Este Día del Libro en que la cultura literaria alcanza su máximo esplendor y en el que la lectura se convierte en un proyecto inmediato, en una propuesta firme incluso para quienes no suelen tener habitualmente un libro entre las manos, yo quiero este año celebrarlo compartiendo con vosotros una reseña especial.
El día de la presentación de “Ellas también viven” en Madrid, Luís Miguel Morales –Román, en la blogosfera- me preguntó si tenía alguna estadística en relación con los relatos preferidos por cada género, si había observado alguna diferencia entre las preferencias de los hombres con respecto a las mujeres en cuanto a las historias que habían resultado ser de su elección como favoritas. Contesté que no había estadísticas concretas, pero sí una cierta tendencia a sentirse atraídos por elementos diferentes.
Ciertamente, y según los escuetos comentarios que me han llegado por parte de los lectores masculinos, estos suelen valorar en mayor medida la trama, la sorpresa, la intriga, los giros inesperados en la secuencia de acontecimientos. Las mujeres, en cambio, resaltan con creces el aspecto emocional y sentimental que acompaña a cada una de estas historias, sin que ello implique no reconocer la eficacia literaria de los sucesos inesperados a los que antes me he referido. Esto avala dos de mis hipótesis: la primera de ellas, que existen diferencias, emocionalmente hablando, entre hombres y mujeres, y que éstas se traducen en nuestra forma de apreciar no sólo la realidad, sino la también la ficción. La segunda es que este libro va dirigido a ambos por igual, porque, como ya he dicho varias veces, cada cual podrá encontrar en estos relatos aquello que más le atrae, ya sea por una cuestión de forma, de fondo o de trasfondo, entendiendo por tal aquello que parece estar oculto pero que produce en nosotros reacciones imprevistas e incontrolables a nivel sentimental.
Quiero darle las gracias por su valentía en abordar el libro y reseñarlo, por la rapidez con que me ha deleitado con su opinión y por sus palabras hacia mí en sus propios comentarios. Ha sido un placer poder contar contigo, Pepe Hervás.
Os invito a leer su reseña en su blog “La Casa de San Jamás” y a quedaros por allí paseando y disfrutando de otras muchas cosas interesantes que leer.