11 mar. 2012

CONMEMORACIÓN DE UN ATENTADO: 11 DE MARZO.

  Miles de risas rotas, de conversaciones truncadas... Miles y miles de lágrimas inundando el suelo de Madrid, de España, del Mundo... Un cielo azul tornádose violáceo, anaranjado, rojizo..., hasta convertirse en un rojo oscuro y espeso..., el de la sangre derramada por cientos y cientos de inocentes que sólo deseaban vivir, luchar, reír o amar. Un cielo azul tornándose gris y negro..., el tono amargo y desolador al que deja paso la esperanza perdida, las ilusiones muertas, los lazos filiales y consanguíneos sesgados de un hachazo demoledor por la sinrazón, por la barbarie elevada a la última potencia.

  Dediquemos unos minutos a su memoria, a la memoria de quienes nunca debieron marcharse por voluntad de otros. Y dediquemos unos minutos a la esperanza, a la esperanza de que vuelva la cordura a quienes la hayan perdido, a la esperanza de que acciones como ésta jamás se vuelvan a repetir.

  Hay una canción que a mí me parece preciosa y que recoge uno de tantos momentos que pudieron tal vez haberse vivido en aquel último viaje. Dejemos hoy un himno en recuerdo de todos ellos. Sólo la voz, sin imágenes que sirvan para recrear lo que tanto daño nos ha producido a lo largo de este tiempo y aún nos sigue produciendo: 

5 comentarios:

  1. Precioso homenaje para un día triste que siempre recordaremos. Esperemos que estas cosas no pasen nunca más. La canción es preciosa y es un gran tributo para estas personas que llevamos en el corazón.
    Besos

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  2. Una triste y emotiva entrada la que nos traes hoy Pilar. La canción no puede reflejar mejor todas esas vidas truncadas, besos.

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  3. DESDE VALLEKAS nunca olvidaremos aquel 11 de marzo. Un beso.

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  4. Pilar, acabo de comprobar que, además de nuestro amor por los relatos tenemos una canción en común que nos emociona, en especial en este día. Yo de vez en cuando la oigo, y no puedo hacerlo trasteando o sin prestarla atención, tengo que sentarme y sentirla, y emocionarme. Cada vez que la oigo. Y, sí, hoy especialmente. Hace unos minutos la he puesto en mi blog en el homenaje que también he querido brindarles. El Pozo es la estación de Cercanías en la que todos los días cojo el tren que me lleva al trabajo. Aquel día hubiese podido subir perfectamente a uno de aquellos trenes mortales, me retrasé un poco en la salida de casa y oí a lo lejos una explosión. Y la radio dando noticias contradictorias. Y la familia llamándome al móvil. Me fui al trabajo en autobús y andando. No se me olvida la sirena de las ambulancias por la Castellana y todos mirándonos a los ojos por las calles en silencio. Casi parecía que ni los coches hacían ruido al rodar. Yo tuve la gran suerte de no ser uno de ellos, de las víctimas. Ni mis personas más allegadas tampoco. En mi comunidad hay vecinos que aún tienen secuelas. Fueron unos días horribles los siguientes. Y el primer día que volvimos a coger el tren en la estación del Pozo. Pero afortunadamente nosotros podemos seguir cogiendo los trenes. Gracias por este sentido homenaje, como dice mi hermana Koncha, DESDE VALLEKAS NUNCA OLVIDAREMOS AQUEL 11 DE MARZO y nunca olvidaremos a los que nos apoyasteis y nos apoyáis con vuestro corazón.
    ¡Muchas gracias , Pilar! ¡Un besazo enorme!

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  5. ¡¡Joder!! (con perdón). ¡Me has dejado muerta!
    Esta canción me gusta especialmente porque nos acerca a una vida concreta, y cuando se recrea un pasaje concreto de la vida de alguien, uno puede hacerse mucho mejor a la idea de lo que aquella catástrofe, o cualquier otra similar, pudo suponer para quienes la vivieron en primera persona, mucho más que hablar de la noticia en general por muchos detalles que se den. Tal vez nuestra tendencia natural a buscar historias me haya llevado muchas veces a pensar cómo se sentiría el que pudo coger el tren y no lo hizo, el que llamó tantas y tantas veces al móvil de quien tuvo la desgracia de estar en el lugar equivocado y el momento equivocado, a pensar en lo que sentirían quienes tuvieran que volver a poner el pie en aquel lugar y continuar su vida a pesar de todo, a pesar de dolor, en cómo se puede vivir con la impotencia de no poder volver atrás, con la impotencia de que unos bárbaros sesgaran una parte importantísima de tu vida por su fanatismo y su sinrazón, y que tú no hicieras absolutamente nada para merecer eso. Escucho esta canción muchísimas veces, en casa, en el coche, en el trabajo..., y no puedo evitar nunca situarme en el contexto de aquel tren cuando la oigo. Tu testimonio de primera mano hace que ahora lo sienta aún más cerca, aún más real y escalofriante.
    Gracias por hacerme partícipe de tu vivencia y un besazo enorme a quienes aún sufren y seguirán sufriendo por aquello. ¡Y mucho ánimo!, por supuesto.

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