26 jul 2014

VIENTOS Y MÁS VIENTOS.

   Me he levantado temprano para sentarme a escribir, pero no lo he hecho. Ya tengo asumido que el  tiempo libre que me proporcionan las vacaciones se me escapa -como entona alguna canción por ahí- como el agua entre mis manos; esa no necesidad inconsciente de enlatar el tiempo, de empaquetarlo con medición milimétrica para que no quede libre un poro por el que pueda perderse, hace que me pierda yo y que lo deje evaporarse deambulando entre cosas banales, que por otro lado considero necesarias para recuperar un poco el resuello dinamitado por el estres cotidiano que ya mismo volverá. 

   He dado un paseo por éste, por mi propio blog, y he visto la fecha de su última entrada, 16 de mayo, y me ha resultado un tanto indiferente el cálculo mental de esos más de dos meses en que se ha mantenido estático. Ahora, no antes. Me ha resultado indiferente ahora, después de que las olas me hayan acariciado las piernas en mis paseos por la playa, de que la brisa y el susurro del mar me hayan hablado bajito y me hayan dicho muchas cosas que necesitaba escuchar, después de que el salitre haya disuelto las costras que van recubriendo el cuerpo por los roces del camino y me hayan devuelto en casi estado puro al mismo punto del que partí, muy consciente de aquello a lo que no deseo renunciar.

   Me gustan los barcos veleros, la calma con la que se desplazan, el apoyo de la madre naturaleza que los hace avanzar. Pero no quiero ser uno de ellos, me asusta moverme a merced del viento, con la fuerza y en la dirección marcada por él al más mínimo despiste. Me asusta el tiempo en que a veces tardo en darme cuenta de que me han tomado el timón con sutileza tal que ya no soy yo quien lo gobierna; suerte que luego reacciono, me sacudo, saco los codos y me vuelvo a hacer con el control de la situación, tal y como ahora ha vuelto a suceder.

   No esta una entrada dirigida a quienes probablemente habrán perdido el interés por leerme ante un estancamiento imperdonable en este mundo blogueril, es más bien la necesidad de regurgitar lo que he podido poner en claro en estos días para que no se pierda en los recovecos de mi memoria, o de mi inconsciencia, que es aún peor. Aunque abriré los brazos, como siempre, a quienes deseen compartir conmigo las dudas existenciales y los pensamientos trascendentales que se han empeñado -parece ser- en acompañarme de por vida, en no dejarme vivirla a flor de piel, como si no hubiera nada que tener en cuenta más allá de la epidermis.

   Literatura. Escritura. Lectura. Mundo editorial. Autores independientes. Autoedición. Comercial. Ventas. Rentabilidad. Afición. Sentimientos. Emociones. Sueños. Realidades. Utopías. Entretenimiento. Reflexión. Conciencia. Expectativas. Tropezones. Cortapisas. Lucha. Perseverancia. Fama. Anonimato... Términos que vienen revoloteando en mi mente desde hace tiempo como una bandada de pájaros revueltos, insurgentes, mezclados entre sí a pesar de no pertenecer a la misma estirpe, pero que ya he conseguido clasificar como quien caza mariposas y etiqueta el orden y la familia a la que pertenecen. Y yo ya sé cuáles son el orden y la familia que me gustan y con los que más me identifico. El problema, tal vez, es que los elegidos no son mayoritariamente del gusto general. 

   Dejando las analogías a un lado y pasando a un lenguaje más directo y sin divagaciones diré que ahora, después de haber seguido sumando pequeñas experiencias a mi vida literaria, empiezo a saber cómo debería caminar por este mundo para avanzar más rápido, qué elementos priorizan las editoriales para publicar, qué exigencias tácitas o presuntas con respecto a una novela plantean los lectores para que les guste aquello que se les cuenta y cómo se les cuenta, qué factores cobran importancia real y práctica en contraposición a lo que la propia teoría literaria explicita, qué mecanismos potencian la fama aunque en ciertos casos no resulten ortodoxos, en qué medida es necesario venderse a veces para llegar más alto y qué riesgos se corren de ser apaleada en el intento. Ahora lo sé. Ahora lo tengo claro. Como también tengo clara y cristalina (y espero no olvidarla) la posición en la que yo me encuentro y en la que quiero mantenerme.

   Deseo seguir escribiendo movida por mi afición. Deseo seguir siendo fiel a aquello que siento que debo escribir, aunque no sea del gusto general. Deseo seguir sacudiendo conciencias, no calmándolas, aunque ello discrepe de lo que muchos lectores buscan al leer y que se centra en la evasión de la realidad (cosa que respeto profundamente, aunque no siempre la comparta). Deseo seguir escondiendo entre líneas reflexiones que habrá que buscar e interpretar para sacar la verdadera esencia de lo que escribo, aun a riesgo de que los lectores no tenga tiempo o ganas de intentar encontrarla y se dejen llevar por lo palpable, que jamás será lo que a mí personalmente me movió a escribir la historia (cosa que también respeto, porque entiendo que cada cual es libre de elegir el grado de implicación en aquello que ocupa su tiempo de ocio y que resulta ser su afición). Deseo seguir construyendo historias sin tener como prioridad los parámetros que la harán comercial y del gusto generalizado de los lectores, sobre todo si el hecho de incluirlos me obliga a crear una historia que no me complace a mí misma en primer lugar, aun a riesgo en este caso de volatilizar cualquier posibilidad de encontrar respaldo editorial condenándome, de por vida, a llevar la etiqueta de autoeditada que sigue siendo menospreciada por muchos; a fin de cuentas, la satisfacción personal en aquello que hacemos en todos los ámbitos de nuestra vida creo que debería ser un objetivo claro y prioritario a nivel general. Y deseo seguir aprendiendo con ayuda de todos como hasta ahora (gracias por ello), porque sé que todavía me falta muchísimo por aprender.

   Me niego a seguir la pauta marcada por el sistema por imposición, por el afán de subir peldaños que de otra forma sería imposible. No aspiro a convertirme en escritora a costa de mí misma, prefiero quedarme a pie de escalera, pero satisfecha con lo que hago. Y prefiero seguir siendo anónima, pero fiel a mis principios literarios. Prefiero ser autora de novelas para una nimia minoría, pero que al hablar y debatir con ella de las historias que he creado, tanto a esa minoría como a mí se nos ensanche el alma y se nos emocione el corazón al sentirnos a bordo del mismo barco, orientando nuestras velas y virando el timón de igual manera. Aunque llegue la última. Aunque ni siquiera llegue. 

   Tengo otra historia entre manos con la que me siento bien. No sé cuándo, cómo, ni dónde acabará, sólo sé que me estoy rigiendo por todo lo que he dicho desde que comencé a cimentarla, y por ello, tanto si llega a buen puerto como si no, me sentiré feliz. Y sobre todo, tranquila y en paz. 

   Mil gracias a quienes queráis formar parte de mi mundo literario. En miniatura o no :)

16 may 2014

PASO POR EL PROGRAMA "AL DÍA" (ONDA MEZQUITA TV).

   Los pies en la tierra, la cabeza fría, pero el corazón hirviendo. Esa es la mezcla explosiva que llevo en el cuerpo ante lo que ya ha superado mis expectativas iniciales con respecto a la novela, modestas, realistas, cautas, nada ilusas para no estrellarme. Aunque mi confianza y mi apuesta por ella subyace en todo este cúmulo de sentimientos desde un principio; de no ser así, no habría visto la luz.

   Un mes y medio en Amazon. Dentro del Top 100 de los más vendidos desde su primer día de vida. Quinientos ebooks vendidos, quinientos lectores potenciales que ya disponen de ella en sus lectores digitales para disfrutarla en un futuro, si es que no lo han hecho ya. Primeras reseñas muy positivas. Y primeros comentarios en Amazon entusiastas, alentadores, geniales.

   Este camino es muy largo y lleno de baches. No tengo prisa, quiero andarlo despacio, pero en firme, poco a poco, sola o respaldada por quienes tienen mayores recursos para ofrecerla en papel, aunque me consta que la veré vestida de celulosa, como ya dije en cierta ocasión, aunque termine por hacerle el traje yo misma.

   Ayer di un pasito más en su difusión, uno de tantos que, a priori, nunca se sabe si será de mayor o menor utilidad, pero ahí está, junto a mi agradecimiento profundo a quienes lo hicieron posible: mi intervención en directo en el programa de televisión "Al día", de Onda Mezquita TV, en Córdoba, presentando "Los colores de una vida gris" y "Ellas también viven".

   Aquí os dejo el enlace al vídeo de la grabación, por si os apetece acompañarme.


   Gracias por vuestra confianza y por vuestro apoyo.
   Seguimos caminando.




12 may 2014

CONFESIONES EN VOZ ALTA.

   Me gusta controlar mi vida y lo que sucede en ella, elegir el cuándo y el cómo quiero que ocurra, hacerlo rodar a mi ritmo, aceptar la ayuda de los demás y agradecerla, pero siendo yo la que tome la última decisión. Me gusta planificar al detalle las empresas importantes que decido abordar en la vida y dejar un punto de locura improvisada a las causas menores que no condicionarán mi futuro en ningún sentido. Me gusta aprovechar el tiempo al máximo, encajarlo todo como un puzle para sacarle el mayor partido y detesto que me rompan los esquemas inútilmente. Me gusta la autonomía, la independencia, aunque el trabajo en equipo también me agrade en ciertas ocasiones, siempre y cuando las decisiones del mismo se tomen de forma consensuada y guiadas por intereses comunes. Me gusta ayudar sin esperar nada a cambio, pero detesto que se aprovechen de mí como si fuera un objeto al uso sin corazón. Acepto mis propios fracasos, pero no soporto la impotencia que me producen los mismos cuando estos se deben a la falta de una implicación ajena de la que dependo, por mucho que la comprenda.

   Sin embargo, he aprendido que hay cosas que ocurren cuando tienen que ocurrir, no cuando nosotros lo deseamos. Que suceden en función de las circunstancias y no en función de nuestra forma de ser y de actuar. Que hay situaciones sobrevenidas de cierta entidad que salen mejor cuando no las esperamos, cuando hemos dejado de planificarlas con tantísimo detalle. Que a veces se puede llegar a agradecer que alguna improvisación rompa esa cuadriculación perfecta de la mente, porque puede aportarnos relax suficiente para seguir trabajando después con más fuerzas. Que delegar en los demás y dejarnos llevar también puede ser una fuente de respiro al eximirnos a nosotros mismos de la responsabilidad completa del resultado final. Que no todo depende de nosotros, sino también de nuestras circunstancias, y que éstas pueden condicionarnos en mucha mayor medida de la deseada. Que cualquier persona o cualquier cosa puede dar un vuelco a nuestros proyectos en cualquier momento, para bien o para mal, y que debemos estar preparados para disfrutarlo o para capearlo como una mala tormenta sin dejarnos desmoronar.  

   Me resisto a dejar de ser como soy. Pero intento no obcecarme en ello y aprender día a día el funcionamiento de esta vida y, sobre todo, de la sociedad en cuyo seno nos ha tocado vivir.

   Equilibrio entre ambas cosas, esa es la clave a buscar. Y paciencia. Aunque me consta que de esta –en el fondo, en el fondo- tengo bastante más de lo que parece.

   ¡¡Buenos días y feliz lunes!! 

4 may 2014

LECTURA CONJUNTA "LOS COLORES DE UNA VIDA GRIS".

   Tengo el inmenso placer de anunciaros que Laky, administradora del blog "Libros que hay que leer" y Lidia Casado, administradora del blog "Juntando más letras" han organizado una lectura conjunta de mi novela "LOS COLORES DE UNA VIDA GRIS". Sé que están inmersas en mil y un retos, con múltiples compromisos lectores a los que, sinceramente, no sé cómo son capaces de llegar, y aún así han tenido el detallazo de plantearme la posibilidad de organizarla para animaros, a much@s de vosotr@s, a acercaros a ella a lo largo del próximo mes y medio, tal vez dos. Ni que decir tengo que estoy tremendamente ilusionada y que esto no hace sino aumentar el respeto, la admiración y el cariño que siento hacia ellas y que ya viene desde la etapa de mis Relatos de Mujer. 

   Con la organización de esta lectura conjunta, se abre una nueva puerta para mí, la de los comentarios, la de las reseñas, la de las críticas constructivas que me van a permitir tomar aún más el pulso a las opiniones lectoras gracias a todo@s los que se decidan a participar. Hasta ahora he de reconocer que el balance de su primer mes de vida no puede ser más positivo: ha permanecido desde el primer día en el Top 100 de Amazon, superando todas mis expectativas con esta fenomenal acogida; pero por encima de los números están las palabras, las que he venido recibiendo de vuelta de aquellos que ya la han leído, incluso que la han devorado, podría decir, palabras vertidas en Amazon y en comentarios públicos y privados transmitidos a través face. Mi satisfacción es inmensa, porque no me canso de repetir que lo prioritario para mí es que la novela guste, sin más, y hasta ahora lo he venido consiguiendo (cruzaré los dedos porque las estadísticas no inviertan la tendencia marcada hasta ahora). 

   Hace unos días reflexionaba en voz alta, como tantas otras veces y volcaba en mi muro un pensamiento, o un deseo, mejor dicho: gozar de la posibilidad de poder dialogar con los lectores en torno a la novela, a sus personajes, a su trama, a los entresijos de la historia..., debatir sobre ella escuchando las consideraciones de unos y otros, que estoy convencida de que aportarían datos y repararían en detalles en los que ni yo misma me había fijado, y a la vez satisfacer la curiosidad de estos contestando a aquellas cuestiones que quisieran plantearme, porque ya sabemos que la lectura de una novela suele suscitar preguntas que van más allá de la ficción, pasando al plano de la realidad, al proceso de escritura, a la creación de los personajes, a los escenarios... Y todo ello voy a tener la oportunidad de hacerlo gracias al grupo de lectura que he creado en Facebook para que todos aquellos que lo deseéis podáis comentar -DESDE YA- cualquier aspecto de la novela en cualquier momento, no solo conmigo, sino con quienes le estén leyendo en ese momento o incluso la hayan leído ya. Creo que ésta es una forma de recobrar el verdadero sentido de lo que supone hacer una lectura conjunta, que no es otro que el de tener una puesta en común de lo que se lee para contrastar opiniones, percepciones, emociones suscitadas por la historia para hacer su lectura aún más enriquecedora si cabe. 

   Todos los detalles para participar los tenéis en cualquiera de los dos blogs, de los que os pongo enlace, donde además podréis apuntaros en cualquier momento a partir de este domingo día 4 de mayo. 

   Desde aquí os animo a acompañarnos en esta iniciativa que espero que disfrutemos al máximo. 

   Gracias por estar ahí y por vuestro apoyo en esta aventura literaria. 

   Hablamos.

   Un beso!!







1 may 2014

MI SANT JORDI BLOGUERO LLEGÓ!!

   No sé cuánto tiempo llevo participando en esta iniciativa, a veces soy nefasta para calcularlo, será por aquello de que lo bueno me parece efímero y lo malo, infinito; pero sí puedo afirmar que lo hago desde el principio, desde que a Ana Kayena Gómez se le ocurriera la feliz idea de hermanarnos por Navidad y por el Día del libro en esta iniciativa tan bonita y de la que tanto disfruto. Y aquí sigo y seguiré, porque el contacto con esta blogosfera maravillosa que tanto me ha dado -y me sigue dando- no quiero perderla por nada del mundo, aunque el tiempo me venga corto y el estrés pulule a mi alrededor haciendo estragos e intentando darme miedo, como si fuera el mismísimo Fantasma de la Ópera. Tal vez no sepa que ha dado con un hueso duro de roer.

   Me apunté a esta edición de Sant Jordi nada más ser convocada, como si se fueran a terminar las sillas y temiera quedarme sentada en el suelo y me fui a la calle a buscar la novela que quería regalar; porque he de confesar que tengo un verdadero problema para desprenderme de alguno de mis libros: si me han gustado, quiero guardarlos como oro en paño; y si no me han gustado me da cargo de conciencia regalárselo a quien me toque, porque es como desearle que tenga una mala lectura como la tuve yo, aunque soy plenamente consciente de que para gustos... colores, y que el hecho de no haberla disfrutado yo no significa que no lo hagan los demás. Tal vez si supiera de antemano a quien va dirigida, podría decidir sobre tal cuestión, pero como es sorpresa...

   Así es que decidí buscar en estantería ajenas y, por esta vez, opté por elegir una novela negra a sabiendas de que es un género que gusta de forma mayoritaria -en esa intención perpetua de sacar a flote la sonrisa de mi destinatari@-, para enviarla junto a una rosa que había olvidado por completo que debía regalar también; por más que intento estirar el cerebro y la memoria como si fueran gomas elásticas, creo que estoy llegando al culmen de su resistencia, y empiezan a almacenar ciertas cosas en el trastero mental al que rara vez accedo si no es por una llamada de atención potente, como la que vi a través de face cuando alguien subió la imagen de su regalito envuelto y su rosa maravillosa preparada para salir. Entonces me hice con los trastos necesarios (al estilo Meg Creatore) para hacer una con mis manitas a base de fieltro, hilo y aguja, a modo de marcapáginas casero repletito de cariño. Y cuando ya creía tenerlo casi todo (a falta del detallito final que siempre envío en función de quien me toca), recibí el mail de Ana con el nombre de mi querida destinataria: Yolanda Rocha Moreno, mi querida Yolanda "Moreno Sister", mi madrecita del face (porque mira que me resulta tierna) a la que tengo un cariño especial por muchas cosas que no es cuestión de ponerme aquí a relacionar. Sentí que el corazón y la mente se aliaban contra mí listándome a la velocidad de la luz detalles de su vida y de sus gustos, de los que podría hacer uso para dedicarle un relato personalizado que le pudiera gustar. Así es que el envío fijado para el lunes se fue al traste, porque debía poner a funcionar el coco para que saliera algo decente a lo largo de la mañana siguiente, mientras los papeles del trabajo levantaban ambas manos diciéndome "¡¡estamos aquí, estamos aquí!!", sin que yo les prestara más atención de la justa. Su reacción y la ilusión con que acogido mi regalo han sido para mí como un atracón de chocolate, o tal vez mejor.

   Y tocó esperar para saber quién me regalaba a mí y qué libro venía de camino. Otras veces he indagado y jugado al descarte como el señor Holmes para adivinar de dónde procedería mi paquetito. Pero esta vez me dije que quería sorpresa absoluta. Y me la llevé. Primero, porque llegó a tiempo; y segundo, porque el nombre que encontré en el remite correspondía a otra bloguera a la que también tengo cariño, a una lectora excepcional, a una defensora a ultranza de la cultura en todas sus vertientes, a una amante de las letras con mayúsculas: mi querida salmantina, Sara Montero Dueñas, a la que también tengo cosas que agradecer, entre ellas que me tendiera su mano con los relatos o que anunciara mi intrusión en la novela a primeros de este mes, pero también que me descubriera una de las lecturas que más he disfrutado de las que he leído en este último tiempo: "La ciudad de los ojos grises", de Felix Modroño, que me envió como regalo adicional a la novela que había  ofrecido en una anterior edición del bloguero en la que también tuve la gran suerte de tocarle.

   En esta ocasión, mi paquete incluía una novela que pinta genial, "La curandera de Atenas" de Isabel Martín, junto a una rosa preciosa, hecha con esmero en punto de cruz. ¡Qué paciencia, si yo tuviera que sentarme a hacerla, tendría que luchar contra los pinchazos en el culo que me impiden estar sentada mucho rato para otros menesteres distintos al trabajo o a escribir! (bueno, vale, para bloguear y feisbuquear, reconozco que solo me pinchan unas cuantas, como una o dos, no más, jajaja). La rosa venía pegada sobre una cartulina negra. Sara dice que estaba concebida para actuar como marcapáginas, pero como ya es mía y puedo hacer con ella lo que quiera, he decidido ponerla en un marquito de fotos para que luzca bien, porque un trabajo así no puede quedar oculto entre las páginas de un libro, por muy amante de la literatura que pueda ser yo. Aquí os pongo la foto para que la disfrutéis, pero solo de vista, lo demás me lo reservo para mí, jajaja.



   Gracias, Yolanda, por emocionarte! 
   Gracias, Sara, por tus regalos! 
   Gracias Ana por quebrarte la cabeza y embarcarte en este embrollo con tila o sin ella! Yo ya te he dicho que si necesitas manos que te ayuden para próximas ediciones, te mando las mías cuando me las pidas; eso sí, devuélvemelas que tengo la fea costumbre de usarlas a diario :)

   Un beso para las tres!! Y a tod@s vosotr@s, hasta la proxima!! Espero que nos volvamos a encontrar!


25 abr 2014

LA OPINIÓN DE UN LECTOR CERO: ALBERTO GONZÁLEZ.

   No buscaba quien me regalara los oídos tras la lectura de mi novela y antes de su publicación, sino una opinión sincera, cruda incluso aunque estuviera hecha desde el cariño; digamos que buscaba el significado literal del dicho: “La confianza da asco”. Porque mintiéndonos nos hacen un flaco favor esos lectores primeros que nos aportan una visión anticipada de lo que mucha otra gente pensará después, sin contar con su ayuda inestimable para mejorar la novela al ser capaces de analizar la obra bajo distintas perspectivas -tantas como lectores cero hay- y desde la ignorancia imprescindible de lo que ocurre en la historia, de los personajes, de los giros argumentales, del final…, única forma de apreciar realmente el efecto que todo ello producirá en el lector.

   He querido contar con varios “lectores cero” que no estuvieran cortados por el mismo patrón, porque no todos los lectores futuros buscan lo mismo ni les mueven aspectos iguales para que una novela les guste y yo quería apreciar hasta qué punto mi obra podía acaparar a una mayor o menor diversidad de lectores. Y tengo que reconocer que de todos ellos he podido sacar conclusiones muy útiles, comenzando por mi marido, primer lector cero, cinéfilo más que lector, incapaz de engancharse a cualquier libro, avispado hasta el extremo para “reventar” el suspense y las tramas si no están entretejidas de forma muy hábil; verlo pasear por la casa con la novela bajo el brazo, compaginando su lectura con cualquier otra actividad porque se confesaba enganchado, manteniendo de continuo conversaciones conmigo en las que hablaba de los personajes y de sus actos como si fueran reales y el hecho de haberlo “engañado” en más de un giro de los que se suceden en la novela sin que él pudiera anticiparlos fue un indicativo extremadamente útil y claro de que la historia podía enganchar y sorprender a un buen número de lectores. Continué buscando la opinión de quienes resultan ser lectoras empedernidas –como mi amiga Pilar Sánchez-, capaces de comparar ésta con otras obras de autores consagrados y no tanto, literatos y aficionados, así como de aquéllas otras que además de ello también son capaces de analizar aspectos técnicos como la estructura, la profundidad de los personajes, el estilo o la calidad narrativa –como Marga Ramon o Ana Gómez-, de quienes obtuve conclusiones muy válidas, algunas sugerencias para depurarla y unos halagos tras leerla que me alentaron a sacarla a la luz sin dudar. Seguí con mis familiares más directos, entre ellos mi sobrina, gran aficionada a la lectura y cuya opinión me interesaba especialmente por su juventud, porque el universo lector abarca géneros distintos y distintas edades, y necesitaba comprobar si este tipo de historia también atraía a lectores más jóvenes (afortunadamente, sí). Poco antes de publicarla conté con la visión de Mayte Esteban, una visión algo distinta a las anteriores, porque cuando además de lectora se es también escritora, el análisis no se reduce a las impresiones que produce la novela al leerla, sino también a la dificultad para escribirla, al uso adecuado del lenguaje o a las diferentes alternativas para contar esa misma historia utilizando técnicas literarias distintas.

   Y entre todas estas opiniones, también estuvo la de quien no observa los tecnicismos, sino la historia en sí y su capacidad para transmitir y emocionar, para hacer reflexionar, para trazar un hilo de conexión entre los personajes y el lector, pero visto además bajo un prisma masculino que, a priori, parece siempre menos proclive a dejarse llevar por esos aspectos de lo que suelen hacerlo las mujeres. Y esa es la opinión que traigo hoy, la de mi amigo Alberto González que ya tuve ocasión de escuchar hace casi un año cuando puse en la novela la palabra “fin”, pero que ahora ha plasmado en un papel de forma expresa para que yo pueda compartirla con vosotros, cosa que le agradezco de corazón.


                  LOS COLORES DE UNA VIDA GRIS

   Cuando empecé a leer esta novela había dos cosas que rondaban por mi cabeza: una era que parecía bastante larga para lo que yo suelo estar acostumbrado a leer, pero la otra era un poco contradictoria, que me apetecía mucho leerla, ya que sé cómo escribe Pilar. Había leído su anterior libro de relatos y sabía que no podía defraudarme. Pues bien, en una de las dos cosas, evidentemente, me equivoqué. La novela al final se me hizo corta. Estaba deseando buscarle un hueco para seguir leyendo esa historia que me tenía atado al ordenador.

   Comencé conociendo a los personajes, sus costumbres, sus situaciones personales y también la forma de vida que llevaban. La trama empieza a perfilarse y el lector también comienza a sacar conclusiones. Unas te llevan a justificar a unos, otras te hacen repudiar a otros. Hasta que el uno de los personajes toma el protagonismo principal. Entonces la novela empieza a ser narrada en primera persona en lugar de la tercera persona que hasta ahora había sido la forma elegida para contar la historia. Para mí esto es un gran acierto, ya que parecía que la protagonista estaba contándome todo lo que acontecía en su vida al oído. Es increíble como Pilar logra describir a cada uno de los personajes como si estuvieras viéndolos delante, como si los conocieras de toda la vida, y la facilidad que tiene para que empatices o no con ellos. Nos describe sus vidas de una forma clara que nos lleva a entender el porqué de sus pensamientos y de sus acciones. Pero también logra que nos metamos en la piel de la protagonista, comprendiendo su situación, sufriendo sus preocupaciones, llevándonos de la mano por cada momento de su vida. Con ella pasamos por situaciones que cualquiera de nosotros bien podríamos sufrir en nuestras vidas o incluso haberlas padecido ya.

   También hay que agradecer el gran trabajo de documentación que ha hecho Pilar para centrar la novela en una ciudad que no es la suya, porque no lo parece. Parece que vayas paseando por las calles de Madrid que ella describe y que estés viendo todo tal y como es en la realidad. Los acontecimientos sociales que se produjeron en los años en los que transcurre la novela están perfectamente documentados y magistralmente insertados en el desarrollo de la historia.

   Los Colores de una vida gris me ha dejado muchos momentos de reflexión, me ha hecho pensar en la forma de vida que llevan algunas personas y en cómo, de pronto, puedes acabar en otra muy distinta. Cómo las decisiones que uno toma influyen de una manera u otra y las consecuencias a las que esas decisiones conducen. Y no sólo eso, también las personas que uno se encuentra en la vida, cómo reaccionan en determinadas situaciones, cómo esas personas se comportan dependiendo del nivel social y, otras veces, dependiendo de la situación en la que se encuentren. Nos hace ver que hay veces en la vida que obtienes algo tan básico como la compañía o la complicidad, o la comprensión, de quién menos lo esperas. Cómo alguien que no tiene nada puede darte y enseñarte tanto.    Me encanta encontrarme en una novela esos momentos que te hacen pensar y reflexionar sobre lo que lees y eso Pilar lo hace de maravilla. Pero todo ello lo adereza con una trama perfectamente hilada y sobre todo, lo hace confluir todo en un punto final en lo que nada es lo que parecía ser y que, como siempre, como buena marca de la casa, te sorprende, dando un giro al final de la trama magistral, en el que hace ver al lector que nada es cómo parece.

   ¡Un plato de alta cocina creado por una grandísima cocinera!

   ¡Muchas felicidades por tu obra, Pilar! Es un gran trabajo que tendrá grandes frutos.


   ¡¡Mil gracias, Alberto, por leerla y por esta opinión sincera que me emociona y que has querido compartir con todos!!

22 abr 2014

DE TÍTULOS Y PORTADAS.

  Hace algo más de tres años, cuando comencé en esta andadura “literaria”, la ingenuidad y la ignorancia fueron mis guardaespaldas por excelencia, a pesar de haber hecho un casting intensivo en los meses previos para intentar salir lo más respaldada posible en este camino bonito pero plagado de lobos de distinta índole, dispuestos a comerse a Caperucita aunque sea de manera inconsciente. No es que ahora sepa mucho más -porque me sigo sorprendiendo a diario y lo que me queda-, pero sí que tengo algunas cosas un tanto más claras de lo que las tenía entonces, aunque siga sin saber cómo atajarlas de manera acertada porque no siempre dependen de mí, sino de vosotros, y tengo que decir que sois (somos) un poquito impredecibles, cosa buena por otro lado porque gracias a eso comen los diseñadores, los publicistas, los creativos de marketing, los asesores de imagen, los ilustradores y las cabezas pensantes de las editoriales que intentan buscar, por ejemplo, el título de la novela que dé la campanada nada más escucharlo. En mi caso, y como Juan Palomo, todas esas figuras se reducen a una sola (algo así como en el Misterio de la Santísima Trinidad), la mía, porque yo me lo guiso y yo me lo como, al igual que otros muchos que navegan conmigo en este mismo barco.

  Centrándonos en títulos y en portadas, tengo que reconocer que en el caso de mis Relatos de mujer ninguna de las dos cosas fue acertada. O casi. Entono el mea culpa por haber creado el título (con aparentes matices psicológicos teñidos de un feminismo mal entendido, según he podido acabar deduciendo al recopilar decenas de comentarios al respecto, y que le han hecho un flaco favor a mis niñas, que nada tienen que ver con actitudes reivindicativas radicales de ese tipo) y también por haberme dejado llevar y haber aceptado una portada que no era exactamente lo que yo buscaba, porque no estaba en consonancia con el contenido del libro, despertando una imagen de mujer frívola alejada de ese componente emocional y visceral que es propio de la actitud de todas sus protagonistas, mujeres de carne y hueso y no muñecas. Sabía de la importancia de ambas cosas en la imagen inicial, pero no podía sospechar hasta qué punto. No podía llegar a imaginar que la atracción o el rechazo fuera tal que indujera a comprarlo o a ni siquiera interesarse por su sinopsis tras haber valorado ambas cosas en décimas de segundo. Ni que deciros por tanto que el miedo a volver a errar en la elección de estos dos elementos al publicar la novela era peor que el de Caperucita al ver al lobo lanzarse sobre ella, porque de nuevo podía irse al traste el contenido por una simple cuestión de físico. Y es que esto es algo así como las relaciones amorosas a primera vista de los adolescentes (y no tan adolescentes) en las que los “pivones” gozan de mayores oportunidades para que se les conozca interiormente que aquell@s otr@s menos agraciad@s a los que se veta por sistema sin brindarles la ocasión de demostrar que vale un potosí lo que guardan en su interior.

  Han sido tres los títulos que he barajado en esta ocasión, así como tres portadas distintas diseñadas tras haber visto cientos y cientos de imágenes que no me decían nada. Y he descubierto que resulta complicado elegir cuando se tiene una perspectiva de la novela distinta de la que tendrán quienes se acerquen al libro sin conocer un ápice de su historia. La imagen más acorde a ella puede no resultar atractiva. La imagen más llamativa puede inducir a error en cuanto al contenido. ¿Esa imagen debe estar en consonancia con el título o no tiene por qué ser así? Porque si hablamos de un mundo gris y elegimos una imagen de colores puede resultar incongruente, por muy acorde que sea a la historia. Pero si nos decantamos por una portada de colores más lúgubres y apagados producirá una tristeza inconsciente en la que nadie querrá sumergirse, por muy optimista que resulte ser la historia. Hay que estimular el sentido de la vista, pero no demasiado, y hay que estimular también el oído con un título que capte la atención por la razón que sea. Y ambas cosas en conjunto producen percepciones de todos los colores. Ahora entiendo que existan expertos en la materia que, al igual que los médicos, no podrán dejar de estudiar nunca, porque las modas, las tendencias y los gustos de la gente cambian de manera constante y sin previo aviso.

  Impresiones al poder. Elegimos lo que leer -y lo hacemos con mejor o peor predisposición-, guiados por impresiones. Y aun conociendo críticas de primera mano en relación al contenido, éstas seguirán teniendo un peso crucial a la hora de concederles una oportunidad.

  Hoy ya puedo respirar tranquila, creo (y digo “creo”) haber acertado en ambas cosas, las reacciones iniciales me confirman que han tenido una acogida excelente, que mi pequeña ha nacido guapa y con buen nombre. Ahora solo falta que la conozcáis por dentro y comprobéis que no es solo una buena fachada lo que luce. Su alma y su corazón también prometen.

Lecturas 2018.

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