26 jun 2012

CHARLA CON MARGA (LIBROS, EXPOSICIONES, EXCURSIONES...)

   Su nombre es Margalida -Margaramon, en su blog-, pero no me encuentro cómoda llamándola así, es demasiado formal. Prefiero referirme a ella como "Marga".

   Hace unos tres meses, allá por el mes de marzo, publicó una reseña de Ellas también viven que me emocionó muchísimo, porque como ya dije entonces, hay reseñas formalmente buenas y reseñas que, además de serlo -como es el caso-, emanan directamente del corazón, y en la suya podían entreverse los sentimientos que había puesto al escribirla, transmitiendo a la perfección lo que el libro había sido capaz de evocarle. Y eso es muy de agradecer, por encima del mero formalismo literario, que parece ser lo que siempre se persigue. Desde entonces, no sólo no hemos perdido el contacto, sino que se ha intensificado hasta llegar a entablar una amistad entre nosotras que fluye sin esfuerzo, sin esquemas que seguir, con un pleno entendimiento en muchos aspectos de nuestra vida y de nuestra forma de sentir, y siendo lo suficientemente capaces y lo bastante maduras como para pasar del humor a la seriedad, del informalismo al respeto mutuo o de la crítica constructiva a la adulación por el trabajo ajeno. Tengo que confesar, aunque muchos de vosotros ya lo habréis notado, que no sólo he ganado una buena amiga, sino un apoyo incondicional en la blogosfera y fuera de ella y una defensora acérrima tanto de mi libro como de todo aquello que escribo y que publico por aquí, que no es poco.



   Hace algo más de un mes, tuve la suerte de conocerla personalmente en Córdoba, aprovechando un pequeño "desvío" voluntario y premeditado que quiso hacer en su viaje para darnos la oportunidad de poder charlar unas horas, en compañía de un almuerzo y a la par de un paseo bajo el sol de una tarde que resultó ser extremedamente calurosa. Y tuvimos ocasión de compartir muchas cosas, de dialogar de libros, de blogs, de este mundo literario con su entramado complicado pero atrayente, de nosotras a nivel personal, de nuestras inquietudes y, como no, de lo que contiene y a la vez envuelve al libro que nos unió, a ese conjunto de relatos que es la base de este blog y que tanto de positivo está aportando a mi vida. Parte de esa charla decidimos trasladarla a la pantalla para hacerla pública, por si alguien, por ahí detrás, estuviera interesado en conocernos un poquito más a fondo, en acompañarnos en nuestro intercambio de impresiones en torno a él. 

  Hace un par de días que Marga publicó esa charla en su blog Libros, exposiciones y excursiones... Según ella, "una entrevista personal y sincera", ¡pero es que es muy fácil sincerarse y profundizar en determinados aspectos personales cuando te abren los brazos de esa manera! Gracias, guapísima, por compartir conmigo parte de esta vivencia.

   Y gracias también a todos los que, desde dentro o desde fuera de la blogosfera, habéis aportado vuestro inestimable grano de arena para que yo llegue hasta aquí, con vuestras reseñas, con vuestros comentarios, con vuestro apoyo emocional. Gracias sobre todo a aquellos con quienes he compartido algo más que una crítica de mi libro, en algunos casos un simple intercambio de palabras de tú a tú, pero suficientes como para sentirme apoyada y hasta querida: Lourdes, Sarah, Kayena, Almu, Espe, Sandra, Al, Margari, La vieja encina, Cartafol, Mientraleo... y algunos otros que se me quedarán en el tintero por mi mala cabeza. Y, por supuesto, a quienes tengo a mi lado día a día, en casa y próximos a ella, con mayor merecimiento, si cabe, porque me están brindando su apoyo a pesar de los pesares.

¡Un placer haberos conocido y gracias por haber estado ahí!

23 jun 2012

ME HE VUELTO A ENAMORAR (Relato)


  
  Me he vuelto a enamorar. Han regresado las mariposas y ahora revolotean permanentemente a mi alrededor, provocándome un cosquilleo que me hace sonreír, que me ilumina los ojos, que me incita a caminar flotando en el aire y emanando una dulzura especial. No pensé que volvería a ocurrir. Observaba a las parejas de adolescentes dedicándose caricias efusivas y cruces de miradas embelesadas, y echaba de menos aquellas sensaciones excitantes provocadas por el primer amor, aquellas que se fueron diluyendo con el paso del tiempo hasta evaporarse, invirtiendo años en tratar de asimilar que la ausencia de pasión, de tierna dedicación mutua, de mimos sentidos y de deseo oculto se había instalado en el fondo de mi ser para no disfrutarlos más.  Elevé la vista entonces intentando descubrir qué sentían los de mi edad, los que, como yo, tenían una familia a la que no querían renunciar, un pasado demasiado extenso como para abandonarlo sin pesar y un miedo atenazante a verse solos ante un nuevo futuro incierto, y ello con la única intención de consolarme, de resignarme ante mi apatía y mi desilusión por entender que aquel mal de muchos no me hacía destacar por encima de los demás, que no era extraño mi sentimiento, que rayaba la normalidad.

   Pero un soplo de aire fresco entró en mi vida. Alguien ha vuelto a prender la llama que creía apagada y renegrida y me ha devuelto la ilusión. …Por levantarme cantando en la mañana, por recibir un beso de buenos días dulce como la miel, por compartir un abrazo sincero y envolvente, por recibir un piropo que me hace sentir especial, por tener alguien con quien charlar, con quien volver a compartir mis penas y mis alegrías, mis ilusiones y mis dudas, mis deseos y mis anhelos, por entregarme entera en cuerpo y alma para verlo sonreír, por atisbar en sus ojos ese brillo adolescente a pesar de su madurez; …la ilusión por recibir un mail inesperado diciéndome que me ama y que no me dejará escapar, por sentirme deseada y admirada, por un tiempo compartido en el que la soledad ya no tiene espacio ni será protagonista más. 

   Vuelvo a estar feliz, radiante, esperanzada e ilusionada. Algo bueno ha ocurrido en mi vida: mi marido me ha vuelto a reconquistar.

   ¿O he sido yo?

Mª del Pilar Muñoz Alamo - 2012




¿Os habéis sentido reconquistad@s alguna vez?

17 jun 2012

"ELLAS TAMBIÉN VIVEN": ¿FEMENINO O FEMINISTA?

   El controvertido tema del feminismo -que por otro lado, no debiera serlo- suele resurgir y mantenerse latente siempre que tenemos entre manos una novela o un relato que gira en torno al mundo de la mujer. Una de las preguntas que sigue siendo más común entre quienes han leído el título de este libro, pero no el libro, es por tanto si estamos ante literatura feminista. 

   Cuando, tras escribir los dos primeros relatos de cuantos componen este libro, decidí continuar escribiendo otros muchos en torno a la mujer, uno de mis objetivos claros era, por encima de todo, recrear las situaciones, vivencias y experiencias de estas mujeres tal y como se producen en la realidad, no como deberían de producirse de manera ideal, por lo que yo podía presuponer, sin temor a equivocarme,  que tarde o temprano terminaría planteando inevitablemente situaciones de desigualdad de género en algunos de estos relatos. Me encontré entonces en la tesitura de decidir si debía incluir en ellos una visión feminista de esa historia en el sentido de reivindicar lo que debería de haber sido y no fue, o bien, de recriminar, directa o indirectamente, la situación que de forma injusta se había producido. Pero decidí que no lo haría. Y ello, por dos razones fundamentales:

    1ª Porque el feminismo ha de concebirse como una actitud convencida hacia la mujer y su papel en la sociedad que la sitúen, en todos los niveles y estamentos, en una posición de igualdad de género. Sin embargo, es frecuente una concepción errónea del feminismo, entendiéndolo como una especie de movimiento social opuesto al machismo, es decir, como una defensa de la preponderancia o de la supremacía de la mujer sobre el hombre, lo cual produce un rechazo del término muy elevado en parte del género masculino y en ciertos sectores, también del género femenino. Cualquier mínima referencia en este libro que indujera a pensar que estábamos ante literatura feminista -bien o mal entendida-, sería suficiente para que muchos de ellos ni se acercaran a él, lo cual supondría para mí perder la oportunidad de mostrarles de primera mano (en algunos de los relatos) cómo estamos viviendo estas situaciones y experiencias las mujeres hoy en día. Hay un detalle que nos puede servir para ilustrar hasta qué punto algunos hombres aún siguen siendo reacios a adentrarse en temas relacionados con la mujer: muchos de ellos no se han planteado ni siquiera acercarse al libro al llevar por título: “Relatos de mujer”, sin darle la más mínima oportunidad de comprobar de lo que habla. Sólo cuando una fuente de confianza les ha informado que no son relatos feministas, algunos de ellos han accedido a leerlos.

    2º Porque pienso que el hecho de que los relatos no lleven implícita una visión feminista del mundo de la mujer, no significa que no puedan cumplir con la misión última de promover la igualdad de género, que es algo que todas nosotras -al menos- deberíamos perseguir. Yo soy de la opinión de que se puede conseguir un cambio mayor y más duradero en la actitud machista cuando éste no se induce de una forma agresiva, cuando no se presenta como la obligación de actuar de una determinada manera por imperativos ajenos en los que no se cree, sino promoviendo ese cambio de actitud desde el entendimiento y el convencimiento propio de quien lee, como producto de su propia reflexión en torno a una situación que nosotros le hemos mostrado con todo el realismo posible, y reflexionando también en torno a los sentimientos negativos de la protagonista que le hemos detallado minuciosamente y que en cierta forma podrían dar a entender que la situación es injusta, pero sin coartar en ningún momento la libertad del lector para que piense u opine como considere oportuno.
Ésta es la postura que he mantenido al escribir cada una de las páginas de este libro.  

    Aún así, ni que decir tiene que la igualdad que el feminismo propugna ha de perseguirse desde las diferencias individuales y a nivel de género que está claro que existen entre nosotros y que son, tal vez, la base fuerte de esta recopilación de relatos: nuestro pensamiento visceral ante determinadas situaciones, nuestra manera particular de procesar y organizar la información antes de actuar o de tomar una decisión, nuestra capacidad para distender conflictos, leyendo las emociones de quienes tenemos enfrente y empatizando con ellos; diferencias que no nos hacen ser mejores o peores, simplemente diferentes y que son la consecuencia de una clara interacción entre educación de género y biología. 

   Tal vez por ello, por ser cualitativamente diferentes a las de ellos, merecía la pena plasmarlas junto a cada una de esas vivencias intensas e imborrables. 



Y a ti, ¿el término "feminismo" también te produce rechazo?




13 jun 2012

¿QUÉ PUEDE OFRECER UN RELATO?



Dentro del género literario de la narrativa, quienes escribimos cuento o relato corto debemos ser muy conscientes de que, hoy por hoy, la tendencia más generalizada y lo que por tanto goza de mayor aceptación entre los lectores de literatura de ficción es la novela, tal vez por la creencia extendida de que la brevedad de un relato o de un cuento no nos va a permitir adentrarnos de lleno en una historia completa y relativamente detallada, como sí suele ocurrir cuando nos enfrentamos a las más de cien páginas escritas de cualquier novela. Pero yo me atrevería a decir que ¡nada más lejos de la realidad!
Según palabras de Marina Mayoral -novelista y escritora también de relato-, “la novela es como un veneno lento y el cuento, como un navajazo”, dando a entender con ello, según ha sido expuesto ya en algunos otros foros y blogs literarios con los que estoy plenamente de acuerdo, que un cuento debe de ser conciso, pero sin perder por ello la profundidad y una intensidad  que puede conseguirse no solo eliminando todo lo superfluo, todo lo que no aporta algo realmente esencial para la trama, sino sabiendo elegir además las palabras adecuadas y la composición de unas frases que en muchos casos nos permita sugerir, más que decir; que nos permita transmitir y dar a entender muchas más cosas de las que se dicen en realidad, como una forma de economizar al máximo el espacio… pero no la información. Partiendo de estas premisas y teniéndolas muy presentes, a pesar del número reducido de palabras escritas, podemos conseguir recrear, no sólo un pasaje estático de la historia de su protagonista, sino llegar a describir con cierto detalle una serie de acontecimientos que pueden incluso extenderse temporalmente,  y ser capaces de construir además unos personajes bien perfilados y profundos que nos permitan sensibilizarnos con su vivencia, empatizar con ellos y sentirlos incluso muy cercanos a nosotros como lectores.
A mí personalmente, al igual que ya está admitida la distinción entre relatos y microrelatos  para referirnos a aquellos que tan sólo ocupan un par de líneas -pero que son capaces de englobar o de sugerir muchísima información dentro de ellas-,  me gustaría que también estuviera aceptada la posibilidad de hablar de novelas y de “micronovelas”, para poder definir de esta forma el estilo de los cuentos o de los relatos cortos que componen “ELLAS TAMBIÉN VIVEN”.
Cuando yo comencé a escribir los primeros relatos que componen este libro, ni siquiera sabía que acabaría escribiendo un libro. Más que ser yo la que buscara una historia que contar, podría decir que fueron estas historias las que me encontraron a mí cuando me detuve a observar concienzudamente todo lo que sucede a nuestro alrededor, y en particular, cuando me detuve a observar y a analizar muchas de las vivencias y de las experiencias, ¡tan intensas a veces!, de nosotras, las mujeres, en nuestra sociedad actual. En ese mismo instante, tuve muy claro que podía huir sin problema de lo excesivamente fantasioso, de lo histórico, de lo misterioso o de lo exótico…, para centrarme en recrear muchos de los acontecimientos que nos suceden en nuestra vida y en nuestra realidad cotidiana, porque aunque a veces no lo parezca, las mujeres tenemos muchas cosas que contar, muchas experiencias vividas que merece la pena sacar a la luz y compartir con los demás. 
Dieciséis  historias de este tipo, dieciséis vivencias de este tipo, protagonizadas todas ellas por mujeres y contadas de primera mano por ellas mismas, -y con las que más de una o uno de los que ahora leéis esto os sentiríais identificados-, son las que conforman esta recopilación de relatos de ficción; relatos en los que se dan cita las experiencias vitales de todas ellas en nuestra sociedad de hoy, su forma –nuestra forma- particular de percibirlas y de afrontarlas, y todo ese cúmulo intenso de pensamientos, emociones y  sentimientos que nos suele embargar a todas cuando nos tenemos que enfrentar a ese tipo de vivencias:  la historia del ama de casa que se ve abocada a ejercer la prostitución para salvar a su familia de la crisis económica, la mujer casada que se ve envuelta en un conflicto pasional del que no sabe cómo salir, la madre soltera que ha de afrontar en solitario la enfermedad de su hijo pequeño, la trabajadora vulnerable y con escaso sueldo que acaba siendo víctima de un acoso laboral, la cuarentona que ha de enfrentarse a la infidelidad cibernética de su marido, la profesional cualificada e inteligente que ha de elegir entre su prometedora carrera o la maternidad... son algunos ejemplos de estas historias, contadas con detalle en tan sólo unas cuantas páginas de papel. 

Si tuviéramos que catalogar a este libro, podríamos decir que estamos ante literatura realista, pero siempre dentro del género de la narrativa de ficción. “Ellas también viven” no es un libro de autoayuda, ni de corte psicológico o sociológico. Estamos ante relatos literarios de ficción que son, vuelvo a repetir, historias completas con un planteamiento de la trama, un desarrollo de la misma y un final, y que incluyen además, como a mi juicio no podía ser de otra forma, todos esos aspectos propios de las novelas cuales son la intriga, la tensión, la emoción, la incertidumbre o la sorpresa. Porque todos los que somos amantes de la lectura sabemos que, al fin y al cabo, son estos matices los que más nos incitan siempre a seguir leyendo, a seguir pasando páginas para ver al final en lo que termina la historia. Desde aquí te invito a descubrirlas. A dejaros sorprender.  



Y vosotros... ¿sois reacios a leer relatos?

8 jun 2012

ENTREVISTA RADIADA

  Ésta entrevista no es nueva. Tuvo lugar a finales del pasado mes de febrero en Onda Cero Radio, en el programa Córdoba en la Onda, que dirige y presenta la periodista y poeta cordobesa Pilar Sanabria.

  Creo que en su momento no hice una entrada para compartir con vosotros esta grabación, aunque haya estado disponible en algún rinconcito del blog, y me he dicho a mí misma que sería bueno que aquellos que aún no han tenido la oportunidad de conocer este libro, puedan hacerlo ahora de la mano de mi propia voz, en vivo y en directo.

  Todos los demás, tal vez tengáis la oportunidad de descubrir "algo más". De cualquier forma, gracias por estar ahí.




 

4 jun 2012

POBRE RICA

  
  Me senté bajo la tenue luz de la lámpara del salón. Sólo eran las diez, pero estaba extremadamente cansada. Me froté el cuello con ambas manos y tracé unos cuantos movimientos circulares que me permitieran desentumecerlo para poder seguir faenando. Los niños al fin gozaban de un sueño plácido después de una llantina caprichosa por no haber conseguido aquél juguete que, al parecer, todos tenían menos ellos, y mi marido seguía en el bar, compartiendo unas cervezas con los amigos al tiempo que, casi con total seguridad,  vociferaban por los goles o los errores cometidos en el terreno de juego.

   Yo tenía que madrugar. Mi reloj sonaría a las seis de la mañana, como cada día, para cumplir con mis obligaciones caseras antes de ir a trabajar. Pero la montaña de costura amenazaba con superar la altura del Everest y ya no podía esquivarla más: rodilleras, zurcidos, bajos descosidos y remiendos varios que me permitieran estirar un año más mi ropa y la de los niños, a pesar de sus pataletas por el tiempo transcurrido sin renovar su vestuario. Las lentejas en remojo tendrían que esperar hasta la mañana siguiente, hasta el momento en que entrara en la cocina para hacer los bocadillos que solían comer en su tiempo de recreo. 

   Me recogí el pelo veteado por las canas incipientes y me lavé la cara como cada noche, atendiendo a la costumbre adquirida en esa época pasada en que podía permitirme el lujo de usar maquillaje. Encendí el televisor para sentirme acompañada, me acomodé en uno de los sillones raídos por el uso y comencé una sesión de costura que me llevaría unas cuantas horas, alternando la aguja y los hilos de colores con los sorbos de un café cargado que me ayudara a no cabecear de sueño sobre la ropa.

   Miré a la pantalla por un instante y vi la alfombra roja y el desfile de actores y actrices en la antesala de la ceremonia de entrega de los Oscar de Hollywood. Una nube de flashes les hacía lucir resplandecientes, posando para las cámaras de prensa y televisión. Vestidos de alta costura, zapatos de firma, retoques de cirugía estética para hacerlos rejuvenecer hasta límites insospechados, tocados en el pelo y joyas de un valor incalculable, posturas seductoras para incrementar su caché televisivo, limusinas impecables abarrotando las calles… Solté la aguja y observé cuanto me rodeaba. Y luego a mí misma de arriba abajo, y a través de un pequeño espejo circular que debía de haberse caído de algún neceser antiguo miré mi rostro y mi pelo recogido con descuido. Y suspiré. Una vez. Sólo una vez. Porque oí cómo aquella voz en off que salía del televisor recordaba  con solemnidad la muerte reciente de una de las mejores actrices de los últimos tiempos. Por sobredosis accidental o quizás víctima de un suicidio. Había sido encontrada en una cutre habitación de hotel. 

   Volví a coger la aguja y sonreí para mis adentros. Sosegada. Tranquila. Yo no tenía nada. Mi vida carecía de lujos, incluso a veces hasta de lo necesario para subsistir. Pero yo jamás había pensado en marcharme de esta vida de manera voluntaria, ni había sentido la necesidad de meterme nada extraño para huir de mi desgracia. ¿Cuál sería la suya para terminar así? Yo no lo sabía, ni lo sabré nunca. Pero sí que fui consciente de una gran verdad: que sus miserias, aunque lujosas, eran sin duda alguna aún peores que las mías, y que tal vez fuera ella la que alguna vez debiera de haberme tenido envidia a mí

 Pilar Muñoz Alamo - 2012

3 jun 2012

RESEÑA EN EL BLOG "...WHILE I'M READING"




"Hay muchas cosas que me han gustado de este libro, tantas, que seguro que me dejo alguna, pero empezaremos por el principio. Me gustaría destacar la capacidad de la autora para sumergirte en cada relato. A mí me enganchaba en cada uno de ellos y para mi asombro, en más de uno dio un giro a la historia consiguiendo sorprenderme con su final, algo que considero que en un relato, debido a la extensión del mismo, tiene bastante dificultad."
Elena, 19 años, administradora del blog "...While I'm reading".


   Ésta es tan sólo una parte de la reseña con la que me he visto sorprendida por partida doble esta semana. Primero, porque desconocía la existencia de este blog -cosa a la que ya he puesto remedio-, además del hecho de que Elena, su administradora, estuviera leyendo el libro. Y segundo, por la reseña tan fantástica que ha hecho del mismo, en cuanto a su forma y por supuesto, a su contenido, que no puede ser más halagador para mí por el entusiasmo que transmite y por la crítica excepcional que hace de las historias que se relatan en él. 
  Como ya he comentado en varias ocasiones, en todas las reseñas encuentro algún aspecto que merece la pena destacar, al menos para mí, y en ésta tal vez sea la edad de Elena lo que más ha contribuído a dibujar una sonrisa en mi rostro. Porque es indiscutible que cuando estamos ante historias de corte realista, como es el caso, los lectores a los que el libro suele gustas más, los que más tienden a sensibilizarse con ellas, a empatizar con sus protagonistas o a identificarse con las mismas son aquellos a los que la propia experiencia de los años cumplidos les capacita en mayor medida para comprender lo que en ellas se cuentan, por haberlas vivido de cerca, directa o indirectamente. Pero los 19 años de Elena me han inducido a pensar que ella no está incluída en ese grupo de lectores, sino en el de aquellos que aún tienen muchos sueños por cumplir, en el de aquellos que aún creen en un mundo mejor, en el de aquellos que aún piensan que ciertas vivencias de las narradas en el libro son un mero producto de la exageración y algo alejadas de la realidad que yo prodigo. Y a pesar de ello le ha gustado y ha disfrutado con él, cosa que me ha resultado grata y muy reconfortante. 

  Muchas gracias, Elena, por haberte hecho con el libro, por haberlo leído y por haber compartido tus fantásticas impresiones con todos tus seguidores, que espero que sean muchísimos dentro de muy poquito tiempo.

  A vosotros, como siempre, os invito a visitar su blog, no sólo para leer la reseña completa, sino para disfrutarlo entero. Seguro que más de uno decidís volverlo a visitar en el futuro: 
   

Lecturas 2018.

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