Su nombre es Margalida -Margaramon, en su blog-, pero no me encuentro cómoda llamándola así, es demasiado formal. Prefiero referirme a ella como "Marga".
Hace unos tres meses, allá por el mes de marzo, publicó una reseña de Ellas también viven que me emocionó muchísimo, porque como ya dije entonces, hay reseñas formalmente buenas y reseñas que, además de serlo -como es el caso-, emanan directamente del corazón, y en la suya podían entreverse los sentimientos que había puesto al escribirla, transmitiendo a la perfección lo que el libro había sido capaz de evocarle. Y eso es muy de agradecer, por encima del mero formalismo literario, que parece ser lo que siempre se persigue. Desde entonces, no sólo no hemos perdido el contacto, sino que se ha intensificado hasta llegar a entablar una amistad entre nosotras que fluye sin esfuerzo, sin esquemas que seguir, con un pleno entendimiento en muchos aspectos de nuestra vida y de nuestra forma de sentir, y siendo lo suficientemente capaces y lo bastante maduras como para pasar del humor a la seriedad, del informalismo al respeto mutuo o de la crítica constructiva a la adulación por el trabajo ajeno. Tengo que confesar, aunque muchos de vosotros ya lo habréis notado, que no sólo he ganado una buena amiga, sino un apoyo incondicional en la blogosfera y fuera de ella y una defensora acérrima tanto de mi libro como de todo aquello que escribo y que publico por aquí, que no es poco.
Hace algo más de un mes, tuve la suerte de conocerla personalmente en Córdoba, aprovechando un pequeño "desvío" voluntario y premeditado que quiso hacer en su viaje para darnos la oportunidad de poder charlar unas horas, en compañía de un almuerzo y a la par de un paseo bajo el sol de una tarde que resultó ser extremedamente calurosa. Y tuvimos ocasión de compartir muchas cosas, de dialogar de libros, de blogs, de este mundo literario con su entramado complicado pero atrayente, de nosotras a nivel personal, de nuestras inquietudes y, como no, de lo que contiene y a la vez envuelve al libro que nos unió, a ese conjunto de relatos que es la base de este blog y que tanto de positivo está aportando a mi vida. Parte de esa charla decidimos trasladarla a la pantalla para hacerla pública, por si alguien, por ahí detrás, estuviera interesado en conocernos un poquito más a fondo, en acompañarnos en nuestro intercambio de impresiones en torno a él.
Hace un par de días que Marga publicó esa charla en su blog Libros, exposiciones y excursiones... Según ella, "una entrevista personal y sincera", ¡pero es que es muy fácil sincerarse y profundizar en determinados aspectos personales cuando te abren los brazos de esa manera! Gracias, guapísima, por compartir conmigo parte de esta vivencia.
Y gracias también a todos los que, desde dentro o desde fuera de la blogosfera, habéis aportado vuestro inestimable grano de arena para que yo llegue hasta aquí, con vuestras reseñas, con vuestros comentarios, con vuestro apoyo emocional. Gracias sobre todo a aquellos con quienes he compartido algo más que una crítica de mi libro, en algunos casos un simple intercambio de palabras de tú a tú, pero suficientes como para sentirme apoyada y hasta querida: Lourdes, Sarah, Kayena, Almu, Espe, Sandra, Al, Margari, La vieja encina, Cartafol, Mientraleo... y algunos otros que se me quedarán en el tintero por mi mala cabeza. Y, por supuesto, a quienes tengo a mi lado día a día, en casa y próximos a ella, con mayor merecimiento, si cabe, porque me están brindando su apoyo a pesar de los pesares.
¡Un placer haberos conocido y gracias por haber estado ahí!




