1 sept. 2013

LLEGA SEPTIEMBRE

     1 de septiembre. Fin del periodo estival, de las vacaciones ansiadas en las que hemos puesto la mente en blanco y nos hemos permitido la licencia, tal vez, de estar tumbados panza arriba sin importarnos las consecuencias de lo que pudiéramos hacer, a sabiendas de que al finalizar agosto, como cada año, haríamos propósito de enmienda, nos llamaríamos al orden y dedicaríamos un tiempo prudencial a replantearnos nuestra vida, nuestras metas y los nuevos logros que queremos conseguir a corto, medio o largo plazo. Y es que somos los humanos animales de referencias, de fechas concretas que nos marquen la pauta de cuándo actuar y cómo, que nos den el pistoletazo de salida para virar el rumbo de las cosas: el día de San Valentín, para decir "te quiero" de una forma más profunda; el día de Nochebuena, para acordarnos de que tenemos familia en un pueblecito perdido de Pekín con los que nunca hablamos, pero a la que ese día parecemos querer muchísimo; el día de Año Nuevo, para hacer acto de constricción de cómo nos hemos comportado a lo largo del año y aventurar lo que será nuestra vida en el siguiente; el día del Domund, para hacer alarde de esa solidaridad escondida que simpre tuvimos -ojo-, pero que ahora sale a relucir como una pepita en una mina de oro... ¡Y por supuesto septiembre no podía ser menos! El inicio del curso escolar con sus cuadernos y sus libros nuevos, sus uniformes a estrenar, sus mochilas impecables y la vuelta a la acción del inflexible reloj despertador nos arrastra a todos y a todo. El resurgir de la rutina pesa como una losa y después de un verano desmadrado en el que nada de lo hecho ha sido cuestionado, el septiembre disciplinado resulta ser un momento ideal para desechar los malos hábitos e instaurar lo más idóneo para garantizar nuestro equilibrio físico, mental, familiar, personal o laboral. Y eso implica pensar, hacer balance inconsciente de hasta qué punto merece la pena seguir haciendo lo que hemos venido practicando por inercia en más de una ocasión, y resulta ser la excusa perfecta para desterrar lo que estorba, lo que ya no nos aporta nada, lo que nos produce más quebraderos de cabeza que placer. Resulta la excusa perfecta para quemar etapas dándolas por conclusas y abrir las puertas al aire fresco que a partir de tal momento nos pueda entrar por la ventana, abierta de par en par. 

   ¿Y sabéis lo qué resulta más curioso? Que el temor a dar el espaldarazo a ciertas cosas se evapora como por arte de magia. Septiembre nos vuelve más sensatos, más racionales o tal vez más soñadores. Nos abre un apetito ciego al arte de experimentar, de escapar de la rutina que ya conocemos de sobra. Y no tememos abandonar ciertas cosas en pro de otras porque tenemos la explicación perfecta si alguien osa preguntarnos el porqué de nuestra decisión, una explicación perfecta y bastante convicente: empieza septiembre. Punto. Y es que en esa fecha tenemos tanto derecho a variar el rumbo de nuestra vida de forma sustancial como el que decide que va a dejar de fumar, que abandonará el consumo de alcohol para perder la barriga cervecera criada con mimo durante el verano, que se apuntará a pilates cinco días a la semana para mantenerse en forma física y mental, que iniciará un curso de inglés on-line maravilloso para aprender a hablar en 90 días o que va a construir paso a paso la casa maravillosa de la Mariquita Perez en fascículos coleccionables -cuyo número uno, como todos los demás, sale a la venta, curiosamente, a primeros de septiembre-.

  Y en eso estamos. Porque es tan común y está tan extendido el propósito de cambio, de renovación, de abordaje de etapas nuevas, que cuando cae la última hoja del calendario en la que pone agosto el cuerpo exige un acto de meditación introspectiva imposible de evitar. Y aquél que no lo hace es porque resulta ser un rezagado veraneante que ha decidido caminar a contracorriente y empezar sus vacaciones cuando las terminan los demás, con lo cual, su acto de introspección comenzará en octubre, pero tampoco se librará de él. 

   No sé las consecuencias que todo esto me traerá este año. Le he negado a mi mente la posibilidad de pensar, pero no me ha hecho ni puñetero caso y, como no podía ser de otra forma, ha provocado al instinto que ahora tira de mí y que se empeña en quemar algunas naves que hasta ahora intentaba mantener a flote. 

   Dicen que la naturaleza es sabia y que la intuición a la hora de decidir no suele ser mala consejera. 

   Tal vez la deje hacer. Tal vez arda alguna que otra cosa por ahí. 

   Renovarse o morir, ¿no dicen?

6 comentarios:

  1. Me has hecho sentir identificada con tus palabras. Mejor renovarse, ¿no? Yo hoy todavía tengo festivo pero mañana vuelvo a la normalidad. Buenos propósitos me he marcado este mes. Lo de fumar ya lo dejé en junio y me mantengo, como bien sabes; ahora a perder algo de peso si eso lo puedo conseguir algún día. Pero bueno mi empeño principal está en acabar mi novela que pulula por la red. Septiembre, mes de cambios, de vuelta a la rutina pero con un aire renovado. Besos y te sigo!

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  2. Uff septiembre siempre entra en mi vida con un fuerte pisotón pero luego la huella se diluye rápidamente. Siempre me pasa igual. Bonitas palabras Pilar. Besos

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  3. Mejor siempre renovarse que morir, aunque yo llevo ya tiempo sin hacer listas de buenos propósitos; ni de malos, aunque a veces me dan ganas, jajajajaja.

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  4. Septiembre se parece en muchos sentidos a enero. Yo también tengo nuevos propósitos Es un mes que suele gustarme ya que, aunque lo he pasado bien, soy más de "frío" y tengo ganas ya de otoño :-) Un besazo!

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  5. Es finalizar agosto y llegar al fin del verano. Una época que dejamos de lado las rutinas y nos dejamos llevar por lo que nos pide el cuerpo. Más diversión, más desconexión y un rumbo perdido en el que nos olvidamos de horarios y obligaciones. En septiembre vuelta a la realidad, que es necesario de vez en cuando para mantenernos con los pies en la tierra. Yo empezaré el nuevo curso a finales de septiembre, en mi pueblo son las fiestas y así llevo la contraria, jaja. Ahora más que nunca tengo que plantearme mi futuro.
    Besotes

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  6. Nuevos proyectos,pensamientos,vuelta al ritmo normal.En el fondo, después del verano,ya me gustan las primeras lluvias que anuncian el otoño,el primer fresquito que te pide abrigo,y sobre todo,un recogimiento con más tiempo para dedicar a la lectura y escribir(quien tenga el hobby). Hay un tiempo para todo y Septiembre para mí es el cronómetro donde medimos un comienzo muchos.

    un beso
    Rosa.

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