5 nov. 2013

MICROCUENTO: "LA JUSTICIA"




   Esperé a mi hermana en casa junto a su pequeño de cuatro años, con lágrimas de emoción en mi rostro. El veredicto de inocente la exculpaba de la acusación de aquel malnacido que un día tuvo por marido; denunciarla por abuso sexual hacia el pequeño para poder obtener su custodia me pareció deleznable. Al verla llegar, di un beso de despedida al niño y lo acerqué por fin al encuentro de su madre. Él la miró, bajó la vista y, temblándole las piernas, se orinó.  




   De todos es sabido que la dificultad de buen relato o de un buen cuento radica en contar una gran historia en poco espacio, pero con los detalles justos que nos permitan seguir el hilo de la misma, con la ambientación indispensable para encuadrar los hechos y con personajes lo suficientemente profundos como para empatizar con ellos y que cale hondo aquello que les pueda suceder a lo largo de las páginas escasas en que se desarrolla la acción. Y conseguir todo ello obliga a jugar hasta con el significado de los espacios en blanco, de lo que no se dice pero se da a entender o se hace intuir. Ni que decir tiene que esa dificultad aumenta de forma inversamente proporcional al espacio de que disponemos, con lo cual, crear un buen microrrelato con tan solo cien -o incluso menos- palabras ya es todo un reto. Y mucho más aún, contar un microcuento en el que la historia ha de ser completa, con final incluido. Porque eso significa que no podemos hacer uso de la imaginación del lector para que invente ese final y nos ahorre las palabras necesarias para escribirlo, como sí suele ocurrir con los microrrelatos abiertos. En el microcuento, las palabras que cierren la historia también han de salir de nuestra pluma. Y cada una de ellas cuenta. 
   Lo que más curioso me resulta de todo ello es la forma en que el lector dilata la historia tras leerla, la cantidad de detalles que añade y la información que suma al texto extraída de su lectura entre líneas, condicionada por la elección precisa de las palabras y por la composición de las frases empleadas por el autor en su narración. 


   No sé si yo con este microcuento habré conseguido tal objetivo, el de transmitir bastante más de lo que está escrito, el de construir en tu mente una historia mucho más amplia y rica en detalles de lo que expresan literalmente las únicas noventa palabras empleadas para contarlo. No sé si habré conseguido, además, que la historia revolotee por tu cabeza algún tiempo más del que has tardado en leerla, que te quedes pensando en ella mientras despegas la mirada de la pantalla y la posas en cualquier otro lugar ajeno. 

   Este es un simple ejercicio de habilidad narrativa. Uno más de tantos como se necesitan para aprender.

14 comentarios:

  1. A mi me ha parecido un relato magnífico. En pocas líneas ha dado una idea directa y muy dura. Ha conseguido contar una larga historia en un instante y que se me quede grabada.
    Un saludo.

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    1. Muchísimas gracias, Mariuca, por dejarme tu crítica. No sabes cuánto me alegra haber sabido conseguir, al menos contigo, todo esto que me dices, porque cuando se tiene la historia en mente, siempre queda la duda de hasta qué punto se están dando por sabidos detalles que no se transmiten lo suficientemente bien.
      Un beso!

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  2. ¡Toma ya! Creo que sí has conseguido lo que buscabas; al menos en mi caso me había hecho una historia en la cabeza que desde luego no se correspondía para nada con ese final totalmente inesperado que le da la vuelta a lo que yo daba por hecho...

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    1. Creo que eso es lo mejor del relato, que a pesar de su brevedad se pueda inducir a pensar una cosa y se le pueda dar la vuelta en la frase final. Gracias por dejarme tu opinión, Espe.
      Un beso!!

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  3. Pues muy bueno Pilar. Ese final lo deja todo absolutamente claro. Me ha gustado mucho. Besos.

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    1. Gracias, Marisa, agradezco tus palabras y tu opinión!!
      Un beso!!

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  4. ¡Lo has conseguido, Pilar!...primero, empecé a odiar al padre y de pronto, ese final, me dejó pasmada total..sencillamente, impactante...

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    1. Pues no sabes cuánto me alegro, esa era la intención!! Gracias, guapa, por tu comentario.
      Un beso!!

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  5. Ufff, como puede cambiar una historia por una última frase. No te lo creerás pero me he quedado temblando al darle vueltas a la historia y visualizándola. Cuantas cosas se pueden decir en pocas palabras.
    Besos

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  6. Me ha gustado mucho tu microcuento. Duro pero bastante bueno en mi opinión
    Un abrazo

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  7. Uf, ese final sobrecoge... Y sí, se te queda en la cabeza. Se te queda la imagen de ese niño desvalido... Muy buen microcuento!
    Besotes!!!

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  8. Pufffffffff. Que fuerte!

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  9. Uf, pues el objetico ha quedado cumplido Pilar. fantástico el final, sobrecogedor ese único párrafo, ole!!

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  10. Excelente síntesis !! Abre todo un abanico de sensaciones: miedo, dudas, angustia....Te felicito !

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