21 jun. 2017

"EL ÚLTIMO BAILE" de MARISA SICILIA




SINOPSIS


Viena, 1952.
Andreas y Lilian se reencuentran inesperadamente en un café tras una larga separación. Mientras pasean juntos por el Prater, Lili recuerda su historia de amor con Andreas, su enamoramiento incondicional y juvenil, el primer desengaño, el fracaso en su intento de olvidarlo, la reconciliación y los años locos que vivieron juntos en el salvaje Berlín de entreguerras. Recuerda cómo, a pesar de las separaciones y las distancias, nunca dejaron de amarse.
Porque el de Lili y Andreas es uno de esos amores que perduran a través del tiempo y las pruebas.
Porque las verdaderas historias de amor nunca terminan.

   Conocí a Marisa Sicilia personalmente en la presentación de la última novela de Mayte Esteban en Madrid. Había leído de ella «Tú en la sombra» hacía ya tiempo y me gustó, pero no había vuelto a acercarme a ninguna otra de sus novelas, a pesar de saber que había publicado la última recientemente. Cuando intercambié un saludo y unos breves comentarios con ella en aquella presentación, me dije que alguien con esa apariencia tímida y sensible y con esa dulce sonrisa en la cara tenía que haber sido capaz de construir una historia romántica bonita y, a juzgar por lo que ya había leído de ella, bien escrita. Y no me equivoqué. Será por aquello de que «la cara es el espejo del alma», y hasta de lo que se escribe, añadiría yo, porque cada vez me reafirmo más en que el carácter personal de los escritores está, en gran medida, en consonancia con el tipo de historias que cuentan y el cómo las cuentan, salvo algunas excepciones, claro está.

   Me traje «El último baile» de la Feria del libro de Madrid, firmado y dedicado, y después de haber charlado de nuevo con su autora me dije que sería lo próximo que leyera nada más terminar el premio Planeta de este año, que era la lectura que tenía empezada. Y así lo he hecho. Dos días ha durado entre mis manos. Me la he bebido. De cualquier forma, debo decir que, a pesar de esa intuición que no me ha fallado, hubo un momento en que sentí un cierto miedo a lo que pudiera encontrar, miedo a esa decepción que ya había tenido con algunas otras novelas del mismo género anteriormente y que, en algunos casos, incluso me había empujado a abandonarlas; historias vacías, típicas y tópicas, cargadas de clichés que no dudo que gusten pero que a mí ya llegan a saturarme, con los mismos perfiles en sus personajes porque parece que son los únicos candidatos a perdurar en la mente y en el corazón de las lectoras (y digo lectoras porque son mayoría en el género romántico), con argumentos estirados como el chicle para cubrir páginas con el mínimo de contenido, sin más trasfondo que la relación amorosa en sí..., pero sobre todo, con una narrativa poco estudiada, poco cuidada y en determinadas escenas (llamémosle eróticas) con unas descripciones a veces tan vulgares y soeces que me han obligado a saltármelas, y no porque me espante de ello, sino porque destrozan literalmente el «arte» de la literatura. Y no lo olvidemos, por muy comercial que una novela pretenda ser, esta siempre se compone de dos partes: el fondo y la forma, y esta última (aunque para muchos no parezca tener importancia) es la que hace honor a lo literario y, dicho sea de paso, lo que a mí más me atrae a la hora de leer.

   «El último baile» es una novela preciosa y ha sido una delicia leerla. Mis temores han perdido sentido con ella, porque entre esas tapas propias de una novela de formato bolsillo he encontrado una historia grande, digna de un mayor porte en su presentación. Con una ambientación espacio-temporal perfecta que la autora consigue en base a una documentación histórica que nos va soltando a pinceladas, a veces ni siquiera ocupando párrafos, sino líneas sutiles que le dan sustento más que suficiente a la historia para situarnos en la época y en los acontecimientos sin que nos parezca estar ante un tratado de historia; todo en su justa medida, incluyendo los escenarios, y, como debe ser, con los personajes evolucionando de principio a fin en función del devenir de su propia vida y del entorno que se recrea. Con una relación de amor profundo creíble, veraz, romántico y vital, hasta realista, sin rayar el empalago propio de otras historias del género. Con un ritmo narrativo constante a lo largo de toda la historia, lento y tranquilo, para degustarlo sin más prisa que la propia del lector en su afán por saber lo que irá sucediendo; aunque eso sí, alentado por esa habilidad de la autora de ir anticipando ligeramente el futuro a base de intercalar pequeñísimos anticipos en cada página y en momentos estudiados para que no perdamos el interés por lo que vendrá después. Y con una narrativa  muy cuidada, bella y delicada en general, y hasta escrupulosa (sin pecar de remilgosa) en las escenas de sexo, confiriéndole matices que, muy lejos de provocar rechazo, producen placer tanto al leerlas como al recrearlas.

   He imaginado esta historia, ambientada en Viena y Berlín, en formato de cine. Sus escenas han ido desfilando por mi mente, a medida que la leía, a base de fotogramas hasta componer una película propia de la gran pantalla. Tal es la buena recreación de la autora que he podido construirlas con total nitidez, asistiendo a cada una de ellas en primera fila, como una espectadora de excepción hasta llegar al final, del que no hablo porque es justo el que debía ser. El único que podía poner el broche de oro a una historia tan bonita como esta y con unos personajes tan entrañables.

   Felicidades, Marisa Sicilia. Te seguiré leyendo.


6 comentarios:

  1. Creo que puede ser una historia con la que disfrute mucho, muchas gracias por la reseña.
    Un beso

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    Respuestas
    1. Espero que te guste si te decides a leerla :)
      Otro beso para ti.

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  2. Pues no conocía esta historia y me has tentado mucho. Creo que la disfrutaría.
    Besotes!!!

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    1. A mí me ha encantado, y sospecho que a ti te gustaría también.
      Un beso, guapa!

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  3. No podía dejar de darte las gracias también por aquí, Pilar. Sé que comprendes a la perfección lo mucho que significan tus palabras para mí. En este mundo en el que navegamos entre tantas dudas y tan pocas certezas es reconfortante saber que a veces no se trata de explicarse mejor o peor, sino de llegar a quien es capaz de escucharte. Muchas gracias de corazón por las dos cosas, por comprenderles y por escucharme y también porque así he descubierto tu blog, y eso es otro regalo.
    Un fuerte abrazo.

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    1. El éxito «personal» como escritora no está en consonancia, en la mayoría de los casos, con el éxito comercial, Marisa, ni siquiera con el reconocimiento ajeno, aunque este sea merecido. Las dudas son buenas, porque nos ayudan a no confiarnos y mejorar; pero también pueden ser dañinas, porque en esto hay demasiados elementos en juego, fuera de nuestro control, como para hacer recaer la culpa solo en nosotros. A parte de todo eso, ya lo he dicho alguna vez y no me da miedo repetirlo: hay buenos y malos escritores, pero también hay buenos y malos lectores, lo tengo claro, y contra eso nada podemos hacer.
      Sigue escribiendo, sigue adelante, aunque a veces no te venga recompensado el esfuerzo y la pasión que pones en esto. El amor por la escritura y la satisfacción del trabajo bien hecho deberían ser dos motores con la suficiente fuerza como para seguir adelante, creando historias que ya siempre estarán ahí, para que las disfrute quien y cuando quieran.
      Un abrazo fuerte.

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