17 jun. 2012

"ELLAS TAMBIÉN VIVEN": ¿FEMENINO O FEMINISTA?

   El controvertido tema del feminismo -que por otro lado, no debiera serlo- suele resurgir y mantenerse latente siempre que tenemos entre manos una novela o un relato que gira en torno al mundo de la mujer. Una de las preguntas que sigue siendo más común entre quienes han leído el título de este libro, pero no el libro, es por tanto si estamos ante literatura feminista. 

   Cuando, tras escribir los dos primeros relatos de cuantos componen este libro, decidí continuar escribiendo otros muchos en torno a la mujer, uno de mis objetivos claros era, por encima de todo, recrear las situaciones, vivencias y experiencias de estas mujeres tal y como se producen en la realidad, no como deberían de producirse de manera ideal, por lo que yo podía presuponer, sin temor a equivocarme,  que tarde o temprano terminaría planteando inevitablemente situaciones de desigualdad de género en algunos de estos relatos. Me encontré entonces en la tesitura de decidir si debía incluir en ellos una visión feminista de esa historia en el sentido de reivindicar lo que debería de haber sido y no fue, o bien, de recriminar, directa o indirectamente, la situación que de forma injusta se había producido. Pero decidí que no lo haría. Y ello, por dos razones fundamentales:

    1ª Porque el feminismo ha de concebirse como una actitud convencida hacia la mujer y su papel en la sociedad que la sitúen, en todos los niveles y estamentos, en una posición de igualdad de género. Sin embargo, es frecuente una concepción errónea del feminismo, entendiéndolo como una especie de movimiento social opuesto al machismo, es decir, como una defensa de la preponderancia o de la supremacía de la mujer sobre el hombre, lo cual produce un rechazo del término muy elevado en parte del género masculino y en ciertos sectores, también del género femenino. Cualquier mínima referencia en este libro que indujera a pensar que estábamos ante literatura feminista -bien o mal entendida-, sería suficiente para que muchos de ellos ni se acercaran a él, lo cual supondría para mí perder la oportunidad de mostrarles de primera mano (en algunos de los relatos) cómo estamos viviendo estas situaciones y experiencias las mujeres hoy en día. Hay un detalle que nos puede servir para ilustrar hasta qué punto algunos hombres aún siguen siendo reacios a adentrarse en temas relacionados con la mujer: muchos de ellos no se han planteado ni siquiera acercarse al libro al llevar por título: “Relatos de mujer”, sin darle la más mínima oportunidad de comprobar de lo que habla. Sólo cuando una fuente de confianza les ha informado que no son relatos feministas, algunos de ellos han accedido a leerlos.

    2º Porque pienso que el hecho de que los relatos no lleven implícita una visión feminista del mundo de la mujer, no significa que no puedan cumplir con la misión última de promover la igualdad de género, que es algo que todas nosotras -al menos- deberíamos perseguir. Yo soy de la opinión de que se puede conseguir un cambio mayor y más duradero en la actitud machista cuando éste no se induce de una forma agresiva, cuando no se presenta como la obligación de actuar de una determinada manera por imperativos ajenos en los que no se cree, sino promoviendo ese cambio de actitud desde el entendimiento y el convencimiento propio de quien lee, como producto de su propia reflexión en torno a una situación que nosotros le hemos mostrado con todo el realismo posible, y reflexionando también en torno a los sentimientos negativos de la protagonista que le hemos detallado minuciosamente y que en cierta forma podrían dar a entender que la situación es injusta, pero sin coartar en ningún momento la libertad del lector para que piense u opine como considere oportuno.
Ésta es la postura que he mantenido al escribir cada una de las páginas de este libro.  

    Aún así, ni que decir tiene que la igualdad que el feminismo propugna ha de perseguirse desde las diferencias individuales y a nivel de género que está claro que existen entre nosotros y que son, tal vez, la base fuerte de esta recopilación de relatos: nuestro pensamiento visceral ante determinadas situaciones, nuestra manera particular de procesar y organizar la información antes de actuar o de tomar una decisión, nuestra capacidad para distender conflictos, leyendo las emociones de quienes tenemos enfrente y empatizando con ellos; diferencias que no nos hacen ser mejores o peores, simplemente diferentes y que son la consecuencia de una clara interacción entre educación de género y biología. 

   Tal vez por ello, por ser cualitativamente diferentes a las de ellos, merecía la pena plasmarlas junto a cada una de esas vivencias intensas e imborrables. 



Y a ti, ¿el término "feminismo" también te produce rechazo?




12 comentarios:

  1. A mi el término "feminismo" no me produce rechazo, sino muy al contrario, respeto. Fue un movimiento que, como cualquier otro, tuvo un momento de esplendor, lógico por otro lado porque las mujeres, hasta hace más bien poco, no éramos nada en la sociedad. Y no lo éramos porque desde nuestros hogares las diferencias estaban muy marcadas.

    No hablo en primera persona, pero si en general. Por ello, admiro a aquellas mujeres que decidieron dar el paso y combatir porque la igualdad se materializase.

    Pero claro, era una igualdad ante el trabajo, las leyes y un largo etcétera de situaciones que todos conocemos. Luego están las diferencias, porque realmente creo que hombres y mujeres, generalmente, somos distintos, pensamos y actuamos de diferente manera ante situaciones similares. Es en eso en lo único en lo que nos diferenciamos, pero nada tiene que ver con los postulados planteados por el Feminismo.

    (No sé si me he explicado, pero vaya chapa ¿verdad?).

    Un beso.

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    1. Jaja, dices verdades absolutas! Esas diferencias son las únicas que yo defiendo también, pero efectivamente, no tienen por qué provocar desigualdades en cuanto a derechos y libertades, sea en el ámbito que sea.
      Gracias, guapa, por dejarnos tu opinión.

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  2. Pues sinceramente, yo me quedo sólo con todo lo que los relatos de este libro me han aportado o me han hecho sentir. No me he parado a pensar si el título es feminista o no, y por supuesto, el contenido he tenido que descubrirlo leyendo los relatos, que es la mejor forma de juzgar algo, conociéndolo. Sigo pensando que los hombres también podemos identificarnos con muchas de las situaciones vividas por estas mujeres, y no por eso dejamos de ser hombres.

    Besos!!!

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    1. ¡Esa es la forma de pensar que me gustaría que tuvieran todos! ¡Lo que daría por que abandonaran los prejuicios y se sumergieran de lleno en las historias, sobre todo porque estoy segura de que a muchos les pasaría lo que a ti, que más de una historia no sólo les acabaría gustando, sino que les haría pensar qué ocurriría si les hubiera pasado a ellos, porque, como bien dices, muchas situaciones podrían ser comunes a ambos, aunque su forma de afrontarlas luego pudiera cambiar.
      Gracias por tu testimonio masculino!
      Un beso.

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  3. La gente se forma demasiados prejuicios ante la palabra "Mujer". Tendría que haber una igualdad de géneros y no enfatizar en el machismo ni el feminismo. Los hombres deberían leer estos relatos y descubrir que los pueden disfrutar tanto como nosotras. Igual que nosotras podemos leer libros con hombres como protagonistas y no por ello dejamos de acercarnos a sus vivencias. Muchas veces no leemos según que libros por lo que puedan decir los demás, en lugar de pensar en si los podemos disfrutar o no. Lo bonito es ver los diferentes puntos de vista de los lectores.
    Besos

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    1. A ver si poco a poco podemos conseguir abrir la mente y disipar de una vez los estereotipos erróneos que producen ese rechazo inicial injustificado ante muchos temas, incluyendo los que conciernen a la mujer, que pueden ser, por el contrario, muy interesantes de descubrir.
      Comparto tu opinión, guapa.
      Un besito.

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  4. A mí el término no me produce rechazo, sino como a Ana, todo lo contrario: respeto porque precisamente las feministas consiguieron cosas que quizá de otro modo no se habrían conseguido para nosotras... Lo malo es que a veces las cosas se nos van de las manos; y es entonces cuando surgen cosas como lo que algunos llaman "feminazismo", que eso sí que me produce bastante rechazo.

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    1. Es que los extremos nunca son buenos, y aquí hay una cierta tendencia a considerar la postura feminista como extremista, y nada más lejos de la realidad.
      Besitos, Espe.

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  5. Es que Kayena lo ha dicho todo tan bien que poco más puedo añadir. Comparto todo lo que ella dice. Y sí, el problema es cuando se llega al extremismo. Como todo en la vida, lo bueno es el equilibrio. Los extremos nunca lo son, ni para un lado ni para otro.
    Besotes!!!

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    1. Equilibrio, tan fácil de decir y tan difícil de mantener, ¿verdad?
      Un besito, guapa.

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  6. Hombre y mujer deben tener la mismas oportunidades, sin duda, pero también hay que tener claro que el hombre y la mujer son distintos. El feminismo tiene mala prensa en muchos círculos y con razón. En las separaciones no voy a decir quien se lleva todo en el 95% de los casos. Tampoco hace falta que diga nada sobre la ley de violencia de género que discrimina al hombre, ya que dependiendo del sexo la pena y el tratamiento por violencia es muy diferente. Y por no hablar del establecimiento de cuotas para que el 50% de algunas empresas sean hombres y el otro 50% sean mujeres; pues mire, no, los que más se lo merezcan, los mejores, independientemente del sexo. Muchos se hacen llamar feministas cuando lo que son en realidad es hembristas, con un odio al hombre que no hay por donde cogerlo. El feminismo bien entendido es el que busca llegar a la igualdad sin necesidad de establecer cuotas, sin necesidad de criminalizar al hombre ni hacer leyes penales diferentes. Como sigamos así, lo único que vamos a conseguir es distanciarnos más, porque muchos hombres no pueden ni ver como discriminan al hombre en el nombre de la igualdad de género. En mi vida he discriminado a nadie, ni por sexo ni raza ni nada de nada. A mí me han discriminado en trabajos y cursos del INEM por cuotas establecidas de sexo. La igualdad no viene desde la "discriminación positiva", porque discriminación y positiva son terminos incompatibles, la igualdad viene desde la educación y la cultura.

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    1. Estoy de acuerdo contigo en muchas cosas, Fernando. La mala interpretación del término feminista (que entiende erróneamente una supremacía de la mujer sobre el hombre) nos hace a las mujeres un flaco favor. El feminismo ha de defenderse como igualdad y también yo considero que es un gravísimo error discriminar al hombre en ciertos aspectos de la vida social o familiar. Los derechos, deberes y obligaciones deben ser exactamente los mismos y como tú bien dices, para llegar a conseguirlo plenamente hay que comenzar por la educación, por la cultura y por la instauración de hábitos y costumbres encaminados en esa dirección desde que tenemos uso de razón.
      Gracias por tu opinión.
      Saludos!

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