3 may. 2012

RELATO: "AUSENCIA"

  Hoy no tengo razón para levantarme. La luz se cuela a cortes por las rendijas minúsculas de la persiana gris ribeteando la pared frontal, como si en código Morse quisiera transmitirme tu adiós. El silencio lo envuelve todo. Hoy la atmósfera no se impregna de olor a café, a pan tostado con sabor a mermelada de frambuesa, con la que tantas veces jugamos. No acierto a ver nada más allá de las paredes de esta habitación de la que no quiero salir. Giro la cabeza, despacio, con los ojos entreabiertos, temerosos, aquellos con los que miraba de pequeña los dibujos de terror sabiendo que me vería sorprendida en cualquier momento. Y temo encontrar lo que sé que encontraré: las sábanas arrugadas y frías sobre la superficie plana de tu lado de la cama. Una lágrima silenciosa resbala por mi rostro y se funde con el aroma que tu almohada desprende. A ti. Huele a ti y me deshago entera. No puedo dejar de abrazarla, de apretarla contra mi pecho para calmar el dolor profundo que me parte en dos. Cierro los ojos y tu imagen me asola, me seduce, hasta me hace sonreír por un instante pensando que tu marcha fue un sueño, un mal sueño del que pronto despertaré. Respiro agitada y elevo mi mano al aire posando mi dedo sobre tus labios para hacerte callar. No quiero escuchar de nuevo tu despedida. No. Otra vez, no.
  El aire se vuelve denso, caliente y húmedo por mi propia respiración que parece apagarse lentamente. Me pesan las piernas y mi cabeza gira, me siento perdida y apresada en el mundo oscuro que se me viene encima. Todos mis sentimientos resurgen a la vez y me aplastan, me asfixian, me oprimen exigiendo una respuesta que ni yo tengo. Por qué te dejé marchar. Por qué te dejé marchar. Por qué.
  Rompo a llorar curvada sobre mí misma en un afán por abrazar mis entrañas destrozadas y grito tu nombre al viento, una y otra vez, con la cordura ida y el corazón muerto. Nadie me escucha, nadie acude a consolarme y a advertirme que volverás, que me rodearás con tus brazos,  que me acurrucarás y besarás mis lágrimas derramadas por ti.
  Cierro los ojos, porque observar  tu ausencia pesa demasiado. Y me sumerjo de lleno en el amargor de la impotencia, de la ida sin retorno, golpeándome a mí misma oprimida por la angustia. ¿Por qué no te miré? ¿Por qué no te sonreí  más a menudo? ¿Por qué no te alabé cuando así lo merecías? ¿Por qué me ofusqué tantas veces con menudencias intrascendentes? ¿Por qué no te cuidé? ¿Por qué no me asomé a tus ojos para adivinar que me querías? ¿Por qué nunca te dije que te amaba? ¡Maldita sea, ¿por qué nunca te dije que te amaba?! ¿O es que acaso ni yo lo sabía?
  Ahora fluye. Ahora todo fluye como un manantial fuerte y poderoso. Ahora fluye para asediarme y para matarme.
  Porque ya no hay marcha atrás.

Mª del Pilar Muñoz Alamo - 2012

¿Quieres volver a leerlo con banda sonora de fondo?


24 comentarios:

  1. ¡Qué bonito, Pilar! Me hace pensar que, a veces, valoramos más a los extraños que a la gente que está a nuestro lado cada día. Inevitablemente, en algún momento, este sentimiento que describes, nos asalta. Por eso, cada día, intento que no se me acumulen los por qué. Por eso no se me olvida nunca decirle que le quiero.

    Un beso

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    1. Gracias, Mayte. Damos por hecho muchas cosas en la vida y presuponemos que los demás saben lo que sentimos y lo que pensamos, pero a veces no es así. Hay que valorar lo que tenemos a nuestro alrededor y hacérselo saber antes de que pueda ser demasiado tarde. Me alegro de que éste no sea tu caso. Felicidades.
      Un beso.

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  2. Uff, qué intenso ha sido. Me he quedado sin palabras y no puedo decir nada.

    Besos.

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    1. Ok. Reponte y luego vuelves, jajaja.
      Gracias, Sandra.
      Un beso.

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  3. Sencillamente PRECIOSO, pero así, con mayúsculas!!!! Me ha encantado este relato, está lleno de algo que a todos nos pasa alguna vez, cuando descuidamos lo más cercano a nosotros, y que a la vez es lo que más queremos. Yo prometo firmemente, que intentaré no descuidarlo nunca, porque entre otras cosas, a mi no me descuidan. Me siento muy bien cuidado en ese sentido, quizá más de lo que merezca.
    ¿Sabes? Me has hecho pensar en una canción de cómplices titulada "Verdad que sería estupendo" y que también me hizo pensar mucho. Si todos pensáramos alguna vez, aunque sólamente fuera un poquito de tiempo en nuestro alrededor, seguro que todos seríamos un poquito más personas, y no habría que derramar ni una sóla lágrima por lo que no hicimos en su momento.
    Muchas felicidades por tu relato, es sensacional! Me ha dejado con ganas de más.

    Un abrazo!

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    1. Muchísimas gracias a ti, me encanta despertar este tipo de emociones, pero sobre todo, dejar a quien lo lee pensando, aunque solo sea por unos cuantos segundos, en el trasfondo de lo que está escrito. Qué lástima que nos demos cuenta de lo que realmente merece la pena una vez que ya lo hemos perdido. Vamos demasiado deprisa, sin fijarnos en quienes tenemos alrededor y eso nos puede pasar factura. Ojalá este tipo de relatos nos sirva para hacernos reaccionar a tiempo.
      Besos.

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  4. Precioso relato!! La verdad es que muchas veces no valoramos lo suficiente a las personas que tenemos al lado. Al tenerlas nos sentimos seguros hasta que llega un adiós y vemos que no les dimos todo lo que debíamos y es cuando llegan miles de preguntas que ya no tienen respuesta.
    No sé por qué este relato parece escrito escuchando de fondo a Malú con su preciosa canción "Por una vez".
    Besotes

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  5. Jajaja, eso no vale, tú juegas con ventaja! Esa fue la de ayer, ¿sabes con cuál lo he escrito, quieres que te lo diga? Con "Nostalgia" de Richard Clayderman. Si lo lees mientras la escuchas, ya sí que te desarmas del todo.
    Un besito, guapa.

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  6. Y encima quieres que la leamos con Richard Clayderman de fondo, eres cruel.
    En serio, es triste pero precioso, emotivo, conmovedor...sigo?
    Dime, como lo haces tú. Una vez le pregunté a un escritor como lo hacia y me dijo que observando.

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    1. Jajaja, es que la música hace mucho, ¿verdad?
      Yo, en algunos casos, observando, pero en otros muchos, imaginando, poniéndome en la piel de la protagonista, en su situación, empatizando de lleno con ella, como las actrices de cine, supongo. Escribiendo éste, con la música de fondo, tenía una congoja impresionante y las lágrimas a flor de piel. Cuando terminé, me dije: "¡¡¿Pero qué necesidad tengo yo de pasar este mal rato?!!", jajaja.
      Gracias, Silvia, y un besito.

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  7. Precioso Pilar, hoy me has emocionado. Mira que siempre digo que yo no me emociono, pero he terminado el relato con el corazón encogido y la mirada vidriosa.. eso sí, no se lo digas a nadie.
    Besos

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    1. Si es que todas tenemos nuestro corazoncito, guapa, y a veces es más vulnerable de lo que pensamos. Me alegra haber franqueado esa barrera. Y no, no se lo diré a nadie, chsss.
      Besitos.

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  8. Vaya, un relato lleno de sentimientos escondidos. Soy de las personas que dice que hay que vivir "El presente" intensamente, porque realmente es lo que se tiene; el pasado, pasado está, y del futuro nadie sabe.
    Gracias una vez más Pilar, por compartir con todos nosotros ese torrente de sentimientos anhelados...
    Besillossss con abrazo. Matilde.

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    1. Tienes toda la razón, pero si el presente es bueno, lo ideal es cuidarlo al máximo para que dure, con independencia de lo que pueda ocurrir después. No sabemos lo que nos deparará el futuro, pero el presente contribuye en parte a construirlo y eso no deberíamos olvidarlo.
      Gracias a ti, Matilde, por pasarte por aquí y compartir tu opinión con nosotros.
      Un beso.

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  9. Qué nudo se me acaba de hacer en la garganta leyendo esto, y pensando en esa sensación de impotencia y de vacío que se te queda cuando pasas por algo así... Hala, lagrimón al canto...

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    1. A mí también se me hizo de sólo pensarlo. Debe ser horrible pasar por una situación igual.
      Un beso, guapa.

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  10. Tu relato me ha cautivado. Turbador. Estoy sobrecogida por la angustia emocional que desborda a la protagonista. ¡¡Uff!! Has acertado de pleno en crear una atmósfera agobiante y sin retorno. Un beso.

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    1. A veces los acontecimientos no tienen vuelta atras y así hay que contarlos. Uno tiene que creer lo que lee y, a ser posible, sentir gran parte de lo que la protagonista siente. Me alegro si lo he conseguido, esa era la intención :)
      Un besito, Koncha, y gracias.

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  11. Y cuando alguien se nos va, siempre se queda esa sensación de que algo faltó, palabras no dichas, momentos no compartidos... Por más que hagamos, siempre queda la sensación que fue poco. Fantástico y sobrecogedor relato Pilar!
    Besoetes!!!

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    1. Durante mucho tiempo no podemos dejar de repetirnos: "Si hubiera hecho...", "si hubiera dicho..." La sensación de impotencia debe ser muy dolorosa y también el sentimiento de culpa.
      Gracias, Margari.
      Un beso.

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  12. Con este día gris y ahora esto... No me hundo de milagro, jeje.
    Precioso pero duro. La experiencia del olvido, del abandono, todos la hemos experimentado en un momento u otro...
    Besos y feliz sábado!

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    1. Quizás lo único bueno de pasar por experiencias duras en la vida es lo que podemos aprender de ellas. Todo tiene un aspecto positivo, aunque a veces cueste trabajo adivinar cuál es.
      No te hundas, guapa. No es la intención.
      Un beso.

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  13. Sigo emocionado mientras escribo,
    cuanta razón tienes,
    cuanto tiempo perdemos en cosas intrascendentes,
    cuantas cosas callamos,
    cuando deberíamos gritarlas a los cuatro vientos,
    o decirlas con un susurro, al oído de la persona amada,
    ¡todavía estamos a tiempo!

    besucus

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  14. Un relato crudo y cargado de una intensidad que no deja de aumentar, que te engancha y te apremia a seguir leyendo, que remueve tu interior.

    Gracias por compartirlo y felicidades.

    Un cordial saludo

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