22 oct. 2015

"PROMESAS DE ARENA" de LAURA GARZÓN.


SINOPSIS
Sólo el amor y la tolerancia pueden trazar rutas entre la violencia, la desolación y el odio. 
Lucía acaba de terminar su carrera y viaja a Palestina como cooperante de una ONG. Está llena de ilusiones, de buenos propósitos, pero lo que encuentran en los Campos de refugiados rompe todas sus ideas preconcebidas. Las carencias rozan el límite de la supervivencia y nadie les espera, ni espera nada de ellos. En los campos de refugiados no sólo hay intereses altruistas, las facciones político-religiosas mantienen una lucha de poder constante entre sí y contra su enemigo Israel y por extensión Occidente.

Lucía se encontrará con los dos polos humanos que imperan en los Campos: quiénes lo dan todo, como Fathia y Hamid; y con el Halcón, un palestino de padre inglés, educado en diferentes países, y con un magnetismo y atractivo que subyuga perdidamente a la joven cooperante. Descubrir quién es este hombre en realidad le va a costar muy caro a Lucía. Su pasión le alcanzará la gloria y la arrastrara al abismo.



   No he podido esperar para contar mis impresiones.  Hay quienes prefieren dejar reposar las historias para comentarlas con cierta distancia y algo más de temple; pero a mí me gusta plasmar mi opinión de una forma visceral, con las emociones que la novela me ha suscitado burbujeando en mi cuerpo aún. Porque las lecturas que te hacen sentir así lo merecen, merecen que se haga de ellas una radiografía de lo contienen pero también de lo que transmiten —que no siempre es lo mismo—, y de cómo lo transmiten, de lo que con ello evocan. Son emociones, a veces,  que consiguen auparte a una nube y dejarte absorta subida en ella, con los pensamientos revoloteando en torno a los personajes y a la historia que han vivido, a los porqués de la trama…, emociones que, por suerte o por desgracia, van menguando de intensidad a medida que pasa el tiempo, resultando mucho más difícil volver a evocarlas después para hablar de la novela con el grado de excitación que te ha provocado inicialmente.
   Me traje Promesas de arena, dedicado y firmado por Laura Garzón, de la presentación que hizo en Córdoba el pasado viernes. Y si bien fue una compra convencida, más convencida aún de leerla salí de allí, tal vez porque, de todo lo que su autora dijo, lo que más me llegó fue ese cierto paralelismo que encontré entre "Promesas de arena" y mi propia novela ("¿A qué llamas tú amor?") en cuanto a la relación pasional, arriesgada y descerebrada de sus protagonistas y a la defensa que Laura Garzón hizo de la figura de la mujer en una relación amorosa,  antagónica al estereotipo mostrado por muchas de las novelas romántico-eróticas actuales  en las que la sumisión acompañada de una patente falta de dignidad parecen ser la tónica más habitual, defensa que comparto plenamente y que también resulta ser, en parte, objeto de mi propia obra. La empatía con Laura en estos dos planteamientos "literarios" despertaron muchísimo mi curiosidad, aunque ambas novelas sean por supuesto distintas. Y no me equivoqué al leerla aventurando que me gustaría. A pesar de mi escasez de tiempo, me ha durado dos sentadas. Y tengo que decir que me ha encantado.
   Promesas de arena es, fundamentalmente, una historia de amor pasional, de ese amor que te posee, que te arrebata, que te desgarra por dentro, que pone en jaque al corazón en pugna con la razón sin que sepamos de antemano cuál de ellos terminará imponiéndose al final. Tal y como dijo Laura en la presentación, es una relación al límite en una situación límite, en pleno conflicto palestino en la franja de Gaza, y protagonizada por Lucía, una occidental que decide trasladarse para trabajar de voluntaria en un hospital de la ONU  y Haydam, más conocido como el Halcón, un palestino de padre inglés, con ojos azules, arrogante, seguro de sí mismo y embaucador al que Lucía no puede resistirse. Pero no todo se reduce al amor entre ambos, a ese amor pasional entre dos personajes muy reales y perfectamente perfilados en físico, carácter, manera de ser y de actuar. El amor sobrevuela la novela con matices distintos mostrándonos las demás acepciones que tan grande lo hacen: el amor filial, el amor capaz de establecer férreos lazos de amistad desinteresada, el amor altruista hacia los más necesitados, el amor “social”, que crea un vínculo con quienes poseen los mismos orígenes, las mismas costumbres, la misma forma de entender la vida y de vivirla, hasta el punto de defenderse mutuamente de las agresiones externas. Y consigue mostrarlo con total realismo amparándose en unos personajes secundarios que casi compiten en protagonismo con los principales, como es el caso de Fathia, o con vital importancia para el desarrollo de la trama como Jasón o Hamyd, muy bien perfilados y construidos.
   Pero como en toda novela que se precie —o que yo aprecie—, no todo se centra en los personajes; el marco, el escenario en el que se desarrolla la historia también cobra relevancia. Laura Garzón nos muestra una estampa fiel, no del conflicto palestino en general (que es el que conocemos a través de los noticiarios), sino del día a día vivido por sus gentes en el seno del conflicto, de su sentir, de su forma de entenderlo y de sus necesidades, tan alejadas de las nuestras. Nos permite contrastar ambas culturas sin poner ningún aspecto en tela de juicio, lo cual es meritorio considerando que la novela está narrada en primera persona y que es la propia Lucía, una occidental, quien nos la cuenta.
   Juega su autora con el pasado y con el presente, alternativamente. No nos narra lo que sucede de una forma secuencial, sino dando saltos en el tiempo y desvelando poco a poco ciertos detalles que nos hacen detener la lectura ante la sorpresa y que, a la vez, mantienen la intriga por conocer el porqué de otras muchas cosas. Hasta el final. Y lo hace con una buena prosa, concisa y directa a veces,  cuidada y elegante en general, hasta poética en algunos pasajes, pero sin perder la naturalidad, el lenguaje espontáneo y la terminología propia de la mujer joven que narra todo cuanto ocurre. Incluso se permite la licencia de alternar puntualmente esa narración en boca de Lucía con una narración en segunda persona —dirigida a Haydam, como si le hablara— sin que eso nos descoloque en modo alguno, evocando esa especie de diario escrito en el que a veces, y sin poderlo evitar, se cruzan imágenes que secuestran nuestra mente y la obligan a conversar con esa persona  a la que sentimos la necesidad de decir, advertir o confesar algo que a su vez queremos recordar.
   Engancha. “Promesas de arena” engancha, por el fondo y por la forma. El único “pero” que puedo ponerle es que se me ha quedado corta. Yo quería más. Pero no más historia —que tampoco estaría mal—, ni más explicaciones —no son necesarias, no quedan dudas— sino un poco más de profundidad, algo más de extensión en determinados episodios con los que estoy segura de que habríamos disfrutado muchísimo, degustando aún más sus detalles, la intensidad de las emociones, esa tensión narrativa tan eficaz en situaciones de cierto suspense, tanto a lo largo de la historia como en su final, un final, por cierto, real, perfecto para mí, muy coherente con la personalidad con la que Laura Garzón ha dotado a la protagonista. No sé si interpretar este “pero” como algo negativo o no. Porque si después de casi doscientas páginas de novela el lector se queda con ganas de más… por algo será ;)

   ¿La recomiendo? Por supuesto.

   Felicidades, Laura Garzón. Ha sido un placer leerla y un placer haber podido conocerte personalmente.



19 oct. 2015

"EN TIERRA DE FUEGO" de MAYELEN FOULER

SINOPSIS:

Barcelona, otoño de 1943. Cuando Rosa Sarlé llega a la casa de sus padres poco puede imaginar que se encontraría con Frank Bennet-Jones, rico estanciero inglés afincado en la Patagonia argentina. El viudo de su hermana Anna. Tras ese encuentro, Rosa relee las cartas en las que Anna le relataba su apasionada historia de amor con Frank.
A Frank el reencuentro con Rosa lo altera a su pesar. Sin embargo, un hecho inesperado le lleva a casarse con ella y a llevársela a Argentina, aun a riesgo de que Rosa descubra el secreto sobre la muerte de Anna.
En El Calafate, Rosa conoce a Armando Guzmán de Guevara. Entre los dos nace una fuerte atracción y él le revelará el secreto que esconden las cartas de su hermana.
Rosa se verá atrapada en medio de la rivalidad de los dos hombres. Tendrá la oportunidad de vivir la aventura que siempre deseó, conocerá la pasión… pero tendrá que elegir entre Frank y Armando.



   El género romántico. Ese vástago de la literatura tan ampliamente criticado por muchos de quienes dicen leer solo "buenas" novelas, tan degradado a veces por su aparente falta de calidad literaria que arrastra con ello a quienes lo leen, tachándolos de forma generalizada de poco exigentes, de superficiales, de idealistas o de alimentarse de sueños utópicos hasta límites insospechados, resultando paradójico que, a pesar de tales afrentas, sea un género en auge, que goza de una salud excelente y que, a nivel comercial, alcanza cotas de ventas muy superiores a la de otros géneros de mayor -aparentemente- "relevancia literaria". Una vez más, ¡qué injustas son las etiquetas cuando generalizan!

   Cada vez parecen ser menos las novelas de "raza pura", las que se ajustan al estereotipo o a los cánones de un único género literario sin caer en las mezclas. Yo estoy de suerte, porque a mí personalmente las mezclas me encantan, no solo por la originalidad que pueden aportar a la obra, sino porque creo que es una buena forma de enriquecerla si se acierta al trazar su estructura y su argumento de forma interesante y atrayente, si se sabe intercalar con acierto unos y otros elementos. Y eso es lo que hace Mayelen Fouler en En tierra de fuego
   No me atrae la romántica rosa, lo reconozco, me superan las historias con personajes planos, relaciones idílicas e idealizadas que rayan lo irreal y que, normalmente, suelen evolucionar de forma similar, con algunas variantes en la forma, pero pocas en el fondo; historias centradas casi de manera exclusiva en el amor, normalmente pasional, entre los protagonistas como si no existiera en sus vidas nada más, y en muchos casos incluso con carencia de una ambientación espacio-temporal adecuadas. Tal vez por ello me ha sorprendido muy gratamente encontrar una novela de corte romántico con bastante más pretensiones que estas que acabo de mencionar.
   En tierra de fuego me ha gustado. Mayelen Fouler ambienta la novela en la España y en la Argentina de los años cuarenta, en plena Segunda Guerra Mundial. Pero no se limita a mencionarla, crea de fondo una interesante trama política y de espionaje que da soporte a la historia y que demuestra la gran labor de documentación que su autora ha debido llevar a cabo para poder desarrollarla con solvencia, enriqueciendo sin lugar a dudas la historia. Es más, me atrevería a decir que el despliegue de datos y la documentación manejada perfectamente podría haberle servido para construir, profundizando poco más, una trama de intriga que podría haberse convertido en una novela histórica, porque si bien desde la mitad hasta el final la parte "amorosa" cobra mayor protagonismo, no es tanto así en su primera mitad. 
   Un segundo elemento que yo considero de relevancia es la ambientación. Mayelen Fouler nos ofrece una buena estampa de la España franquista y de los entresijos de sus mandatarios ante Hitler y los aliados, pero mejor aún es la estampa que recrea de la Argentina de la época, de la Patagonia, de sus paisajes, de sus gentes, de su forma de vida, de sus costumbres, de su manera de pensar e incluso de su forma de hablar, a la que intenta ser fiel utilizando la terminología y el argot propio del español de aquel país. Consigue trasladarnos hasta allí, lo cual no resulta fácil si no es con otra buena dosis de documentación previa que sirve de base a la recreación de la historia. 
   Me falta hablar de esa parte romántica, de esa historia de amor que justifica el género en el que ha sido catalogada. Y no puedo decir que sea "rosa", empalagosa o típícamente pasional, sin más. Es una historia a tres bandas, una mujer entre dos hombres que también escapa al tópico del triángulo amoroso sustentado por una infidelidad; ni siquiera se acerca de pleno a esa manida tesitura entre el amor profundo y el amor carnal que podemos encontrar en muchas otras obras enmarcadas, sobre todo, en el subgénero romántico-erótico. Yo me atrevería a catalogar esta relación como una consecuencia de los propios conflictos de Rosa, la protagonista, que se deja llevar alternativamente por la idolatría de lo deseado y no vivido (lo cual suele despertar pasiones cuando existe sobre todo atracción física) y del amor profundo y mejor conocido que no resulta ser lo que parecía ser. ¿O sí? Y es que otro de los alicientes de la novela son los secretos de familia que Rosa va descubriendo con el paso del tiempo y que la llevan a dudar de todo y de todos, provocando en nosotros la intriga necesaria por saber qué habrá ocurrido realmente en el pasado y lo que ocurrirá después.

   Amor, pasión, conflicto, intriga..., insertados en una época y un entorno perfectamente documentados que sirven como telón de fondo a la historia, pero tomando partido en ella, no como simple atrezzo. Es, "En tierra de fuego", una novela que escapa de esa etiqueta prejuiciosa con que suele catalogarse a la romántica en general, porque ofrece mucho más, aunque su historia de amor sea el elemento más significativo de la misma. No he leído todas la demás novelas presentadas al concurso de Harlequín, por supuesto, pero creo que "En tierra de fuego" es muy digna de ese primer III Premio Digital HQÑ con el que se alzó a primeros de este año 2015.

   Felicidades, Mayelen! 
   Y felicidades a Harlequín Ibérica por elevar el nivel de calidad de la romántica!

   Y para terminar, como homenaje a Rosa y a esa tierra argentina en la que vivió, os dejo a ritmo de tango, el baile pasional y erótico por excelencia.




17 oct. 2015

MICRORRELATO: "RENACER".


   «Vivir» .
   Lo susurras en mi oído y mi tristeza baila, se desboca… Pero insistes, te confabulas con mi mente para acallar un sentimiento que me asola y que me ahoga. No me miro. Golpeo con rabia la luna de cuerpo entero que escupe sin miramiento la nueva imagen que mi nombre ostenta. Me muerdo los labios y mi barbilla tiembla, ante ella y ante ti. Tu corazón de hombre aflora a tus ojos y sus destellos de amor me atraviesan. Pero... no aciertas a comprenderme, lo sé. Porque no puede calibrarse el dolor por la feminidad perdida cuando jamás se tuvo, cuando jamás se sintió.
    Vivir… Percibiendo el vacío de unos senos de mujer ausentes, reducidos a cicatrices; de unos pechos de madre que ya no podrán alimentar una vida después de crearla… Dame tiempo. Segundos, minutos u horas…, días tal vez, para reconstruir mi mundo, para rehacerme a mí misma como aguerrida luchadora que soy. No temas. Viviré. Conquistaré horizontes nuevos a pesar del miedo y el dolor, y mis labios volverán a vestir sonrisas que no cesarán. Pero ahora déjame llorar. Permite que mis emociones se batan en duelo por lo que me arrebataron y no volverá.
© Pilar Muñoz - 2015

13 oct. 2015

GANADORA DEL CONCURSO DE POST SOLIDARIOS 2015 DE LA FUNDACIÓN MUTUA MADRILEÑA.



   Hace unas tres semanas, La Fundación Mutua Madrileña se puso en contacto conmigo a través de un correo electrónico para darme a conocer su iniciativa del #RetoSolidario, invitándome -al igual que a otros muchos administradores de blogs- a participar en el Concurso de Post Solidarios organizados con motivo de los III Premios al Voluntariado Universitario, y cuya finalidad era -y es- la de impulsar la solidaridad entre los jovenes a través de un medio de difusión tan potente como la blogosfera y, por extensión, las redes sociales. No había una estructura que seguir, ni unos requisitos específicos para el post que fueran más allá de la finalidad que ya he comentado.

   Acepté. Pero este blog es eminentemente literario y a mí me place crear historias imaginarias de base real, aderezadas con un puñado de sentimientos y una pizca (o varias) de emociones. Y con mensaje de fondo, a ser posible. Siempre lo he hecho. Fiel a mi forma particular de entender la literatura como algo más que puro entretenimiento, siempre he procurado transmitir un mensaje, despertar la observación, sacudir o incitar a la reflexión en relación con multitud de aspectos de nuestra vida cotidiana y de nuestra condición de humanos, y el propósito de este post no podía ser más acorde a esta finalidad última de mis escritos. Así surgió el relato "ALGO MÁS QUE UN BUEN AMIGO", que ha resultado ganador del concurso para mi felicidad. En él, un anciano y un chico son los protagonistas; el anciano, por ser un colectivo -el de la tercera edad- que considero especialmente vulnerable y, sin embargo, muy poco amparado por las instituciones, y un chico porque la labor de concienciación que desemboque en esa solidaridad dirigida a construir un mundo mejor ha de empezar lo antes posible, desde la más tierna juventud o incluso desde la infancia, fomentándose con insistencia a lo largo de lo años hasta conseguir hacer de ella un modo de vida, hasta lograr que ese tipo de acciones formen parte de su repertorio habitual de conductas. De todos es sabido que los niños aprenden por modelaje e imitación, que se prestan a repetir la manera de actuar de sus progenitores o de las figuras de referencia que conviven con ellos, incluyendo su manera de reaccionar ante cada situación y ante los demás. Si somos capaces de educarlos incitándolos a ponerse en el lugar de otros, a imaginar aquello por lo que están pasando, estaremos contribuyendo a que desarrollen una conducta mucho más empática, lo cual facilitará su actitud solidaria a través de acciones al alcance de su mano. Un simple acto de escucha cuando alguien está afligido y necesita desahogarse ya es un acto de solidaridad que, además, nos puede venir de vuelta cuando nosotros lo necesitemos, y eso solo requiere un poco de tiempo, paciencia y cariño. A medida que vayan alcanzando más edad irán siendo más capaces de abordar empresas de mayor envergadura; pero la solidaridad comienza en los pequeños actos cotidianos, en aquellos rutinarios que terminan por convertirse en hábitos, en un modo de entender la vida, las relaciones sociales y de ayuda a los demás. Incluso si todos contribuyéramos con esos pequeños actos de la vida cotidiana a ayudar a quienes lo necesitan, es probable que se evitaran situaciones de necesidad mayor en el futuro.

   Quiero alabar desde aquí la implicación de la Fundación Mutua Madrileña en el apoyo a fundaciones, asociaciones y ONGs que, sin ánimo de lucro, trabajan y luchan a diario en favor de colectivos necesitados de ayuda personal, material o económica. Y por supuesto, a todos aquellos que hacen gala de esa solidaridad buscada prestándose a destinar parte de su tiempo, de su esfuerzo e incluso de sus recursos para hacerlo posible.

   El plazo de participación en este concurso de post soidarios es obvio que terminó, pero aún sigue abierto (hasta el 30 de octubre) el plazo de presentación de proyectos de voluntariado en colaboración con entidades sin ánimo de lucro, objeto de los III Premios al Voluntariado Universitario referidos al principio y de los que podréis conocer las bases pinchando en el enlace anterior.

   La dotación de este premio que a mí me han concedido es de 2000€, que la Fundación Mutua Madrileña donará en mi nombre al proyecto solidario que yo elija de entre los 37 proyectos con los que trabajó el año pasado.

   Me siento muy feliz de que mi trabajo y mi creatividad literaria hayan servido a un fin solidario como este. Creo que es el premio más bonito que podría recibir. 

   Mi enhorabuena a los finalistas del concurso y mis felicitaciones a todos los que han contribuido con su participación a esta causa tan especial.




8 oct. 2015

MICRORRELATO ERÓTICO: "RETRATO A CIEGAS".



   Me ruborizo ante el lienzo inmaculado en el que vas a recrearme. Prometes no mirar mi desnudez y me dejo llevar, nerviosa. Cierras tus ojos. Mi ropa cae. Tiemblo. Tus manos se acercan y tocan mi piel. Recorren mi cuerpo, a ciegas, una y otra vez, hasta memorizar las curvas que trasladarán a la tela portando pintura en los dedos, como pinceles ardientes. Vas y vienes. Me estremezco. Y tú te agitas al apreciar la excitación en mis pechos y en mis rincones secretos. Lanzo un gemido al aire y te apreso, pidiéndote ser musa y además lienzo en el que tu boca trace infinitas pinceladas hasta el amanecer. 

© Pilar Muñoz - 2015.


6 oct. 2015

RELATO: "EL PODER DE LA LLUVIA".


   Camino bajo la lluvia. Escucho el murmullo de las gotas al caer, haciendo crujir la hojarasca. El sol ha huido. Y la luz se ha tornado plomiza, tamizada por las nubes grises que usurpan el cielo y el horizonte hacia el que miro. Parpadeo al elevar el rostro, buscando que el agua limpie mis mejillas, que recorra mi piel hasta empaparme entera. Se me adhiere la ropa al cuerpo y parezco estar desnuda en mitad de la nada. Y una sensación de pureza me invade cuando izo los brazos y me acarician regueros de lluvia, como riachuelos recorriéndome de arriba abajo hasta arrastrar mis pecados, las impurezas de mi vida, las tristezas y las penas, las preocupaciones, los remordimientos de conciencia que me provocan suspiros... Camino sin detenerme, observando el barrizal que acoge las inmundicias que yo libero... Y me siento bien. Respiro hondo, muy hondo a través del cabello mojado que cruza mi cara, que besa mis labios. Oxigeno el alma y lloro. Lloro ante lo que parece un bautismo no buscado que me hace renacer. Distingo mis lágrimas por su sabor salado; pero se diluyen, se pierden poco a poco, vistiendo las gotas de lluvia de regusto a mar. Un escalofrío me sacude y me abrazo fuerte. Tomando conciencia de quién soy en realidad. Escuchando un eco en la lejanía que bisbisea que todo es posible... Que todo puede cambiar.
© Pilar Muñoz Álamo - octubre 2015.


2 oct. 2015

CHARLA CON EL ESCRITOR VÍCTOR FERNÁNDEZ CORREAS

Nací en Saint Denis (Francia) en 1974. ¿Que por qué allí? Hijo de la emigración, así es la vida. Naces donde te toca nacer. Eso sí, extremeño casi por los cuatro costados -siempre hay resquicio para algo más-. Y uno de ellos, verato. De La Vera de Cáceres.
Profesionalmente gasto mi tiempo y ocupación en eso que se llama freelance o de todo un poco: periodista, consultor de comunicación, gestor de redes sociales, redactor de notas de prensa y comunicados… Tecnologías de la información, pequeña y mediana empresa, editoriales, empresas de formación. De todo un poco y variado. Para no aburrirme.
Lo de escribir es algo más tardío. Realmente me dio por escribir a eso de mediados del año 2000. Se celebraba un certamen de relato corto en mi pueblo, Valverde de la Vera (Cáceres), y gané la modalidad local. A cuadros me quedé. Y repetí al año siguiente. En este caso con un relato titulado Epílogo imperial, al que volveré después. ¿Suerte? No las tenía todas conmigo, así que probé, por probar, en el Primer Certamen de Relato Corto ‘Princesa Jariza’ de Jaraíz de La Vera, también en el 2001. Y asimismo lo gané con una historia de templarios y semana santa en Jerez de los Caballeros. ¿Más premios? Pues no. Empecé a tomarme algo más en serio lo de escribir. Tanto, que retomé aquel Epílogo imperial y se transformó, ampliado y documentado, en La conspiración de Yuste, mi primera novela, editada por La esfera de los libros en 2008. La excusa de dicha novela fue uno de mis fetiches, Carlos I de España y V de Alemania, cuya compañía frecuento siempre que puedo.
¿Fue suerte lo de La conspiración de Yuste? Pues aún no lo sé, pero cuatro años después, en 2012, volví a aparecer en el mercado literario con La tribu maldita, editada por Temas de hoy; una recreación de qué le pudo ocurrir a ese grupo de 30 Homo heidelbergensis cuyo yacimiento -la Sima de los Huesos de la Sierra de Atapuerca- excava verano tras verano el Equipo Investigador de Atapuerca.
Y después de eso, una tercera novela en ciernes, algún que otro relato y artículos que podéis seguir en este blog, en El Cotidiano y en mi muro de Facebook y otras redes sociales. Por si gustáis. Y siempre con esa máxima de escribir y divertirme haciéndolo. Para qué, si no.


   Hola, Víctor, ¡¡bienvenido a esta humilde casa!!
 
   ¡Muchas gracias por la invitación, Pilar! Había ganas, que estas charlas que propones en tu blog son de lo más entretenidas e interesantes. Así que, cuando gustes.

 
   Pues vamos a ello, que yo ya estoy cómoda :)
  Como no podía ser de otra forma, he estado echando un vistazo a tu biografía —por cierto, la que he puesto la he tomado prestada de tu blog porque me ha encantado ese estilo personal que utilizas para hablar de ti—. Y por lo que veo, tus primeros pinitos literarios como escritor se remontan a quince años atrás. Yo llevo poco más de cuatro, fíjate si me llevas ventaja, pero si algo he aprendido en este escaso tiempo de contacto con el mundo literario (sobre todo a raíz de haber entrado en las redes sociales) ha sido a distinguir entre la paja y el trigo, y, sobre todo, a aceptar que la primera, por mucha paja que sea, puede conquistar metas que el segundo no alcanza. A mí, llegue donde llegue, solo me interesa el trigo y, permíteme que lo diga por si alguien no lo sabe, tú lo eres y del puro.


   ¿Quince? Ni siquiera llevo la cuenta… Pero, sí, fue allá por el año 2000 cuando comencé a darle a la tecla por placer
ya llevaba algunos años haciéndolo profesionalmente, cuando empecé a escribir relatos por placer, por jugar con la imaginación, concebir personajes, ideas, momentos, épocas… Y fue entonces cuando me di cuenta de que la literatura podía ser un vehículo de diversión que, por suerte, me entretiene cada día más.
 

   Yo es que creo que es una droga, pero de las buenas. Cuando quieres acordar disfrutas tanto de ella que ya no puedes desengancharte.
   Tienes en tu haber relatos publicados por diversos medios, dos premios literarios de relato corto y dos novelas también publicadas: 'La conspiración de Yuste', por La esfera de los libros en 2008 —con una trama centrada en los últimos meses de vida de Carlos V— y 'La tribu maldita', editada por Temas de Hoy en 2012. Cuatro años entre una y otra, y previsiblemente otros cuatro para que conozcamos la tercera —esto es una conjetura, jaja—. En estos tiempos en que vivimos, en los que parece que muchos escritores y escritoras tienen una prisa imperiosa por escribir novelas y publicar, a mí me gusta encontrarme a escritores calmados como tú, porque me sugiere que priman la calidad de lo que le ofrecen al lector por encima de otras muchas cosas. Pero desconozco si realmente es esa la razón o hay otros factores que no tienen nada que ver con esto, dímelo tú :)
 

   Ja, ja, ja. Hombre, visto lo visto, yo creo que sí, que volverá a haber cuatro años entre la anterior novela y la siguiente. Hay varias razones para explicar esta curiosidad: la primera es que tú no decides el momento de publicar, sino la editorial, y hasta que una decide apostar por tu obra pueden pasar meses, meses y meses… Y la segunda, no voy a engañar, es que tienes toda la razón del mundo. Me tomo la escritura como un hobby, una diversión, pero eso me lleva también a manifestar un profundo respeto por el lector. De ahí que cuando tengo una historia que contar la investigación previa de la obra me lleve bastantes meses, así como la recopilación de documentación. Por eso mismo, porque no quiero engañar al lector, no quiero que se sienta estafado después de confiar en ti. Primero porque te ha elegido entre muchísimas opciones, lo cual es para besar los pies por donde pisa, y segundo porque se ha dejado en el libro una pasta gansa que podría haber destinado a otros menesteres ir al cine, invitar a unas raciones a su pareja…, lo cual ya es para dedicarle un monumento. Me gusta controlar la máxima cantidad posible de información referida a la época en que se desarrolla la novela, de sus personajes, de la historia… Que el lector tenga constancia de que lo que le ha entretenido durante equis días o semanas ha merecido la pena.
 

   ¡Lo del respeto al lector me ha calado! Porque creo que muchos "escritores" se toman a la ligera la literatura sin detenerse a pensar que es un arte que requiere oficio. Aunque tal vez no sean los únicos culpables de esa convicción, hay más elementos en todo este entramado que tal vez contribuyan a ello. Pero eso daría para otro debate, jaja.
   Uno de esos "elementos" son las editoriales. Nunca ha sido fácil publicar con una editorial convencional; pienso que antes incluso más difícil que ahora, porque determinadas vías de acceso a ellas no eran viables entonces. Cuando viste publicada tu primera novela con La esfera de los libros y una segunda apuesta editorial por parte de Temas de Hoy, mientras muchos, muchísimos otros escritores se cansaban de recibir respuestas negativas (o silencios por respuesta), ¿pensaste que ya estabas en el camino y que podrías continuar en él con relativa facilidad? Sinceramente, Víctor, ¿alguna vez te planteaste (o te planteas ahora) que todo pudiera dar un giro y que resultara más complicado publicar una tercera novela que una primera cuando no te conocía nadie?
 

   Ahí te he visto aguililla, Pilar, je, je. Partamos del hecho de que publicar es complicado por diversas razones: el momentonunca es bueno, la situación del mercado nunca es buena, la historia que has contado a veces no interesa, y contra eso poco o nada se puede hacer más que guardar la obra en un cajón y esperar mejores momentos… En fin, un valle de lágrimas. El giro siempre está ahí presente, es algo que te persigue y que no te quitas de encima porque, por ser novel, nadie se va a fijar en ti, y cuando ya tienes algo de bagaje a tu espalda, este dicho bagaje pesa tanto que no se te va a conceder una nueva oportunidad a no ser que lo anterior haya sido tan deslumbrante que la editorial apueste por ti con los ojos cerrados. Estás siempre en el alambre, y eso a la larga es bueno porque evita confianzas y conservadurismos; te lleva a buscar el más allá, a ver hasta dónde puedes llegar. La tercera novela escrita, que está en manos de Chus, mi agente, y que ya se ha encontrado con alguna que otra puerta cerrada, no se parece en nada a las dos anteriores; y la que me tiene ahora totalmente arrobado, ya ni te cuento. Por la temática, por los personajes que en ella aparecen, por lo que cuento… Y eso me encanta.
 

   Aquí te esperaba yo, Víctor, con esta respuesta, que no hace sino confirmar lo que ya me ha llegado por otras fuentes, el hecho de que la publicación de una segunda o tercera novela dependa más del éxito de ventas de las anteriores que de la propia calidad de la obra que se pretende publicar. Me subleva, porque es poner cortapisas a promesas literarias (que pueden haber progresado y mejorado en el oficio con el tiempo) por el hecho de no haber sacado los pies del plato cuando eran noveles y sin experiencia, lo cual me parece un absoluto despropósito.
   Vamos a seguir hablando del pasado antes de abordar el presente y el futuro, si te parece. Cuéntame un poco cómo fue la experiencia de la publicación de tus dos novelas, qué repercusión tuvo, si cumplió tus expectativas, cómo lo viviste tú…
 

   Ahí, hurgando. No tienes peligro tú ni nada… En fin. La primera fue como abrir los regalos la mañana de Reyes: la firma del contrato, las galeradas, el grito que pegué al ver la portada el día que me la enviaron por correo electrónico… Son momentos, detalles que quedan grabados, que los saboreas con ese sabor que tiene lo que es único. La segunda la vives de otro modo, ya conoces los entresijos del mundo editorial, pero también volví a sorprenderme, y para bien, con las entrevistas, las atenciones, el trato de la editorial hacia ti… Tanto una como otra, más allá de ventas y de repercusión, mis expectativas se vieron más que superadas. ¿Qué más se puede pedir que ver publicado algo que has escrito y además en manos de un lector?
 

   Jajaja, es que a mí me gusta poner el dedito en la llaga, que las cosas rutinarias ya las sé :) Imagino las sensaciones que describes, ver tu sueño cumplido cala muy hondo y, en este caso, tener el respaldo de una buena editorial forma una parte importante de él.
   Y hablando otra vez de editoriales... Hasta ahora te has mantenido fiel a la publicación convencional. No voy a preguntarte si estarías dispuesto a autoeditarte o no, pero sí quiero conocer tu visión actual del mundo editorial y si crees que ha cambiado significativamente desde que editaran tus novelas anteriores hasta ahora, sobre todo en la forma de proceder de las editoriales convencionales. 
 

   Estás en plan Obús, ¿eh? “Prepárate, va a estallar el obúúús…”. Ahora en serio, la autoedición es un camino que tiene sus ventajas e inconvenientes, como todo en esta vida, pero que nunca es descartable. Sucede que, en la medida de lo posible, me sigue seduciendo el mundo convencional, pero por razones estrictamente profesionales: apenas tengo tiempo para escribir –por las noches, algún fin de semana, sacando huecos de aquí y de allá- y menos para maquetar, diseñar, colgar, promocionar, etc. Aparte de que sigo pensando que una editorial ofrece un respaldo que la autoedición no proporciona podré estar equivocado, pero lo veo así, y si tienes la suerte de que una buena se fije en ti, puedo asegurar que la experiencia es inolvidable.
 

   O sea, que el tiempo (gracias por haber contestado a lo de la autoedición aunque no te lo hubiera preguntado..., ¿o sí?, jaja) también es un factor que has tenido en cuenta para no autopublicarte, aunque en el fondo prefieras las ventajas de la edición convencional... (estoy procesando tu respuesta) :)
   Yo sé que las comparaciones son odiosas, es más, hay comparaciones que, directamente, no pueden hacerse, pero a veces no podemos evitar el plantearnos ciertos aspectos que no parecen atender a la lógica. Tanto 'La conspiración de Yuste' como 'La tribu maldita' son novelas de corte histórico, con un trabajo excepcional de documentación previa y de ambientación. Eso requiere muchísimas horas de dedicación, horas que los escritores —como tú, por ejemplo— que no están dedicados exclusivamente a escribir no tienen. ¿Tú crees, Víctor, que de cara al lector (en términos generales) de verdad merece la pena invertir tanto tiempo en esa fase previa de una novela? ¿Has tenido alguna vez la sensación de haber estado perdiendo el tiempo en ello porque este aspecto no ha sido lo suficientemente valorado después? O tal vez has tenido la suerte de que sí lo ha sido…
 

   Nunca, nunca, nunca. Te lo puedo decir más alto pero no más claro. Nunca tengo esa sensación porque, como he dicho anteriormente, para mí escribir es un hobby. Como reza en mi cuenta de Twitter, en lugar de echar migas a los patos, escribo. Y me gusta escribir sobre cosas que ocurrieron, que tengan un componente histórico a investigar. Pero por una razón: porque mientras pienso que lo que estoy escribiendo ayudará a los lectores a conocer mejor tal época o personaje, a su vez también aprendo yo mismo mientras me documento. Que la novela sea más o menos valorada después es algo que no depende de ti, pero, como me ocurrió mientras escribía La tribu, saber que existe una deformación infantil del cráneo llamada craneosinostosis, por ejemplo, me permite conocer una cosa más. Y el saber no ocupa lugar, mi querida Pilar…
 

   Te hacía esta pregunta porque, no sé a ti, pero a mí, como lectora que conoce un poquito el esfuerzo que conlleva escribir un tipo de novela u otro, me desarma observar que obras en la línea de 'La tribu maldita' —en cuanto a trabajo de documentación y ambientación se refiere—, que gozan además del respaldo de una editorial y con buena calidad narrativa no lleguen a alcanzar ni la mitad de éxito que otras historias escritas de una sentada, sin apenas referencias temporales ni ambientales y de narrativa mediocre. Todavía estoy a la búsqueda de la razón perdida, no sé si tú te la has encontrado por ahí… :) De cualquier forma, me encanta tu planteamiento, que escribir, además de diversión, aporte y te aporte cultura y conocimiento. ¡¡Chapeau!!
 

   Tampoco la he encontrado. El lector es quien te elige, quien decide qué leer y qué no. No puedes hacer más que poner en sus manos una buena obra, de una calidad que le haga pasar buenos momentos y le mantenga entretenido durante un periodo de tiempo que es sagrado para él. Y parece que me repito más que el ajo, pero es mi forma de ver las cosas. Más no se puede hacer. Te dejas el alma para escribir algo que merezca la pena, pero no te corresponde a ti decidir su destino, sino al lector, y él es quien finalmente decide la suerte de tu obra.
 

   Víctor, cuando hablamos de novela histórica no podemos evitar que, inicialmente, se nos vaya la mente al Imperio romano, al antiguo Egipto, a los Reyes Católicos, a la Guerra Civil española o la postguerra, al holocausto nazi, a las dos guerras mundiales...; pero al tiempo de los primeros homínidos... Ya hemos hablado más de una vez de los prejuicios de los lectores al elegir lectura y en el género histórico todos sabemos que hay épocas que parecen gozar de un mayor atractivo, mientras que otras suelen carecer de interés, tal vez por desconocimiento. A pesar de la originalidad de la trama, ¿eras consciente de correr el riesgo de que muchos lectores pudieran desechar la novela por el simple hecho de no resultarle atractiva esa etapa? ¿O no existía ese riesgo? ¿Te pueden tus preferencias y gustos personales en mayor medida que las de los lectores?
 

   En el caso de 'La tribu maldita', que es al que te refieres, no tuve ocasión de elegir al ser un tema que me aconsejaron desarrollar. Quizás, en aquel momento, no fui consciente de lo que suponía una novela de esas características ni tampoco de qué quería conseguir en el mundo de la escritura. Pasado el tiempo, y visto con perspectiva, puedo afirmar que la experiencia fue gratificante en casi todos los sentidos. Lo negativo siempre me lo quedaré para mí. Salvedad aparte, escribo historias, no busco temas, y las historias no las eliges tú, sino ellas a ti. Eso supone también que tienes que ser consciente de que editoriales, primero que consideren poco atractiva la historia y decidan no darle salida y lectores después puede que no respalden tu decisión. Es el riesgo que hay que correr y yo lo corro porque no dependo de la literatura para vivir. La historia me llama, investigo, analizo, y es la misma historia la que te invita a viajar con ella durante el tiempo que ella quiera. Antes de la novela que ahora tengo entre manos me visitaron varias ideas y ninguna de ellas cuajó en ese momento. Están todas guardadas en un cajón. Nunca se sabe, pero sí la que ahora me ocupa. ¿Por qué? Porque era su momento, al igual que lo fue la de la novela que terminé hace unos meses. Recuérdalo: las historias te eligen a ti y no al revés.
 
   A todo esto, resulta obvio que te gusta la historia. ¿Es tu género por excelencia para escribir? ¿También para leer?
 

   Me encanta. De hecho, empecé a estudiar Historia una vez terminado Ciencias de la Información, pero no fui muy allá, más aún cuando el curso era a distancia. Me encanta la novela histórica, suelo leerla, pero a su vez no desdeño otros géneros como la fantástica o la novela negra.  Es más, lo que estoy escribiendo ahora mismo es una novela negra. Y hasta aquí puedo leer…
 

   Hablemos del presente. Como he referido antes, no pareces tener prisa por volver a publicar (si me equivoco y te estás comiendo las uñas como un poseso, me corriges, jaja). Sin embargo, durante este paréntesis no dejas de aparecer en las redes sociales, aunque de una forma discreta, demasiado, diría yo (vuelvo a conjeturar). A mí me gusta, que conste, porque los escritores que se dan demasiado autobombo no suelen gozar de mis simpatías, pero entiendo que así (con tanta discreción) es difícil captar la atención del público y esto parece ser necesario actualmente en este mundo literario (lo que no se ve, no existe). ¿Eres de los que piensan que hay que mantenerse presente para que no se olviden de ti? ¿O crees que podrías perderte sin ningún problema hasta salir a la luz el siguiente proyecto? ¿De qué factores depende ese olvido?
 

   Eres aviesa, Pilar… Vayamos por partes, que diría Jack –o ‘Jacka’, que nunca quedó claro el asunto-. Una de mis actividades profesionales es atender y controlar redes sociales, por lo que queda poco tiempo para las mías. Sigamos: no soy de dar mucho la tabarra, y en eso coincido contigo. Más por cuestión de pudor, de timidez, quizás, de no querer estar siendo demasiado pesado con las efemérides, con los relatos… Sin ir más lejos, pertenezco, que yo sepa, a una veintena de grupos de lecturas en Facebook. Como mucho habré publicado en cuatro o cinco, a lo sumo especialmente en ‘Mi rincón de lectura’. Ana y Natalia me acogieron hace un par de años y les estoy eternamente agradecido por el apoyo que me dan, y especialmente por dejarme escribir allí. Y para terminar, creo que es bueno estar presente, sonar al lector, a las personas que interactúan contigo en dichas redes sociales, ir haciendo cantera de lectores. Sobre todo si no tienes ese nombre con el que todos los escritores soñamos, que de por sí atrae a los lectores sin necesidad de ganártelos uno a uno. Aunque, entre tú y yo, me gusta más ir uno a uno. Así los conoces mejor.
 

   Voy a seguir siendo un poquito perversa, jaja. Al hilo de lo que me has contestado y rayando peligrosamente el terreno de lo personal… :) ¿La timidez y la humildad están reñidos con la eficacia para darse a conocer como escritor, Víctor? ¿Crees que el carácter y el temperamento son una baza que puede jugar a favor o en contra del escritor para abrirse paso? Además de su escritura, por supuesto.
 

   Pues puede que tengas razón. En mi caso, sí; la timidez y la humildad me pueden, no soy de caer pesado, de ser visto como un plomo. Ahora, también conozco el caso opuesto, amigos que están continuamente ahí, a la vista de todos, minuto a minuto, y tampoco les va mal, de lo cual me alegro, y muy especialmente en algunos casos. Pero soy de la opinión de que, a la larga, la escritura no engaña y da a cada uno lo que merece.
 

   Por si no lo sabes, te diré que eres de los míos (la timidez y la humildad nos pueden) y en mi caso, además, me puede la mala cabeza, jaja. Pero hay una cosa que no olvido,  y es acudir a la cita de los miércoles en tu santa casa para leer el relato de la semana, así como las efemérides con las que nos saludas en Facebook cada mañana, me tienes enganchada a ambas cosas. Con las efemérides nos pones al día de los hechos importantes que sucedieron “tal día como hoy” a lo largo de la historia, pero lo haces con un lenguaje que combina a la perfección la rigurosidad de lo que cuentas con el estilo personal y hasta novelado de los hechos, o sea, que nos ofreces cultura mezclada con talento narrativo. Historia, crónica con tintes periodísticos y literatura. ¿Qué peso tiene cada uno de estos elementos en tu vida? ¿En qué medida se inmiscuye tu faceta de escritor en tu vida cotidiana?
 

   ¡Muchas gracias por la fidelidad! Soy periodista por vocación y estudios y amante de la historia, ¿qué más se puede decir? Dicho lo cual, mi faceta de escritor está presente todo el día en mi vida cotidiana porque buena parte de ella consiste, precisamente, en escribir, que es lo que me ocupa profesionalmente, aunque sea contando cosas de tecnologías, soluciones para la pequeña y mediana empresa, notas de prensa, etcétera.
 

   Vamos, que te quitan el teclado del ordenador y te dejan cojo, manco, ciego y mudo... :)
 

Pues casi ;-)
 

   Analizando un poquito estos relatos de los que hablaba y que publicas en las redes, observo que muchos de ellos tienen ciertos elementos comunes, o que al menos se repiten con relativa frecuencia: ambientes sórdidos —con bares, habitaciones modestas de hotel, parques y la noche como escenarios, por ejemplo-, historias surgidas de los bajos fondos, personajes bohemios, derrotados y de futuro incierto… Son relatos que recrean —me atrevería a decir— la cara fea de la vida, del mundo y de nosotros mismos... Eso sí, con tramas sugerentes y en la mayoría de los casos, sorpresivas. No puedo dejar de preguntarme si lo que escribes refleja algo de ti, de tu forma de pensar, de ver el mundo, de entenderlo, tal vez de una desilusión... O es que te gusta focalizar la atención en esos aspectos, aun corriendo el riesgo de que el relato no sea del gusto mayoritario de los lectores (porque tú sabes que muchos de ellos prefieren soñar, pasar un buen rato, que ese mundo ficticio en el que se adentran sea más bonito que el que dejan a un lado cuando abren el libro o leen un relato on-line).
 

   Cuando escribes, y tú lo sabes bien porque, además de escribir, lo haces muy bien, algo de ti siempre queda reflejado en tus escritos de manera consciente o inconsciente. Pero siento debilidad por los tipos solitarios, por los perdedores, por aquellos que se beben la vida de un trago hasta saciarse antes de que la muerte venga a visitarles, que canta Sabina; me gusta contar la vida tal y como es, ofrecer a quien gaste cinco minutos de su tiempo leyendo tal o cual relato una pizca de lo que nos rodea, de esa realidad que está ahí, y que puede ser buena o mala, pero que acaba siendo, por desgracia, real. También me gusta idealizar mundos distintos, vidas mejores, momentos inolvidables, pero por desgracia son los menos —y mira que lo intento— porque creo que la vida es lo que es. Pero que contar la realidad es igual de bonito que adentrarte en mundos donde todo lo que nos rodea queda fuera y han sido concebidos para apartarnos de ese escenario vital durante un tiempo.
 

   Esto es en cuanto al fondo, para mí atractivo porque el realismo también me gusta, también siento predilección por él. Pero si hablamos de la forma, ahí ya… me quito el sombrero.  Cuentas con una capacidad admirable para recrear en pocas líneas un ambiente que podemos imaginar a la perfección, incluso que  nos permite visualizar la secuencia de hechos con muchísima claridad, además de perfilar a los personajes no sólo físicamente, sino también en carácter con pocas palabras. Tienes un estilo narrativo cuidado pero fácil de leer, con un lenguaje acorde a la historia que cuentas y a los personajes que aparecen. Las descripciones justas, los adjetivos necesarios, las frases cortas, contundentes... Síntesis, simplicidad, eficacia y calidad narrativa se dan la mano a la hora de recrear una escena. ¿Es innato o aprendido? Solo por esto, aunque el fondo no fuera atrayente(que no es el caso), merecería la pena leerte.
 

   ¡Ese jabón! Te has pasado cuatro pueblos y Valverde de la Vera Cáceresque es el mío, cinco, pero se agradecen los elogios, ¡faltaría más!  Pues quiero creer que es aprendido, que es fruto de la constancia, de la evolución, de experimentar, y sobre todo de escribir, escribir, escribir y volver a escribir, parafraseando a Don Luis Aragonés. Sinceramente no hay más explicación, y es el consejo que doy a quien escriba bien y crea que pueda tener la oportunidad de ver su sueño de publicar hecho realidad: que escriba, que no deje nunca de hacerlo.
 

   De jabón y pueblos, nada, esa es mi sensación. Lo mismo que arrollo y lanzo obuses, si tengo que adular, adulo, jajaja.
 

Pues gracias de nuevo ;-)
 
   Háblame del futuro, Víctor. ¡Del tuyo, del de España no, que nos deprimimos :)!  En tu biografía dices que hay  "una tercera novela en ciernes", pero, a juzgar por lo que has comentado antes, entiendo que ya está escrita. Cuéntame un poquito de lo que va, anda...
 

   El de España, mire ushté… Fuera bromas el de España no está tampoco para ellas, esa tercera novela está en manos de Chus, mi agente, y anda la mujer, a ver si consigue engañar a alguien… Vamos a probar si contando de qué va el asunto conseguimos engatusar a alguien: es la historia de una chica-mujer en dos tramas separadas por treinta años. Cada trama es independiente de la otra y varios personajes saltan de una a otra, con las lógicas diferencias temporales. Sólo diré que quien haya sido emigrante, y especialmente en Francia y yo soy hijo de la emigración española en Francia se va a ver reflejado en la novela; y quien viviera en primera persona la pre transición, también. Por la novela se dejan caer Santiago Carrillo, Dolores Ibárruri, hay grises con muy mala baba… Y, con todos los respetos, la hija de puta más integral que nunca me haya echado a la cara y de la que me enamoré completamente desde el día que la conocí, y de la que todavía estoy enamorado, y que responde al nombre de Adela Timón, que es la protagonista de la novela.
 

   ¡Madre mía, ¿y ahora que hago yo con los dientes largos hasta que la vea en las librerías?! No tenía que haber preguntado nada...
 

   Si es que… ¿Ves? Ahora ya puedes rezar para que se publique, ja, ja.
 

   Dos últimas preguntas rápidas:
   En este punto de tu vida y de tu carrera literaria, ¿qué NO harías de lo que has hecho?
 

   Escribir como escribí ‘La conspiración de Yuste’. Cosas de la evolución como escritor.
 

   Y a la inversa, ¿qué harías ahora que no hiciste en su momento?
 

   Seguramente dar a conocer mejor las dos novelas que tengo escritas de una manera más intensa, en su momento, cuando aparecieron en el mercado. Más presencia en redes sociales, ser más insistente… Esas cosas que la timidez te impide.
 

   Mil gracias por charlar conmigo, Víctor, por tu cercanía, por tu sinceridad... Ha sido un auténtico placer conocerte más a fondo. Espero que esa tercera novela tenga pronto su oportunidad y que sea todo un éxito, por supuesto.
 

   El gusto ha sido mío, Pilar, y nos vemos todos los miércoles por ese universo de las redes sociales en forma de relato, y cuando no, cada día recordando lo que el día en cuestión nos dejó. Que nunca viene mal recordar lo que somos o dejamos de ser.


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