Todo sucede por amor: Sol ha conocido a Pablo, el hombre perfecto,
cariñoso, independiente y padre de dos niñas, una de 11 años y otra de
8. A Sol, directora creativa de una agencia publicitaria, le encanta
disfrutar de su libertad, pero la relación evoluciona hasta que un buen
día la pareja toma la decisión inapelable de vivir
juntos. A partir de entonces comienza una nueva vida en la que su rol
con las hijas de Pablo, inteligentes, coquetas y adorablemente
perversas, quedará en entredicho: ¿madre, madrastra, la novia de él? Con
las madres pijas de las compañeras de las niñas, con los cumpleaños de
las niñas, con las discusiones y las preguntas impertinentes de las
niñas, o con la bruja de la madre revoloteando siempre alrededor. Para
nuestra protagonista, tan moderna y tan independiente, la vida,
decididamente, ya no volverá a ser la misma.
Hace años, la familia nuclear típica y mayoritaria estaba formada por la pareja casada en santo matrimonio y los hijos nacidos de él. Hoy en día la situación ha cambiado tan drásticamente que podemos encontrar combinaciones para todos los gustos: familias clásicas, monoparentales, viudos, separados y divorciados sin o con hijos que se suman a los del respectivo forzando una convivencia entre pareja, hermanastros, padrastros, madrastras, ex en sus múltiples vertientes y parientes de lo más variopinto; obligados todos ellos a entenderse, odiarse, convivir o evitar verse, a disfrutar o padecer de su compañía, de sus mangoneos, de sus consejos solicitados o esquivados, de sus carácteres similares u opuestos e insufribles que han de tragarse como el aceite de ricino, sin protestar por el amor proferido a quienes han decidido unirse.
La sinopsis de "La novia de papá" prometía conflictos de este tipo (o yo lo entendí así), contados tal vez en clave de humor, en un tono hilarante que te hiciera sonreír al tiempo que mostraba la estampa "real" -y complicada- de lo que supone acoger en tu vida a dos niñas casi en plena adolescencia sin haberlas parido, sin tener un papel claro sobre ellas, lo cual te impide adoptar el rol de madre y educadora, pero exigiéndote a un mismo tiempo el compromiso de no considerarlas ajenas a ti, sino dependientes de tu tiempo, de tu estilo de vida que habrás de cambiar, de tus modales o de tus decisiones vitales. Y por eso la elegí. Porque esperaba encontrar ese trasfondo conflictivo, pero sin dramatismos ni emociones desorbitadas.
Sin embargo, no ha sido así. No he encontrado lo que esperaba. ¿Significa esto que estamos ante una mala novela? Pues no. Simplemente no ha cubierto todas mis expectativas, pero creo que de eso no se puede culpar a su autora, porque esas expectativas se las crea cada cual de manera personal. Las niñas sobrevenidas a la vida de Sol (la protagonista) han alterado su existencia y su forma de vivirla, pero no han causado los conflictos que yo esperaba (de pareja, de aceptación entre las pequeñas y ella misma, de celos por usurpar el rol de su madre, de convivencia entre Sol y la ex de su novio, de intereses familiares...) Y si se han producido, estos han sido resueltos con tanta rapidez y de una manera tan abnegada y dispuesta por parte de Sol, que apenas puedo considerarlos como tales. Ni siquiera la madre de las pequeñas me ha parecido tan bruja como expone la sinopsis, aunque tal vez ella sea, bajo mi punto de vista, el personaje menos coherente de la novela, el que presenta una forma de ser y de obrar menos consistente según mi criterio de madre (no se pueden sacar las uñas para defender el futuro de tus hijas, su bienestar y todo lo que les concierne y por otro lado, no tener remilgos en delegar que sea la novia de tu ex marido la que viva con ellas las experiencias más significativas y que más marcadas quedaran en su mente y en sus recuerdos, aunque tampoco puedo afirmar que no existan madres así).
Resumiendo: "La novia de papá" es una novela escrita con un lenguaje desenfadado, muy adecuado al género y estilo en el que se engloba. Entretenida, amable, agradable de leer, tierna y hasta emotiva a veces, que te arrancará una sonrisa con las ocurrencias de las pequeñas y que hará que te sientas identificada con muchas de las situaciones que describe si tienes hijos. Una novela simpática que te mantendrá alejada de las preocupaciones y de las penas por un rato, aunque sin muchas más pretensiones.
Como último apunte, decir que yo, más que "La novia de papá", la habría titulado "Las hijas de mi novio" (aunque no suene demasiado bien), porque ellas son las verdaderas protagonistas y el motor de la historia. Más que Sol.
Sin embargo, no ha sido así. No he encontrado lo que esperaba. ¿Significa esto que estamos ante una mala novela? Pues no. Simplemente no ha cubierto todas mis expectativas, pero creo que de eso no se puede culpar a su autora, porque esas expectativas se las crea cada cual de manera personal. Las niñas sobrevenidas a la vida de Sol (la protagonista) han alterado su existencia y su forma de vivirla, pero no han causado los conflictos que yo esperaba (de pareja, de aceptación entre las pequeñas y ella misma, de celos por usurpar el rol de su madre, de convivencia entre Sol y la ex de su novio, de intereses familiares...) Y si se han producido, estos han sido resueltos con tanta rapidez y de una manera tan abnegada y dispuesta por parte de Sol, que apenas puedo considerarlos como tales. Ni siquiera la madre de las pequeñas me ha parecido tan bruja como expone la sinopsis, aunque tal vez ella sea, bajo mi punto de vista, el personaje menos coherente de la novela, el que presenta una forma de ser y de obrar menos consistente según mi criterio de madre (no se pueden sacar las uñas para defender el futuro de tus hijas, su bienestar y todo lo que les concierne y por otro lado, no tener remilgos en delegar que sea la novia de tu ex marido la que viva con ellas las experiencias más significativas y que más marcadas quedaran en su mente y en sus recuerdos, aunque tampoco puedo afirmar que no existan madres así).
Resumiendo: "La novia de papá" es una novela escrita con un lenguaje desenfadado, muy adecuado al género y estilo en el que se engloba. Entretenida, amable, agradable de leer, tierna y hasta emotiva a veces, que te arrancará una sonrisa con las ocurrencias de las pequeñas y que hará que te sientas identificada con muchas de las situaciones que describe si tienes hijos. Una novela simpática que te mantendrá alejada de las preocupaciones y de las penas por un rato, aunque sin muchas más pretensiones.
Como último apunte, decir que yo, más que "La novia de papá", la habría titulado "Las hijas de mi novio" (aunque no suene demasiado bien), porque ellas son las verdaderas protagonistas y el motor de la historia. Más que Sol.

