que tal vez uno de los aspectos más complicados de superar en una separación sea el de la dependencia emocional que hayamos podido adquirir a lo largo de nuestra relación, una dependencia emocional que, según las estadísticas, hace que la mujeres que ya han vivido en pareja tengan una mayor tendencia tras el divorcio a buscar una nueva pareja que aquellas otras que no han “disfrutado” de convivencia previa. ¿Qué siente Lucía en este sentido? ¿Y qué piensas tú con respecto a esto? ¿Tú también consideras que la convivencia nos puede llevar a depender emocionalmente de otra persona hasta ese punto? ¿O es la simple necesidad de amar y ser amado la que nos mueve?

   Lucía con ser un personaje ficticio parece que sea alguien que se le ha dado vida.
   No podemos olvidar que es ficción. Ella tiene dudas y se las plantea, le condiciona su formación, la época que le toco vivir, el motivo de esa ruptura, etcétera.
   Mi opinión es muy clara, existe dependencia hasta del móvil, ahora se es dependiente de casi todo. Creo que es lógico tener al menos durante un tiempo la dependencia emocional. Para amar de nuevo debes reponerte de las heridas y en este caso elevar la autoestima, difícilmente puedes amar si uno mismo se ve en el suelo. Es complicado contestar en plan escueto, considero que solo esta pregunta da para mucho más debate.


   Cierto. Creo que el amor y el amar y ser amado con todos los diferentes matices que envuelve a tal sentimiento da para hablar mucho, de él y de sus consecuencias, positivas o negativas. Ya hablaremos en otra ocasión :)
   Hay otra pregunta que también se hace Lucía y que a mí me suscita otra reflexión. Ella se pregunta: “¿Me veo con edad para algo nuevo?”.  Afrontar una ruptura y superarla puede ser algo que te venga impuesto —como una especie de obligación— cuando la relación se va a pique; yo la considero incluso una cuestión de supervivencia emocional, sobre todo si esa ruptura no la has buscado tú. Pero plantearte rehacer tu vida o no (en términos amorosos) ya es algo voluntario, una decisión muy libre y no impuesta. ¿Tú crees, Miren, en general, que rehacer o no tu vida en este sentido es realmente una cuestión de edad? ¿O depende en realidad del propio sentir de la mujer, de su madurez, de su seguridad en sí misma, de su autoestima…, de sus ganas de vivir en definitiva, o de la experiencia negativa que haya podido tener en la relación previa?


   No es una cuestión de edad rehacer o no tu vida, puede ser querer o no querer, o pueden influir las experiencias previas. Cada persona es un mundo y cada relación también.


   Yo considero que “Escalera de Damas” es una novela intimista. A lo largo de toda ella, y sobre todo en su primera mitad, se plasman muchos diálogos internos, reflexiones y divagaciones de la protagonista que reflejan incertidumbre y dudas sobre la situación por la que está pasando y sobre la propia capacidad de superación. No te limitas a contar los hechos que van pasando, sino que ahondas mucho en lo que pasa por la cabeza de Lucía. ¿Cuál ha sido tu intención real, de cara a las lectoras, profundizando tanto en todo esto? ¿Qué pretendías conseguir?


   Como bien dices en su primera mitad es intimista, sitúa la trama y el porqué de la misma. En alguna de tus preguntas lo has dejado reflejado, cada persona se identifica en algo, eso puede resultar positivo para los/as lectores/as.


   Entre tú y yo, Miren, ahora que no nos escucha nadie: ¿Qué es mejor: una ruptura de pareja con cuernos de fondo, o una ruptura por desavenencias conyugales que hacen imposible la convivencia? :)


   Teniendo en cuenta que no nos escucha nadie ni casi nadie nos lee, podría contestar de forma diplomática y decir que no hay diferencia y que no debiera existir como tal, pero eso no es real. El asunto cuernos se lleva fatal, puede pisar el orgullo y a veces puede ir acompañado del engaño y la hipocresía. Sin hacer diferencia entre sexos, esto es extrapolable al hombre o la mujer. En el caso de desavenencias conyugales que hacen imposible la convivencia, en ocasiones se resuelve aunque cueste con aquello de: existe incompatibilidad de caracteres. Como ruptura y duelo debiera ser el mismo, pero el daño a nivel íntimo muchas personas lo viven de forma diferente e inclusive lo llevan peor, eso de: me han dejado, se digiere mal.


   Yo también creo que los cuernos, irremediablemente, suponen un golpe bajo a la autoestima que cuesta superar :)
   Hay algo que a mí me ha resultado curioso en la historia de Lucía, y es que está hecha polvo por su ruptura de pareja, por su situación, por sus miedos personales, dolida por la manera en que la ha tratado Jon (no quiero hacer spam)… Sin embargo, no duda en ponerse en poco tiempo a buscar la forma de conocer a alguien, incluso acude a páginas de contactos. Explícame un poco esa aparente controversia (que apuesto a que no lo es).


   El caer en la misma piedra es muy común y cometer los mis errores también. A posteriori Lucía cree que eso no debía haberlo hecho así.


   En la novela aparecen distintos personajes secundarios, pero para Lucía, tal vez Lourdes, Maite o Andrea puedan ser de los más importantes. Hablo de sus amigas. ¿Qué papel juegan ellas en el trance por el que atraviesa Lucía? Y en general, Miren. ¿Qué papel juegan las amigas en general en los conflictos o las situaciones problemáticas que se dan en la vida de una mujer? Porque los hombres (corrígeme si mi impresión es errónea), ante situaciones como esta suelen ser más celosos de su intimidad, guardan sus preocupaciones y sus reflexiones para sí mismos y buscan a los amigos como evasión, más que como paños de lágrimas; pero las mujeres somos distintas, ¿o no?


   Juegan un papel significativo. Las amigas o los amigos de verdad tienen relevancia y son importantes en situaciones críticas. No hago diferencia entre sexos, creo que depende de quienes o cuales situaciones se producen, pueden responder o ser de un modo u otro, independientemente de hombre o mujer.


   Por cierto, todas las amigas de Lucía son ajenas a su ámbito laboral. Resulta curioso, porque es fácil tener buenas amigas en el trabajo, que es donde pasamos un buen puñado de horas diarias y, a veces, a lo largo de muchos años. ¿Hay alguna razón en especial, quiere mantener separados el ámbito personal del profesional…?


   Lucía tiene muchos cambios en el ámbito laboral, no siempre lo que parece es lo que parece sino lo que no parece. Se dan diferentes situaciones en empresas privadas o públicas. En el mundo laboral no todos o todas tienen estabilidad en el tiempo, ciudad o puesto de trabajo.


   A Lucía se le junta más de un varapalo en su vida y casi al mismo tiempo; suele decirse que las desgracias nunca vienen solas. No quiero mencionar expresamente cuáles son estos, porque no es cuestión de desvelar la trama. Pero al hilo de lo que ocurre (y de lo que pierde), me pregunto ¿hasta qué punto necesitamos apoyarnos en los demás para vivir y ser felices? ¿Hasta qué punto nos condiciona el aprender a vivir con determinados afectos que luego pueden perderse, dejándonos con una sensación como de orfandad que nos dificulta seguir caminando solos? ¿Cómo es Lucía en ese sentido?


   Bueno eso dependerá de cada uno, cada persona es un mundo, como ya he contestado con anterioridad. Creo que se debe leer la novela, no puedo ni debo describir más como es Lucía. Si se lee la entrevista en totalidad se saca bastante información.


   Te entiendo, por eso inicialmente te hacía la pregunta de forma genérica, referida a la manera en que esos afectos nos condicionan a todos, además de a Lucía. Pero dejemos pues que quienes nos lean contesten según su propio criterio :)
   A ver, Miren… Escalera de Damas es una novela actual. Con mujeres como protagonistas que ya han superado la barrera de los cuarenta…, como yo; dirigida, según hemos dicho antes, a mujeres que todavía no han superado los cincuenta…, como yo; que tienen una actividad profesional fuera de casa…, como yo; que se sienten libres y dispuestas a reemprender una nueva vida… como yo no, jaja; que les gusta viajar y conocer gente y que no solo están abiertas a la llegada de un nuevo amor, sino que además viven el sexo y lo practican de forma liberal, sin que tenga que mediar necesariamente un compromiso afectivo, ni siquiera un sentimiento de amor como tal… En definitiva, mujeres (sobre todo Lucía) actuales y modernas… ¡¿Por qué entonces le pesa tanto el “qué dirán”?! ¡¿Por qué se frena tantas veces planteándose lo que pensarán de ella por hacer tal o cual cosa?! ¿Tan importante es la opinión de los demás cuando una sabe lo que quiere y lo que desea? (Empecé esta charla diciendo que eran inevitables las comparativas, y como a mí en las decisiones importantes nunca me han influido la opinión de los demás y el qué dirán… :) ).


   Lucía no es como tú, ni como yo, ella se ha educado y criado muy diferente a ti y a mí y un medio distinto, aunque existan pasajes donde nos podamos identificar. Tiene prejuicios, pero…y  hasta ahí puedo decir.


   Sí, ya lo veo!! Creo que no nos parecemos en nada, ja, ja, ja!! Pero también está bien, así podemos tener una visión diferente de la vida y de las formas de afrontarla.
   En un pasaje de la novela, el narrador —refiriéndose a Lucía— dice: “Eso es lo que la hacía estar y sentirse divina y diferente, ser ella misma”. Ese “ser ella misma” es una especie de reivindicación que aparece, de una forma u otra, en distinto momentos de la novela. ¿Podríamos decir que es ese el “mensaje subliminal” que tú has querido transmitir con esta historia, la necesidad de autoimponernos el ser nosotras mismas y no permitir que nadie nos coarte esa libertad, y mucho menos nos corte las alas por el hecho de ser nuestra pareja?


   Exacto, ese es el mensaje, lo has captado muy bien.


   ¿Por qué “Escalera de Damas”? ¿Por qué ese título?


   Iba bien va con el argumento y el contenido.


   Y por último, Miren: ¿te han quedado ganas de seguir inmersa en la narrativa después de esta experiencia? ¿Habrá novelas nuevas?


   Me encuentro en plena promoción de Escalera de damas, lo primero es continuar en esta fase, todavía queda mucho recorrido. Después y cuándo haya cumplido con los compromisos existentes todo puede ser posible. Te soy sincera, Pilar, existen diferentes ideas y proyectos pero me tomo mi tiempo. Creo que los trabajos pausados y meditados pueden resultar más eficaces.


   Muchas gracias por todo Pilar, un lujo estar este rato en tu casa, ha sido un paseo muy placentero y delicado. 

   Un beso y hasta otro rato.

   Un placer también para mí. Hasta siempre y mucho éxito!



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4 dic 2015

RELATO: "EL REENCUENTRO".

 

    La vida nos ha devuelto la libertad. A él y a mí. Relaciones frustradas que el destino preparó para nosotros, para que nos pudiéramos volver a encontrar. Nada en los últimos años ha provocado en mí tanta emoción como verle de nuevo, encontrarme con él en este local emblemático que ya frecuentábamos cuando la música juvenil zumbaba en nuestros oídos. Cuánto he odiado a María en todo este tiempo por arrancarme de allí en el mejor momento, cuando los ojos de él me invitaban a intimar. Sí, con él. Con el chico de mis sueños. No tuve tiempo de responderle cuando me preguntó, con chispas en las pupilas, si quería acompañarlo. Me hice aguas. Y con ellas me ahogué en casa, en un llanto de rabia que me dejó erosionado el corazón por muchos años.
      Lo miro en la distancia, preguntándome lo que sería yo para él entonces; si un pasatiempo como las demás al que olvidar en pocos días. Y me da miedo acercarme. Que rompa con su desmemoria la imagen idolatrada del amor platónico que he sentido cada minuto desde el momento en que le perdí. Ni siquiera sé lo que dejamos de hacer; aunque siempre teñí de romanticismo lo que terminó por convertirse en un sueño irreal. Daría lo que fuera por hacer retroceder el tiempo, por chascar mis dedos y reaparecer en la escena inconclusa de antaño. Todo se esfuma a mi alrededor en este instante, me invade esa estampa como una postal de recuerdo, con un retrato de nosotros dos.
      Él eleva la vista y me sobresalto cuando se cruzan nuestras miradas. Frena en seco la cucharilla con la que hacía girar el café bajo su gesto absorto. Y se estira en la silla, retrepándose. Aspiro el aire nostálgico que emanan sus ojos cuando se clavan en mí, y me derrite la sonrisa plácida y elocuente que me dedica. Se acuerda de mí. Y yo me emociono. Una mueca nerviosa reemplaza la mudez de sus labios y son sus manos las que me ofrecen la silla vacía que le acompaña. Intuyo que no sabe si levantarse y besarme, si saludarme con formalidad… Pero me da lo mismo. Se siente igual de emocionado que yo y eso me basta para hacerme olvidar quién soy y la edad que tengo, para inducirme a hacer una locura sin que me sienta ridícula. Quiero reanudar nuestro encuentro donde lo dejamos, necesito saber lo que pudo haber pasado. Y no quiero confesiones. Sino hechos.
      Me separo el cabello a ambos lados y lo recojo de manera informal en dos coletas bajas, dejándolas caer sobre mis hombros. Abro el botón superior de mi blusa y pellizco mis mejillas para devolverle el rubor que sentía entonces. Y me desprendo del anillo de casada que aún luzco por dejadez. Una sonrisa espontánea le hace agachar la cabeza, sorprendido por mi actitud. Pero luego vuelve a mirarme y se recoloca en su asiento, recomponiendo el gesto, decidido a seguirme el juego. Veo las chispas reaparecer. Y suspiro por dentro.
      Me siento a su lado con timidez y comienzo a juguetear con mi pelo, sin atreverme a sostener su mirada. Como entonces. Y reanudo la conversación,  preguntándole con un deje de romanticismo en la voz:
      —Acompañarte… ¿adónde?
      —Donde podamos estar solos, tú y yo. Hay demasiado ruido aquí. Y gente. Demasiada gente —responde espontáneamente.
      La yema de su dedo recorre el dorso de mi mano  y un dulce frío me sacude la espalda.
      —¿Quieres que hablemos? —pregunto con la ingenuidad de aquel tiempo.
      Él sonríe con malicia y se muerde los labios.
      —No precisamente.
      —¿Por qué yo?
      —Me gustas.
      —Las otras chicas, también —le insinúo, acomplejada por el desparpajo que ellas lucen y que yo no tengo.
      —Me gusta tu boca. Y la forma en que me miras. Es… diferente.
      Ahora su dedo recorre mis labios con sutileza y centra su vista en ellos. Noto un pellizco dentro y un sentimiento inocente me sobrevuela. Me agito como una jovencita boba.
      —Tú también me gustas —acierto a decirle con un hilo de voz—. Aunque… no sé. Igual piensas que soy una niñata infantil, pero no quiero que te des el lote conmigo y luego vayas por ahí pavoneándote de lo que me has hecho sin volver a mirarme más.
      —No te haré nada que tú no quieras. Esperaré si me lo pides.
      Vuelvo a hacerme aguas ante la sinceridad de su voz, de sus ojos. Mi corazón palpita, me pregunto si será capaz de acompañarme ahora, en este mismo momento, quince años después. Me acerco a su rostro con lentitud y pongo un suave beso en su boca. Y él me corresponde, posando sus manos sobre mi cuello. Pierdo la noción del tiempo, no sé en qué época estoy.
      —Tengo que decirte algo —susurro, a escasos centímetros de él, observando su gesto interrogante mientras yo mantengo el mío azorado, sumida en mi papel—. Yo es que…, aún soy virgen.
      Arrancamos a reír y el aura se rompe, vuelven los ruidos de la máquina del café, de las cucharillas en los platos, de la petición de las comandas, de los comensales charlando… Nos quedamos en silencio. Mirándonos. Visiblemente nostálgicos. Hasta que él se levanta y me tiende la mano, invitándome de nuevo a acompañarlo.
      —A dos calles de aquí hay un hotel precioso, con un encanto especial —me dice, seduciéndome e iluminando a un tiempo mi vida entera. Y a continuación, sonríe jocoso—. Prometo hacértelo despacio… para que no te duela.

 © Pilar Muñoz - 2015


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21 nov 2015

MICRORRELATO: "LA DESPEDIDA".

   Me siento a tu lado. La música suena. Nuestras manos se rozan y tus ojos me abrazan, nostálgicos, tristes tal vez. Mis pupilas los secundan y mi sonrisa se vidria, amenazando con fragmentarse y descomponerse cual puzle construido a base de sueños, expectativas y promesas incumplidas…, de ilusiones vagando en el aire sin dejarse atrapar. Retengo las palabras, no quiero llorar.
Miro a mi alrededor. Aún quedan algunas flores de las que planté con tanto esmero. Otras ya se marchitaron. Me ofreces una de embriagador perfume y me preguntas por qué marcho, si acaso es que no te amo... Suspiro. Te miro. Te beso y confieso que es el amor que siento lo que me empuja a huir. Mi alma quedó vacía.  Todo te lo di. Vestí tu vida con la mía y quedé hueca, despojada. Y agotada de pedir que me besaras para hacerme resurgir.
   Te quiero, con el alma y el corazón… Pero ya no tengo qué ofrecerte para poder retenerte. Ya no sé cómo atraparte.
   No te digo adiós. Sino hasta luego. Dejemos que el tiempo decida si nos volvemos o no a encontrar. Dejemos que el destino diga si, transcurrido el tiempo, nos volveremos a amar. 

 © Pilar Muñoz - 2015

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11 nov 2015

RELATO: "LA PRINCESA DE LOS SUEÑOS IMPOSIBLES."

   Me apresuro a verte. He elegido mi mejor vestido para lucir bonita y he dejado mi melena suelta para que vuelva a enredarse entre tus dedos mientras te hablo, mientras me inunda la luz de tus pupilas que me hace sentir mujer a pesar de mis veinte años. Mi corazón se estremece al escuchar tu voz, palpita nervioso en mi pecho y he de calmarlo posando mis manos en él. Una melodía dulce suena en mis adentros, haciendo valer su capricho de poner música a mis palabras, como en esas películas románticas que alguna vez me llevaste a ver. Murmuran. Sé que murmuran que lo nuestro no es posible. Pero es que yo me siento la princesa de los sueños imposibles, la heroína de mi propio cuento, escrito a la medida de tu amor y el mío, de los sentimientos que me confesaste al tiempo de hacerme tuya.
   Entro en el salón pellizcándome a mí misma en un intento de contenerme, de no saltar a tus brazos para estamparte un beso en los labios delante de todo el mundo, como me apetece hacer; para no gritar, antes de que tú lo sepas, que llevo en mi vientre el latido compartido de tu ser y el mío, como marca indiscutible de nuestra felicidad plena, del comienzo de una vida nueva que acabará por disipar el miedo que ahora siento debido a mi juventud.
   Te das la vuelta. Y espero una sonrisa que me atraiga hasta tus brazos. Que me ampare. Que proteja al fruto de mis entrañas y a quien está dispuesta a darte tierra, cielo y luna. Pero el rictus de tus labios le arrebata su lugar y desata un vendaval de emociones que me aterran. Dejo de respirar e interpreto el mensaje en tus ojos con la angustia apostada en los míos. Me ordenan marchar. Largarme de aquel lugar en el que no queda espacio ni amor para una más. Ellas se arremolinan, te tocan, te piropean y te idolatran. Tú repartes besos, caricias, palabras engalanadas... Y tus dedos juegan con sus cabellos mientras les prometes las mismas dulzuras que aquella noche me prometiste a mí...
   Los colores se desvanecen y el mundo se hunde bajo mis pies al oírles murmurar, como siempre hicieron. Yo camino erguida sin saber adónde. Bajo las estrellas, tal vez... Para poder llorar.  

© Pilar Muñoz Álamo - 2015

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4 nov 2015

MICRORRELATO: "AMOR CARNAL".

   Quiero verme sorprendida por tu irrupción en este aposento en el que me encuentro. Que hagas detenerse al aire para que solo el flujo de mi respiración navegue a tu alrededor, a velocidad creciente, delatando lo que mi corazón siente y lo que mi piel clama cuando te miro. Quiero que me ordenes elevar mis brazos para atracarme, para cachear las curvas de mi desnudez con la yema de tus dedos, con tus manos fuertes como arma de posesión mientras permanezco impávida, dejándome hacer sometida a tu voluntad. Quiero que tus ojos desborden lascivia y me abrasen al recorrerme, mientras los míos hacen lo suyo con tu boca, con tu torso perfilado y tu abdomen perfecto, con tus caderas estrechas y bien entrenadas para acometidas salvajes, con el mástil que aguarda entre ellas pugnando por alcanzarme, señalándome directamente en actitud desafiante, como si ya me hubiera elegido y no tuviera marcha atrás. Quiero tragar saliva para calmar los nervios que me provoca tu proximidad, para calmar la excitación mutua que electriza el vello de nuestra piel. Y quiero gritar tu nombre en un susurro intenso junto a tu oído cuando mi cuerpo se desmorone devastado por el placer que solo tú eres capaz de darme.
   Quiero que este deseo traspase la barrera del tiempo y se transforme en realidad.
   Esta tarde.
   Ahora.
   Ya.
© Pilar Muñoz - 2015




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6 oct 2015

RELATO: "EL PODER DE LA LLUVIA".


   Camino bajo la lluvia. Escucho el murmullo de las gotas al caer, haciendo crujir la hojarasca. El sol ha huido. Y la luz se ha tornado plomiza, tamizada por las nubes grises que usurpan el cielo y el horizonte hacia el que miro. Parpadeo al elevar el rostro, buscando que el agua limpie mis mejillas, que recorra mi piel hasta empaparme entera. Se me adhiere la ropa al cuerpo y parezco estar desnuda en mitad de la nada. Y una sensación de pureza me invade cuando izo los brazos y me acarician regueros de lluvia, como riachuelos recorriéndome de arriba abajo hasta arrastrar mis pecados, las impurezas de mi vida, las tristezas y las penas, las preocupaciones, los remordimientos de conciencia que me provocan suspiros... Camino sin detenerme, observando el barrizal que acoge las inmundicias que yo libero... Y me siento bien. Respiro hondo, muy hondo a través del cabello mojado que cruza mi cara, que besa mis labios. Oxigeno el alma y lloro. Lloro ante lo que parece un bautismo no buscado que me hace renacer. Distingo mis lágrimas por su sabor salado; pero se diluyen, se pierden poco a poco, vistiendo las gotas de lluvia de regusto a mar. Un escalofrío me sacude y me abrazo fuerte. Tomando conciencia de quién soy en realidad. Escuchando un eco en la lejanía que bisbisea que todo es posible... Que todo puede cambiar.
© Pilar Muñoz Álamo - octubre 2015.


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14 sept 2015

MICRORRELATO: "TARDE".

 
    Llegué tarde a tu vida. Mi reloj quedó parado y calculé mal el tiempo. Horas vacías..., días vacíos..., apeada de una rueda que tú jamás perdiste. Te vi pasar. Rayos de sol pincelaron tu cuerpo y extendí mi mano para alcanzarte. Pero tu piel resbaló entre mis dedos y volví a quedar varada en puerto sin saber qué hacer. Si echar a correr... Si gritarte. Si reclamarte a mi lado atendiendo a la llamada de un corazón que me ordenaba descerebrado. Mi clamor interno y mudo te hizo girar el rostro. Tus ojos besaron los míos... y tus pupilas libaron mi boca como miel de abejas. Derramé un suspiro al aire y lo vestí de menta y canela para atraparte. Pero tu mano no abandonó su cintura, tus dedos no cesaron de acariciar su espalda ni murieron tus pasos para volver atrás... Para venir a mí.
    Ella te alcanzó primero. Yo llegué tarde. Pero el amor no muere a pesar del tiempo. No envejece. Rejuvenece y se hace más fuerte mientras te alejas. Esperando. Esperando a que la rueda gire y... tal vez, solo tal vez, de nuevo pases frente a mí.


Pilar Muñoz Álamo - septiembre 2015.
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4 jun 2013

19 feb 2013

DEJADME SOLA



   Dejadme sola, no deseo escuchar nada. Tan solo el silencio abrazándome con su insinuoso manto. Cálido cuando lo buscas. Intimista cuando lo encuentras. Deseo entornar los ojos y que los sueños me lleven lejos de aquí, donde pueda permitir que manen libres mis pensamientos sin nadie que los cuestione, donde pueda vagar y pasear ausente sin nadie que me reclame, donde pueda obrar como me plazca sin que las malas lenguas me acusen.

   Quiero gritar al viento el dolor que siento. El tiempo se agota y me asusta ver que me voy tras él sin haber dejado huella de mi paso por la vida, sin haber sellado de amor un corazón ajeno, sin permitir que florezca aquello para lo que fui creada, aquello que me trajo al mundo y que muere junto a mí a cada instante que pasa, oprimido por la voluntad férrea, cotidiana y absurda de cuantos giran alrededor. Deseo ser libre para saber quién soy, para escuchar el pulso de mis emociones en cada paso que doy, en cada escena que observo, en cada sutil pensamiento que me hace enriquecer. Estoy cansada de no mirarme, de no reconocer mi voz perdida entre las demás, de suspirar quejosa y tomar aliento para luchar en batallas que no son las mías. De ahogarme en el clamor de mi conciencia que me ordena y me acompaña en mayor medida que mi propia sombra.

   Dejadme sola que me rehaga, que reconstruya mi alma acorde a las exigencias del mundo que me tocó vivir. Porque esta presión interna es como una muerte lenta. Y acabaré desmembrada si fuerzas opuestas se empeñan en tirar de mí para hacerme volar cual cometa, a merced del viento que sople más fuerte en cada momento.

   No puedo sofocar el llanto que fluye de mis entrañas cuando jamás me escucho y la desilusión me asola. Pero no puedo girarme para dar la  espalda a quien mi mano busca rogando que lo lleve al cielo, al tiempo que se me derrumba el cuerpo en el cenagoso suelo que tengo bajo mis pies.

   Dejadme sola que grite donde nadie pueda oirme, donde los pájaros trinen, el sol me ilumine y la luna acune mis mejores sueños.

   Dejadme sola para meditar con calma lo que he de hacer. 

   Dejad que medite si quiero volver.

© Pilar Muñoz Alamo - 2013




¿Poesia? ¿Narrativa? ¿Una reflexión? ¿Un relato? ¿Un pensamiento? ¿O tal vez un impulso sin calificar? 
Decídmelo vosotros, porque yo no sé qué es.
(De cualquier forma, quede claro que es ficción, eh?)
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