27 abr. 2013

A MI MADRE, MI NIÑA.

   El sol se ocultó por un momento, tu sonrisa perdida lo eclipsó. Las palabras nacidas con voz de angustia a través del auricular me arrugaron el corazón como si el mismísimo Goliath lo hubiera oprimido de forma implacable con su puño desgarrador, haciéndolo saltar en mi pecho con agonía, con una incertidumbre mortífera acuchillándome las entrañas. Por un momento se me fue la vida cuando te vi, aquella que tú me diste y de lo que tan orgullosa me he sentido siempre y me sentiré.

  Pasan los días lentos, crudos, intensos, y tu imagen estática de la fotografía que guardo cobra vida en mi alma, en mi mente y en mi corazón. Las escenas vividas contigo en los últimos meses se suceden  reiteradamente como fotogramas repetidos en una película cinematográfica que me resisto a evitar, tal vez porque evocan tu retorno a la niñez que tanta ternura despertaba en mí, cobijándote en mi seno bajo el calor de mi abrazo, despejando tus miedos con mis palabras de autoridad dulce, ofreciéndote mis manos para hacer tus pasos más seguros, poniendo un beso de buenas noches en tu mejilla como tantos otros inundaron las mías tiempo atrás salidos de tus labios jóvenes y maternales, regalándote pequeños momentos de felicidad por hacerte partícipe de lo que tanto te gustaba y ya no sabías como solicitar. Pero también porque me invade el convencimiento de que existen otros muchos recuerdos pugnando por salir, por colarse entre las rendijas abiertas poco a poco en el mundo de mis sueños y que saltarán en breve al vacío de mi realidad actual para llenarla de esperanza, de paz, de sosiego, de alegría por lo que transmiten: los de tu sonrisa abierta; los de tu vitalidad infinita; los de tu entrega total hacia nosotros, convirtiéndonos en tu razón de ser y de existir con exclusividad admirable; los de tus palabras y actitudes sabias educándonos en la libertad, la tolerancia, la comprensión, el entendimiento y la responsabilidad por nuestros actos y nuestras propias decisiones, con una envidiable mente abierta para tu edad; los de tu afan mediador, pacificador, defensora a ultranza de la unión de la familia por encima de todo y de todos, hasta habernos convertido en una piña insondable, en un orgulloso racimo de uvas difícil de desgajar y al que siempre cuidaremos porque tú nos enseñaste a vivir así y a sentirnos felices por que así sea; los del regocijo por la felicidad ajena; los de tu actitud empática hacia los demás, que siempre te impidió esbozar un no ante cualquier petición de ayuda que cualquiera de nosotros te hubiera hecho llegar; los de tu sentido del humor, con esa ironía inteligente que te resististe a perder y que admito haber heredado en plenitud...


   En ese mediodía de abril te sacudiste los males, el sufrimiento presente y el que amenazaba con venir de manera irremediable no se sabía bien cuándo, aunque sí de qué manera, agarraste como único y gran equipaje un corazón repleto del amor de los tuyos y el reconocimiento sentido de quienes te conocieron, y emprendiste el vuelo, merecidamente alto, merecidamente libre, sabiéndote grande, y envuelta de un afecto entrañable, tierno y acogedor que te acompañará eternamente.

   Sé que en mi vida el sol nacerá de nuevo, que tú lo convencerás para que toque mi piel con su rayo cálido y lleno de energía vital con la que suturar mi corazón partido. Aunque sospecho que no será él quien lo haga, sino tú, porque ya te habrás ganado formar parte de su luz para seguir alumbrándonos el camino como siempre hiciste, con el máximo esplendor.

   La melancolía de mi alma me incita a regalarte música nostálgica, lenta y suave, las mismas notas y acordes que tantas veces acompañaron tus bailes enlazados con mi padre en cualquier rincón del mundo y de tu propio hogar. Pero quiero resistirme. Quiero resistirme al influjo de esa nostalgia, de ese sentimiento de tristeza que nos invadirá a las dos al oír sus compases. Sí, hoy quiero que bailes, mamá, con el sol, con las estrellas o con el lucero del alba, pero feliz, con el entusiasmo y la alegría que te invadía en nuestros trayectos a casa al escuchar esta canción sonar, esta "copla tan bonita" cuyo título refleja a la perfección lo que tú y tu recuerdo serán siempre para mí: inmortales.

  Te quiero. Te queremos. Por siempre y para siempre. Hasta el fin de la eternidad.

   Un beso, mi niña!


 INMORTAL - La oreja de Van Gogh



AUDIO:

16 comentarios:

  1. No puedo comentar nada, Pilar. Estoy llorando. Un abrazo muy, muy fuerte, querida amiga. M.C.Moreno.

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  2. Lo siento Pilar, no tengo palabras. Te mando todo mi cariño y mi fuerza y ten seguro que ella siempre estará contigo. Un abrazo.

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  3. Ayyyyyy, no sé ni qué decir... Te mando un abrazo fuerte fuerte.

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  4. Lo siento muchísimo Pilar. Un abrazo muy fuerte y muchos ánimos te mando para estos momentos.

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  5. Muchos ánimos, Pilar. Un abrazo desde el alma!

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  6. Lo siento mucho, Pilar. Soy incapaz de decirte nada, las lágrimas brotan otra vez y el nudo aprieta tan fuerte que las palabras no salen. Ánimo, cariño, ella te mandará toda su fuerza y energía para que sigas adelante y que esa bonita sonrisa ilumine otra vez tu rostro. Ya sabes que siempre estoy a tu lado y en estos momentos más que nunca.
    Un besazo!

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  7. Pilar, ¿te refieres a este abril? No sabía nada, no tengo palabras, estoy realmente emocionada y conmovida, no quiero ni pensar en cómo te sentirás porque no quiero ni pensar en cuando me toque pasar por lo mismo. Un beso muy grande, todo mi apoyo y mi cariño Pilar, un besazo.

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  8. Bonito, más que bonito!! Seguro que se ha encontrado mucha gente conocida allá donde esté y está organizando quedadas y haciendo tortilla y cocido para todos. Aquí la recordaremos todos y cada uno de los días.

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  9. Estoy seguro que ella estará bailando con ese sol que tocará tus mejillas muy pronto y te hará sentir su calor. Ella estará siempre contigo, a tu lado, en tu corazón. Preciosa despedida.
    Un besazo!!!

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  10. Hace un año perdí a mi madre y la lloro todo los días. La añoro a cada momento.

    Sé perfectamente por lo que estás pasando y espero que el tiempo, como dicen, nos ayude a llevar estar pérdida.

    Besotes

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  11. ¡¡¡¡Muchísimas gracias, preciosidades!!!! Os agradezco vuestras palabras y vuestro ánimo. De corazón!!!

    Un besazo!!

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  12. Me temía leerte sabiendo a que venía. Es una maravilla lo que has puesto, es una pena muy grande, me resisto a pensarlo porque ya se me hace un nudo y como todas no puedo evitar emocionarme. Lo siento Pilar, es difícil encontrar palabras por eso prefiero dejarte todo el cariño y un abrazo.
    Eres grande, eres fuerte y eres una mujer increíble, de verdad.

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  13. Qué preciosidad, Pilar. Es todo un tributo de amor, absolutamente conmovedor.
    Un abrazo enorme
    Besos

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  14. ¡Es precioso!Es lo único que puedo comentar además de decirte que me ha emocionado!

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