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22 may 2013

"EL MÉTODO VALÉRIE": SEXO Y SEDUCCIÓN.

  Cuando la editorial se puso en contacto conmigo para ofrecerme el envío de El Método Valérie indagué un poco en torno a la autora, a la temática del libro y a su contenido, sin saber a ciencia cierta si hablábamos de novela, de un tratado de sexo o de un libro de autoayuda, y no encontré demasiadas referencias de lectores que ya lo hubieran tenido entre sus manos. Finalmente, reconozco que acepté no sin ciertas reticencias, porque pensé que me podría topar con un manual frívolo y superficial, tal vez por la idea que me infundió inconscientemente la coletilla de la portada: "Secretos para ser infalible", que me parece más un título sensacionalista de reportaje de revista rosa que de un manual -o método- como éste de que hablamos. Tampoco pensé que encontraría en su interior algo útil y práctico para mí, sino que todo lo que en él leyera me resultaría muy ajeno, porque además de que el arte de la seducción nunca ha sido mi punto fuerte (por no decir que nunca he tenido, ni tengo, gracia o habilidad para seducir), mi situación personal actual tampoco me permitiría poner en práctica lo que pudiera aprender con este libro para comprobar si soy una alumna avezada. Y en este punto seguro que os preguntaréis: "¿Entonces porque les dijiste que sí?" Pues porque me pudo la curiosidad. Punto. Y resulta que al final he descubierto que mucho de lo que se puede leer en él no dejan de ser aspectos perfectamente aplicables a la pareja (no sólo encaminados a la búsqueda de una) y que pueden aportarnos algunos conocimientos que enriquezcan de algún modo la sexualidad que ya tenemos.

  En tal sentido, y bajo mi punto de vista, considero que el Método Valérie podría catalogarse en mayor medida como un manual de sexo que de seducción. Y en cualquier caso, esa seducción se produce partiendo del conocimiento en profundidad del sexo, de nosotras mismas como mujeres y como personas, de lo que realmente queremos y de lo que buscamos desde la madurez, sin artificios que atiendan a consejos absurdos, estandarizados o superficiales y frívolos relativos a nuestro comportamiento ante el género opuesto y a la manera en que se supone que debemos mostrarnos ante él para atraerlo a toda costa como si fuéramos cualquier otra especie del reino animal buscando cópula sin ningún otro sentimiento ni pretensión añadida. No hablamos, por tanto, de un manual de seducción al estilo de los que se suelen plasmar de forma abreviada en las páginas de algunas secciones de prensa y revistas especializadas para mujeres, en las que se suelen estandarizar los distintos tipos de comportamientos sexuales de cada género obviando su amplitud y extrema complejidad. Tampoco hablamos de un manual que raye lo pornográfico por creer, como parece ser una opinión un tanto generalizada, que el hablar de sexo pleno y satisfactorio pasa por conocer unas mil quinientas posturas distintas y poseer un máster para culminar con éxito las innumerables prácticas sexuales disponibles, como si pretendiéramos ganarnos el reconocimiento de la guía Michelín por nuestro buenísimo y amplio repertorio de platos culinarios.

  La autora emplea en todo momento un lenguaje directo, hilarante y muy ocurrente que nos hará sonreír en más de una ocasión al identificar como muy reales determinadas situaciones que en él nos describe, pero sin restarle la seriedad pertinente y oportuna  a otros aspectos que así lo requieren. De esa forma, con su expresión desenfadada y cercana, toca una amplia variedad de temas de los que podremos tener un mayor o menor conocimiento así como interés: los estereotipos masculinos y femeninos más significativos, un análisis físico y biológico de nuestros órganos sexuales, la fisiología y propiedades del orgasmo, el beso, la masturbación, el sexo oral, las fantasías eróticas, el porno, el sexo virtual y diversas prácticas que ella cataloga como "sexo de alto voltaje", entre otras.

  En la exposición de todos ellos, Valérie Tasso hace valer su calidad de sexóloga para ofrecernos explicaciones fundamentadas y análisis técnicos, médicos o fisiológicos más o menos detallados, además de culturales por las aclaraciones etimológicas de muchos términos empleados en sexo e incluso por la información curiosa e interesante relativa a los antecedentes historicos de ciertas prácticas y creencias. Desmitifica muchos aspectos que hasta ahora habían constituido una preocupación injustificada -por carente de sentido- para muchas de nosotras, obstaculizando su disfrute de manera alternativa, y busca, en todo momento, la practicidad y la utilidad, despojando al sexo de esos tintes místicos y de esos tabúes que resultan un incordio y de esas florituras añadidas típicas del cine americano, o burdas como las del cine porno, que sirven más para que vivamos nuestras propias relaciones como espectadoras que como las protagonistas que en realidad somos.

  Volviendo al tema inicial de la seducción, la idea primordial de la que parte Valérie Tasso y que pretende transmitir en este método es que para seducir, primero hemos de valorarnos, gustarnos y querernos a nosotras mismas -y no sólo físicamente- (la seguridad que ese hecho infunde ya es en sí una buena arma de seducción hacia los demás), que hemos de centrarnos en lo que queremos encontrar, procurando atraer y seducir a nuestro partenaire para que nos acepte como somos, porque no es cuestión de colocarse una máscara artificial y ajena a nosotras para tener que despajarnos de ella tarde o temprano. Y una segunda idea fundamental que subyace en su planteamiento es que debemos buscar primero la pareja ideal para después seducirla, y no al revés, porque lo que la autora persigue con sus recomendaciones -con las excepciones que cada cual quiera poner despúes- es el hecho buscar una relación estable, no un affair de una noche que sólo sirva para bajar el nivel de nuestra líbido; para eso no hacen falta manuales ni método alguno, moscones salidos deseando arrastrarnos a la primera de cambio hasta el huerto más cercano los hay a montones en cualquier discoteca que se precie y en otros muchos lugares también (esto último lo digo yo, no Valérie Tasso).

  Y llegados a ese último punto de las reseñas en el que suele concluirse con una recomendación -o no- de leer el libro y que casi todo el mundo espera, siento deciros que no me voy a mojar, pero por una razón sencilla y muy justificada que váis a entender:

  ¿Merece la pena leer El Método Valérie por su utilidad? Pues la respuesta depende, obviamente, de los conocimientos previos que cada cual tenga al respecto. A un médico difícilmente le puede resultar de utilidad leer un manual de primeros auxilios, en cambio, un profano en la materia podría encontrar en él bastante información práctica que utilizar si la ocasión lo requiere... y está dispuesto a ello. Que cada cual mida pues su nivel de conocimientos.

  ¿Recomiendo expresamente leer El Método Valérie? Pues también depende. Depende de lo que a cada cual le atraiga aprender en relación al tema. Por muy bueno que sea un manual de preparación de cocktailes, si a mí no me gusta el alcohol, me da exactamente igual saber o no hacer un buen combinado, es más, aunque me los sirvan en bandeja puede que ni me lo beba. Para quiénes sí disfruten paladeándolos y saboreándolos, cualquier receta nueva o que mejore las ya conocidas será siempre muy bienvenida.

  Por último, os dejo un pasaje del libro que creo que a más de una le puede resultar interesante, y que también podría contribuir a que esos "dolores de cabeza" repentinos que nos asaltan en determinados momentos remitan o disminuyan en intensidad y frecuencia:

  "Cuando el orgasmo se produce, nuestro cerebro segrega enormes cantidades de endorfinas, unos neurotransmisores que actúan de manera muy similar a como lo hace la morfina y los derivados del opio en general. El resultado de esta "sobredosis" es una sensación de enorme plenitud y satisfacción. Del mismo modo, también se multiplica por cinco la secreción de la hormona androstenediona que es capital, entre otras muchas virtudes, a la hora de incrementar nuestra energía, facilitar el sistema cognitivo, por no hablar de que es un poderoso antidepresivo. La serotonina, la "hormona de la felicidad", también aumenta considerablemente durante el orgasmo, y dado su carácter neurotransmisor encargado de regular nuestro estados emocionales, nos induce a un estado de placer, entendimiento y bienestar. Otro componente bioquímico importante en este proceso es la oxitocina (conocida como la "hormona de la fidelidad"), fundamental para establecer nuestros patrones de "simpatía", aumentando nuestra confianza y generosidad hacia el otro. La prolactina, la vasopresina o la norepinefrina son otras sustancias capitales en ese divino combinado."

¡¡Vamos, que tiene bastantes mejores efectos que el chocolate y además, no engorda!! Habrá que pensarlo.


Muchas gracias a la editorial Plaza&Janés por el envío del ejemplar.



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