8 jun. 2015

"LA CHICA DE LAS FOTOS" de MAYTE ESTEBAN.


 SINOPSIS

Rocío, camarera de pisos de un hotel rural y escultora en sus ratos libres, vive al borde de un ataque de ansiedad: el día de su boda está a la vuelta de la esquina, faltan muchos detalles por concretar aún y su novio no ayuda. Para colmo, se encuentra con que tiene que trabajar horas extra en el hotel. Todo debe estar impecable para la llegada de Alberto Enríquez y Lucía Vega, la pareja de actores de cine más rutilante del momento. Cuando aparecen, a Rocío le ocurre algo que no logra entender. Es verdad que Alberto tiene un físico imponente y una mirada terriblemente sexy, pero lo que empieza a sentir es desconcertante e inoportuno, y por ello lo trata de manera fría, hasta brusca.
Alberto enseguida descubre que Rocío no es la típica muchacha encandilada por un famoso y justo eso es lo que llama su atención. Sin embargo, algo se le escapa: ¿por qué Rocío evita mirarlo a los ojos? Impaciente por descubrirlo, idea mil maneras de tropezar con la esquiva camarera. Con lo que no cuenta es con que la prensa sensacionalista es capaz de cualquier cosa con tal de lograr una exclusiva.

   Hace mucho tiempo que dejé de ojear las revistas de papel couché, a lo sumo le echo un vistazo rápido para matar el tiempo en la sala de espera de algún médico, si es que he tenido la mala fortuna de olvidarme el kindle o la novela de turno en casa. Y es que se me revuelven las tripas observando la vida superficial y materialista de muchos famosos o "famosillos" de cuya imagen propia se valen para hacer su agosto, septiembre u octubre, porque muchos consiguen hacer dinero a costa de ello durante todo el año en mucha mayor medida que de su valía profesional. Pero, pensándolo bien, ellos no constituyen solo una fuente de ingresos propios, sino que también lo son para muchos de los que pululan a su alrededor como moscas acudiendo a un tarro de miel -llámense periodistas, fotógrafos, agentes, peluqueros o maquilladoras-, quienes, en casos concretos -o no tanto- no dudan en tramar las argucias necesarias para explotar la gallina de los huevos de oro el mayor tiempo y en la mayor medida posible. Aunque ello suponga jugar con engaños aprovechándose de la predisposición a creer, inocente e ignorante, de sus seguidores.

   Supe hace unas cuantas semanas que La chica de las fotos había resultado finalista del III Premio Digital de Novela Romántica de Harlequín. Y entonces no me resultó extraño que Mayte Esteban se hubiera aventurado a escribir una novela de este género para un concurso de una editorial romántica por excelencia, entre otras cosas porque ya he dicho varias veces que es una escritora polivante, lo cual ha demostrado con creces abordando, con acierto, novelas de estilos muy distintos tanto en temática como en estilo narrativo. Sin embargo, me extrañaba que hubiera consentido en quedarse en una historia de amor sin más, edulcorada y sentimental, en un romance como otros muchos que ya estamos acostumbrados a ver y leer desde que el género romántico parece haber despegado con éxito en el mercado editorial. Y no me equivoqué.

   Cuando leí la sinopsis, y concretamente la última frase, supe que tras una historia que aventuraba desenfadada y divertida debía esconderse algo más. Porque Mayte Esteban es de las que siempre gustan de poner el dedito en alguna llaga, escriba el género que escriba y en el tono en que lo haga. Y La chica de las fotos, con un tema de fondo como el que he referido al comenzar esta opinión, no podía ser menos.

   Me he leído la novela en un suspiro. Su autora repite la hazaña de engancharte desde las primeras páginas; ya llevo tiempo intentando descubrir cuál es el truco y creo haber llegado a la conclusión de que no hay una sola causa, sino un conjunto de factores que siempre están presentes y que garantizan el éxito de cuanto escribe y la rapidez de su lectura:

   Su narrativa ágil, sencilla pero cuidada, sin florituras forzadas que ralenticen su lectura y con un tono siempre acorde a la historia que está contando.
   Sus diálogos abundantes, creíbles, naturales, espontáneos... con las acotaciones justas para no perderte en quien habla y dejando que fluyan como en las conversaciones de la vida misma.
   Sus personajes. Y aquí pongo un punto porque merecen que me detenga. Es envidiable la capacidad de Mayte Esteban para construir personajes que "ves", que "tocas", que "hueles" desde el mismo momento en que aparecen, de los que dejan ver con claridad su personalidad propia y particular desde sus primeras apariciones, cada uno de ellos con sus virtudes, sus defectos y su característico temperamento, hasta el punto de reconocerlos simplemente por lo que dicen o hacen sin necesidad de nombrarlos, secundarios incluidos. ¡Ay lo que me ha gustado Luisa y, sobre todo, ese Víctor con su desparpajo y sus hazañas de hombrecito adolescente pasota y guasón, poniéndole la sal y un tono de humor extra a muchas escenas de la novela!
   Y por último la historia, no solo la forma en que se cuenta y se desarrolla, que me parece muy bien enfocada  a mantener el interés por seguir leyendo, sino la trama en sí. La chica de las fotos es una historia romántica sin empalagos, fresca, con los enredos necesarios para provocar situaciones divertidas y con los giros argumentales precisos para mantenerte con las pupilas fijas en cada página, y, como decía antes, con esa pizca de crítica social dejada caer con sutileza en torno al mundo del cine, las estrellas, la alfombra roja y sobre todo a la prensa rosa, y que no podía faltar en una obra de Mayte Esteban. 

   Y ahora, llegados a este punto y en mi afán de ser lo más objetiva y lo más honesta posible conmigo misma (y con vosotros), diré con sinceridad que, para mí, tal vez esta no sea la mejor novela que Mayte Esteban haya creado o esté por crear. ¡¡Pero ojo, esta es una apreciación muy personal, provocada por el hecho, quizás, de a mí me gustan las novelas con más peso argumental, con más trasfondo aún, con más dramatismo emocional (por decirlo de alguna forma), y sé que Mayte Esteban está de sobra capacitada para escribir una novela de ese calibre. Lo cual no significa, por supuesto, que no considere con total franqueza que La chica de las fotos está muy por encima de la calidad temática, argumental y narrativa de otras muchas novelas con las que deberá verse las caras por razón de género. 

   Por eso la recomiendo. Porque apuesto sin temor a equivocarme a que a l@s amantes del género les va a encantar, les va a hacer reflexionar, pasar un rato divertido y más que entretenido, con el valor añadido de degustar una novela bien construida y muy bien escrita. Y creo que tampoco me equivoco si aseguro que el sello personal de Mayte Esteban también va a conquistar a muchos de sus lectores asiduos, como a mí, aunque no lo sean tanto de este género y temática. 

  Felicidades, Mayte Esteban! Te auguro un gran éxito con esta chica y un gran paso adelante en tu carrera literaria.


3 comentarios:

  1. Ays, ya la tenía fichadita, como todo lo de Mayte. Y mira que no es el romántico mi género, pero de vez en cuando sí que me gusta. Y gustándome la forma de contar, la forma de narrar de Mayte, que siempre tiene la virtud de engancharte en las primeras páginas... Y sobre todo si no es empalagoso, como dices que es éste. Demasiado azúcar no me gusta.
    Besotes!!
    Besotes!!!

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  2. Ahora que viene el veranito y las vacaciones anda que no apetece algo fresco y divertido. El humor y el desparpajo de Mayte siempre son bienvenidos, así que seguro que nos hace pasar un buen rato. Bss

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  3. ¡Muchas gracias por hacerle un hueco tan pronto, Pilar! Es un lujo que me leas.

    Besos

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